ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


ARMAMENTO: 639 MILLONES DE ARMAS PEQUEÑAS POR EL MUNDO 

El mundo sigue soportando la insaciable voracidad de los fabricantes de armas pequeñas y livianas y actualmente circulan por todo el planeta no menos de 639 millones de ellas, mientras que las muertes en las distintas confrontaciones en donde son utilizadas volvió a crecer en el año 2003 alcanzado una cifra que se encuentra entre los 80.000 y 108.000 seres humanos, según se conoció el 7 de julio de 2005. 

Rebecca Peters, directora de la Red Internacional de Acción contra las Armas Pequeñas, con sede en Londres, al dar a conocer la escandalosa cifra de armas de ese calibre circulando por el mundo, advirtió sobre el peligro que representan porque siguen contribuyendo a que los conflictos aumenten y a que continúen, en la mayoría de los casos, siendo utilizadas por personas sin ninguna clase de escrúpulos. 

Ya en 2001, cuando en Nueva York se celebró la Conferencia sobre Armas, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, advirtió que “el mundo está inundado de armas pequeñas y armas ligeras que suman 500 millones, suficientes para tener un arma por cada doce personas en la tierra”. Esto significa que en menos de cuatro años la producción ha aumentado, teniendo en cuenta la cifra divulgada por Peters, en 139 millones. 

Durante su intervención, el dirigente ghanés, que actualmente pasa por malos momentos debido a los problemas surgidos al descubrirse casos de corrupción en el Programa Alimentos por Petróleos (PAP), que se realizó con Irak, advirtió que la mayoría de las armas pequeñas y livianas están controladas por las autoridades legales, “pero cuando caen en manos de terroristas, criminales y fuerzas irregulares, provocan flujos de refugiados, socavan el estado de derecho y engendran una cultura de violencia e impunidad”. 

De acuerdo con un informe del Instituto de Estudios Internacionales de Postgrado (IEIP), difundido el pasado 7 de julio, las cifras de muertos durante 2003 –entre 80.000 y 108.000- es entre dos y cuatro veces mayor que las estimaciones actuales, porque a su juicio, generalmente “están basadas en cálculos oficiales equivocados o en informes de prensa redactados por periodistas que no pudieron llegar a zonas de conflicto”. 

Este informe se difundió con ocasión del inicio de una conferencia de la ONU que pretende analizar los esfuerzos nacionales para frenar la expansión ilegal de las armas pequeñas y livianas y que durará una semana. Entre el 60 y el 90 por ciento de todas las muertes ocurridas en los conflictos “son causadas por armas pequeñas y livianas, desde pistolas hasta lanzagranadas y fusiles de asalto”. 

Respecto a los principales exportadores e importadores de esas armas, el orden de los países –de mayor a menor en fabricación o en adquisición- difieren, pues mientras el IEIP se lo concede a unos, el Instituto Universitario de Altos Estudios (IUAE), con sede en Ginebra, se los concede a otros. 

Para el IEIP, los principales exportadores en 2002 fueron, Alemania, Brasil, Estados Unidos e Italia, mientras el IUAE señala a Estados Unidos, Brasil, Italia, Alemania, Bélgica, Rusia y China (estos dos últimos “los menos transparentes a la hora de hacer públicas sus exportaciones”), a la vez que destaca que “las de Pakistán y Corea del Norte siguen siendo un misterio”. 

Según informaron varios organismos relacionados con el tema, entre ellos la ONU, en la actualidad son más de 70 países, y en especial pertenecientes al mundo industrializado, los que fabrican esa clase de armas. Las ventas totales que ellos realizan a los gobiernos extranjeros o a entidades privadas, corresponden a cerca del 13 por ciento del comercio de armas en el mundo. 

Lo malo del asunto es que la gran mayoría de las armas vendidas va a caer a manos de los dictadores, especialmente africanos y latinoamericanos, o de los violadores de los derechos humanos y a los fabricantes tal cosa los tiene sin cuidado, porque lo importante para ellos es “vender las armas”. 

