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ORIENTE MEDIO: ISRAEL RESPONDE CON
CONTUNDENCIA A HAMAS
Las acciones del grupo terrorista del Movimiento de Resistencia Islámica
(Hamás) encontraron el 15 de julio de 2005 una contundente respuesta
por parte del gobierno de Israel, y la situación en la franja de Gaza
se ha resentido considerablemente, poniendo en peligro la devolución de
los territorios ocupados en esa región, prevista para comenzar el próximo
17 de agosto, además que ahora se ha reanudado el “estado de
guerra”, tras cinco meses de tregua.
También el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), presidido
por Mahmud Abbas (alias “Abú Mazen”), acusado de pasividad y
permisividad hacia Hamás y los otros grupos terroristas palestinos,
empezó a actuar con energía y la policía se enfrentó el 15 de julio
a los radicales que únicamente están contentos cuando realizan
atentados y actos criminales.
El gobierno israelita, hastiado y cansado de la acción terrorista de
Hamás y de la Yihad Islámica, anunció oficialmente que su ejército
actuaría en defensa de los intereses de los ciudadanos de su país,
porque fueron los criminales palestinos los que rompieron la tregua
acordada por el primer ministro, Ariel Sharon, y por Abbas, durante la
cumbre celebrada en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij, el pasado 8 de
febrero.
Ambos gobiernos, el israelí y el palestino, lanzaron una ofensiva
simultánea contra los terroristas de Hamás, y el hebreo reanudó los
“asesinatos selectivos” para acabar con quienes actúan de una
manera criminal, lo que originó la muerte de siete de sus miembros, en
su mayoría pertenecientes a un segundo o tercer escalafón de jefatura.
También la acción de las Fuerzas de Seguridad Palestinas (FSP) originó
la muerte de tres jóvenes y las heridas de otros diez, que se les
enfrentaron porque iban a impedir el lanzamiento de cohetes Qassam hacia
asentamientos de colonos judíos. Durante los choques, los radicales
quemaron una comisaría y tres vehículos policiales.
Los terroristas e inescrupulosos asesinos de Hamás ya habían violado
la tregua el pasado 18 de mayo cuando dispararon 34 de aquellos cohetes
y obuses de mortero contra las colonias judías de Gaza, pero el
gobierno israelí no respondió a esos ataques, precisamente por el
deseo de su gobierno de continuar impulsando la paz en la región.
Dado que la situación ha empeorado, la ANP declaró el 15 de julio el
estado de emergencia por tiempo indefinido, según declaró a los
periodistas el ministro de Interior, Naser Yusef, quien justificó la
medida por “la violencia que los milicianos de Hamás están empleando
y porque nuestro gobierno quiere proseguir sus intentos para alcanzar
una paz negociada con Israel”, a lo que se oponen los grupos
terroristas.
“Cortaremos el brazo a todo aquel que intente frenar nuestros ataques
contra Israel”, manifestaron el pasado 14 de julio los dirigentes de
la banda terrorista, que hace dos semanas anunció oficialmente que no
aceptaría la invitación del presidente Abbas para “formar parte del
gobierno”.
La ANP resolvió autorizar a sus Fuerzas de Seguridad para actuar
contundentemente contra los grupos terroristas, en razón de la amplia
presión internacional, encabezada por Estados Unidos y en cierta medida
apoyada por la Unión Europea (UE), para que “reprima de una vez a los
enemigos de la paz y los conmine a dejar las armas o a ser detenidos”.
Para Abbas es muy fácil ordenar el arresto de los dirigentes de los
grupos terroristas porque conoce los lugares donde ellos se desenvuelven
y desde los cuales dan las instrucciones para que los milicianos
palestinos, especialmente jóvenes, se inmolen y originen “pérdidas
de vidas humanas de nuestro enemigo”.
De acuerdo con informaciones suministradas por miembros del gobierno
palestino, el propio Abbas ha denunciado que “Hamás y los otros
grupos intentan imponer su política y se muestran contrarios a los
esfuerzos que se están haciendo para encontrar la paz y poder crear un
fuerte Estado”, por lo que a la ANP no le queda otro recurso que
enfrentarse a ellos.
