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G-8: PAPA PIDE PAISES RICOS APOYAR
LUCHA CONTRA POBREZA
Los países más poderosos del mundo deben contribuir de manera decisiva
y eficaz a combatir la pobreza, y por esta razón, el Papa Benedicto XVI
pidió al Grupo de los 8 (G-8) adoptar las medidas más convenientes
para alcanzar este objetivo durante la Cumbre que comenzarán el 6 de
julio de 2005 en la ciudad escocesa de Greneagles.
También en la ciudad de Sirte (Libia), la Comisión Europea (CE), a
través de su presidente, el portugués José Manuel Durao Barroso, en
el marco de la sesión inaugural de la V Cumbre de la Unión Africana (UA),
hizo el 3 de julio de 2005 el anuncio oficial sobre la próxima
convocatoria de una Cumbre en Lisboa que tendrá como principal objetivo
“preparar un pacto de cooperación Europa-África”.
Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón
más Rusia, los componentes de ese Grupo-8, mantendrán una reunión de
tres días durante la cual pasarán revista a los temas más
interesantes de la actualidad, pero tratarán de manera primordial el
relacionado con la pobreza y la ayuda a los países más pobres,
especialmente a los africanos, y a la búsqueda de un pacto sobre el
Protocolo de Kioto.
Tras el rezo del Angelus, el Sumo Pontífice, pidió el 3 de julio de
2005 ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, en El
Vaticano, que el G-8 contribuya de manera decisiva a “un verdadero
desarrollo de África”, un continente que aparece como el más
atrasado y de más bajos recursos económicos y en donde existen
millones de personas que deben sobrevivir en penosas circunstancias con
menos de un dólar diario o que muchas veces no pueden ingerir siquiera
una sola comida.
Al referirse a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que comenzará
en Gleneagles, Benedicto XVI subrayó que tendrá “entre sus
prioridades a África, un continente particularmente olvidado”, por lo
que indicó que “deseo de todo corazón el éxito de esta importante
reunión y espero que llevará a compartir de manera solidaria los
costes de la reducción de la deuda y poner en marcha medidas concretas
para erradicar la pobreza y ayudar a un verdadero desarrollo de África”.
Antes del inicio de la Cumbre, el sábado 2 de julio, se realizó en la
ciudad escocesa de Edimburgo una manifestación masiva con el objeto de
presionar a los países ricos a tomar medidas urgentes para combatir la
pobreza, y el Papa Benedicto XVI se unió a esa “justa petición” a
través de un mensaje leído durante el acto.
El cardenal católico Keith O`Brien, fue el encargado de leer el mensaje
de Su Santidad, en el que precisó que “los pueblos de los países
ricos deben estar preparados para aceptar el peso de la reducción de la
deuda de los países pobres muy endeudados y deben exhortar a sus
dirigentes a que respeten el compromiso de reducir para el año 2015 la
pobreza en el mundo y, sobre todo, en África”.
Desde Kaliningrado (Rusia), el presidente de este país, Vladimir Putin,
el de Francia, Jacques Chirac, y el Canciller de Alemania, Gerhard
Schroeder, que se reunieron el 3 de julio, se mostraron favorables para
que el G-8 “apruebe un amplio programa de ayuda a los países
africanos”, continente en donde la pobreza está creciendo a ritmos
insospechados, y ya en muchos de sus Estados esa difícil situación de
sus habitantes ha traspasado los umbrales de la miseria.
El pasado 11 de junio, el G-8 acordó condonar la totalidad de la deuda
de 38 países pobres de África y América, “como una de las formas
para combatir la pobreza” y que alcanza a la cifra de 55.000 millones
de dólares, aunque inicialmente sólo beneficiará a 18 naciones,
especialmente africanas.
Los primeros países que saldrán beneficiados con esa condonación son,
Benín, Bolivia, Burkina Faso, Etiopía, Ghana, Guayana, Honduras,
Madagascar, Malí, Mauritania, Mozambique, Nicaragua, Níger, Ruanda,
Senegal, Tanzania, Uganda y Zambia.
