ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


POBLACION: EL MUNDO SE ENVEJECE ACELERADAMENTE 

El envejecimiento de la población mundial está creciendo aceleradamente y, en cambio, las tasas de natalidad continúan siendo demasiado bajas, por lo cual para el año 2050 se espera que haya 2000 millones de ancianos en todo el planeta, con lo que surgirán diversas incógnitas y muchos interrogantes sobre la forma como los distintos países podrán afrontar las jubilaciones del futuro. 

En la ciudad francesa de Tours concluyó el pasado 19 de julio de 2005 el XXV Congreso Mundial de la Población, en donde hubo un intenso debate acerca de las “fórmulas salvadoras” que deberán encontrarse para evitar que dentro de 45 años los “abuelos” no puedan cobrar sus pensiones a la Seguridad Social y se encuentren totalmente desprotegidos y desamparados, originando uno de los mayores problemas socio-económicos. 

Para el año 2050 se espera que la actual población de más de 6.000 millones de personas alcance en el mundo a 9.000 millones, de acuerdo con las conclusiones de los 2.000 demógrafos y expertos que participaron en el Congreso y que de manera especial analizaron las consecuencias que podrá traer el aumento de las personas pertenecientes a la denominada “tercera edad”. 

Ese incremento de la generación de los “abuelos” no debe pasar desapercibido para los gobiernos, que desde ahora deberán adoptar medidas especiales para disponer de los fondos necesarios que permitan garantizar las pensiones de aquellos que han entregado los mejores años de su vida al trabajo tanto en el sector oficial como en el privado o en el de autónomos. 

El “mundo envejece” porque aparte de África que tiene la tasa de fecundidad más elevada con una proporción de cinco hijos por mujer, en otros continentes las cifras son muchísimo más reducidas. También el “continente negro”, por desgracia, tiene la tasa de mortalidad más alta (el 64 por ciento de los seropositivos del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) del planeta). 

Según los expertos a medida que transcurren los años es cada vez más difícil mantener “el reemplazo generacional”, que todos consideran fundamental “para el desarrollo y bienestar económico” y es Europa, especialmente, el continente donde existe “una situación mucho más alarmante”. 

En la actualidad, según los demógrafos del Congreso de Tours, una quinta parte de la población europea total tiene más de 65 años y cada mujer, apenas, arroja un promedio de 1,2 hijos cuando las necesidades indican que la tasa debe estar fijada en 2,1 hijos por mujer para que se pueda garantizar el crecimiento de la población y el adecuado cambio generacional. 

“Esto es, sin ninguna duda, un nivel de fecundidad muy bajo, sin precedentes en la historia”, declaró la mexicana Hania Zlotnik, directora de la División de Población de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para quien es urgente que “desde ya” se tomen las medidas adecuadas para solucionar lo que ahora se vislumbra como uno de los grandes problemas y males de la humanidad cuando se cumpla la primera mitad del siglo XXI. 

Desde luego, la amplia incorporación de la mujer a la vida laboral que se viene registrando en la gran mayoría de los países del mundo, ha contribuido de “manera decisiva” para que las cifras de nacimiento de niños esté en los actuales bajos niveles. Las mujeres, además, consideran que el nacimiento de un hijo las perjudica en sus puestos de trabajo, profesionalmente y para desarrollar una actividad social lejos de su hogar y, desafortunadamente, que trae para ellas “muchas molestias”. Por eso han intensificado los métodos anticonceptivos y el número de abortos. 

Otra de las razones que hacen prever que la población se envejecerá mucho más rápidamente tiene que ver con disposiciones nuevas adoptadas por muchos gobiernos que han permitido la unión de personas homosexuales que, en el caso de las mujeres, por su condición de lesbianas, aborrecen la procreación. 

De acuerdo con esa cifra natal, los niños que vienen al mundo en los 25 países de la Unión Europea (UE) “no serán suficientes para garantizar las jubilaciones de sus padres”. En la actualidad, se dijo en el congreso de la ciudad francesa, el 20 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) europeo está dedicado a las personas jubiladas, y según declaró el experto Jeróme Vignon, director de Protección Social de la Comisión Europea (CE), para el año 2050 deberá aumentar al 40 por ciento. 

