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POBLACION: EL MUNDO SE ENVEJECE
ACELERADAMENTE
El envejecimiento de la población mundial está creciendo
aceleradamente y, en cambio, las tasas de natalidad continúan siendo
demasiado bajas, por lo cual para el año 2050 se espera que haya 2000
millones de ancianos en todo el planeta, con lo que surgirán diversas
incógnitas y muchos interrogantes sobre la forma como los distintos países
podrán afrontar las jubilaciones del futuro.
En la ciudad francesa de Tours concluyó el pasado 19 de julio de 2005
el XXV Congreso Mundial de la Población, en donde hubo un intenso
debate acerca de las “fórmulas salvadoras” que deberán encontrarse
para evitar que dentro de 45 años los “abuelos” no puedan cobrar
sus pensiones a la Seguridad Social y se encuentren totalmente
desprotegidos y desamparados, originando uno de los mayores problemas
socio-económicos.
Para el año 2050 se espera que la actual población de más de 6.000
millones de personas alcance en el mundo a 9.000 millones, de acuerdo
con las conclusiones de los 2.000 demógrafos y expertos que
participaron en el Congreso y que de manera especial analizaron las
consecuencias que podrá traer el aumento de las personas pertenecientes
a la denominada “tercera edad”.
Ese incremento de la generación de los “abuelos” no debe pasar
desapercibido para los gobiernos, que desde ahora deberán adoptar
medidas especiales para disponer de los fondos necesarios que permitan
garantizar las pensiones de aquellos que han entregado los mejores años
de su vida al trabajo tanto en el sector oficial como en el privado o en
el de autónomos.
El “mundo envejece” porque aparte de África que tiene la tasa de
fecundidad más elevada con una proporción de cinco hijos por mujer, en
otros continentes las cifras son muchísimo más reducidas. También el
“continente negro”, por desgracia, tiene la tasa de mortalidad más
alta (el 64 por ciento de los seropositivos del Síndrome de
Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) del planeta).
Según los expertos a medida que transcurren los años es cada vez más
difícil mantener “el reemplazo generacional”, que todos consideran
fundamental “para el desarrollo y bienestar económico” y es Europa,
especialmente, el continente donde existe “una situación mucho más
alarmante”.
En la actualidad, según los demógrafos del Congreso de Tours, una
quinta parte de la población europea total tiene más de 65 años y
cada mujer, apenas, arroja un promedio de 1,2 hijos cuando las
necesidades indican que la tasa debe estar fijada en 2,1 hijos por mujer
para que se pueda garantizar el crecimiento de la población y el
adecuado cambio generacional.
“Esto es, sin ninguna duda, un nivel de fecundidad muy bajo, sin
precedentes en la historia”, declaró la mexicana Hania Zlotnik,
directora de la División de Población de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU), para quien es urgente que “desde ya” se tomen
las medidas adecuadas para solucionar lo que ahora se vislumbra como uno
de los grandes problemas y males de la humanidad cuando se cumpla la
primera mitad del siglo XXI.
Desde luego, la amplia incorporación de la mujer a la vida laboral que
se viene registrando en la gran mayoría de los países del mundo, ha
contribuido de “manera decisiva” para que las cifras de nacimiento
de niños esté en los actuales bajos niveles. Las mujeres, además,
consideran que el nacimiento de un hijo las perjudica en sus puestos de
trabajo, profesionalmente y para desarrollar una actividad social lejos
de su hogar y, desafortunadamente, que trae para ellas “muchas
molestias”. Por eso han intensificado los métodos anticonceptivos y
el número de abortos.
Otra de las razones que hacen prever que la población se envejecerá
mucho más rápidamente tiene que ver con disposiciones nuevas adoptadas
por muchos gobiernos que han permitido la unión de personas
homosexuales que, en el caso de las mujeres, por su condición de
lesbianas, aborrecen la procreación.
De acuerdo con esa cifra natal, los niños que vienen al mundo en los 25
países de la Unión Europea (UE) “no serán suficientes para
garantizar las jubilaciones de sus padres”. En la actualidad, se dijo
en el congreso de la ciudad francesa, el 20 por ciento del Producto
Interior Bruto (PIB) europeo está dedicado a las personas jubiladas, y
según declaró el experto Jeróme Vignon, director de Protección
Social de la Comisión Europea (CE), para el año 2050 deberá aumentar
al 40 por ciento.
