ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


BRASIL: NUEVAS PRUEBAS SOBRE CORRUPCION GOBIERNO “LULA”

La corrupción del gobierno brasileño presidido por Luiz Inácio Da Silva (alias “Lula”) y del Partido de los Trabajadores (PT), que sustenta su política, denunciada el 14 de junio de 2005 por el congresista Roberto Jefferson, adquirió características más amplias tras conocerse otros hechos sobre la forma como eran comprados diputados y dirigentes políticos y la actuación del empresario y publicista Marco Valerio Fernandes, figura clave en el pago de los sobornos.

Para “Lula”, que recibió más de 50 millones de votos porque una de sus promesas electorales fue el combate contra todo tipo de corrupción, la situación continúa siendo “muy grave” y por eso al inaugurar el XII Encuentro del Foro de Sao Paulo, movimiento que agrupa a los partidos latinoamericanos de izquierda, afirmó que “será implacable para combatirla”, aunque hizo otra afirmación que despertó suspicacias: “sería impensable gobernar el país durante cuatro años y no tener problemas”.

La influyente revista “Veja” dio a conocer el 2 de julio de 2005 nuevas denuncias sobre el escándalo en el que están comprometidos diversos e importantes líderes del PT y la forma dolosa y corrupta como operaba Fernandes, a su vez favorecido por ministerios y otros organismos públicos lo que el ha valido incrementar escandalosamente su patrimonio personal, y quien será investigado por supuesto enriquecimiento ilícito con dinero público.

Uno de los dirigentes políticos más comprometidos con la corrupción, el tesorero del PT, Delubio Soares, quien ha vivido bajo el amparo de “Lula”, volvió a quedar como un “mentiroso y un calculador”, tras haber llorado durante tres ocasiones en un acto sindical celebrado en la localidad de Goiania el primero de junio –un día antes de la publicación de “Veja”- y en el cual negó las operaciones fraudulentas de Fernandes, que fueron plenamente demostradas por la revista con documentos bancarios incluidos.

Soares acudió al tópico de acusar a sus rivales políticos, en este caso la derecha, de querer “derrocar al presidente `Lula`” , y dijo que él era inocente al igual que su partido, de los sobornos denunciados por el presidente del Partido del Trabajo de Brasil (PTB), Roberto Jefferson ante el Congreso y la opinión pública por la compra de diputados de los Partidos Progresista (PP, conservador) Y Partido Liberal (PL, derechista, al que pertenece el vicepresidente brasileño, José Alencar) y del propio PTB, para votar a favor proyectos presentados por el ejecutivo.

“Voy a hablar con la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) en la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados, y quiero que me convoquen para mostrarle a Brasil que el PT no compra diputados, que no compra votos y que tiene un proyecto político para gobernar al país”, dijo el corrupto tesorero del partido gubernamental, que es minoritario en el Parlamento y que por esa razón acudió a prácticas fraudulentas para que las leyes gubernamentales se aprobasen con votos de legisladores comprados.

De acuerdo con las denuncias de Jefferson, era el propio Soares el encargado de realizar mensualmente los pagos a los corruptos congresistas, equivalentes a 30.000 reales (12.500 dólares). 

Cuando no se tiene razón para justificar una actitud ética y moral, entonces se recurre al tópico de “matar al mensajero” y por eso el corrupto Soares se dedicó también durante su discurso a atacar a los medios de comunicación que se han hecho eco de las denuncias, y especialmente, a “Veja”, y los diarios “Folha de Sao Paulo” y “O Estado”, también de Sao Paulo.

El tesorero corrupto, encargado de repartir mensualmente el dinero de los sobornos que transportaba Fernandes en “maletines”, dijo –sin siquiera avergonzarse- que esos medios de comunicación querían “abrir un juicio político que desemboque en la destitución del presidente”, a sabiendas que ello no es cierto porque él, especialmente, es uno de los principales causantes de la amplia crisis abierta en Brasil, junto con el recientemente sustituido “superministro” José Dirceu, y el presidente del PT, José Genoino. 

Tras una brillante y minuciosa investigación periodística, la revista “Veja” contribuyó a destapar mucho más el escándalo y demostró que Fernandes, otro de los principales engranajes de la corrupción, para triunfar en su acción delictiva, avaló con su firma un préstamo de 2,4 millones de reales (un millón de dólares a favor del PT) y que otorgó en 2003 el Banco de Minas Gerais.

Desde luego, este no fue un acto de lealtad política hacia el PT o hacia “Lula” de ese corrupto empresario sino el comienzo de una serie de triquiñuelas para verse favorecido, ilícitamente, con contratos del Estado y de otras instituciones vinculadas con el gobierno del ex trabajador metalúrgico que, de acuerdo con las denuncias, conocía la “trama de corrupción” y no hizo nada para evitarla y castigar a los culpables, porque en la cúpula delictiva estaba su “mano derecha” José Dirceu.