Los demógrafos coincidieron en que “Europa necesita más gente activa”, que continúe cotizando a su respectiva Seguridad Social para evitar que los egresos sean superiores a los ingresos y así se produzca la irremediable quiebra que dejará a los jubilados sin medios económicos para subsistir en la mayoría de los casos. 

También advirtieron que esa necesidad de “más gente activa”, que “política y socialmente” es una medida que los gobernantes “no saben cómo, ni se atreven a abordar”, pero que es urgente que ellos tomen el “toro por los cuernos” y afronten la difícil realidad sin darle más largas a través de leyes y disposiciones que beneficien a quienes se encuentran en su longevidad. 

En España, el pasado 18 de julio, el ministro del Trabajo, Jesús Caldera, dio ya un primer aviso de alerta, al anunciar que las actuales pensiones están garantizadas hasta el año 2015, aunque acudiendo a las reservas que creó para la Seguridad Social el anterior gobierno del Partido Popular (PP), se podrán extender hasta el 2020. 

¿Pero qué pasará después? Desde luego no anunció ninguna clase de medidas para paliar la situación y solucionar definitivamente el problema, a pesar que gracias a la inmigración, la pobre tasa de natalidad que existía en España hasta hace cinco años ha logrado aumentar considerablemente, aunque no hasta la cifra que recomiendan los demógrafos. 

Otro de los graves problemas que trae consigo la vejez, especialmente para los países desarrollados, es que implica un seguro médico más costoso para los afiliados y la “implementación de servicios de cuidado en sociedades que no saben que hacer con los mayores”. Los expertos pusieron como ejemplo que en Suecia y Dinamarca no se sabe que hacer con los mayores, pues un tercio de las personas longevas viven solas. 

Este panorama originó una de las preguntas más concretas y reales en el Congreso, cuando el catedrático Borek Puza, de la Universidad Nacional de Australia señaló: “¿Cuándo una persona mayor se convierte en un anciano dependiente?”, porque según él, de la respuesta dependería que fuera la familia o el Estado “el que asuma sus responsabilidades”. 

América Latina, según lo estudiado en el XXV Congreso de Tours, fue analizada con vistas a su futuro, indicándose que también en esa amplia región la población envejece, pero “la progresión, por el momento, no es tan peligrosa”, porque “la tasa de dependencia (el número de menores de 15 años y los mayores de 64 respecto a la población activa), disminuirá”, pues si bien se producirá un aumento de personas mayores, la natalidad no disminuirá, lo que significa que “las perspectivas demográficas en términos de desarrollo serán favorables”. 

El continente asiático soportará un gravísimo problema porque en India la población alcanzará para dentro de 45 años a un total de 1.600 millones de personas para superar a China, pero este último país se verá inmerso en la falta de mujeres que permitan tener “vías sustitutas para la longevidad”, que irá en continuo aumento, aunque son países en donde los ancianos no están bien amparados para pasar sus últimos años de vida. 

Las severas leyes gubernamentales en China, un país en donde los abortos selectivos y el infanticidio de niñas ha sido practicado de forma masiva, originará en 2050 la falta, nada menos, que de 25 millones de mujeres para los hombres solteros, porque las parejas se han dedicado a “buscar” un hijo varón, apreciado por el gobierno, para que así se “cumplan sus disposiciones sobre natalidad”. 

El problema, como se aprecia, es de grandes magnitudes, pero los demógrafos y expertos lo han hecho conocer con la suficiente antelación, nada menos que con 45 años de anticipación, para que los gobiernos tomen conciencia que deberán dar un “vuelco total” a sus criterios y programas sobre seguridad social y que están en el momento preciso para evitar el gran descalabro que se registraría con los “abuelos” y con ello una de las situaciones más difíciles en materia social y económica.

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