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ONU: NARCOTRAFICO, MONSTRUO DIFICIL
DE LIQUIDAR
El narcotráfico aumentó considerablemente en el mundo durante el año
2004 y según denunció la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el
29 de junio de 2005, un cinco por ciento de la población del planeta
consumió drogas durante ese periodo, lo que hizo aumentar el número de
toxicómanos en un ocho por ciento.
Teniendo en cuenta la utilización de varios productos por parte de
algunos toxicómanos, 200 millones de personas, que representan el 5 por
ciento de la población mundial con una edad comprendida entre 15 y 64 años
“consumieron drogas ilegales” a lo largo de los doce meses de 2004.
Este infame comercio hizo que el mercado de las drogas moviese el año
pasado no menos de 320.000 millones de dólares, y en el informe 2005 de
la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (UNODC),
se señaló que el narcotráfico “es un monstruo difícil de
liquidar”.
El director de la UNODC, Antonio María Cuesta, reconoció en el informe
que “con sus 320.000 millones de dólares, la cifra de negocios de
este mercado es superior al Producto Interior Bruto (PIB) individual de
casi el 90 por ciento de los países del mundo”, lo que lo convierte
en un “monstruo particularmente difícil de combatir”, aunque se
tiene la esperanza que se intensifiquen los programas de prevención
para evitar que la drogodependencia siga aumentando, y que no se desmaye
en la lucha para combatir a las grandes mafias que se han creado
alrededor de la droga.
La cifra de toxicómanos aumentó ese ocho por ciento durante 2004
principalmente por la “popularidad” que adquirió el cannabis (hachís
y marihuana), cuyo consumo lo realizaron no menos de 160 millones de
personas. Esta cifra aumentó en diez millones en relación con el año
2003, afirmó la UNODC, que se muestra preocupada por los elevados índices
consumistas que se están registrando en todo el mundo.
Ese auge adquirido por el cannabis en su consumo hizo que se registrara
una progresión del 25 por ciento entre 2003 y 2004, llegando hasta
40.000 toneladas y de acuerdo con el informe del organismo de la ONU,
“todos los indicadores –producción, incautaciones y consumo-
indican que el mercado mundial sigue progresando y todo hace creer que
la expansión continuará”.
Las anfetaminas, metanfetaminas y éxtasis, conocidas popularmente como
drogas de síntesis, registraron una nota favorable porque su consumo
descendió desde los 38 millones de 2003 a los 34 millones del año
pasado. Desde luego esa disminución de 4 millones no es para “lanzar
cohetes”, porque el número de quienes las consumen sigue siendo, de
por sí, considerablemente elevado, pero significa una señal que se
puede luchar para que cada vez sean menos las personas que las compren.
Esa baja del consumo mundial de las drogas de síntesis se explica por
el desmantelamiento de un elevado número de laboratorios clandestinos
en Tailandia a partir de 2002 y por el retroceso de este tipo de drogas
en Estados Unidos, añade el informe de la UNODC.
El organismo califica a la cocaína y los opiáceos como las “drogas más
problemáticas” y en su informe expresa que hubo también un aumento
en su venta durante el año anterior, porque del estupefaciente del que
Colombia, desafortunadamente, es primer productor mundial, hubo 13,7
millones de consumidores (contra 13.0 millones en 2003), mientras los
dependientes del opio, la morfina o la heroína fueron no menos de 16
millones contra los 15 millones de 2003.
Aunque Colombia es el país más afectado por las bandas
narcoterroristas, que se han apoderado prácticamente de la producción
y venta de la cocaína, tras ser desmantelados los principales carteles
de las drogas de Medellín, Cali, la Costa Atlántica, Norte del Valle y
de Bogotá, durante el año pasado “superó todos los récord previos
en erradicación, interdicción, destrucción de laboratorios, arrestos
y extradiciones de narcotraficantes”.
