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ECUADOR: ORDEN DETENCION CONTRA EX
DICTADOR GUTIERREZ
La justicia ecuatoriana está demostrando capacidad y diligencia para
instruir y resolver las acusaciones contra el destituido ex dictador
Lucio Gutiérrez, y a través de la Corte Suprema de Justicia (CSJ),
dictó el 20 de julio de 2005 una orden de detención en su contra, que
cobija también a su hermano Gilmar y a otros tres funcionarios de su
corrupto gobierno.
La correspondiente orden de captura fue librada por el nuevo presidente
del máximo organismo judicial, Alberto Moscoso, atendiendo la petición
formulada por el Fiscal de Quito, Washington Pesantes, encargado de
instruir la denuncia presentada el pasado 13 de junio por el Ministro
del Interior, Mauricio Gándara.
Gutiérrez será juzgado por
“atentado contra la seguridad del Estado” y en la orden de prisión
preventiva se incluyó también a su hermano Gilmar, un ex diputado que
fue destituido del Congreso de los Diputados el pasado 30 de junio
acusado de peculado, así como al ex secretario de la Administración
Fausto Cobo y a otros dos funcionarios del gobierno dictatorial.
La policía de migración confirmó haber recibido la orden de
“detención judicial” dictada por la CSJ para Gutiérrez y su
hermano que, al parecer, se encuentran fuera del país, aunque el
dictador había anunciado su regreso para el pasado día 23 de julio, lo
que no ocurrió porque fue oportunamente avisado de la medida tomada por
el alto tribunal ecuatoriano.
En Estados Unidos, a donde Gutiérrez viajó el mes pasado, había
declarado que iba a regresar a Ecuador a “impulsar nuevas
elecciones” y que él había sido víctima de un “golpe de Estado”
y lanzó numerosos epítetos contra Palacio y los legisladores que le
destituyeron del cargo, a los que calificó de “traidores”, sin
siquiera aceptar que con sus decisiones arbitrarias y su conducta de
corrupción, él había sido el directo causante de haber cesado por
voluntad ampliamente mayoritaria de los ecuatorianos como presidente del
país.
Previamente se había informado que Gutiérrez regresaría a Ecuador, país
que abandonó el 28 de abril tras recibir “asilo político” por
parte del gobierno brasileño, a través de la población de Huaquillos,
perteneciente a la provincia de El Oro, fronteriza con Perú, de acuerdo
con una información del influyente diario “El Comercio”, de Quito.
El 6 de junio pasado Gutiérrez renunció al asilo otorgado por Brasil,
que tenía una vigencia de cuatro años, y viajó a Estados Unidos. Su
esposa Elsa Ximena Bohórquez Romero y su hija Viviana Estefanía habían
renunciado al mismo el 6 de mayo alegando “causas personales” para
regresar a Ecuador.
Considerado como un “traficante político sin escrúpulos”, Gutiérrez
pretendió que la Organización de Estados Americanos (OEA) le recibiese
en su sede de Washington en calidad de “presidente de Ecuador”, lo
que esa institución hemisférica le negó, pues su secretario general,
José Migue Insulza, dijo que el país suramericano tenía un presidente
legítimo que era Alfredo Palacio.
El ex coronel del ejército participó
en el golpe de Estado que acabó en el año 2000 en el derrocamiento del
entonces presidente Jamil Mahuad, quien había asumido su cargo en 1998,
y después, ganó las elecciones presidenciales celebradas en Ecuador el
24 de noviembre de 2002 con el 54,33 por ciento de los votos.
Tras asumir su cargo el 15 de enero de 2003, Gutiérrez empezó a
gobernar de “tumbo en tumbo” reflejando la más amplia incapacidad,
lo que le valió que inicialmente muchos de sus aliados en la formación
del ejecutivo, entre ellos los indígenas del partido “Pachacutik”,
le retiraran su apoyo y los ministros que le representaban renunciaran a
sus cargos, y luego varios de los dirigentes civiles, algunos de los
cuales participaron en actos de corrupción.
