ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


ORIENTE MEDIO: ABBAS QUIERE GOBERNAR CON TERRORISTAS

Una mala noticia para alcanzar la paz en el Oriente Medio suministró el pasado 2 de julio de 2005 el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas (alias “Abú Mazen”), al anunciar que ha invitado al grupo terrorista Hamás para que se integre a su gobierno, porque su gran finalidad desde que asumió el poder el 15 de enero de este año, es lograr la paz con Israel.

El hecho que Abbas quiera gobernar junto con los sanguinarios terroristas de Hamás sin que éstos, previamente, declaren el fin de sus hostilidades contra Israel y lo reconozcan como Estado, hace imposible pensar que las negociaciones que se adelantan para poder iniciar con seguridad la “Hoja de Ruta”, diseñada como el más ambicioso plan de paz para la martirizada región por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea (UE) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), puedan concluir exitosamente.

La decisión de Abbas, según informaron círculos políticos y gubernamentales palestinos, busca asegurarse el “control pacífico” en la Franja de Gaza, una vez que finalice la evacuación de los colonos y ejército israelíes, que está prevista para comenzar el 17 de agosto, tras haber decidido el gobierno hebreo aplazarla durante dos días. 

Abbas prometió que habrá orden “durante la toma de poder de Gaza” y anunció “medidas severas” para controlar a los milicianos y terroristas en caso que pretendan atacar a los soldados y colonos judíos que se retiren de la zona y, así mismo, manifestó que no va a “permitir una usurpación de tierras tras esa retirada”.

La dificultad para alcanzar ese objetivo de continuar dialogando estriba en que Israel no va a aceptar la integración del movimiento integrista y asesino en el gobierno con el cual debe negociar la paz. Ya ocurrió cuando la ANP la presidía Yaser Arafat, indudablemente el terrorista palestino número uno, que siempre celebró los atentados de los tres grupos, a los que apoyó porque era el principal interesado en sabotear todo esfuerzo para suscribir una paz duradera, y por lo cual el gobierno israelí siempre lo consideró su “gran enemigo”.

“Hamás es una organización terrorista asesina responsable de innumerables actos de violencia sin sentido contra civiles inocentes”, declaró en Jerusalén el portavoz israelí del ministerio de Asuntos Exteriores, Mark Regev, quien hizo una terminante aclaración: “Hamás no es un socio nuestro en ningún tipo de proceso político. Son parte del problema, no parte de la solución”, por lo que es difícil que Abbas y el primer ministro judío, Ariel Sharon, vuelvan a reunirse para explorar las posibilidades de paz, de persistir la oferta del presidente de la ANP.

La decisión de integrar a Hamás en el gobierno viene desde el mismo momento en que “Abú Mazen” asumió las presidencias de Al Fatah, el partido político gubernamental, y de la ANP. La nueva oferta la efectuó el mandatario palestino el pasado 29 de junio, después que la banda terrorista pidiese la creación de “un comité islámico especial” encargado de supervisar la transferencia de poder en la Franja de Gaza.

La solicitud para crear dicho comité no pareció gustar mucho a Abbas, quien resolvió realizar una segunda invitación para que Hamás entre a formar parte de su gobierno, como así lo confirmó el primero de julio el líder de esta agrupación en Cisjordania, jeque Hasan Yousef, quien declaró a los periodistas que “estamos estudiando seriamente esa oferta”.

En mayo pasado, el presidente de la ANP invitó a Hamás a formar parte de su gobierno, pero únicamente encontró rechazo porque estaba condicionada a que la banda terrorista aceptara una postergación de las elecciones parlamentarias previstas para el próximo 17 de julio.

La negativa de Hamás y posteriores acontecimientos en el proceso negociador con Israel, entre ellos las victorias de la banda terrorista en las elecciones municipales en varios distritos de Cisjordania y Gaza, determinaron que, finalmente, el gobierno presidido por Abbas decidiese postergar estos comicios que, posiblemente, se celebrarán a finales de diciembre o en enero próximo.

Otro dirigente de la banda asesina, su portavoz en Gaza, Sami, Abu Zhuri, no negó la posibilidad de una aceptación a la propuesta de Abbas, pero aclaró que “estamos a favor de crear y participar en un organismo que tenga autoridad nacional y en el que estén representados todos los grupos, aunque dicha entidad no tiene por qué ser necesariamente el gobierno”.

