ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


VENEZUELA: CHAVEZ AMENAZA CON GUERRA ELECTRONICA A EEUU 

Otra vez el “desquiciado dictador” venezolano, Hugo Chávez, dándoselas de “valentón” y en una nueva demostración de su “delirio de persecución”, amenazó a Estados Unidos con una “guerra electrónica”, en una declaración telefónica al Canal 8 de la televisión de su país el 22 de julio de 2005, lo que de nuevo originó hilaridad en la Casa Blanca y en gobiernos de la región latinoamericana, que cada vez que habla el ramplón ex golpista dicen, “está de nuevo el loco, con sus fantásticas historias”. 

“Si el gobierno de Estados Unidos se atreviera a tomar alguna acción, cualquiera que ella sea, que lancen señales muy potentes, entonces habrá una guerra electrónica”, anunció Chávez, al tiempo que defendió el proceso decadente de su gobierno al señalar que a “cualquier acción contrarrevolucionaria, responderemos con acciones de profundización de la revolución”.

La “amenaza” del paranoico que reside en el Palacio de Miraflores, de Caracas, surgió tras la autorización, el 20 de julio pasado, por la Cámara de Representantes estadounidense, de una señal de radio para ser emitida en Venezuela, presentada por el congresista republicano Connie Mack. 

El principal objetivo es el de contrarrestar los contenidos que empezó a difundir desde el 24 de julio el canal regional “Telesur”, hecho a imagen y semejanza de Chávez y con el cual el mandatario busca intoxicar a la opinión pública venezolana, con la emisión de noticias y comentarios falsos para defender el gobierno dictatorial que preside y los hechos de corrupción que le vienen distinguiendo. 

De acuerdo con denuncias realizadas el pasado 2 de junio por varios ex directivos de la Empresa de Petróleos de Venezuela S. A. (Pdvsa), Chávez está presuntamente vinculado a la corrupción descubierta en esa empresa y que ha originado un desvío de 2.469 millones de dólares. Ni el mandatario personalmente como tampoco su gobierno han desmentido las afirmaciones. 

El miembro de la Cámara de Representantes estadounidense, proponente de la enmienda que se aprobó al Acta de Autorización de Relaciones Internacionales 2005, dijo que Venezuela se merece estar “debida y bien informada, de forma permanente, y que la emisión radial de su país únicamente buscará tal objetivo”, pues no pretende iniciar “una guerra por las ondas radiales”. 

Lo que se busca con el plan aprobado por el Congreso estadounidense es, según Mack, “establecer una zona de seguridad en Venezuela, que aísle a Chávez y limite su habilidad para desestabilizar América Latina”, al tiempo que sirva para crear unas “instituciones que promuevan una prensa libre, la libertad de expresión y religión, y elecciones justas y libres para Venezuela”. 

Las amenazas de Chávez, nunca cumplidas porque sólo se basan en “fanfarronadas” de una persona que tiene sus facultades mentales trastornadas, de acuerdo con informes de psiquiatras que han sido divulgadas por la oposición venezolana, empezaron a ser lanzadas después del fallido golpe de opinión del 11 de abril de 2003 en donde el patán e inculto ex coronel de paracaidistas fue desalojado del poder durante 48 horas. 

Desde entonces, no hay mes en donde no profiera sus amenazas, en las que ha señalado, entre muchas otras barbaridades, que dejará de vender petróleo a Estados Unidos y que rompería las relaciones diplomáticas si el gobierno y la justicia estadounidenses no extraditaban al dirigente “anticastrista” cubano-venezolano Luis Posada Carriles, acusado de haber ordenado presuntamente la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976 y que dejó un saldo de 73 personas fallecidas. Estados Unidos, desde luego, no lo ha extraditado. 

El 24 de abril pasado, anunció oficialmente el rompimiento de la alianza militar con Estados Unidos que estaba vigente desde 1960 y las razones que dio para tomar esas medidas sirvieron para ser calificado como “un mentiroso” por el portavoz del Departamento norteamericano de Estado, Adam Ereli, y por el embajador de ese país en Venezuela, William Brownfield. 

Ninguna de esas amenazas las ha cumplido y cada dos por tres su delirio de persecución le ha hecho montar en su “corto cerebro de gusano”, como ha señalado en varias oportunidades la oposición venezolana, una película sobre su asesinato por “orden” del actual presidente de la única potencia mundial, George Bush. 