El ex militar únicamente gobernó durante 825 días de los 1460 de su
periodo constitucional, pues el 20 de abril de 2005 ante las
generalizadas protestas ciudadanas dejó el Palacio presidencial y tras
no poder huir desde el aeropuerto se escondió en algún lugar de Quito
para luego trasladarse a la embajada de Brasil, y fue entonces
destituido por el Congreso por “abandono de su cargo”.
Ese mismo día, el Congreso con 60 de los 62 miembros presentes (la Cámara
está formada por 100), designó como Jefe de Estado de Ecuador al
entonces vicepresidente, Alfredo Palacio, hasta el 15 de enero de 2007
cuando debía concluir la gestión de Gutiérrez.
El ex dictador, que ordenó a las fuerzas militares y de policía atacar
en los días previos a su destitución a los manifestantes, lo que
originó al menos tres muertos y 44 heridos, calificó a los autores de
las protestas como “una banda de forajidos”, pero en cambio, sus
principales dirigentes recibieron el apoyo unánime de la opinión pública.
La gota que derramó el vaso se produjo
el 9 de diciembre de 2004 cuando en connivencia con diputados corruptos
a los que previamente pagó dineros del erario público, se cambió una
ley para elegir a magistrados afines a él en la Corte Suprema y
destituyó a 27 de los 31 que, además, tenían carácter vitalicio.
Posteriormente, el 2 de abril, tras la decisión abusiva del servil
magistrado Guillermo Castro, puesto en el cargo de presidente por Gutiérrez
tras la destitución de los 27 jueces, regresó al país el corrupto
ex dictador Abdalá Bucaram, también destituido el 5 de febrero
de 1997 por el Congreso por “incapacidad mental para gobernar”, tras
haber asumido el cargo el 10 de agosto de 1996.
El “loco” Bucaram, como se le conoce, regresó a Guayaquil
libre de todos los numerosos cargos que pesaban sobre él y por los
cuales estaba siendo juzgado en ausencia, puesto que vivía en Panamá,
porque el corrupto Castro, como presidente de la CSJ, anuló
arbitrariamente todos los juicios que se le seguían a él, al ex
presidente Gustavo Noboa y al ex vicepresidente Alberto Dahik.
Para el ministro Gándara, quien también
confirmó que la CSJ había expedido la orden de prisión con la firma
de su presidente Alberto Moscoso, el dictador deberá terminar en la cárcel
porque “no goza de fuero especial para los delitos actuales” y se
está autoproclamando “Presidente de la República”, lo que es
inexacto y porque sus declaraciones y actos comprometen la “Seguridad
del Estado”.
El fiscal Pesantes declaró a la prensa que además de los delitos por
los que la CSJ dictó la orden de detención, existen otras denuncias
contra el ex mandatario por supuestos casos de corrupción y violaciones
a los derechos humanos, cuya instrucción se adelanta en la actualidad.
Portavoces judiciales indicaron que tales denuncias tienen “visos de
ser reales porque Gutiérrez cometió numerosos delitos durante el
ejercicio de su mandato”.
Ojalá que las autoridades judiciales y de policía puedan detener en el
menor tiempo posible al dictador y a su hermano, así como a los otros
tres ex funcionarios comprometidos con casos de corrupción, malos
manejos administrativos y legislativos, y que el peso de la justicia
caiga sobre ellos sin ninguna contemplación.
No solo sería un buen ejemplo para
Ecuador sino para el propio Brasil, cuyo presidente, Luiz Inácio da
Silva (alias “Lula”) le prestó un apoyo indebido y le concedió un
asilo injustificable simplemente por sus afinidades ideológicas, porque
Gutiérrez está solicitado por la justicia por los delitos que cometió
y que están tipificados en el código penal y no por razones políticas.
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