ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


BOLIVIA: CONVOCADAS ELECCIONES GENERALES PARA DICIEMBRE 

La búsqueda de una normalización de la irregular vida política y la crisis de todo orden que vive Bolivia desde hace varios años y que en los dos últimos se ha intensificado, obligó al Congreso de la República a modificar la Constitución para poder convocar elecciones generales el próximo dos de diciembre, mediante decisión que tomó esa corporación legislativa el 4 de julio de 2005, por una amplia mayoría de votos. 

También el órgano legislativo del país andino aprobó la convocatoria para elegir una Asamblea Constituyente y la realización de un referéndum que decidirá acerca de la autonomía regional solicitada ya por varias provincias, encabezada por la de Santa Cruz de la Sierra, en el oriente boliviano, en donde se desarrollaron diversos “movimientos de presión” a partir del pasado 9 de enero contra el gobierno entonces presidido por Carlos Mesa. 

La decisión del Congreso, aprobada por los dos tercios de los votos de 107 miembros presentes –de los 157 que lo integran- dio la autorización al presidente interino, Eduardo Rodríguez Veltzé, de convocar los comicios generales para el próximo 2 de diciembre, y elegir en ellos al presidente, vicepresidente, senadores y diputados para un período de cinco años, comprendidos entre 2006-2011. 

La elección de la Asamblea Constituyente y el Referéndum sobre las autonomías deberá celebrarse el 4 de julio de 2006, pero el calendario electoral, además, estará este año sumamente cargado, porque Rodríguez Veltzé deberá también convocar las elecciones de Prefectos (gobernadores de provincia), posiblemente para el próximo 12 de agosto. 

La decisión del Congreso contó con la oposición de la derechista Nueva Fuerza Republicana (NFR), pero tuvo el muy sospechoso apoyo del Movimiento al Socialismo (MAS), grupo político liderado por el capo narcotraficante Evo Morales, uno de los principales causantes de la crisis boliviana debido a sus posturas radicales y a la organización de actos subversivos contra los ex presidentes Gonzalo Sánchez de Lozada –que renunció el 17 de octubre de 2003- y Carlos Mesa, que fue sustituido el 9 de junio por el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé, quien actualmente ejerce el cargo. 

La NFR pidió, para apoyar la reforma constitucional, que primero fuese convocada la Asamblea Constituyente al considerar que “es el único modo de resolver los problemas de fondo”, que originaron la salida, en menos de dos años, de dos Jefes de Estado y que el primer cargo de la nación se encuentre desempeñado interinamente. 

Para llegar a este acuerdo modificatorio de la Constitución, hubo necesidad de realizar negociaciones durante 30 días entre los partidos políticos y los sectores sociales y sindicales de La Paz y las provincias, para que los órganos ejecutivo y legislativo se renueven dos años antes de lo previsto. 

Durante el primer semestre de este año, Morales y otros dirigentes radicales y extremistas como el secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Felipe Quispe (alias “Mallku”), uno de los más sanguinarios e igual de corrupto al capo narcotraficante; el presidente de la Central Obrera Boliviana (COB), Jaime Solares, y los directivos de las juntas vecinales de la región de El Alto, Abel Mamami y Julián Loayza, organizaron manifestaciones que dejaron un saldo de tres muertos y diversos heridos para presionar el retiro de Mesa, del que fueron aliados anteriormente. 

Todos estos dirigentes anarquistas no desean que Bolivia pueda vivir en paz y luchar por su prosperidad, pues desde hace dos años se dedican a organizar actos subversivos con el único propósito de desestabilizar el país y de procurar que haya muertos para así capitalizar sus acciones delictivas, culpando de las víctimas mortales al gobierno y a las Fuerzas Armadas y de Policía. 

El gobierno boliviano pudo comprobar que los dictadores de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez, están financiando las acciones subversivas organizadas por Evo Morales y que pretenden enviar de manera subrepticia a varios anarquistas de sus respectivos países para que trabajen bajo las órdenes del “capo” mafioso y así asegurar el éxito de sus acciones delictivas para que se haga realidad la desestabilización del país. 

