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GRAN BRETAÑA: DETIENEN MISERABLE
QUE PREPARO BOMBAS MORTALES
Cuando una institución policial trabaja con seriedad, sin sectarismo
político ni deseo de perjudicar al gobierno que le paga la subsistencia
de sus miembros, es muy fácil unir las diversas pistas que se poseen,
identificar a los terroristas que participan en un atentado y detener a
sus autores materiales.
Eso ocurre, en el caso del brutal y salvaje atentado cometido en Londres
el pasado 7 de julio de 2005, porque en Gran Bretaña existe una
institución tan respetable como Scotland Yard, que se ha dedicado a
investigar con seriedad todos los indicios y sospechas del caso y que no
se alió con el partido opositor, en este caso el Conservador, para
buscar la caída del gobierno presidido por el primer ministro, Tony
Blair.
Además, el partido Conservador británico ha sido muy escrupuloso y
bastante respetuoso y no utilizó los teléfonos móviles de sus
miembros para convocar a ilegales manifestaciones ni para acusar, sin
ningún fundamento, al primer ministro, a sabiendas que el atentado
terrorista se cometió porque dentro del mundo islámico existe una
vasta red de miserables asesinos, unas inmundas ratas de alcantarilla
dedicadas a matar sin compasión a gentes inocentes porque tienen un
odio visceral a la civilización occidental.
Precisamente, los servicios de inteligencia de España localizaron el 16
de julio en el ordenador personal del criminal terrorista Jamal Ahmidan
(alias “El Chino”), un comunicado suscrito por las Brigadas de Abu
Hafs al Masri, dependiente de la banda terrorista Al Qaeda, con fecha
del 15 de marzo de 2004, en donde se indica que los autores del
horripilante atentado que costó la vida a 192 personas el 11 de marzo
del año pasado en Madrid se proponían especialmente “quitar del
gobierno de España al PP”.
Textualmente dice también el comunicado que “quienes se sorprendieron
por lo rápido de nuestra reivindicación en la batalla de Madrid, sepan
que había otras circunstancias” y que “el factor tiempo era muy
importante para poner fin al gobierno del innoble (José María) Aznar”.
Tras este valioso testimonio, un portavoz parlamentario en España, que
es conocido como “Cantinflas” o el “gran manipulador”, ¿volverá
a promover en el medio de comunicación de su “patrón” otra campaña
de intoxicación por su incongruencia sectaria y el fanatismo de sus
opiniones, tan parecidas a las que usan las bandas terroristas?
La eficiente actuación policial británica permitió la detención el
12 de julio de 2005 del más que seguro fabricante de las cuatro bombas
mortales que originaron un saldo de, por el momento, 55 víctimas
fatales, y no menos de 700 heridos, muchos de ellos graves, que había
huido a El Cairo, y que fue identificado como Magdi Mahmud Mustafá Al
Nashar, un químico de 33 años y de perversa mente.
Este miserable asesino llegó a la capital egipcia el 6 de julio, y en
su primera declaración ante las autoridades de su país natal afirmó
que su propósito era el de visitar su familia y pasar 45 días de
vacaciones para regresar luego a Leeds, en cuya universidad obtuvo el
grado en mayo pasado y a donde había llegado en el año 2000.
En el piso que tiene en Leeds fueron encontrados por la policía británica
diversos explosivos y, además, los cuatro asesinos lo ocuparon, al
parecer, antes de cometer sus cobardes crímenes.También serví de
centro de reunión con ellos y uno de los suicidas, el jamaicano Lyndsay
Germaine, residió varios meses en él con Al Nashar.
Las investigaciones de la excelente policía británica han conducido a
confirmar la sospecha que detrás del mortal atentado en donde sus
cuatro directos responsables murieron al ser los “hombres-bombas” en
las tres líneas de metro y del autobús londinenses, se encuentra
directamente la organización terrorista Al Qaeda, que dirige el
sanguinario Osama Ben Laden.
El director de la eficiente Scotland Yard, Ian Blair, anunció el envío
de una misión policial a El Cairo, “si se confirman la sospecha de la
participación de Al Nashar” para interrogarle y, a la vez, solicitar
a las autoridades egipcias la “correspondiente extradición”, porque
las pruebas que incriminan al químico egipcio son, al parecer, “muy
contundentes”.
Igualmente declaró a los periodistas que “ya hay un vínculo con
Pakistán y otros países” de Asia, y que el organismo que dirige no
descansará hasta “dejar todo totalmente esclarecido y resuelto”, a
la vez que confirmó que las autoridades del Reino Unido se encuentran
“buscando información” relacionada con Chezad Tanweer, un británico
de 22 años, que aparentemente realizó estudios en una escuela coránica
de Pakistán en el último año.
Una gran cantidad de esas escuelas coránicas, en realidad, se han
venido convirtiendo, desafortunadamente, en centros de preparación de
los terroristas, por lo que los gobiernos democráticos occidentales
deben tener muchísimo cuidado y vigilarlas continuamente, como lo deben
hacer, igualmente, con los fanáticos imanes y clérigos radicales, que
son los encargados de alimentar el odio en los jóvenes islamistas desde
las mezquitas, que en vez de ser lugares sagrados de oración sirven
para preparar sanguinarios asesinos, según lo denunciado por varios
servicios secretos occidentales.
Además del posible fabricante de las bombas, también se encuentra
detenida una segunda persona, de 30 años, arrestada el 12 de julio en
el condado West Yorkshire de Leeds, y cuya vinculación con Al Qaeda
parece estar casi comprobada.
También Ian Blair confirmó que Scotland Yard tiene informaciones
veraces sobre el ingreso a Gran Bretaña de un miembro de la organización
terrorista, dos semanas antes del atentado, a través de un puerto en el
canal de La Mancha, y que abandonó Londres unas horas antes de ocurrir
las explosiones.
Aunque las autoridades egipcias tratan de negar cualquier vinculación
del “químico” El Nashar con la siniestra banda de Al Qaeda y con la
matanza humana de Londres, las autoridades británicas afirmar que las
cuatro mochilas utilizadas por los terroristas suicidas fueron
elaboradas con peróxido de acetona, que se puede obtener sin ningún
problema en cualquier droguería de ese país.
“Solo con un conocimiento necesario” es posible convertir en
explosivos este “inofensivo material” que, entre otras cosas, es
utilizado preferentemente para desatascar cañerías o para quitarse el
esmalte de las uñas, de acuerdo con las mismas informaciones de las
autoridades británicas.
Esta comprobación cobra más fuerza acerca de la participación de un
profesional en química, porque inicialmente se creyó que el atentado
se había cometido con un explosivo militar de enorme potencia. Ahora,
al estar bien claro que las cuatro bombas, de indudable poder explosivo,
eran de fabricación casera, y que El Nashar se reunía en su piso con
los autores directos del salvaje acto, las sospechas sobre su autoría
han cobrado especial importancia y trascendencia.
Indudablemente cuando una institución policial pertenece al Estado y
sus miembros no se dejan llevar por sus tendencias partidistas sino que
cumplen con su deber de una manera profesional, los resultados
investigativos son elocuentes y brillantes. En las averiguaciones del
atentado de Londres no se ha detectado que Scotland Yard esté
contaminada por el vicio político y eso deben agradecerlo sinceramente
los británicos porque pueden confiar en esa organización. Esto no
ocurre en otras partes.
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