Este, sin duda, es un negocio en donde los principios morales y la ética son para unos y otros, totalmente desconocidos. Para evitar ello debería aprobarse un código internacional de conducta, pero nadie quiere dar el primer paso, porque “entonces las ventas se dañan”. 

Asimismo, para el IEIP, los países que más importaron esta clase de armamento resultaron ser Arabia Saudí, Chipre, Corea del Sur y Estados Unidos, a la vez que el IUAE los sitúa en el siguiente orden: Estados Unidos, Chipre, Arabia Saudí y Corea del Sur. 

El informe de IUAE señala que el noreste asiático posee un arsenal de entre 22 y 42 millones de armas de fuego, mientras en Oriente Medio se sitúa entre 45 y 90 millones. Esta última es una de las zonas más conflictivas y castigadas por la violencia, debido especialmente al grave enfrentamiento durante muchísimos años entre Israel y la población palestina, deseosa de tener un Estado propio, pero que ha escogido, equivocadamente, el camino de la violencia en vez de recurrir al de la negociación para solucionar las divergencias. 

Estados Unidos continúa siendo el mayor vendedor de armas –de todo calibre- en el mundo, y ya en 2002, de acuerdo con un informe divulgado el 25 de septiembre de 2003 por el servicio de investigación del Congreso norteamericano, el porcentaje alcanzó el 45,5 por ciento de las ventas totales durante aquel año. 

De conformidad con el informe del IEIP, “los ejemplos de errores sobre las víctimas de los conflictos motivados políticamente son numerosos”, y en él se incluye que “los ejemplos recientes de esas distorsiones incluyen a Bosnia, Kosovo, Afganistán e Irak”. 

Es verdad que la cantidad de muertos “no es sorprendente”, pero según el IEIP, pone de manifiesto la importancia de las armas pequeñas en los conflictos, y aunque no “son empleadas de manera directa, pueden tener un papel fundamental, como en el genocidio de Ruanda”, en donde extremistas de la etnia Hutu rodearon a Tutsis amenazándolos con pistolas “y luego los masacraron con machetes”. 

Las armas pequeñas y livianas son aquellas que pueden ser utilizadas y transportadas por una o dos personas, tales como los revólveres, pistolas, carabinas, rifles de asalto y ametralladoras livianas, lanzagranadas, morteros, armas anti-tanque móviles, lanzacohetes, al igual que lanzamisiles antiaéreos portátiles, de acuerdo con la definición dada por la propia ONU y los Institutos especializados. 

El costo relativamente bajo, las facilidades que se otorgan para su venta y las ventajas que tienen para su uso, determinan que “las armas pequeñas estén en todas partes para utilizarse no solo en las guerras sino en crímenes violentos”, y de acuerdo con los cálculos de los organismos competentes, existe un “amplio mercado negro” en donde participan decenas de personas sin ninguna clase de escrúpulos. 

Una de las causas principales para que el gasto militar en el mundo se haya incrementado a partir de 2002 es el terrorismo, que de manera especial lo están realizando los fanáticos y criminales islamistas, encargados de los principales atentados en los dos últimos años en Nueva York, Washington, Madrid y Londres, en donde han muerto millares de personas. 

Estos actos terroristas, el último de los cuales ocurrió el pasado 7 de julio en Londres, han obligado al mundo a “intentar garantizar su seguridad, según un informe divulgado por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), y como consecuencia de ello a incrementar su gasto militar. 

Como lo dijo Annan, “estas armas –pequeñas y livianas- son una amenaza para la paz y el desarrollo, la democracia y los derechos humanos”, y por esa causa, el mundo en general, y los 70 países productores en particular, deben hacer un gran esfuerzo para ir disminuyendo tan peligroso comercio, porque esas armas “han provocado más decesos que los producidos por las armas convencionales”, de acuerdo con lo señalado por Keith Krausem, del Instituto Universitario de Altos Estudios (IUAE).

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