En un comunicado expedido ese 11 de junio, el G-8 expresó que “los países
donantes acuerdan completar el proceso de perdón crediticio para los países
pobres fuertemente endeudados, a través de numerosos recursos
adicionales que aportarán apoyo sustancial para que puedan alcanzar los
objetivos de la Declaración del Milenio (acordados por las Naciones
Unidas para el año 2015), lo que conducirá a la cancelación del
ciento por ciento de la deuda pendiente con el Fondo Monetario
Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Africano de
Desarrollo (BAD).
Durante la reunión en la ciudad rusa, los dos presidentes y el jefe de
gobierno, declararon durante una rueda de prensa que “abogamos hace
tiempo por mejorar la situación en África y proponemos una financiación
adicional, con elementos nuevos”, al tiempo que Chirac destacó que
durante la cumbre de Gleneagles, “el problema de la pobreza será uno
de los centrales, junto al Protocolo ambiental de Kioto”.
Schroeder, por su parte, señaló que el G-8 se propone “continuar el
trabajo para condonar las deudas de los países africanos más
pobres”, conforme a lo acordado el 11 de junio, porque “en
particular, planeamos hasta el año 2010 destinar a las ayudas a los países
más necesitados de África un 0,5 del Producto Interior Bruto (PIB), y
para 2015 elevar esa cuota al 0,7”, mientras Putin reiteró que Rusia
“respaldará las iniciativas de ayuda a los países más pobres”,
porque ya su gobierno aceptó la propuesta de la condonación de
deuda”.
Mientras, Durao Barroso anunció en Sirte que la Unión Europea (UE)
“continuará ayudando a los países más atrasados” para que puedan
salir del subdesarrollo, mediante el aumento de la cooperación económica
por una cantidad global de 20.000 millones de euros hacia el año 2010 y
en 45.000 millones de euros en torno a 2015. De estas cifras, el 50 por
ciento estará destinado a África.
Su presencia en la Cumbre del G-8 servirá para que oficialmente y a
nombre de la Comisión Europea, solicite un mayor apoyo de los países
industrializados hacia los de África, para que se pueda paliar de forma
positiva la actual situación y se corrijan muy pronto las enormes
diferencias que existen, incluso, con países subdesarrollados de otros
continentes y en donde la pobreza también es, desafortunadamente, el
estandarte de grandes mayorías de seres humanos.
Igualmente, de acuerdo con lo anunciado por Durao Barroso, la UE
“defenderá una mayor aportación” para las naciones africanas
durante la Cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que
ha sido convocada para septiembre próximo en Nueva York y en la cual
también es posible que se empiece a estudiar la reforma de la institución
para ponerla al día y poder garantizar su mejor funcionamiento.
La colaboración europea para “sacar a África de la pobreza” fue
destacada por el presidente de la Comisión Africana, Alpha Omar Konaré,
quien en la Cumbre de la UA de Sirte, se mostró confiado en que todas
las presiones que existen sobre el G-8 para que ayude con medidas
eficaces a combatirla de forma inmediata, “darán buenos y favorables
resultados”, resaltando el “extraordinario gesto del Papa Benedicto
XVI pidiendo a los países ricos e industrializados que se interesen de
verdad por los que nada tienen”.
Si no se materializa la ayuda económica ni se propugna por la
desinteresada colaboración de los países ricos, todos los esfuerzos
que se hagan en pro de África van a resultar inútiles, por lo que el
G-8 tiene la más “comprometida cita con la historia” durante su
cumbre de Gleneagles. De su generosidad depende muchísimo el futuro del
“continente negro” y el desarrollo de los países de otras regiones,
que hasta ahora solo han conocido la pobreza, el abandono y el
endeudamiento.
Ojalá que los violentos, que ya se han citado en la ciudad de Escocia
para originar disturbios y tratar de impedir el funcionamiento normal y
adecuado de la cumbre, puedan ser controlados por las fuerzas y cuerpos
de seguridad del Estado y puestos a buen recaudo. La solución para el
hambre de África, que a ellos, malhechores y terroristas de profesión,
nada les importa, tiene que decidirse por los cauces legales del diálogo
y los buenos propósitos, mientras los infractores de la ley, deberán
ser severamente castigados.
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