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ORIENTE MEDIO: ANP INCAPAZ PARA
COMBATIR TERRORISTAS
La incapacidad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y de su
presidente, Mahmud Abbas (alias “Abú Mazen”), para combatir con
energía a los miserables grupos terroristas palestinos, originó un
nuevo atentado suicida en la localidad israelí de Netanya, que dejó un
saldo de cuatro mujeres israelíes muertas además del sanguinario
kamikaze, y no menos de 40 heridos, obligando al ejército judío a
bloquear el 13 de julio de 2005 a Cisjordania y la franja de Gaza y a
reocupar la ciudad de Tulkarem.
Un asesino joven perteneciente a la banda terrorista Yihad Islámica, se
inmoló el 12 de julio de 2005 a la entrada del centro comercial
Hasharon, de Netanya, 40 kilómetros al norte de Tel Aviv, acabando con
la vida de personas inocentes, cuyo único delito es haber nacido israelíes.
Fue este el segundo atentado terrorista contra este centro comercial,
tras el realizado en mayo de 2001, y también el segundo cometido en
2005, después del ocurrido el pasado 25 de febrero en una discoteca de
Tel Aviv, en donde murieron cinco israelíes y el sanguinario kamikaze.
La Yihad Islámica, una banda de criminales radicales sin Dios ni Ley,
inmediatamente se adjudicó el atentado, lo que obligó al Primer
Ministro de Israel, Ariel Sharon, a ordenar la nueva ocupación de
Tulkarem y advertir a Abbas que si su gobierno no toma las medidas
conducentes para impedir los atentados y no controla debidamente a los
grupos terroristas, le corresponderá al ejército hebreo actuar con
toda la contundencia.
Acusó a la ANP y al propio Abbas de “no hacer nada contra los grupos
radicales y terroristas”, ordenando “actuar con la máxima firmeza
contra los radicales palestinos”, a la vez que una portavoz militar
declaró en Tulkarem que “hemos impuesto un bloqueo a los territorios
hasta nueva orden”.
Sharon quiere seguir adelante con el proceso de evacuación de los
territorios ocupados, previsto para comenzar el próximo 17 de agosto,
pero pide, a la vez, la “total colaboración” del gobierno palestino
para evitar que se trastoquen los planes y que, contra su propio deseo,
tenga que ser suspendido indefinidamente.
Además de la Yihad Islámica, en Palestina operan las bandas
terroristas Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), la más
sanguinaria, cruel y numerosa de la región que pretende convertirse en
un Estado independiente, y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa,
brazo armado del partido gobernante Al Fatah.
Abbas, precisamente, invitó a los grupos terroristas, y en especial al
de Hamás, a formar parte del gobierno palestino, lo que originó
comentarios adversos no solo en Israel y Estados Unidos sino,
sorprendentemente, en la Unión Europea (UE), que es proclive a defender
los intereses de la ANP, la mayoría de las veces en detrimento de
Israel, y cuyos gobiernos miembros, en su gran mayoría, apoyan directa
o indirectamente el antisemitismo, fundamentado en el odio hacia los judíos.
Los terroristas de Hamás, como tenían la obligación de dejar las
armas y reconocer al Estado de Israel, resolvieron rechazar la oferta de
Abbas de integrarse al gobierno, porque de lo contrario dejarían de
“hacer el suculento negocio” que tienen con el terrorismo y de
seguir captando imbéciles kamikazes para continuar con sus execrables
delitos.
Israel, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Silvan Shalom,
señaló que “cualquier diálogo, incluido aquel a nivel más ínfimo
con las organizaciones terroristas, les da legitimidad y aumenta su
motivación para el terrorismo”. De esta forma condenó los contactos
diplomáticos europeos con dirigentes de las organizaciones terroristas
palestinas. Una misión europea se entrevistó recientemente, entre
otros, con el alcalde de Kalkilia, que pertenece a la banda Hamás.
Aunque para la Unión Europea (UE), Hamás “permanecerá en la lista
de organizaciones terroristas”, como declaró el Alto Representantes
de Política Exterior y Seguridad, Javier Solana, quien inició el
pasado 11 de julio una gira por Israel y Palestina para entrevistarse
con sus principales dirigentes políticos, lo cierto es que no presiona
a su socio palestino para que actúe con contundencia contra sus
criminales dirigentes.
