ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


BOLIVIA: ACEPTAN REFERENDO SEPARATISTA SE REALICE EN 2006 

La Asamblea Provisional Autonómica del departamento (provincia) de Santa Cruz de la Sierra, anunció el 16 de julio de 2005 su aceptación para que el referendo que permitirá a esa región comenzar su camino de desmembración del Poder Central se celebre el próximo 2 de julio de 2006, a pesar de su oposición inicial a la decisión que en este sentido tomó recientemente el Parlamento, por una amplia mayoría de votos. 

El pasado 4 de julio de 2005, el Congreso, con los votos favorables de los dos tercios de los 107 miembros presentes en la sesión –de 157 que lo integran- decidió también aprobar un calendario electoral que permitirá la celebración de las elecciones generales el 4 de diciembre del presente año, cuando serán elegidos el presidente, vicepresidente, senadores y diputados para un periodo de cinco años. 

La decisión de la provincia de Santa Cruz de la Sierra, la segunda en importancia en Bolivia, va a servir para una mejor organización del referendo autonómico, el cual se celebrará junto con la votación para la designación de los miembros de la Asamblea Constituyente, encargada de estudiar a fondo, para luego proponer, una amplia reforma del Estado con el objetivo de superar la amplia crisis que viene sufriendo el país desde el 17 de octubre de 2003, cuando el entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada presentó su dimisión acosado por los grupos radicales y narcotraficantes del país. 

El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz de la Sierra (CCSC), Germán Antelo, al dar cuenta de la decisión de la Asamblea Provisional argumentó, en declaraciones a los periodistas, que “esto apunta a que el proceso autonómico sea impulsado en las regiones que así lo determinen en cumplimiento de la voluntad popular y se mantengan de manera centralizada en las que no lo quieran”. 

El mencionado CCSC hizo entrega a la Corte Nacional Electoral (CNE), en febrero pasado, de un documento con la firma de 5.000 personas, para solicitar “en cumplimiento de la ley”, la celebración de un referendo para establecer un régimen autónomo en ese departamento. 

En sus declaraciones periodísticas, Antelo manifestó que Santa Cruz es “partidaria de un régimen autonómico con base a los principios productivos, democráticos, participativos y solidarios que le den a las distintas regiones del país una mayor capacidad de decisión sobre sus recursos naturales”. 

El proceso de desmembración comenzó en la provincia “santacruceña” el pasado 9 de enero cuando millares de manifestantes salieron a las calles como preludio de una huelga de dos días –realizada el 11 y 12 del mismo mes- solicitando la anulación del decreto gubernamental que encareció los precios de los carburantes entre un 10 y un 23 por ciento e, igualmente, para exigir al entonces gobierno presidido por Carlos Mesa, que autorizara un referendo para alcanzar su “completa autonomía”. 

El CCSC estaba presidido en esas fechas por el dirigente radical Rubén Costas, quien contó con “decididos apoyos” de sectores políticos, económicos, sindicales y de extremistas. Su ambición política le ha servido como coartada para encontrar diversas colaboraciones como las del abogado Juan Carlos Urenda, otro de los ideólogos secesionistas, del presidente de la Cámara de la Industria de Santa Cruz (CISC), Zvonko Matkovi, y hasta del propio Prefecto (gobernador), Carlos Hugo Molina. 

Durante su reunión del 16 de julio, la Asamblea Provisional Autonómica también dio su aprobación para que la propuesta autonómica de Santa Cruz sirva como base de discusión en la Asamblea Constituyente, porque a su juicio, “somos el departamento que más seriamente ha trabajado sobre este tema, que finalmente beneficiará a todos los bolivianos”, según dijo el Consejero departamental, Freddy Landívar, olvidando de forma premeditada, que muchas provincias no están de acuerdo con la desmembración del país. 

