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COLOMBIA: URIBE DEFENDIO CON “UÑAS
Y DIENTES” LEY JUSTICIA Y PAZ
El presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, cumplió “plena y
satisfactoriamente” su propósito de defender con “uñas y
dientes” la ley de Justicia y Paz aprobada el pasado 22 de junio de
2005 por el Congreso de su país y durante su visita de Estado a España
arrancó al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero (aunque prefiere que lo llamen por el apellido materno), su
aval para la lucha antiterrorista que se libra en la nación andina.
La visita de tres días -14 a 16 de julio de 2005- sirvió también para
que Uribe Vélez firmase en Madrid varios e importantes convenios
relacionados con la cooperación en la lucha contra el terrorismo por el
estilo del que tienen Francia y España; un memorando para el desarrollo
del denominado “Triángulo del Tolima”, el aeropuerto de la ciudad
de Palestina y la Hidroeléctrica del Cauca por valor de 189 millones de
dólares, y la voluntad política para una próxima firma de un convenio
de Seguridad Social.
Uribe, además, mantuvo diálogos con los empresarios españoles a los
que invitó a “invertir en Colombia” y les ofreció garantías de
carácter económico y jurídico, a la vez que les indicó que no deben
tener temores porque sus inversiones estarán “plenamente
garantizadas”.
Dentro de los convenios suscritos por el mandatario colombiano que
fortalecerán las relaciones bilaterales y el aumento de la cooperación
mutua, destaca el relacionado con el tema judicial, suscrito en
presencia del Fiscal General del Estado, Luis Camilo Osorio, y del
presidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Náder, y el cual es
muy similar al que rige la relación entre España y Francia para
combatir a la banda terrorista ETA, y que ha permitido obtener
excelentes resultados.
Para Colombia este convenio representa un apoyo decisivo en la lucha que
el actual gobierno mantiene con las bandas terroristas de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), Ejército de Liberación
Nacional (Eln), ambas de extrema izquierda, y Autodefensas Unidas de
Colombia (Auc), paramilitar y de extrema derecha, con la cual realiza
una negociación de paz, hasta ahora con resultados inciertos, aunque más
de 7.000 de sus miembros se han desmovilizado.
El Protocolo del convenio judicial se aplicará “exclusivamente a los
procedimientos de investigación y represión penal” en casos de
terrorismo, tráfico de drogas e insumos químicos, lavado de dinero, así
como delitos cometidos por organizaciones delictivas y delitos conexos
con los anteriores.
También permitirá “entregas vigiladas, operaciones encubiertas,
intercambio de evidencias y operaciones conjuntas donde van a participar
investigadores y fiscales tanto de un país como de otro” e, incluye,
la adopción de fórmulas novedosas y modernas para luchar contra la
delincuencia organizada, como es el caso de la declaración por
videoconferencia y otros medios técnicos de interconexión.
Igualmente instaura mecanismos de intercambio de experiencias,
normativas jurídicas y estrategias, así como programas de asistencia a
las víctimas, con lo cual el gobierno de Uribe reforzará los
mecanismos que ahora emplea para buscar la rendición y entrega de armas
o la detención de las cúpulas terroristas.
Precisamente, durante su intervención ante los empresarios, el
mandatario colombiano, conociendo la presencia de Manuel Esteban Beltrán,
director de Amnistía Internacional (AI) en España, le instó a
participar en la discusión y le espetó (refiriéndose también a
miembros del minoritario partido Izquierda Unida, que no asistieron a la
sesión del Congreso de los Diputados donde él intervino): “No han
conocido Colombia sino a través de los propagandistas del
terrorismo”.
“¿Qué piensan los que critican la ley por blanda hacia los
paramilitares (Auc) cuando las guerrillas (bandas terroristas) exigen
para sí la amnistía y el indulto?”, le preguntó el mandatario a
Esteban Beltrán, quien desde luego, ni siquiera se atrevió a
responder, dado que AI siempre se han inclinado hacia las Farc y el Eln,
como lo han denunciado distintos gobiernos colombianos.
Efectivamente, AI, un organismo dominado por la extrema izquierda
mundial e intensamente vinculada ideológicamente a ella, siempre ha
favorecido las acciones terroristas en Colombia, pues muy pocas veces
(sobran dedos de la mano para contarlas) ha criticado los atentados
cometidos por las Farc o el Eln.
En cambio, cuando los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado
intervienen, dentro del marco de la ley, siempre las acusan de violar
los derechos humanos y de “cometer atrocidades”, cuando en realidad
las cosas son al contrario.
No solo ocurre ese apoyo de AI a las fuerzas terroristas de Colombia,
porque también en España los gobiernos de socialistas y populares han
sido criticados por su lucha contra los asesinos de ETA y, sin embargo,
esta banda no recibe el mismo rechazo. AI ha hecho escuela parcial en el
mundo, y de manera especial en el país suramericano, sobre que los
malos siempre son los defensores de la ley y los buenos quienes la
violan y cometen delitos de lesa humanidad.