Las mismas fuentes señalaron que Abbas está “perfectamente
convencido” que si los grupos radicales no cambian sus posturas se
requiere que las Fuerzas de Seguridad actúen con la consistencia
necesaria para hacerles entender que “nos estamos jugando mucho por la
paz y el futuro de nuestro país”.
Las 13 organizaciones palestinas, que impulsan la guerra contra Israel,
especialmente Hamás y la Yihad Islámica, amenazaron a Abbas con romper
la tregua –que ellos han violado en numerosas ocasiones- que
suscribieron con el gobierno el pasado junio para permitir que avancen
unas negociaciones con el gobierno judío, en caso que las Fuerzas de
Seguridad palestinas siguen actuando en la franja de Gaza, impidiendo
que realicen sus actos criminales.
El bloqueo dispuesto por el gobierno de Israel y su firme acción para
combatir a Hamás a través de la acción militar, “porque no nos
dejan otra opción”, según una fuente militar hebrea, va a continuar
hasta que “la ANP pueda garantizar que controla a los grupos
terroristas y que los combate con eficiencia”.
Precisamente el gobierno de la ANP anunció el pasado 15 de julio que un
total de 5.000 palestinos están siendo entrenados en Seguridad para
garantizar una pacífica retirada de Israel de la franja de Gaza y que
las fuerzas militares judías encargadas de la evacuación de 8.000
colonos residentes en 21 implantaciones de la región y en los cuatro
aislados del norte de Cisjordania “puedan cumplir su misión sin
problemas”.
Tanto Hamás como la Yihad Islámica, los dos principales grupos
terroristas palestinos, porque el de las Brigadas de los Mártires de Al
Aqsa, brazo armado del partido político gubernamental Al Fatah está,
de momento, apoyando a Abbas, han reiterado en varias oportunidades su
deseo de no participar en ninguna gestión que pueda conducir hacia la
paz y a la firma de un gran acuerdo con Israel.
El alto mando israelí, en vista de la nueva situación, ha pedido al
primer ministro Sharon, que “posponga la retirada de la franja de Gaza
durante tres semanas”, seguramente con la esperanza que el gobierno de
la ANP logre terminar con éxito la operación que inició el 15 de
julio. Fuentes del ministerio de Defensa hebreo manifestaron a los
periodistas que “en las actuales condiciones que vive la zona, es
totalmente imposible la retirada de Gaza y el desmantelamiento de los 21
asentamientos”.
El gobierno estadounidense anunció en Washington que a principios de la
próxima semana la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, visitará
Israel y Palestina para entrevistarse con sus respectivos mandatarios y
pedirles que redoblen sus esfuerzos y que no sea pospuesto el plan de
retirada, considerado por el propio presidente norteamericano, George
Bush, como el “principal paso” para que pueda comenzar a aplicarse
correctamente la “Hoja de Ruta”, diseñada en tres etapas, y que debía
concluir en diciembre próximo, con la creación del Estado de
Palestina.
Es necesario que el gobierno de la ANP no desmaye en su intención de
evitar nuevos ataques palestinos a Israel y que controle con eficacia a
los terroristas que dirigen las operaciones criminales, porque de lo
contrario la situación podría regresar a sus épocas más oscuras
cuando el fallecido “rais” Yaser Arafat promovía los atentados, se
felicitaba por ellos y era el principal obstáculo para alcanzar la paz.
Abbas tiene otra mentalidad y otro estilo para gobernar y es, por encima
de todo, un convencido que conversando y negociando se puede alcanzar la
paz. Es, además, el mejor momento para lograrla, ya que también en
Israel existe otra disposición y ya hasta el propio Sharon se muestra
partidario de ella. Habiendo ánimos y predisposiciones por ambas
partes, ¿por qué no se obliga a los grupos de miserables terroristas a
desaparecer de escena?
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