ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


EEUU-NORCOREA: REUNION EXPLORATORIA PARA DESARME NUCLEAR 

El gobierno de Corea del Norte, dando un viraje de 180 grados, aceptó celebrar una “reunión exploratoria” con el de Estados Unidos, el 25 de julio de 2005, para tratar de encontrar fórmulas de acercamiento con el objeto de hacer desistir al régimen comunista de continuar con su peligroso programa nuclear, que tanta tensión ha creado en el mundo y, de manera especial, en la península coreana. 

El pasado 8 de junio, el propio gobierno norcoreano confirmó que había fabricado y poseía varias bombas atómicas, y el director de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed El Baradai, en declaraciones a la cadena de televisión CNN, señaló que según las informaciones que poseía la entidad de las Naciones Unidas, la cantidad de esa clase de armas nucleares en poder de Corea del Norte ascendía a seis. 

Desde luego, el gobierno norcoreano presidido por el comunista Kim Jong II, no cambió ahora su cerrada y hostil posición de varios años atrás únicamente para contribuir a crear un clima menos tenso y carente de beligerancia sino que recibió promesas de ayuda, sobre todo, para alimentar a su empobrecida y hambrienta población, que por su desnutrición tiene un elevado porcentaje de mortalidad calculado por expertos occidentales en no inferior al 12,3 por ciento anual. 

El encuentro bilateral para buscar una vía de acuerdo se desarrolló el 25 de julio de 2005, y según informaciones de la agencia norcoreana Xinhua, los delegados de Estados Unidos, el Secretario de Estado adjunto, Christopher Hill, y el jefe de la delegación norcoreana a las “conversaciones a 6”, Kim Gye Gwan, se “reunieron a puerta cerrada por espacio de una hora”. 

Gye Gwan, que también es viceministro de Asuntos Exteriores, se había reunido anteriormente con su colega surcoreano, Song Min-soon, y ambos “aceptaron definir un marco para lograr la desnuclearización de la península coreana”, uno de los principales objetivos de las paralizadas negociaciones entre ambas Coreas, Estados Unidos, Rusia, Japón y China, que en breve se pretenden reiniciar. 

Previamente a esa reunión, el delegado estadounidense había declarado a la prensa que las dos partes “estaban tratando de ponerse al tanto, revisando cómo se ven las cosas e intercambiando puntos de vista”, aclarando también que “el proceso de desarme va a requerir mucho trabajo”. 

Aunque el gobierno estadounidense no dio a conocer el resultado de lo acordado, fuentes diplomáticas informaron a los periodistas que “con este encuentro se ha buscado persuadir a Corea del Norte para que abandone su programa nuclear” y, además, que es la primera vez que se realiza una reunión bilateral previa a una posible y rápida reanudación de negociaciones entre los seis países, que se encuentran suspendidas desde junio de 2004 por decisión unilateral del régimen de Kim Jong II, y cuya cuarta ronda debía haberse celebrado en septiembre pasado. 

Las “negociaciones a seis” comenzaron a desarrollarse en Pekín en octubre de 2002, habiéndose celebrado otra en 2003 y la tercera, entre el 24 y 27 de junio de 2004, que se suspendió sin ningún resultado positivo, aunque Norcorea prometió, pero luego se desdijo, a “congelar” su programa nuclear a cambio de ayuda económica y energética. 

“Queremos conversaciones a seis, pero estamos obligados a suspender nuestra participación por un tiempo indeterminado”, dijo el gobierno comunista el 27 de junio del año pasado a través de un comunicado del ministerio de Asuntos Exteriores, aunque no se explicaron las causas exactas que justificasen el retiro norcoreano. 

Ahora desea, aparentemente, reanudar esa negociación, también en Pekín, después de “algunos gestos” del gobierno de Estados Unidos, que a través del Jefe del Estado, George Bush, y de la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, mostraron más condescendencia hacia el régimen comunista, al igual que el gobierno surcoreano, que ofreció una colaboración especial en electricidad. 

Recientemente Bush, durante un discurso donde trató el tema nuclear, se refirió al presidente norcoreano como “el señor Kim Jong II”, en vez de calificarlo, como anteriormente lo hacía, del “dictador de Corea del Norte”, lo que fue interpretado como una “buena señal y un gesto deferente”. 

La misma Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que en otras oportunidades había solicitado con energía que “tome la decisión de desmantelar sus programas nucleares de manera verificable e irreversible” y que en Corea del Norte existía una muy “temible tiranía”, ahora cambió su discurso y dijo que Kim Jong II presidía “un gobierno soberano”, lo que en círculos diplomáticos se interpretó como “un cambio de postura animado para conseguir efectos positivos en las conversaciones que se pretenden reanudar”. 

El gobierno de Corea del Sur ofreció a comienzo de julio cooperar a través de una ayuda energética con dos millones de kilowatios de energía eléctrica para el año 2008, si su peligroso vecino norcoreano accede a desmantelar su programa nuclear y se aviene a reanudar las “negociaciones a seis” para que, de esta forma, adquiera un compromiso serio y real, que permita también rebajar la fuerte tensión que se registra en la zona. 

El régimen presidido por Kim Jong II ha solicitado, para reanudar las negociaciones con los otros cinco países y buscar un acuerdo que le permita congelar, presumiblemente, su programa nuclear, una ayuda económica, garantías de seguridad que no será atacado por Estados Unidos y un reconocimiento diplomático estadounidense. 

Las relaciones diplomáticas entre ambos países se rompieron en octubre de 2002 cuando Estados Unidos tomó esa decisión tras el incumplimiento unilateral por parte de Corea del Norte del “Pacto bilateral de 1994”, por medio del cual la potencia mundial le concedía una importante ayuda económica y le entregaba petróleo para que atendiera a las necesidades de la población a cambio del desmantelamiento del programa nuclear. 

El pasado junio, el propio dictador norcoreano, en declaraciones públicas, afirmó que “las armas nucleares no serían necesarias en el futuro”, lo que hizo abrir una pequeña puerta de esperanza para que ese país asiático renuncie a continuar su carrera armamentista. 

Asimismo, la reunión mantenida el 24 de julio entre los viceministros de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, Song Min-soon, y de Corea del Norte, Kim Kye Gwan, aumentó las expectativas de un posible cambio en la postura del régimen comunista, porque ambos funcionarios “aceptaron definir un marco para lograr la desnuclearización de la península coreana” y realizar “encuentros bilaterales” durante las “negociaciones a seis”, que todos los países comprometidos en ellas quieren reanudar a la mayor brevedad. 

Corea del Norte e Irán son los dos países que mayores peligros ofrecen al mundo porque además de contar con regímenes de clara tendencia radical y de prestar ayuda, especialmente el régimen iraní, a los grupos terroristas, basan todo su poderío en el armamento nuclear aún a costa de sus propias poblaciones que viven consumidas en la miseria mientras se gastan grandes cantidades, equivalentes a miles y miles de millones de dólares en programas nucleares que no les otorga a ellas ningún beneficio. 

Es difícil pensar que el gobierno norcoreano está actuando ahora de buena fe, teniendo en cuenta los numerosos incumplimientos a la palabra empeñada por su presidente y los principales miembros del régimen, pero como afirmó Hill, es necesario dialogar para “ver cómo se ven las cosas”. Desde luego es muy importante que sea la diplomacia la vía escogida para llegar a un acuerdo y no que se haga uso del peligroso recurso de las armas. Y mucho menos si estas son nucleares.

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