También el ex presidente Sánchez de Lozada, declaró recientemente que tiene conocimiento pleno de la participación de Castro y Chávez en la crisis de Bolivia y que el anarquista y capo mafioso Evo Morales se ha reunido con ambos para recibir las ayudas económicas e instrucciones precisas de la manera como debía orientar los movimientos subversivos, siempre buscando que los manifestantes se enfrentasen a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, porque ello debilitaría al gobierno ante la opinión pública. 

El presidente del Congreso, Hormando Vaca Díez, uno de los políticos con menor carisma en Bolivia y a quien se le ha pedido de manera continua la presentación de su dimisión, se vio obligado, precisamente porque no cuenta con apoyos populares, a renunciar a ser el sustituto de Mesa -17 de octubre 2003-9de junio 2005-, a pesar que el artículo 93 de la Carta Magna determina que debe ser quien reemplace al mandatario en caso de muerte o renuncia. 

Asimismo, dirigentes políticos, económicos y sindicales de la rica provincia de Santa Cruz de la Sierra, agrupados en un Comité Cívico (CCSC) comandado por el radical Rubén Costas, iniciaron en enero pasado manifestaciones y diversos actos de presión con el único objetivo de lograr la desmembración de esa región de Bolivia, a lo que un por entonces débil e incapaz presidente Mesa, increíblemente accedió. 

Ante esa aceptación del gobierno, otras provincias de la región oriental boliviana resolvieron también pedir su independencia y unirse a la solicitud de Santa Cruz, tales como Tarija, Pando y Beni, alegando razones similares y señalando que son, en conjunto, las más ricas y prósperas del país y que merecen contar con total independencia respecto al poder central. 

La petición para tener un régimen autonómico en Santa Cruz de la Sierra contó desde un principio con los apoyos de los presidentes del Senado, Hormando Vaca Díez, y de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, e incluso, determinó que Mesa firmase el pasado 27 de enero el decreto de convocatoria de una Asamblea Constituyente, encargada de autorizar, finalmente, el desmembramiento de Santa Cruz de la Sierra, que posteriormente tuvo que revocar. 

Bolivia es el segundo país más pobre de América Latina y el Caribe, superado únicamente por Haití, a pesar de tener las mayores reservas de gas de la región y otras riquezas representadas en platino, oro y plata, entre otros metales. Ha sido, sin embargo, muy desafortunado por contar con una pésima clase política y por el enorme y negativo poder para la democracia que tuvieron en los años 70 al 90 las Fuerzas Armadas, que gobernaron mucho tiempo tras diversos golpes de Estado. 

Rodríguez Veltzé, quien insistentemente había pedido al Congreso aprobar la reforma constitucional para poder adelantar las elecciones pues es consciente que su gobierno es de transición, se mostró satisfecho por la decisión del Congreso y anunció que se dispone a realizar las respectivas convocatorias con la mayor rapidez posible. 

Mientras, Vaca Díez calificó la decisión legislativa de “histórica”, porque a su juicio, se podrán “encontrar las mejores soluciones a los actuales problemas que agobian a Bolivia” y dijo que de esta manera el Congreso “pudo destrabar el conflicto político y social que enfrentó la nación”. El desprestigio político que tiene como dirigente puede pasarle factura en las futuras elecciones, según dijeron miembros de la oposición boliviana. 

El país ha tenido en menos de cinco años tres presidentes, lo que demuestra claramente que la situación política ha estado casi permanentemente en crisis. Por ello es muy importante que se empiecen a organizar los próximos comicios y que la autoridad electoral determine normas precisas que impidan que anarquistas y violentos puedan figurar en las listas de los partidos políticos. Estos no pueden seguir pisoteando el Estado de Derecho porque son enemigos de la democracia. Estas elecciones deben servir para hacer la “higiene política” que Bolivia necesita con urgencia. 

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