Los demógrafos coincidieron en que “Europa necesita más gente
activa”, que continúe cotizando a su respectiva Seguridad Social para
evitar que los egresos sean superiores a los ingresos y así se produzca
la irremediable quiebra que dejará a los jubilados sin medios económicos
para subsistir en la mayoría de los casos.
También advirtieron que esa necesidad de “más gente activa”, que
“política y socialmente” es una medida que los gobernantes “no
saben cómo, ni se atreven a abordar”, pero que es urgente que ellos
tomen el “toro por los cuernos” y afronten la difícil realidad sin
darle más largas a través de leyes y disposiciones que beneficien a
quienes se encuentran en su longevidad.
En España, el pasado 18 de julio, el ministro del Trabajo, Jesús
Caldera, dio ya un primer aviso de alerta, al anunciar que las actuales
pensiones están garantizadas hasta el año 2015, aunque acudiendo a las
reservas que creó para la Seguridad Social el anterior gobierno del
Partido Popular (PP), se podrán extender hasta el 2020.
¿Pero qué pasará después? Desde luego no anunció ninguna clase de
medidas para paliar la situación y solucionar definitivamente el
problema, a pesar que gracias a la inmigración, la pobre tasa de
natalidad que existía en España hasta hace cinco años ha logrado
aumentar considerablemente, aunque no hasta la cifra que recomiendan los
demógrafos.
Otro de los graves problemas que trae consigo la vejez, especialmente
para los países desarrollados, es que implica un seguro médico más
costoso para los afiliados y la “implementación de servicios de
cuidado en sociedades que no saben que hacer con los mayores”. Los
expertos pusieron como ejemplo que en Suecia y Dinamarca no se sabe que
hacer con los mayores, pues un tercio de las personas longevas viven
solas.
Este panorama originó una de las preguntas más concretas y reales en
el Congreso, cuando el catedrático Borek Puza, de la Universidad
Nacional de Australia señaló: “¿Cuándo una persona mayor se
convierte en un anciano dependiente?”, porque según él, de la
respuesta dependería que fuera la familia o el Estado “el que asuma
sus responsabilidades”.
América Latina, según lo estudiado en el XXV Congreso de Tours, fue
analizada con vistas a su futuro, indicándose que también en esa
amplia región la población envejece, pero “la progresión, por el
momento, no es tan peligrosa”, porque “la tasa de dependencia (el número
de menores de 15 años y los mayores de 64 respecto a la población
activa), disminuirá”, pues si bien se producirá un aumento de
personas mayores, la natalidad no disminuirá, lo que significa que
“las perspectivas demográficas en términos de desarrollo serán
favorables”.
El continente asiático soportará un gravísimo problema porque en
India la población alcanzará para dentro de 45 años a un total de
1.600 millones de personas para superar a China, pero este último país
se verá inmerso en la falta de mujeres que permitan tener “vías
sustitutas para la longevidad”, que irá en continuo aumento, aunque
son países en donde los ancianos no están bien amparados para pasar
sus últimos años de vida.
Las severas leyes gubernamentales en China, un país en donde los
abortos selectivos y el infanticidio de niñas ha sido practicado de
forma masiva, originará en 2050 la falta, nada menos, que de 25
millones de mujeres para los hombres solteros, porque las parejas se han
dedicado a “buscar” un hijo varón, apreciado por el gobierno, para
que así se “cumplan sus disposiciones sobre natalidad”.
El problema, como se aprecia, es de grandes magnitudes, pero los demógrafos
y expertos lo han hecho conocer con la suficiente antelación, nada
menos que con 45 años de anticipación, para que los gobiernos tomen
conciencia que deberán dar un “vuelco total” a sus criterios y
programas sobre seguridad social y que están en el momento preciso para
evitar el gran descalabro que se registraría con los “abuelos” y
con ello una de las situaciones más difíciles en materia social y económica.
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