ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


ECUADOR: ORDEN DETENCION CONTRA EX DICTADOR GUTIERREZ 

La justicia ecuatoriana está demostrando capacidad y diligencia para instruir y resolver las acusaciones contra el destituido ex dictador Lucio Gutiérrez, y a través de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), dictó el 20 de julio de 2005 una orden de detención en su contra, que cobija también a su hermano Gilmar y a otros tres funcionarios de su corrupto gobierno. 

La correspondiente orden de captura fue librada por el nuevo presidente del máximo organismo judicial, Alberto Moscoso, atendiendo la petición formulada por el Fiscal de Quito, Washington Pesantes, encargado de instruir la denuncia presentada el pasado 13 de junio por el Ministro del Interior, Mauricio Gándara. 

Gutiérrez será juzgado por “atentado contra la seguridad del Estado” y en la orden de prisión preventiva se incluyó también a su hermano Gilmar, un ex diputado que fue destituido del Congreso de los Diputados el pasado 30 de junio acusado de peculado, así como al ex secretario de la Administración Fausto Cobo y a otros dos funcionarios del gobierno dictatorial. 

La policía de migración confirmó haber recibido la orden de “detención judicial” dictada por la CSJ para Gutiérrez y su hermano que, al parecer, se encuentran fuera del país, aunque el dictador había anunciado su regreso para el pasado día 23 de julio, lo que no ocurrió porque fue oportunamente avisado de la medida tomada por el alto tribunal ecuatoriano. 

En Estados Unidos, a donde Gutiérrez viajó el mes pasado, había declarado que iba a regresar a Ecuador a “impulsar nuevas elecciones” y que él había sido víctima de un “golpe de Estado” y lanzó numerosos epítetos contra Palacio y los legisladores que le destituyeron del cargo, a los que calificó de “traidores”, sin siquiera aceptar que con sus decisiones arbitrarias y su conducta de corrupción, él había sido el directo causante de haber cesado por voluntad ampliamente mayoritaria de los ecuatorianos como presidente del país. 

Previamente se había informado que Gutiérrez regresaría a Ecuador, país que abandonó el 28 de abril tras recibir “asilo político” por parte del gobierno brasileño, a través de la población de Huaquillos, perteneciente a la provincia de El Oro, fronteriza con Perú, de acuerdo con una información del influyente diario “El Comercio”, de Quito.  

El 6 de junio pasado Gutiérrez renunció al asilo otorgado por Brasil, que tenía una vigencia de cuatro años, y viajó a Estados Unidos. Su esposa Elsa Ximena Bohórquez Romero y su hija Viviana Estefanía habían renunciado al mismo el 6 de mayo alegando “causas personales” para regresar a Ecuador. 

Considerado como un “traficante político sin escrúpulos”, Gutiérrez pretendió que la Organización de Estados Americanos (OEA) le recibiese en su sede de Washington en calidad de “presidente de Ecuador”, lo que esa institución hemisférica le negó, pues su secretario general, José Migue Insulza, dijo que el país suramericano tenía un presidente legítimo que era Alfredo Palacio. 

El ex coronel del ejército participó en el golpe de Estado que acabó en el año 2000 en el derrocamiento del entonces presidente Jamil Mahuad, quien había asumido su cargo en 1998, y después, ganó las elecciones presidenciales celebradas en Ecuador el 24 de noviembre de 2002 con el 54,33 por ciento de los votos. 

Tras asumir su cargo el 15 de enero de 2003, Gutiérrez empezó a gobernar de “tumbo en tumbo” reflejando la más amplia incapacidad, lo que le valió que inicialmente muchos de sus aliados en la formación del ejecutivo, entre ellos los indígenas del partido “Pachacutik”, le retiraran su apoyo y los ministros que le representaban renunciaran a sus cargos, y luego varios de los dirigentes civiles, algunos de los cuales participaron en actos de corrupción. 

El ex militar únicamente gobernó durante 825 días de los 1460 de su periodo constitucional, pues el 20 de abril de 2005 ante las generalizadas protestas ciudadanas dejó el Palacio presidencial y tras no poder huir desde el aeropuerto se escondió en algún lugar de Quito para luego trasladarse a la embajada de Brasil, y fue entonces destituido por el Congreso por “abandono de su cargo”. 

Ese mismo día, el Congreso con 60 de los 62 miembros presentes (la Cámara está formada por 100), designó como Jefe de Estado de Ecuador al entonces vicepresidente, Alfredo Palacio, hasta el 15 de enero de 2007 cuando debía concluir la gestión de Gutiérrez. 

El ex dictador, que ordenó a las fuerzas militares y de policía atacar en los días previos a su destitución a los manifestantes, lo que originó al menos tres muertos y 44 heridos, calificó a los autores de las protestas como “una banda de forajidos”, pero en cambio, sus principales dirigentes recibieron el apoyo unánime de la opinión pública.  

La gota que derramó el vaso se produjo el 9 de diciembre de 2004 cuando en connivencia con diputados corruptos a los que previamente pagó dineros del erario público, se cambió una ley para elegir a magistrados afines a él en la Corte Suprema y destituyó a 27 de los 31 que, además, tenían carácter vitalicio. 

Posteriormente, el 2 de abril, tras la decisión abusiva del servil magistrado Guillermo Castro, puesto en el cargo de presidente por Gutiérrez tras la destitución de los 27 jueces, regresó al país el corrupto  ex dictador Abdalá Bucaram, también destituido el 5 de febrero de 1997 por el Congreso por “incapacidad mental para gobernar”, tras haber asumido el cargo el 10 de agosto de 1996. 

El “loco” Bucaram, como se le conoce,  regresó a Guayaquil libre de todos los numerosos cargos que pesaban sobre él y por los cuales estaba siendo juzgado en ausencia, puesto que vivía en Panamá, porque el corrupto Castro, como presidente de la CSJ, anuló arbitrariamente todos los juicios que se le seguían a él, al ex presidente Gustavo Noboa y al ex vicepresidente Alberto Dahik. 

Para el ministro Gándara, quien también confirmó que la CSJ había expedido la orden de prisión con la firma de su presidente Alberto Moscoso, el dictador deberá terminar en la cárcel porque “no goza de fuero especial para los delitos actuales” y se está autoproclamando “Presidente de la República”, lo que es inexacto y porque sus declaraciones y actos comprometen la “Seguridad del Estado”. 

El fiscal Pesantes declaró a la prensa que además de los delitos por los que la CSJ dictó la orden de detención, existen otras denuncias contra el ex mandatario por supuestos casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos, cuya instrucción se adelanta en la actualidad. Portavoces judiciales indicaron que tales denuncias tienen “visos de ser reales porque Gutiérrez cometió numerosos delitos durante el ejercicio de su mandato”. 

Ojalá que las autoridades judiciales y de policía puedan detener en el menor tiempo posible al dictador y a su hermano, así como a los otros tres ex funcionarios comprometidos con casos de corrupción, malos manejos administrativos y legislativos, y que el peso de la justicia caiga sobre ellos sin ninguna contemplación. 

No solo sería un buen ejemplo para Ecuador sino para el propio Brasil, cuyo presidente, Luiz Inácio da Silva (alias “Lula”) le prestó un apoyo indebido y le concedió un asilo injustificable simplemente por sus afinidades ideológicas, porque Gutiérrez está solicitado por la justicia por los delitos que cometió y que están tipificados en el código penal y no por razones políticas.

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