No es, precisamente, Amnistía Internacional un organismo creíble e
imparcial para enjuiciar la política antiterrorista del gobierno
colombiano dado sus antecedentes de apoyo a los terroristas y ninguno a
las víctimas de estas inmundas ratas. En Colombia este organismo tiene
un rechazo popular del 98,7 por ciento, de acuerdo con diversas
encuestas, es decir de más de 40 millones de personas que, incluso,
pidieron en una ocasión al gobierno de Uribe impedir el ingreso de sus
miembros al país.
Es cierto que la Ley de Justicia y Paz ha tenido amplio rechazo
internacional e, incluso, nacional, y que los miembros de las Auc podrán
favorecerse y recibir castigos menores en relación con los delitos
cometidos, pero según declaró Rodríguez Zapatero, tras conocer la
versión de Uribe, tiene plena confianza en la política de pacificación
que está adelantando el gobierno suramericano.
Rodríguez Zapatero se mostró partidario de la propuesta de Uribe para
que la Unión Europea (UE) integre una “comisión de seguimiento” de
la aplicación de la ley de Justicia y Paz para comprobar su pleno
cumplimiento y alejar las desconfianzas. Igual solicitud hizo al primer
ministro británico, Tony Blair, durante su visita oficial que inició
el 13 de julio, al terminar la realizada a España.
Dentro del apoyo español a Colombia, tendrá especial trascendencia el
proyecto “Triángulo del Tolima”, consistente en un distrito de
24.000 hectáreas de regadío que beneficiará directamente a 56.000
personas y en el cual se invertirán 143 millones de dólares.
Igualmente habrá recursos financieros para la construcción del
aeropuerto de Palestina, en el departamento (Provincia) de Caldas y de
la Central Hidroeléctrica de “Brazo Seco” en el departamento del
Cauca.
Actualmente un total de 109 empresas españolas se encuentran vinculadas
a Colombia con inversiones superiores a los 5.000 millones de dólares,
constituyéndose así en el segundo país inversionista, después de
Estados Unidos.
Antes de concluir su visita de marcado carácter político y económico,
Uribe Vélez se encontró en Madrid con un “viejo conocido”, el ex
presidente José María Aznar y con su sucesor en la presidencia del
Partido Popular, Mariano Rajoy, a quienes explicó y pidió también
apoyo para su política antiterrorista.
Su mensaje final después de la despedida que le dieron los Reyes de
España, Juan Carlos y Sofía, estuvo directamente relacionado con la
Política de Seguridad Democrática que desarrolla su gobierno, porque
“desde que asumí el poder hemos venido conectando dos parámetros: el
de Seguridad con el de las Libertades Públicas”.
El mandatario, sin embargo, se abstuvo de responder concretamente a uno
de los puntos, quizás el más débil, de su gobierno: su propia
reelección presidencial para el periodo constitucional 2006-2010, tras
haber aprobado un Congreso parcial y “subvencionado” desde el mismo
gobierno, la polémica reforma a la Carta Magna.
La reelección, que la Corte Constitucional estudia si es exequible, y
el presumible favor hacia los paramilitares para no castigarles con la
severidad que merecen sus delitos de lesa humanidad, quedaron flotando
sobre el ambiente de una visita que Uribe puede calificar de exitosa,
pero que se constituyeron en dos negros nubarrones, por lo que a juicio
de dirigentes políticos españoles, las dudas que existían sobre ambos
temas no fueron bien aclaradas por el mandatario.
Guillermo Tribín Piedrahita
En otro acuerdo y como producto de la visita del Presidente Rodríguez
Zapatero a Colombia el pasado mes de Abril, España financiara el
proyecto conocido como “Triangulo del Tolima”, un distrito de riego
que beneficiará a 56.000 habitantes, todo en el marco de un paquete
financiero que prevé recursos también para la construcción del
aeropuerto de Palestina (Caldas) y de la Central Hidroeléctrica de
Brazo Seco (Cauca) para un total de 189 millones de dólares en
cooperación. Igualmente, se van a establecer compromisos de
microcreditos que prevén asistencia técnica para las instituciones
financieras colombianas y para los receptores de esos microcréditos.
Finalmente, los mandatarios expresaron su voluntad política de
suscribir en los próximos días el convenio de Seguridad Social que
permitirá que a los colombianos que hubiesen trabajado y cotizado en
España, se les valgan los aportes hechos en Colombia y lo mismo con los
españoles. Actualmente hay 109 empresas españolas vinculadas a
Colombia, con inversiones por más de cinco mil millones de dólares y
es el segundo inversionista extranjero después de Estados Unidos.
Con anterioridad, este mismo año, los dos países habían firmado
acuerdos para eliminar la Doble Tributación y para proteger jurídicamente
las inversiones, así como otros en sanidad militar y formación en la
materia, cesión de tres aviones C-212 para transporte de heridos,
cooperación al desarrollo con aportes cercanos a los 130 millones de
euros en el periodo 2.000/2003, acuerdos migratorios y Colombia ha
recibido el apoyo de España frente al Sistema de Preferencias
Arancelarias sobre el arancel único al banano.
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