ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


BRASIL: “LULA” SIGUE LOS PASOS DE COLLOR DE MELLO

Como ocurrió en 1992 cuando el entonces presidente de Brasil Fernando Collor de Mello fue destituido por corrupción, el actual mandatario Luiz Inácio Da Silva (alias “Lula”) se encuentra el 21 de julio de 2005 en una situación similar, acosado por los actos deshonestos de varios de sus ministros y más estrechos colaboradores y del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que él fundó y con el que se presentó a las elecciones de octubre de 2002.

“Lula” durante la campaña electoral ofreció acabar con la corrupción en Brasil y después de más de dos años y siete meses de gestión se encuentra salpicado por una de amplias proporciones, en la que han intervenido principalmente quien fue su “mano derecha” en el gabinete, el renunciante ex ministro de la Casa Civil y ex asesor presidencial José Dirceu, y la cúpula directiva del PT, encabezada por José Genoino y Delubio Soares, quienes se desempeñaban como presidente y tesorero, respectivamente.

Tras 40 días de haber comenzado la mayor crisis política de su gobierno, que obligó a “Lula” a destituir a varios de sus ministros, empezando por Dirceu, un antiguo guerrillero entrenado en Cuba y de muchas “manos largas”, la popularidad del mandatario sigue siendo buena pues alcanza al pasado 18 de julio el 53 por ciento pero, sin embargo, muestra un considerable descenso, ya que en marzo la confianza de los brasileños en el presidente alcanzaba al 60 por ciento y en junio llegó al 56 por ciento. Es decir que sigue bajando.

La encuesta realizada entre los días 14 y 18 de julio por el Instituto Ibope, un organismo privado y muy atinado en los sondeos que se le encargan, también arrojó una nota negativa para “Lula” puesto que del 34 por ciento de personas que no confiaban en él en marzo pasado, en julio ascendió al 42 por ciento, porcentaje que acepta que el mandatario pueda ser destituido, aunque un 48 por ciento no cree que tal situación vaya a registrarse y que Da Silva siga el mismo camino que Collor de Mello.

En el sondeo del Instituto Ibope, el PT está considerado como el partido más corrupto por el 38 por ciento de los brasileños y la persona que se lleva todas las opiniones desfavorables, en más del 60 por ciento es, como no debía ser menos, José Dirceu, que ahora ha regresado al Parlamento, pero no va a recibir el “sueldo adicional” de 12.500 dólares mensuales porque la trama que él urdió con los corruptos directivos del PT quedó al descubierto.

Empieza ya a palparse en el ambiente brasileño el deseo cada vez mayoritario de una gran cantidad de gentes que no considera “lógico ni prudente” que “Lula” se presente en las elecciones de 2006 para un nuevo mandato porque, según opina, eso sería “dar vía libre a que continúe la corrupción”.

El escándalo de este nuevo caso de corrupción en el gobierno del ex trabajador metalúrgico, denunciado entre el 10 y el 14 de junio pasados por el parlamentario Roberto Jefferson, presidente del Partido del Trabajo de Brasil (PTB), ha servido para demostrar que Genoino y Soares, acompañados por el publicista Marco Valerio Fernandes compraban a diversos parlamentarios para que votasen a favor los proyectos presentados por el gobierno al Congreso, pagándoles un “salario extra” mensual de 30.000 reales (12.500 dólares).

La Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) que analiza todos los casos de corrupción, ha podido comprobar que además de aquellos corruptos, otras 46 personas sacaron de las arcas del PT entre los años 2003 y 2005 un total de 25 millones de reales (12.6 millones de dólares) a través de cheques y dinero en efectivo. También han sido capturadas otras dos personas, entre ellas un pastor evangelista, cuando intentaban sacar varios millones en maletas a través de aeropuertos.

La investigación adelantada por la CPI ha establecido plenamente que el PT sí pagó sobornos a los congresistas, a pesar de los desmentidos hechos, especialmente por el corrupto Soares, y que se beneficiaron de ellos parlamentarios del PT y muchos de sus familiares, así como del Partido Liberal (PL, de derecha, al que pertenece el vicepresidente brasileño, José Alentar) y del Partido Progresista (PP, también derechista), del que forma parte el presidente de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti.

Asimismo se ha conocido que la esposa de Joao Paulo Cunha, del PT y ex presidente de la Cámara de Diputados, efectuó un retiro de dinero equivalente a 50.000 reales (20.800 dólares) y que una asesora de Paulo Rocha, actual líder del PT en la misma Cámara de Diputados, sacó fondos por 320.000 reales (136.700 dólares) en julio de 2003. Es decir que ellos también han participado en los actos delictivos.