Los dirigentes de Hamás quieren también que otras bandas terroristas como las de Yihad Islámica y los Mártires de Al Aqsa, brazo armado del partido Al Fatah, formen parte de la entidad que proponen, pero Abbas desea “maniatar” un poco al enemigo más encarnizado y el que le está creando los mayores problemas a nivel nacional e internacional en la misión de búsqueda de una paz definitiva que le permitiría a Palestina convertirse en un Estado propio, con fronteras claramente delimitadas.

Para el negociador palestino, Saeb Erekat, la idea de Abbas, que no es la primera vez que la expone, es buena porque “nuestra política es una política de una (sola) Autoridad” y por esta poderosa razón “acogemos a todos los partidos políticos a participar”. El propósito puede tener buenas intenciones pero lo que no se puede es decir a Israel: “ustedes tienen que aceptar como sea que este grupo (criminal, terrorista y el más peligroso rival del Estado judío y de la paz) forme parte de nuestro gobierno y con ellos deben discutir también la Hoja de Ruta”.

Al Fatah, por su parte, exigió a Abbas que la salida israelí de la Franja de Gaza “forme parte de un plan para la retirada del ejército judío de Cisjordania, incluida Jerusalén oriental”, según precisó su portavoz, Nabil Shaat, tras la reunión de cuatro días celebrada en Amman y que concluyó el dos de julio y en la que también participaron el primer ministro palestino, Ahmed Qurea (alias Abú Alá”) y el jefe de la oficina política de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Faruk Qadumi.

El comité ejecutivo del brazo político de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, propuso que las aplazadas elecciones palestinas se celebren el próximo 20 de enero y pidió a Hamás y a la Yihad Islámica que participen en “un gobierno de unidad nacional”, a la vez que autorizó a Abbas y a Qurea para iniciar conversaciones con “los grupos palestinos” y así poder formar ese “frente nacional” gubernamental.

Asimismo, Al Fatah solicitó al gobierno una adecuada reorganización de los organismos de seguridad palestinos, que realizan su labor dentro de un enorme caos, para que sean capaces de “aplicar la ley, proteger a los ciudadanos y garantizar la independencia del Poder Judicial”. Una petición que hubiese ocasionado el “corte de cabezas” en épocas de Arafat.

Los ataques armados palestinos, a pesar de la solicitud de Abbas para que no sigan ejecutándose, continuaron el pasado primero de julio, con el lanzamiento de dos nuevos cohetes contra la localidad israelí de Sderot, vecina a la Franja de Gaza, sin ocasionar víctimas mortales. Igualmente, hubo otros ataques armados, desde territorio palestino, contra varios puestos militares judíos en el norte del territorio ocupado y en la sureña zona de Rafah, sin que se registrase heridos o muertes.

El problema que deberá afrontar el gobierno palestino es que Israel ya expresó su disposición a no retirarse de la Franja de Gaza si no cesan los ataques armados de las bandas terroristas palestinas, porque como lo declaró el pasado 20 de mayo el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, “no permitiremos a las organizaciones terroristas que fijen el orden del día en Israel y no permitiremos que nadie ponga en peligro a nuestros ciudadanos”.

Una gran parte de los gobiernos democráticos del mundo es consciente que a las tres grandes bandas criminales palestinas no les agrada que se alcance la paz con Israel porque ellas viven, precisamente, del terrorismo. “Tienen un negocio que les permite a sus dirigentes ingresar grandes cantidades de dinero para su propio beneficio personal y por eso siempre están decididos a sabotear todos los esfuerzos que se encaminen a poner fin a la contienda palestino-israelí”, como lodito el embajador de un país occidental.

Puede ser que Abbas pretenda con su invitación a Hamás, que el más poderoso de los grupos terroristas palestinos cambie su política y colabore en el plan del gobierno de la ANP para así alcanzar dos objetivos inmediatos: el cese de los atentados de esa organización criminal, por una parte, y la colaboración económica mundial para hacer frente a la difícil situación que ahora se vive en esa región palestina, por otra. Pero a Israel, desde luego, la oferta de Abbas, no le ha hecho ninguna gracia y eso puede hacer peligrar, una vez más, las esperanzas para alcanzar la paz a través del diálogo.

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