Su odio hacia Estados Unidos ha sido alimentado por su “padre político y jefe directo”, el dictador cubano, Fidel Castro, quien en entrevistas personales o a través de llamadas telefónicas –algunas de ellas interceptadas por trabajadores de la propia compañía de comunicaciones venezolana- le “da órdenes directas” de la forma como debe proceder y “enfocar su actuación” en el farragoso programa “Aló, presidente”, que Chávez presenta dominicalmente, para que lance sus amenazas contra el gobierno de Bush. 

En la declaración al canal 8, el dictador venezolano a quien el presidente del Partido Popular (PP) español, Mariano Rajoy, calificó recientemente de “desquiciado”, afirmó que su gobierno “observará con calma” la situación que pueda registrarse, pues reconoció, lo que parecía imposible en un personajillo como él, que si bien la Cámara de Representantes estadounidense aprobó la medida, todavía el gobierno del presidente Bush “no la ha concretado”. 

Como ha sido tradicional, una vez que Chávez habla, lanza sus epítetos y hace el ridículo, otros miembros de su gobierno, que en el país son conocidos como los “payasos menores”, intervienen para reforzar los “argumentos cantinflescos” del paranoico, y también exhiben su poca capacidad para transmitir mensajes que se entiendan debidamente. 

En esta nueva oportunidad el turno le correspondió al ministro de Comunicación, Andrés Izarra, quien lanzó la genial idea que “que la enmienda es un componente más de la andanada de agresiones de Estados Unidos hacia Venezuela”, y que por ello debe ser “eficazmente contrarrestada”. 

En cambio, el parlamentario venezolano de oposición Henry Ramos, manifestó en el Congreso de su país que Estados Unidos “está en su derecho de enviar la señal que quiera” y explicó su posición favorable al plan del representante Mack, “porque lo mismo hace Chávez cuando arremete contra el gobierno norteamericano”. 

La creación del canal regional “Telesur” fue ordenada por Castro a Chávez con el único objetivo que sirva de propaganda a un gobierno cada vez más desprestigiado a nivel nacional e internacional y en el cual está prohibido que puedan intervenir miembros de la oposición o que se hable de temas y se publiquen informaciones contrarias a ambos dictadores. 

El gobierno de Estados Unidos se ha mostrado desde hace varios años contrario a las actitudes dictatoriales de Chávez y a la persecución que este realiza a los medios de comunicación que no son afines a su régimen. La situación es igual a la que se registra en Cuba en donde no se dejan circular o emitir medios independientes y se encarcela a dirigentes opositores y a diversos periodistas. 

El pasado 15 de mayo, el gobierno dictatorial venezolano comenzó a cumplir las distintas amenazas lanzadas contra la libertad de prensa, e impuso una injusta y elevada multa de 5.000 millones de bolívares (2,3 millones de dólares) a la compañía de televisión “Globovisión”, buscando acallarle a través de una quiebra económica, porque el propósito es que no quede “ningún medio de comunicación independiente”, a lo que se ha sumado complacidamente el vicepresidente venezolano, José Vicente “Rasputín” Rangel, antiguo periodista y hoy un renegado de la libertad de expresión y de prensa. 

Otra de las críticas que Chávez ha recibido dentro y fuera de su país es la “carrera armamentista” que ha emprendido con el fin de causar temores en los gobiernos latinoamericanos y porque, como lo denunciaron Colombia y Estados Unidos, se cree con fundada razón que muchas de las armas adquiridas a Rusia van a terminar en manos de sus “leales amigos” integrantes de las bandas terroristas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (farc) y Ejército de Liberación Nacional (Eln) y de la mafia de hoja de coca boliviana que preside el anarquista Evo Morales, de las que personalmente se ha lucrado. 

De acuerdo con lo sucedido en otras ocasiones, Chávez volverá a quedar como un “contumaz mentiroso” y aunque el propio Congreso venezolano, por una precaria mayoría hubiese calificado de “insólita y descarada injerencia en nuestros asuntos internos” la decisión de la Cámara de Representantes, el que se pueda escuchar otra versión noticiosa e informativa que se ajuste a la verdad, en lugar de la gobiernista “Telesur”, será aplaudido con entusiasmo por quienes ahora no tienen libertad de expresión y están sujetos, sin quererlo, a la manipulación de un gobierno corrupto y dictatorial.

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