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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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COLOMBIA: FARC
APLICA EN ATENTADO ENSEÑANZAS DE IRA Y ETA
El grupo terrorista Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (Farc), el más
numeroso del país y uno de los más
sanguinarios del mundo, puso en práctica las
enseñanzas recibidas de las bandas Ira,
irlandesa, y Eta, española, y perpetró en el
pleno corazón colombiano, la capital Bogotá,
un sangriento atentado con coche-bomba que, de
momento, dejó un saldo de 33 muertos y 157
heridos.
Un coche cargado con 200 kilos de un explosivo
cuyo origen está siendo investigado, explotó
en el Club El Nogal, ubicado en uno de los
más elegantes barrios del norte bogotano, en la
noche del viernes, cuando se encontraba lleno de
personas que asistían a diversos actos de carácter
social, entre ellos una "piñata" de
cumpleaños, con decenas de niños.
Las
bandas terroristas Eta e Ira han dado
continua instrucción a las Farc sobre los
atentados con coche-bomba, y actualmente tres
miembros de la organización irlandesa se
encuentran en prisión, tras haber sido
detenidos hace varios meses cuando trataban de
huir de Colombia, luego de haber dado enseñanza
a militantes del grupo terrorista colombiano por
espacio de varios meses.
Durante las primeras investigaciones, y con las
pistas recopiladas entre los escombros del Club,
parece ser que el explosivo utilizado es una
mezcla de C4 y nitrato de amonio, dos sustancias
que son las más utilizadas por los grupos
terroristas en el mundo. No obstante, aún no
hay la certeza científica para decir que se
trata de estos materiales.
El presidente colombiano, Alvaro Uribe, fue
el primero en clamar contra este cruel y
execrable acto y pidió al mundo "no más
indulgencia, no más complicidad, no más
blandura con el terrorismo" de su país.
Sin embargo, millones de colombianos le
reprochan que tras seis meses de gobierno no
ha sido capaz de plantear una "lucha seria
y decidida" contra las tres bandas
terroristas que operan allí: las Farc, el Ejército
de Liberación Nacional (Eln) y las Autodefensas
Unidas de Colombia (Auc).
Uribe, a la vez, inició consultas con los
gobiernos de Venezuela -donde su presidente,
Hugo Chávez ha sido acusado de dar "cobijo
y protección" a las Farc y Eln-, Ecuador,
Perú y Panamá, entre otros, para que colaboren
con el de Colombia en combatir esa
"lacra" y que consideren a esas
bandas como "terroristas", al igual
que lo han hecho Estados Unidos y la Unión
Europea, aunque ésta última sin incluir a los
"elenos".
El vicepresidente colombiano, Francisco Santos,
el Fiscal General, Luis Camilo Osorio, al igual
que el gobierno de Estados Unidos,
responsabilizaron directamente a las Farc del
atentado.
Santos dijo que "no me cabe la menor duda
que fueron las Farc porque vienen efectuando
este tipo de atentados y vienen haciendo una
acción en la que Bogotá es el objetivo",
mientras Osorio afirmó que "se trata de
alto terrorismo con conexiones que no son
locales. Esto es de alta tecnología".
El Departamento estadounidense de Estado, a través
del portador Lou Fintor, dijo que "se cree
que el atentado forma parte de la campaña de
terrorismo urbano de las Farc" y advirtió
al gobierno colombiano porque pueden
producirse otros, señalando que "más
ataques similares son probables".
Los colombianos, en una encuesta, criticaron
ampliamente, en cambio, al biministro de
Interior y Justicia, Fernando Londoño, quien se
apartó del criterio del presidente y
vicepresidente, al señalar que "esto es
demasiado sofisticado para haberse planeado en
las selvas del Caguán", olvidando que esa
banda colombiana ha sido entrenada allí por auténticos
maestros del terrorismo de Eta e Ira
Las bandas terroristas colombianas, además de
los secuestros y chantajes, se autofinancian con
el narcotráfico y son ellas ahora, las que han
sustituido a los más poderosos carteles de la
droga, especialmente los de Medellín y Cali. Se
calcula que por este concepto, ingresan
anualmente unos 2.500 millones de dólares.
Aunque varios de sus jefes están pedidos en
extradición por Estados Unidos acusados de
"narcoterrorismo", el nuevo gobierno
colombiano "ha sido incapaz", según
analistas bélicos, de prensa y políticos, de
capturarles o darles de baja en combate. La
lucha entre ellos y las legítimas fuerzas
armadas del país es desigual por la manifiesta
incapacidad de éstas últimas por su baja
preparación profesional, su carencia de buen
armamento y la ausencia de buenos servicios de
inteligencia.
Las
primeras investigaciones sobre el atentado han
dejado apreciar que las medidas de seguridad en
el Club El Nogal "fallaron
estruendosamente" porque la rutina
imperante entre sus miembros de seguridad
impidieron una vigilancia exacta sobre los
coches que fueron introducidos en sus diferentes
pisos de aparcamiento. El que explotó estaba en
la tercera planta.
Los expertos dijeron que, al parecer, la carga
de 150-200 kilos, estaba "aparentemente
repartida en dos paquetes conectados por un
temporizador, mecanismo que habría permitido
activar el explosivo mediante una reacción en
cadena, con un intervalo no superior a tres
segundos".
Según estos expertos, el objetivo de los
terroristas era "atacar los ejes centrales
de contención del edificio con el propósito de
generar un efecto sobre la totalidad de la
estructura" del edificio de trece plantas.
Pero, dijeron, no pudo vencer la
resistencia de una "viga madre", lo
que "impidió que el edificio se viniera a
tierra".
Desde El Vaticano, el Papa Juan Pablo II, en su
mensaje habitual de los domingos, señaló que
"el atentado ofende a la humanidad" y
pidió a los terroristas acabar con estos actos
violentos.
Estudiantes de las distintas universidades
bogotanas realizaron tres actos de protesta:
dejaron una ofrenda floral en el Parque El
Renacimiento por las víctimas del Club El
Nogal; asistieron en el Parque Simón Bolívar a
un acto religioso que presidió el cardenal
colombiano Pedro Rubiano y en el cual se leyó
un mensaje de Su Santidad, y efectuaron
una marcha de protesta hasta la emblemática
"Avenida de Chile", cercana al lugar
donde ocurrió la explosión.
Se da la casualidad que el ministro Londoño
fue, hasta antes de posesionarse de los
departamentos de Interior y Justicia, presidente
del Club El Nogal y que este era, a juicio del
alcalde de Bogotá, Antana Mockus, "un
sitio particularmente vigilado, con un esquema
de vigilancia privada muy sofisticado".
Pero las Farc pudieron realizar su atentado sin
ningún problema.
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