ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


 
236 MILLONES DE MENORES LATINOAMERICANOS SON POBRES
 
    Un total de 236 millones de los menores que viven en América Latina y el Caribe son pobres y de no encontrarse rápidas soluciones este número aumentará considerablemente en el presente año, destacó el Fondo Internacional de las Naciones Unidas para el Socorro de la Infancia (UNICEF).
 
    En su informe "Pobreza y Exclusión en Niños(as) de las Ciudades", el organismo semiautónomo de la Onu y que recibió el premio Nobel de la paz en 1965, señala la enorme desigualdad de oportunidades de acceso y bienestar  para los menores, "cuya situación depende, en gran medida, del empleo del cabeza de familia o de otros miembros de la unidad familiar".
 
    Unicef, tras un análisis exhaustivo de la situación, y con el ánimo de mejorar la situación, propone varias medidas que permitirían construir una "Ciudad Amiga de los Niños".
 
    El informe señala, según datos de 1999, que un 59 por ciento de los niños de 0-12 años eran pobres, pero la cifra variaba desde el 51 por ciento en las ciudades al 80 por ciento en el campo.
 
    Sobre la base de esos cálculos, Unicef calculó que en 2002 el número de menores pobres llegaba a 236 millones, de los que casi 120 no habían cumplido los 19 años. Otros 83 millones son niños de entre 0 y 12 años, y 33 millones se encuadran en el sector de 13 a 19 años.
 
    La entrada en el mercado laboral a edades cada vez "más tempranas" es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los niños, porque existen cerca de 20 millones de trabajadores menores de 15 años. A ello debe agregarse  la alta cifra de "niños-soldados", que son utilizados por guerrillas y movimientos terroristas para sus acciones bélicas.
 
    La tasa de mortalidad de esos niños puede "alcanzar 100 a 200 por 1.000 nacimientos" y una gran parte de ellos no son vacunados o lo son de manera insuficiente, de acuerdo con un informe del Centro de Investigaciones Innocenti (Cri), con sede en Florencia (Italia), y pertenece a Unicef.
 
    En aquellas ciudades donde existe servicio de agua corriente, de recolección de basura y de sistemas de atención médica, la tasa de mortalidad está situada en cerca de 10 por cada 1.000 nacimientos, pero en las que carecen de esos servicios se incrementa hasta 20 veces más.
 
    Algunas estadísticas urbanas "pueden ser engañosas" y diversas causas de mortalidad "son subestimadas" y por esa razón en el Tercer Mundo la gastroenteritis y otras enfermedades originan numerosas muertes infantiles debido a la contaminación de las aguas o de los alimentos. 
 
    A menudo las consecuencias de las diarreas son subestimadas cuando, por ejemplo, "combinadas con la malnutrición, debilitan las defensas del organismo". En tales casos, el niño "muere a causa de neumonía y sarampión y, son estas enfermedades, las que figuran en las estadísticas".
 
   El informe de Unicef  señal que frecuentemente faltan infraestructuras básicas y servicios en los barrios más pobres de las grandes ciudades -muchos de los cuales están llenos de "chabolas"-, con lo cual se "priva a los niños de su derecho a vivir en entornos saludables".
 
    Aunque parece un contrasentido, muchos de los menores que viven en las grandes urbes de América Latina y el Caribe se "encuentran en una situación peor que la de los que viven en zonas rurales" y millones de ellos no tienen acceso a la educación o a los servicios de salud, por lo que se hace necesario políticas prioritarias para los intereses de los niños por parte de las autoridades municipales "cuando preparen sus políticas".
 
   Toda esta situación -agua contaminada, insalubridad, inexistencia de letrinas públicas, exposición a contaminantes públicos, carencia de educación  y de vivienda digna, entre otros-, "son la prueba viviente de que el mundo ha fallado sistemáticamente en protegerlos", porque los menores "merecen vivir en entornos protectores que los salvaguarden del abuso y de la explotación".
 
    En la ciudad brasileña de Barra Mansa y en la argentina de Córdoba, se hacen políticas y gestiones que son ejemplo para el mundo sobre la forma de ayudar a los niños, destaca el estudio de Unicef.
 
    La "Ciudad Amiga de los Niños" que Unicef propone construir requiere de varias medidas específicas por parte de los gobiernos: dedicar una atención especial a los que viven en las calles, los que son víctimas de explotación económica o sexual, los que están en la extrema pobreza o no disponen de adecuado apoyo familiar.
 
    También Unicef pide que se garantice el acceso efectivo de todos los niños a los servicios básicos de educación y salud; el fomento de la participación de niños y adolescentes en la toma de decisiones sobre asuntos que afectan directamente a sus vidas, así como aumentar la igualdad de oportunidades en el aprendizaje.
 
    "Debemos adoptar esos compromisos y traducirlos en acción" señala el documento, que también alerta sobre los negativos efectos de la pandemia del sida que "ha dejado a millones de niños huérfanos, abandonados a su suerte en las ciudades a la búsqueda de su propia subsistencia".
 
    Es indudable que las políticas gubernamentales y el considerable aumento de la población registrado en los últimos años del siglo 20, son causas suficientes para originar este "estado de alerta". Por ello es necesario advertir que los niños, que son la base del futuro del mundo,  requieren de otras posibilidades para dejar de "excavar basuras para encontrar algo que puedan vender y les permita subsistir" a objeto que vivan con dignidad y alegría.

Portada - Indice