ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


ORIENTE MEDIO: ISRAEL RESPONDE CON CONTUNDENCIA A HAMAS

Las acciones del grupo terrorista del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) encontraron el 15 de julio de 2005 una contundente respuesta por parte del gobierno de Israel, y la situación en la franja de Gaza se ha resentido considerablemente, poniendo en peligro la devolución de los territorios ocupados en esa región, prevista para comenzar el próximo 17 de agosto, además que ahora se ha reanudado el “estado de guerra”, tras cinco meses de tregua.

También el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), presidido por Mahmud Abbas (alias “Abú Mazen”), acusado de pasividad y permisividad hacia Hamás y los otros grupos terroristas palestinos, empezó a actuar con energía y la policía se enfrentó el 15 de julio a los radicales que únicamente están contentos cuando realizan atentados y actos criminales.

El gobierno israelita, hastiado y cansado de la acción terrorista de Hamás y de la Yihad Islámica, anunció oficialmente que su ejército actuaría en defensa de los intereses de los ciudadanos de su país, porque fueron los criminales palestinos los que rompieron la tregua acordada por el primer ministro, Ariel Sharon, y por Abbas, durante la cumbre celebrada en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij, el pasado 8 de febrero.

Ambos gobiernos, el israelí y el palestino, lanzaron una ofensiva simultánea contra los terroristas de Hamás, y el hebreo reanudó los “asesinatos selectivos” para acabar con quienes actúan de una manera criminal, lo que originó la muerte de siete de sus miembros, en su mayoría pertenecientes a un segundo o tercer escalafón de jefatura.

También la acción de las Fuerzas de Seguridad Palestinas (FSP) originó la muerte de tres jóvenes y las heridas de otros diez, que se les enfrentaron porque iban a impedir el lanzamiento de cohetes Qassam hacia asentamientos de colonos judíos. Durante los choques, los radicales quemaron una comisaría y tres vehículos policiales.

Los terroristas e inescrupulosos asesinos de Hamás ya habían violado la tregua el pasado 18 de mayo cuando dispararon 34 de aquellos cohetes y obuses de mortero contra las colonias judías de Gaza, pero el gobierno israelí no respondió a esos ataques, precisamente por el deseo de su gobierno de continuar impulsando la paz en la región.

Dado que la situación ha empeorado, la ANP declaró el 15 de julio el estado de emergencia por tiempo indefinido, según declaró a los periodistas el ministro de Interior, Naser Yusef, quien justificó la medida por “la violencia que los milicianos de Hamás están empleando y porque nuestro gobierno quiere proseguir sus intentos para alcanzar una paz negociada con Israel”, a lo que se oponen los grupos terroristas.

“Cortaremos el brazo a todo aquel que intente frenar nuestros ataques contra Israel”, manifestaron el pasado 14 de julio los dirigentes de la banda terrorista, que hace dos semanas anunció oficialmente que no aceptaría la invitación del presidente Abbas para “formar parte del gobierno”. 

La ANP resolvió autorizar a sus Fuerzas de Seguridad para actuar contundentemente contra los grupos terroristas, en razón de la amplia presión internacional, encabezada por Estados Unidos y en cierta medida apoyada por la Unión Europea (UE), para que “reprima de una vez a los enemigos de la paz y los conmine a dejar las armas o a ser detenidos”.

Para Abbas es muy fácil ordenar el arresto de los dirigentes de los grupos terroristas porque conoce los lugares donde ellos se desenvuelven y desde los cuales dan las instrucciones para que los milicianos palestinos, especialmente jóvenes, se inmolen y originen “pérdidas de vidas humanas de nuestro enemigo”.

De acuerdo con informaciones suministradas por miembros del gobierno palestino, el propio Abbas ha denunciado que “Hamás y los otros grupos intentan imponer su política y se muestran contrarios a los esfuerzos que se están haciendo para encontrar la paz y poder crear un fuerte Estado”, por lo que a la ANP no le queda otro recurso que enfrentarse a ellos.

Las mismas fuentes señalaron que Abbas está “perfectamente convencido” que si los grupos radicales no cambian sus posturas se requiere que las Fuerzas de Seguridad actúen con la consistencia necesaria para hacerles entender que “nos estamos jugando mucho por la paz y el futuro de nuestro país”.

Las 13 organizaciones palestinas, que impulsan la guerra contra Israel, especialmente Hamás y la Yihad Islámica, amenazaron a Abbas con romper la tregua –que ellos han violado en numerosas ocasiones- que suscribieron con el gobierno el pasado junio para permitir que avancen unas negociaciones con el gobierno judío, en caso que las Fuerzas de Seguridad palestinas siguen actuando en la franja de Gaza, impidiendo que realicen sus actos criminales.

El bloqueo dispuesto por el gobierno de Israel y su firme acción para combatir a Hamás a través de la acción militar, “porque no nos dejan otra opción”, según una fuente militar hebrea, va a continuar hasta que “la ANP pueda garantizar que controla a los grupos terroristas y que los combate con eficiencia”.

Precisamente el gobierno de la ANP anunció el pasado 15 de julio que un total de 5.000 palestinos están siendo entrenados en Seguridad para garantizar una pacífica retirada de Israel de la franja de Gaza y que las fuerzas militares judías encargadas de la evacuación de 8.000 colonos residentes en 21 implantaciones de la región y en los cuatro aislados del norte de Cisjordania “puedan cumplir su misión sin problemas”.

Tanto Hamás como la Yihad Islámica, los dos principales grupos terroristas palestinos, porque el de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, brazo armado del partido político gubernamental Al Fatah está, de momento, apoyando a Abbas, han reiterado en varias oportunidades su deseo de no participar en ninguna gestión que pueda conducir hacia la paz y a la firma de un gran acuerdo con Israel.

El alto mando israelí, en vista de la nueva situación, ha pedido al primer ministro Sharon, que “posponga la retirada de la franja de Gaza durante tres semanas”, seguramente con la esperanza que el gobierno de la ANP logre terminar con éxito la operación que inició el 15 de julio. Fuentes del ministerio de Defensa hebreo manifestaron a los periodistas que “en las actuales condiciones que vive la zona, es totalmente imposible la retirada de Gaza y el desmantelamiento de los 21 asentamientos”.

El gobierno estadounidense anunció en Washington que a principios de la próxima semana la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, visitará Israel y Palestina para entrevistarse con sus respectivos mandatarios y pedirles que redoblen sus esfuerzos y que no sea pospuesto el plan de retirada, considerado por el propio presidente norteamericano, George Bush, como el “principal paso” para que pueda comenzar a aplicarse correctamente la “Hoja de Ruta”, diseñada en tres etapas, y que debía concluir en diciembre próximo, con la creación del Estado de Palestina.

Es necesario que el gobierno de la ANP no desmaye en su intención de evitar nuevos ataques palestinos a Israel y que controle con eficacia a los terroristas que dirigen las operaciones criminales, porque de lo contrario la situación podría regresar a sus épocas más oscuras cuando el fallecido “rais” Yaser Arafat promovía los atentados, se felicitaba por ellos y era el principal obstáculo para alcanzar la paz.

Abbas tiene otra mentalidad y otro estilo para gobernar y es, por encima de todo, un convencido que conversando y negociando se puede alcanzar la paz. Es, además, el mejor momento para lograrla, ya que también en Israel existe otra disposición y ya hasta el propio Sharon se muestra partidario de ella. Habiendo ánimos y predisposiciones por ambas partes, ¿por qué no se obliga a los grupos de miserables terroristas a desaparecer de escena? 

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