La “cadena de mentiras” en la que, incluso, ha participado el presidente, se hizo mucho más patente cuando Fernandes negó que hubiese sido fiador de dicho préstamo, pero la investigación de “Veja” demostró, con documentos aportados por el Banco Central (emisor), que el publicista había sido, en efecto, el avalista del dinero que se utilizó para la campaña electoral de “Lula”. En esa misma operación con el Banco de Minas Gerais también figuraban como avalistas Genoino y Soares.

Además de la revista “Veja”, otros medios de comunicación han “hurgado en las actividades desempeñadas por Fernandes y comprobado el inusitado enriquecimiento de este publicista tras haber asumido “Lula” la presidencia, hasta el punto que su fortuna registra un crecimiento calculado en no menos del 60 por ciento durante los dos años y medio del actual gobierno.

Esas investigaciones sobre la fortuna personal de Fernandes precisan que mediante “oscuras operaciones que involucrarían a empresas y organismos públicos”, de apenas tener un patrimonio de 230.000 reales ahora alcanza a 14 millones de reales (cinco millones de dólares), lo que no ha podido ser suficientemente explicado y aclarado por el corrupto publicista. 

El propio Soares se vio obligado, ante la publicación documentada de “Veja”, a expedir una nota oficial para reconocer que es cierto que Fernandes había sido fiador de ese préstamo. Durante su discurso de Goiania, llegó a “jurar” que todo era mentira y que ese empresario nada tenía que ver, porque esa denuncia era producto de la “campaña orquestada” por la prensa para perjudicar al gobierno brasileño.

“Mis informaciones fueron incompletas y por lo tanto inexactas”, se vio obligado a decir públicamente el mentiroso y corrupto Soares. ¿Cómo es posible, se preguntó la oposición brasileña, que si este personajillo participó también como avalista, hubiese tenido la desfachatez de negar que también participó en la operación Fernandes como primer fiador?

“El partido, a principios de 2003, contó con el aval de Fernandes para obtener un préstamo de 2,4 millones de reales (1 millón de dólares) ante el Banco de Minas Gerais”, dijo textualmente el comunicado de Soares, a quien el mismo “Lula”, de acuerdo con lo dicho por varios dirigentes de la oposición política, obligó a escribirlo. Además se dice que le quedan pocos días al frente de la tesorería porque deberá responder ante la justicia, junto con Dirceu, Fernandes y Genoino, entre otros, por el pago de los sobornos.

Lo grave de todo fue, que además, el PT no canceló oportunamente las cuotas del préstamo y se vio obligado a refinanciarlo, por lo que tuvo que abonar una cuota de 100.000 dólares que pagó Fernandes directamente de su bolsillo, aunque Genoino declaró que “el préstamo es absolutamente legal y forma parte de las reglas comerciales”. No obstante, obligó a su compañero de corrupción a que en su carácter de tesorero, presente todos los documentos a la prensa.

La misma denuncia de “Veja” indicó que entre las actividades que desarrolla el corrupto Fernandes figura la propiedad de una empresa de publicidad que tiene como principal fuente de ingresos los contratos con el gobierno Federal que preside el PT. Es decir un auténtico “tráfico de influencias”, por lo que se sospecha que el pago de la deuda con el Banco de Minas Gerais debió salir de las arcas públicas a través de acciones delictivas encubiertas con la agencia publicitaria.

Se informó, además, que esa empresa maneja millonarios contratos con el Ministerio de Deportes, la Compañía de Correos y la Cámara de Diputados que hasta 2004 presidía un dirigente político del PT. Actualmente se realiza una investigación contra la empresa de Correos por presuntos sobornos a cambios de licitaciones, y la causa por la cual otra empresa propiedad de Fernandes tiene un contrato con el estatal Banco de Brasil por 105 millones de reales (30 millones de dólares).

La popularidad de “Lula”, como consecuencia de este escándalo, sufrió un fuerte descenso y ya menos del 30 por ciento de sus compatriotas tiene confianza en el presidente y en la acción de su gobierno. Es la corrupción y no la presunta existencia de “fuerzas internas y externas que quieren interrumpir el proceso” iniciado por Da Silva, como equivocadamente lo denunció en el Foro de Sao Paulo el senador uruguayo de izquierda Carlos Baraibar, elegido por el Frente Amplio, y el cual no goza de aprecios especiales en su país, porque se le acusa también de participaciones en turbios actos políticos.

Si en 30 meses de gobierno “Lula” no ha sido capaz de realizar con seriedad la lucha contra la corrupción, ahora cuando ese cáncer ha salido a la luz pública con mucha fuerza, la oposición política, empresarial, sindical y estudiantil brasileñas considera que le va “a costar muchísimo” enfrentarlo porque “está regado por casi todo el cuerpo legislativo y gubernamental” y van a faltar muchos bisturís para operarlo con relativo éxito. Su debilidad le está saliendo muy cara a él y al país.

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