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ARMAMENTO: 639 MILLONES DE ARMAS
PEQUEÑAS POR EL MUNDO
El mundo sigue soportando la insaciable voracidad de los fabricantes de
armas pequeñas y livianas y actualmente circulan por todo el planeta no
menos de 639 millones de ellas, mientras que las muertes en las
distintas confrontaciones en donde son utilizadas volvió a crecer en el
año 2003 alcanzado una cifra que se encuentra entre los 80.000 y
108.000 seres humanos, según se conoció el 7 de julio de 2005.
Rebecca Peters, directora de la Red Internacional de Acción contra las
Armas Pequeñas, con sede en Londres, al dar a conocer la escandalosa
cifra de armas de ese calibre circulando por el mundo, advirtió sobre
el peligro que representan porque siguen contribuyendo a que los
conflictos aumenten y a que continúen, en la mayoría de los casos,
siendo utilizadas por personas sin ninguna clase de escrúpulos.
Ya en 2001, cuando en Nueva York se celebró la Conferencia sobre Armas,
el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU),
Kofi Annan, advirtió que “el mundo está inundado de armas pequeñas
y armas ligeras que suman 500 millones, suficientes para tener un arma
por cada doce personas en la tierra”. Esto significa que en menos de
cuatro años la producción ha aumentado, teniendo en cuenta la cifra
divulgada por Peters, en 139 millones.
Durante su intervención, el dirigente ghanés, que actualmente pasa por
malos momentos debido a los problemas surgidos al descubrirse casos de
corrupción en el Programa Alimentos por Petróleos (PAP), que se realizó
con Irak, advirtió que la mayoría de las armas pequeñas y livianas
están controladas por las autoridades legales, “pero cuando caen en
manos de terroristas, criminales y fuerzas irregulares, provocan flujos
de refugiados, socavan el estado de derecho y engendran una cultura de
violencia e impunidad”.
De acuerdo con un informe del Instituto de Estudios Internacionales de
Postgrado (IEIP), difundido el pasado 7 de julio, las cifras de muertos
durante 2003 –entre 80.000 y 108.000- es entre dos y cuatro veces
mayor que las estimaciones actuales, porque a su juicio, generalmente
“están basadas en cálculos oficiales equivocados o en informes de
prensa redactados por periodistas que no pudieron llegar a zonas de
conflicto”.
Este informe se difundió con ocasión del inicio de una conferencia de
la ONU que pretende analizar los esfuerzos nacionales para frenar la
expansión ilegal de las armas pequeñas y livianas y que durará una
semana. Entre el 60 y el 90 por ciento de todas las muertes ocurridas en
los conflictos “son causadas por armas pequeñas y livianas, desde
pistolas hasta lanzagranadas y fusiles de asalto”.
Respecto a los principales exportadores e importadores de esas armas, el
orden de los países –de mayor a menor en fabricación o en adquisición-
difieren, pues mientras el IEIP se lo concede a unos, el Instituto
Universitario de Altos Estudios (IUAE), con sede en Ginebra, se los
concede a otros.
Para el IEIP, los principales exportadores en 2002 fueron, Alemania,
Brasil, Estados Unidos e Italia, mientras el IUAE señala a Estados
Unidos, Brasil, Italia, Alemania, Bélgica, Rusia y China (estos dos últimos
“los menos transparentes a la hora de hacer públicas sus
exportaciones”), a la vez que destaca que “las de Pakistán y Corea
del Norte siguen siendo un misterio”.
Según informaron varios organismos relacionados con el tema, entre
ellos la ONU, en la actualidad son más de 70 países, y en especial
pertenecientes al mundo industrializado, los que fabrican esa clase de
armas. Las ventas totales que ellos realizan a los gobiernos extranjeros
o a entidades privadas, corresponden a cerca del 13 por ciento del
comercio de armas en el mundo.
Lo malo del asunto es que la gran mayoría de las armas vendidas va a
caer a manos de los dictadores, especialmente africanos y
latinoamericanos, o de los violadores de los derechos humanos y a los
fabricantes tal cosa los tiene sin cuidado, porque lo importante para
ellos es “vender las armas”.