En Palestina desde que nacen, los niños son inducidos por estas bandas
criminales y radicales, además de dirigentes políticos, a odiar a los
israelíes y los van preparando desde sus cunas para convertirse en auténticos
asesinos. Al igual que ocurre con los islamistas, cuyos bárbaros
dirigentes e indecentes clérigos hacen creer a los jóvenes que la
civilización occidental está integrada por “infieles” y que matándolos
podrán acceder al “paraíso”. Y es lógico que las gentes se
pregunten: ¿Cuál Dios, de cualquier religión, incita al crimen y al
terrorismo? Todos ellos no son más que unos fanáticos malignos e
indeseables.
Claro está, esos monstruosos y despreciables seres irracionales, desde
luego no van en primera línea ni se inmolan, porque para eso tienen a
dementes o personas cuyos cerebros reducidos están debidamente
controlados por ellos. Son los encargados de extender el odio y el
terror por el mundo, inclusive matando a niños inocentes, como ocurrió
en Irak, sin tener ninguna compasión.
La ciudad de Tulkarem había sido entregada por Israel a Palestina hace
menos de dos meses y volvió a ser ocupada porque desde ella partió el
“hombre-bomba” que mató a las cuatro mujeres en Netanya. Durante el
operativo militar resultó muerto un palestino y herido otro.
Como el gobierno israelí está dispuesto a cumplir su compromiso de
entregar los territorios ocupados a la ANP, salvo que sigan los
atentados terroristas, una misión oficial judía solicitó a Estados
Unidos una ayuda económica –que puede ser donación o un préstamo a
largo plazo- de 2.200 millones de dólares para evacuar a 8.000 colonos
que habitan en 21 implantaciones de la región y en cuatro aisladas del
norte de Cisjordania. El gobierno estadounidense otorga anualmente a
Israel un total de 3.000 millones de dólares por concepto de asistencia
económica y militar.
De acuerdo con la solicitud israelí, los 2.200 millones de dólares se
destinarán para el pago del costo de la retirada, reinstalar en Israel
las bases del ejército hebreo que se construyeron en la franja de Gaza,
reforzar el dispositivo de seguridad en la frontera con Egipto y para el
desarrollo de las regiones pobladas de Galilea (en el norte) y del
desierto de Neguev (en el sur) del país.
Javier Solana, tras la visita oficial a Israel y Palestina, declaró a
los periodistas que pudo apreciar que “el primer ministro hebreo,
Ariel Sharon, se encuentra totalmente comprometido con la retirada de
Israel de la franja de Gaza, a pesar de las dificultades que entraña la
rebelión de los extremistas israelíes y las divisiones de su propio
partido, el Likud”.
También volvió a criticar, a nombre de la UE, la construcción del
Muro por parte del gobierno de Israel (conocido como el “muro de la
vergüenza”), pues aunque advirtió que “este país tiene derecho a
defenderse” de los ataques terroristas, “consideramos que es
construido fuera del territorio israelí, no es propiamente legal y crea
también problemas humanitarios”, ya que dejará aislados a 55.000
palestinos.
El gobierno de Abbas, por otra parte, ordenó el entrenamiento en
Seguridad de 5.000 palestinos para la retirada israelí, y los cuales
estarán encargados de “evitar posibles ataques” (que son casi
seguros) de sus compatriotas contra las “fuerzas armadas hebreas
encargadas de evacuar a los colonos”, de acuerdo con una información
suministrada por el ministerio palestino del Interior.
Mientras el gobierno de alias “Abú Mazen” no entienda que a los
terroristas se les debe aplicar el máximo de la ley y que no puede
seguir permitiendo, como ocurrió en la desdichada época en que la ANP
fue presidida por el fallecido Yaser Arafat, que gocen de la más
completa impunidad y se puedan pasear muy orondos por todo el territorio
palestino, es casi imposible que se consiga la paz con Israel.
Hasta ahora el cumplimiento de sus promesas electorales para combatirlos
sin miramientos, han sido más que lentas, inexistentes, porque continúan
utilizando el poder de las armas para matar y en vez de criticarlos
abierta y decididamente cuando cometen los atentados en territorio
israelí o disparan cohetes desde la misma Palestina, se limita a
pedirles que “no lo vuelvan a hacer”, cuando sabe perfectamente el
lugar donde se localizan los asesinos que ordenan esos ataques y pueden
capturarlos para que ocupen el único lugar que merecen: la cárcel.
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