Así lo señaló el Departamento norteamericano de Estado en su informe
titulado “Reporte sobre Estrategia Internacional para el Control de
los Narcóticos” correspondiente a 2004 y dado a conocer oficialmente
en Washington el pasado 4 de marzo.
Esa disminución registrada en Colombia contrastó con la expansión en
Bolivia de los cultivos de la hoja de coca, la principal materia prima
para la cocaína, país en donde se registró un incremento del seis por
ciento, lo que originó un “efecto globo”, según el informe del
Departamento de Estado que coincidió con otro de la ONU en donde se
aseguró que “las reducciones de cultivos en Colombia fueron
compensadas con incrementos en otros países”.
También en Perú se registraron aumentos tanto en la producción de
hoja de coca como en la de cocaína, en donde numerosos “capos” de
ese país, muchas veces asociados con mafiosos colombianos y bolivianos,
construyeron laboratorios y pistas clandestinas de aterrizajes para
poder llevar a cabo su delictiva acción.
Durante 2004 la producción de cocaína, que en años anteriores había
experimentado considerables bajas, se mantuvo estable con 687 toneladas.
El informe señala que entre 1999 y 2004 esa producción registró un
descenso equivalente al 26 por ciento.
El informe del Departamento de Estado en relación con Colombia señaló
también que “las hectáreas de coca que se fumigaron representan
entre 520 y 625 toneladas métricas de cocaína, unos 60.000 millones de
dólares, que no entraron en los canales del crimen internacional”.
Al mismo tiempo destacó que durante el año pasado se decomisaron en
ese país 178 toneladas métricas de cocaína, contra 145.000 en 2003, y
se destruyeron 200 laboratorios para la fabricación y procesamiento del
estupefaciente, registrándose un considerable aumento del número de
capturados, que alcanzó a 60.000, “una cifra sin antecedentes”
Afganistán es el primer productor de opio, pues su producción
representa el 87 por ciento del mercado mundial, a pesar que los talibán,
que además eran criminales terroristas, hace tres años fueron
desalojados del poder y el nuevo gobierno no ha querido entrar de lleno
en la lucha contra ese tráfico. Según la UNODC, la producción de opio
registró un leve aumento durante el año pasado hasta llegar a 4.850
toneladas, a pesar de haberse registrado disminuciones en Birmania y
Laos, otros dos poderosos productores.
Los opiáceos, en “términos de salud pública” aparecen como “la
preocupación principal en Europa y Asia (62 por ciento de los pedidos
de tratamiento en 2003), mientras América del Sur se encuentra
“particularmente afectada por la cocaína” (59 por ciento) y África
por el cannabis (64 por ciento).
El continente europeo se ha convertido en uno de los principales
mercados de las drogas y el número de consumidores refleja un
considerable aumento tanto de cannabis como de la cocaína (que progresa
en su venta en 14 países), destacándose también “el aumento del
grado de pureza de la heroína”.
A pesar de los progresos en las incautaciones y en la lucha contra las
drogas, el mundo continúa permanente y peligrosamente amenazado y en
muchos países los grandes “capos” y los grupos mafiosos que
dirigen, han logrado infiltrarse en cuerpos militares y de policía, en
la justicia y hasta en los mismos gobiernos, lo que muchas veces
dificulta la lucha para combatirlos y buscar la reducción del consumo o
su misma eliminación.
El Departamento de Estado, la ONU, la Unión Europea, entre otros, están
muy conscientes que esa infiltración masiva de narcotraficantes ha
contribuido considerablemente al aumento de la corrupción y que en
muchas ocasiones, por esa causa, se libra una lucha desigual, máxime
cuando a los mafiosos se han unido grupos terroristas que están
financiando sus acciones ilegales con el producto del tráfico de las
drogas.
Sin ninguna duda, el narcotráfico ha sido el que más personas y
poderes públicos, judiciales y militares ha corrompido en el mundo
entero, por lo que es necesario aunar fuerzas y voluntades para
combatirlo y, sobre todo, para asestarle, finalmente, el golpe de
gracia.
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