ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


GRAN BRETAÑA: DETIENEN MISERABLE QUE PREPARO BOMBAS MORTALES 

Cuando una institución policial trabaja con seriedad, sin sectarismo político ni deseo de perjudicar al gobierno que le paga la subsistencia de sus miembros, es muy fácil unir las diversas pistas que se poseen, identificar a los terroristas que participan en un atentado y detener a sus autores materiales. 

Eso ocurre, en el caso del brutal y salvaje atentado cometido en Londres el pasado 7 de julio de 2005, porque en Gran Bretaña existe una institución tan respetable como Scotland Yard, que se ha dedicado a investigar con seriedad todos los indicios y sospechas del caso y que no se alió con el partido opositor, en este caso el Conservador, para buscar la caída del gobierno presidido por el primer ministro, Tony Blair. 

Además, el partido Conservador británico ha sido muy escrupuloso y bastante respetuoso y no utilizó los teléfonos móviles de sus miembros para convocar a ilegales manifestaciones ni para acusar, sin ningún fundamento, al primer ministro, a sabiendas que el atentado terrorista se cometió porque dentro del mundo islámico existe una vasta red de miserables asesinos, unas inmundas ratas de alcantarilla dedicadas a matar sin compasión a gentes inocentes porque tienen un odio visceral a la civilización occidental. 

Precisamente, los servicios de inteligencia de España localizaron el 16 de julio en el ordenador personal del criminal terrorista Jamal Ahmidan (alias “El Chino”), un comunicado suscrito por las Brigadas de Abu Hafs al Masri, dependiente de la banda terrorista Al Qaeda, con fecha del 15 de marzo de 2004, en donde se indica que los autores del horripilante atentado que costó la vida a 192 personas el 11 de marzo del año pasado en Madrid se proponían especialmente “quitar del gobierno de España al PP”. 

Textualmente dice también el comunicado que “quienes se sorprendieron por lo rápido de nuestra reivindicación en la batalla de Madrid, sepan que había otras circunstancias” y que “el factor tiempo era muy importante para poner fin al gobierno del innoble (José María) Aznar”. 

Tras este valioso testimonio, un portavoz parlamentario en España, que es conocido como “Cantinflas” o el “gran manipulador”, ¿volverá a promover en el medio de comunicación de su “patrón” otra campaña de intoxicación por su incongruencia sectaria y el fanatismo de sus opiniones, tan parecidas a las que usan las bandas terroristas? 

La eficiente actuación policial británica permitió la detención el 12 de julio de 2005 del más que seguro fabricante de las cuatro bombas mortales que originaron un saldo de, por el momento, 55 víctimas fatales, y no menos de 700 heridos, muchos de ellos graves, que había huido a El Cairo, y que fue identificado como Magdi Mahmud Mustafá Al Nashar, un químico de 33 años y de perversa mente. 

Este miserable asesino llegó a la capital egipcia el 6 de julio, y en su primera declaración ante las autoridades de su país natal afirmó que su propósito era el de visitar su familia y pasar 45 días de vacaciones para regresar luego a Leeds, en cuya universidad obtuvo el grado en mayo pasado y a donde había llegado en el año 2000. 

En el piso que tiene en Leeds fueron encontrados por la policía británica diversos explosivos y, además, los cuatro asesinos lo ocuparon, al parecer, antes de cometer sus cobardes crímenes.También serví de centro de reunión con ellos y uno de los suicidas, el jamaicano Lyndsay Germaine, residió varios meses en él con Al Nashar. 

Las investigaciones de la excelente policía británica han conducido a confirmar la sospecha que detrás del mortal atentado en donde sus cuatro directos responsables murieron al ser los “hombres-bombas” en las tres líneas de metro y del autobús londinenses, se encuentra directamente la organización terrorista Al Qaeda, que dirige el sanguinario Osama Ben Laden.

El director de la eficiente Scotland Yard, Ian Blair, anunció el envío de una misión policial a El Cairo, “si se confirman la sospecha de la participación de Al Nashar” para interrogarle y, a la vez, solicitar a las autoridades egipcias la “correspondiente extradición”, porque las pruebas que incriminan al químico egipcio son, al parecer, “muy contundentes”. 

Igualmente declaró a los periodistas que “ya hay un vínculo con Pakistán y otros países” de Asia, y que el organismo que dirige no descansará hasta “dejar todo totalmente esclarecido y resuelto”, a la vez que confirmó que las autoridades del Reino Unido se encuentran “buscando información” relacionada con Chezad Tanweer, un británico de 22 años, que aparentemente realizó estudios en una escuela coránica de Pakistán en el último año. 

Una gran cantidad de esas escuelas coránicas, en realidad, se han venido convirtiendo, desafortunadamente, en centros de preparación de los terroristas, por lo que los gobiernos democráticos occidentales deben tener muchísimo cuidado y vigilarlas continuamente, como lo deben hacer, igualmente, con los fanáticos imanes y clérigos radicales, que son los encargados de alimentar el odio en los jóvenes islamistas desde las mezquitas, que en vez de ser lugares sagrados de oración sirven para preparar sanguinarios asesinos, según lo denunciado por varios servicios secretos occidentales. 

Además del posible fabricante de las bombas, también se encuentra detenida una segunda persona, de 30 años, arrestada el 12 de julio en el condado West Yorkshire de Leeds, y cuya vinculación con Al Qaeda parece estar casi comprobada. 

También Ian Blair confirmó que Scotland Yard tiene informaciones veraces sobre el ingreso a Gran Bretaña de un miembro de la organización terrorista, dos semanas antes del atentado, a través de un puerto en el canal de La Mancha, y que abandonó Londres unas horas antes de ocurrir las explosiones. 

Aunque las autoridades egipcias tratan de negar cualquier vinculación del “químico” El Nashar con la siniestra banda de Al Qaeda y con la matanza humana de Londres, las autoridades británicas afirmar que las cuatro mochilas utilizadas por los terroristas suicidas fueron elaboradas con peróxido de acetona, que se puede obtener sin ningún problema en cualquier droguería de ese país. 

“Solo con un conocimiento necesario” es posible convertir en explosivos este “inofensivo material” que, entre otras cosas, es utilizado preferentemente para desatascar cañerías o para quitarse el esmalte de las uñas, de acuerdo con las mismas informaciones de las autoridades británicas. 

Esta comprobación cobra más fuerza acerca de la participación de un profesional en química, porque inicialmente se creyó que el atentado se había cometido con un explosivo militar de enorme potencia. Ahora, al estar bien claro que las cuatro bombas, de indudable poder explosivo, eran de fabricación casera, y que El Nashar se reunía en su piso con los autores directos del salvaje acto, las sospechas sobre su autoría han cobrado especial importancia y trascendencia. 

Indudablemente cuando una institución policial pertenece al Estado y sus miembros no se dejan llevar por sus tendencias partidistas sino que cumplen con su deber de una manera profesional, los resultados investigativos son elocuentes y brillantes. En las averiguaciones del atentado de Londres no se ha detectado que Scotland Yard esté contaminada por el vicio político y eso deben agradecerlo sinceramente los británicos porque pueden confiar en esa organización. Esto no ocurre en otras partes.

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