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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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COLOMBIA.
PRESIDENTE URIBE EN "PUNTO DE MIRA" DEL
TERRORISMO
La cada vez más complicada y difícil situación
que vive Colombia con la continua alteración
del orden público, tiene a su presidente, Alvaro
Uribe, en el "punto de mira" prioritario
del terrorismo, especialmente el que ejecutan las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc),
que nuevamente intentaron darle muerte el pasado
14 de febrero.
Aunque la comunidad internacional, a través de la
Organización de Estados Americanos (OEA) y de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU)
se manifestó en favor de respaldar a Colombia en
su lucha contra las tres bandas terroristas que
operan en el país, y en especial la de las Farc,
autoras de los últimos dos sangrientos atentados,
que han dejado un saldo de 53 muertos y 258
heridos, en el país se vive una oleada de
angustia y temor tan peligrosa como dañina para
sus habitantes.
"En tiempos de guerra como los que vivimos en
Colombia, la vida del Primer Mandatario es una
prioridad que debe protegerse como lo que es: un
asunto vital para la seguridad nacional",
escribió en un editorial el influyente diario
liberal "El Tiempo".
En dos "viernes negros" consecutivos,
las Farc han realizado sendos atentados mortales.
En uno destruyó el Club El Nogal, en Bogotá,
dejando 35 muertos y 178 heridos, y el 14 de
febrero, un día antes que Uribe visitase la
ciudad de Neiva, capital del departamento del
Huila, 200 kilos de explosivos estallaron allí,
originando el fallecimiento de 18 personas y
dejando a otras 80 heridas.
Una casa situada en el barrio Villa Magdalena,
cercana al aeropuerto "Benito Salas"
estaba cargada con esa potente cantidad de
explosivos, destinada a atacar el avión
presidencial cuando estuviese aterrizando en
Neiva, porque Uribe es el "objetivo número
uno" de las Farc, a las que la OEA y ONU
anunciaron que se les aplicará todas las medidas
contenidas en la resolución 1373 de la ONU, que
exige "cero tolerancia" con los
terroristas.
La masacre del Club El Nogal, "compromete a
los miembros de la OEA a cooperar para perseguir,
capturar, enjuiciar, sancionar y, cuando
corresponda, acelerar la extradición de los
perpetradores, organizadores y patrocinadores de
este acto", señala la resolución aprobada
por el organismo hemisférico, que también pidió
aplicar los mecanismos contenidos en la Convención
Interamericana contra el Terrorismo y el Comité
Interamericano contra el Terrorismo (CICTE).
El "cáncer del terrorismo", como lo
calificó el vicepresidente colombiano, Francisco
Santos, al dirigirse a la Asamblea de la OEA, podrá
curarse si se aplican los instrumentos contenidos
en el CICTE y si hay voluntad política en los
distintos gobiernos del continente.
La seguridad del presidente Uribe "está en
jaque", señalan dirigentes políticos y
medios de prensa de Colombia, y por ello el propio
Mandatario deberá tomar medidas más estrictas en
sus movilizaciones por el país y, además, se señala
como "muy necesaria" la adquisición de
un moderno avión para cambiar el obsoleto que está
a su servicio, que data de muchísimos años, y
que ya tiene piezas de repuesto que ni siquiera se
fabrican.
Tras una agitada "semana terrorista", en
la que también fueron asesinados dos
estadounidenses y otros tres secuestrados por
parte de las Farc, que posiblemente derribaron un
avión "espía" norteamericano en el
departamento del Caquetá, región donde se han
fortalecido tras haberles entregado el anterior
gobierno 42.139 kilómetros cuadrados, el tema de
la seguridad presidencial se convirtió en el
primer debate de la nación.
El Director de la Policía, general Teodoro Campos
Gómez, sin embargo, desmintió que la aeronave
fuese derribada por la acción de las Farc y
explicó que "resultó impactada" cuando
efectuaba un aterrizaje de emergencia en el Caquetá.
Al menos 4000 miembros de las Fuerzas Armadas y de
la Aviación colombianas, respaldadas por expertos
estadounidenses buscan a los secuestrados en
cuatro municipios del Caquetá (al sureste del país),
zonas donde se presume que los tienen
secuestrados.
"La vida de Alvaro Uribe no es un asunto
personal, ni se puede dejar al arbitrio de sus
intuiciones o demostrada valentía", señaló
también "El Tiempo" en su nota
editorial, mientras los organismos encargados de
la seguridad del Presidente mostraron su
"inmensa preocupación" y no ocultaron
la "gravedad de la situación".
Si las resoluciones de la ONU y la OEA se cumplen,
la calificación de terroristas a las Farc
compromete a todos los países hemisféricos,
excepto Cuba, que no forma parte de los Estados
Americanos, a congelar los bienes e impedir el
libre tránsito por sus jurisdicciones de los
miembros de las organizaciones terroristas.
Desde Washington, la ministra colombiana de
Relaciones Exteriores, Martha Lucía Ramírez,
afirmó que su país deseaba una decisión de
la OEA sobre la calificación de terroristas como
un paso necesario y urgente para que los países
latinoamericanos y del Caribe "mejoren su
capacidad de reacción frente al terrorismo".
Los colombianos esperan, sin embargo, que estas
decisiones no queden en "letra muerta" y
que su país logre, por fin, encontrar el
necesario y total apoyo internacional para luchar
contra el peor flagelo que soporta, el terrorismo
que, igualmente, se está beneficiando del ilícito
tráfico de drogas. Ellos quieren una "lucha
sin cuartel" para acabar con el
"narcoterrorismo" que tanto mal, en
imagen y seguridad, le ha dado a Colombia.
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