Otro retiro de 300.000 reales (125.000 dólares) efectuó un asesor del líder del PP en la Cámara de Diputados, José Janene, quien también dispuso de otras cantidades, que un portavoz de la CPI no precisó, mientras que el Relator de esa comisión, Osmar Serraglio, declaró a los periodistas que ese organismo creado por el Congreso “está muy sorprendido por las informaciones obtenidas” a lo largo de estas semanas de investigación.

El Congreso, ante la magnitud de estos hechos, calificados como “muy graves”, resolvió nombrar una nueva Comisión encargada de investigar exclusivamente el pago de las “supuestas mensualidades”.

El pasado 20 de julio se presentó a declarar ante la CPI el ex tesorero del PT Delubio Soares, uno de los principales “brazos corruptos” y gran maquinador de la trama, quien se declaró culpable al asumir por completo “la responsabilidad de haber constituido” una “Caja B” o paralela de 39 millones de reales (16,7 millones de dólares) que según él, se obtuvieron a través de préstamos concedidos por el publicista Marcos Valerio Fernandes, quien junto con aquel sujeto eran los encargados de llevar los “maletines” para pagar la “nómina adicional mensual” de los congresistas corruptos, como lo denunció Jefferson en junio pasado.

La gravedad de la situación está establecida en la actitud del presidente, que se ha tomado más en broma que en serio todas las denuncias de corrupción y los casos probados de la misma, porque considera que está “fuera del bien y del mal” y por eso se fue a hacer turismo a Francia con ocasión de la Fiesta Nacional gala –el 14 de julio- y ha declarado que “todo se encuentra bajo control”.

Para señalar que no está comprometido con la corrupción del PT, “Lula” ha sacado a relucir la peregrina tesis que él únicamente lo presidió durante tres años y que desde hace otros tres no tiene ninguna participación directiva, por lo que “lo que ahora ocurre en el seno de ese partido no es de su incumbencia”.

Si “Lula” no sabía de los malos manejos y los sobornos que el PT estaba realizando, es casi imposible de creerlo porque mantenía un continuo contacto con Genoino y Soares, además de Dirceu, con quien celebraba reuniones a diario. Además, sabiendo que el PT no contaba con la mayoría en el Congreso, una persona tan perspicaz, no podía pensar que la aprobación de los proyectos gubernamentales únicamente fuese producto de “su carisma”.

El hecho que, como dice, nunca supo de los pagos a los congresistas para que votasen favorablemente las iniciativas de su gobierno, hace ver, entonces, que es un presidente que no se entera de nada, lo que es mucho más grave, porque además de la negligencia por conocer las verdaderas causas para que saliesen leyes aprobadas, demuestra que las relaciones ejecutivo-legislativo no le importaban absolutamente nada.

Además, “Lula” afirmó el pasado 15 de julio, tratando de minivalorar la crisis, que su partido, el PT, “continuó con una sistemática tradición de financiamiento paralelo de campañas” y que muchos de los retiros “se efectuaron en fechas lejanas a las citas electorales” celebradas en los años 2002 y 200. Los fondos que luego se dispusieron para comprar a los Congresistas ingresaron a la “Caja B” como producto de aportaciones ilegales.

Esa afirmación demuestra que el presidente está totalmente alejado de la realidad, ya que salió elegido para el cargo luego de prometer que todas esas prácticas corruptas iban a desaparecer durante su gobierno, lo que no ha sucedido, porque también en 2003 se vio salpicado por otros escándalos de corrupción a cargo de funcionarios públicos y personas de su entera confianza.

Para el secretario general del PT, Ricardo Berzoini, el retiro de los fondos por parte de algunas personas “no confirman ni desmienten la existencia de los pagos mensuales” a los legisladores, a la vez que reconoció que al PT “le costará recuperarse de una crisis de contornos aún desconocidos”, pues a su juicio “tuvimos varias sorpresas en las últimas semanas y la dimensión y el alcance de la crisis se configurarán en las próximas semanas”.

La situación no es, desde luego, favorable a “Lula” y ya esa palabra suya en la que creían millones de brasileños tampoco está siendo demasiado válida. Si como Jefe de Estado no se compromete seriamente a luchar contra toda clase de corrupción, sus aspiraciones de reelección se verán seriamente comprometidas, mucho más, si nuevamente se presenta a la cita electoral apoyado por el desprestigiado Partido de los Trabajadores.

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