Para el presidente del CCSC, la exigencia del organismo y de los habitantes de la provincia oriental, la que más aporta al Producto Interior Bruto (PIB) porque lo hace con el 52 por ciento, “no apunta a fraccionar la integridad de Bolivia, de ninguna manera”, porque su objetivo es que “los departamentos con menores ingresos reciban apoyo financiero de parte de aquellos que sí tienen mejores condiciones”. Antelo está convencido que la separación es una “muy buena idea”. 

El anterior presidente de la república, que se encontraba interino tras haber sustituido a Sánchez de Lozada, y soportando una crisis política de enorme trascendencia y gravedad para el país, dio legitimidad al régimen autonómico transitorio en una absurda decisión que tomó el pasado 27 de enero. 

En esa fecha, Mesa expidió un decreto convocando, sin contar con el Congreso y violando la ley, a unas elecciones para elegir autoridades autonómicas, gobernadores departamentales y provinciales y para una Asamblea Constituyente, las que deberían celebrarse en abril. 

La absurda decisión fue anulada por el Congreso y la Corte Supremay eso contribuyó a debilitar mucho más al entonces Jefe del Estado que, según la oposición política, sindical y empresarial, daba el paso definitivo de “la claudicación indigna de un presidente al que la Carta Magna le obliga a mantener unidas todas las regiones del país al Poder Central”. 

La debilidad del mandatario, que se había convertido en una marioneta de todos los sectores del país, dio al traste con su alto cargo y el pasado 9 de junio, tras su segunda dimisión, fue sustituido por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé, quien será el encargado de convocar las distintas elecciones que se realizarán en Bolivia en el curso de muy pocos meses, y que serán esenciales –de manera especial las generales- para al restablecimiento de la autoridad y la superación de la crisis. 

Aunque el actual mandatario, un abogado de 49 años que “nunca ha sido político” no ha encontrado, por el momento, una tenaz oposición, círculos políticos bolivianos e, incluso, medios diplomáticos latinoamericanos, consideran que la “tensa calma” que existe en la actualidad puede desaparecer rápidamente si, como es de presumir, los elementos radicales encabezados por el “capo” narcotraficante Evo Morales “vuelven a sus actos arbitrarios y antibolivianos”. 

Morales es el presidente del sindicato de los cultivadores de hoja de coca y, además, lidera la agrupación política Movimiento al Socialismo (MAS) y ha formado una “alianza antigubernamental” (sin importar la ideología política de quien sea el Presidente de la República) con los dirigentes anarquistas Felipe Quispe (alias “Mallku”), secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Jaime Solares, presidente de la Central Obrera Boliviana (COB), Abel Mamami y Julián Loayza, directivos de las juntas vecinales de El Alto (Fejuve). 

Para los dirigentes más relevantes de la política boliviana, tanto del sector gubernamental como del oposicionista, las elecciones generales del próximo 4 de diciembre constituyen la “mejor vía” para destruir esa “alianza tenebrosa y maquiavélica” y evitar que el mafioso Morales vuelva a estar en el Congreso, porque ello constituiría, nuevamente, un “absoluto fracaso para Bolivia y sus gentes honestas”. 

Además, y de acuerdo con informaciones confirmadas, Morales está siendo financiado económica y logísticamente en sus campañas antigubernamentales por los dictadores de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez. El primero fracasó hace muchísimos años, en la década de los años 60, cuando mandó al argentino Ernesto “Ché” Guevara, uno de los terroristas más sanguinarios, a cometer atentados contra el gobierno que entonces presidía el general René Barrientos y a formar grupos subversivos, lo que se constituyó en la primera gran derrota para la exportación de la “revolución” cubana. 

La desmembración de Santa Cruz de la Sierra y de otras provincias –Tarija, Beni, Pando, que siguiendo el mal ejemplo también la han pedido- puede aún evitarse si los dirigentes políticos trabajan en pro de la unidad nacional y hacen una campaña electoral en donde “abran los ojos a los bolivianos de bien”, que son la mayoría del país, para que no se dejen engañar por los “cinco jinetes del Apocalipsis”. Bolivia puede y debe dar un gran espaldarazo al proceso democrático latinoamericano.

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