Este, sin duda, es un negocio en donde los principios morales y la ética
son para unos y otros, totalmente desconocidos. Para evitar ello debería
aprobarse un código internacional de conducta, pero nadie quiere dar el
primer paso, porque “entonces las ventas se dañan”.
Asimismo, para el IEIP, los países que más importaron esta clase de
armamento resultaron ser Arabia Saudí, Chipre, Corea del Sur y Estados
Unidos, a la vez que el IUAE los sitúa en el siguiente orden: Estados
Unidos, Chipre, Arabia Saudí y Corea del Sur.
El informe de IUAE señala que el noreste asiático posee un arsenal de
entre 22 y 42 millones de armas de fuego, mientras en Oriente Medio se
sitúa entre 45 y 90 millones. Esta última es una de las zonas más
conflictivas y castigadas por la violencia, debido especialmente al
grave enfrentamiento durante muchísimos años entre Israel y la población
palestina, deseosa de tener un Estado propio, pero que ha escogido,
equivocadamente, el camino de la violencia en vez de recurrir al de la
negociación para solucionar las divergencias.
Estados Unidos continúa siendo el mayor vendedor de armas –de todo
calibre- en el mundo, y ya en 2002, de acuerdo con un informe divulgado
el 25 de septiembre de 2003 por el servicio de investigación del
Congreso norteamericano, el porcentaje alcanzó el 45,5 por ciento de
las ventas totales durante aquel año.
De conformidad con el informe del IEIP, “los ejemplos de errores sobre
las víctimas de los conflictos motivados políticamente son
numerosos”, y en él se incluye que “los ejemplos recientes de esas
distorsiones incluyen a Bosnia, Kosovo, Afganistán e Irak”.
Es verdad que la cantidad de muertos “no es sorprendente”, pero según
el IEIP, pone de manifiesto la importancia de las armas pequeñas en los
conflictos, y aunque no “son empleadas de manera directa, pueden tener
un papel fundamental, como en el genocidio de Ruanda”, en donde
extremistas de la etnia Hutu rodearon a Tutsis amenazándolos con
pistolas “y luego los masacraron con machetes”.
Las armas pequeñas y livianas son aquellas que pueden ser utilizadas y
transportadas por una o dos personas, tales como los revólveres,
pistolas, carabinas, rifles de asalto y ametralladoras livianas,
lanzagranadas, morteros, armas anti-tanque móviles, lanzacohetes, al
igual que lanzamisiles antiaéreos portátiles, de acuerdo con la
definición dada por la propia ONU y los Institutos especializados.
El costo relativamente bajo, las facilidades que se otorgan para su
venta y las ventajas que tienen para su uso, determinan que “las armas
pequeñas estén en todas partes para utilizarse no solo en las guerras
sino en crímenes violentos”, y de acuerdo con los cálculos de los
organismos competentes, existe un “amplio mercado negro” en donde
participan decenas de personas sin ninguna clase de escrúpulos.
Una de las causas principales para que el gasto militar en el mundo se
haya incrementado a partir de 2002 es el terrorismo, que de manera
especial lo están realizando los fanáticos y criminales islamistas,
encargados de los principales atentados en los dos últimos años en
Nueva York, Washington, Madrid y Londres, en donde han muerto millares
de personas.
Estos actos terroristas, el último de los cuales ocurrió el pasado 7
de julio en Londres, han obligado al mundo a “intentar garantizar su
seguridad, según un informe divulgado por el Instituto Internacional de
Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), y como consecuencia de
ello a incrementar su gasto militar.
Como lo dijo Annan, “estas armas –pequeñas y livianas- son una
amenaza para la paz y el desarrollo, la democracia y los derechos
humanos”, y por esa causa, el mundo en general, y los 70 países
productores en particular, deben hacer un gran esfuerzo para ir
disminuyendo tan peligroso comercio, porque esas armas “han provocado
más decesos que los producidos por las armas convencionales”, de
acuerdo con lo señalado por Keith Krausem, del Instituto Universitario
de Altos Estudios (IUAE).
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