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VENEZUELA: PUEBLO SE REBELA CONTRA
“CUBANIZACION”
A pesar de todos los obstáculos y las persecuciones que el gobierno
dictatorial presidido en Venezuela por el ex golpista Hugo Chávez está
poniendo a sus compatriotas, éstos no desean “tragar entero” y por
ello millares de venezolanos se lanzaron a las calles de la zona de
Baruta el pasado 24 de junio de 2005 para protestar por la pretendida
“cubanización” que de las Fuerzas Armadas y el país quiere hacer
el atrabiliario presidente.
El “desquiciado dictador”, además, sufrió otro fuerte y muy
importante varapalo cuando dos de sus pretendidos “amigos” en el
cono sur de América Latina, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Da
Silva (alias “Lula”) y de Argentina, Néstor Kirchner, cancelaron la
visita que iban a efectuar a Venezuela para reunirse en el Puerto de la
Cruz, los días 27 y 28 de junio, con Chávez.
“Lula” y Kirchner “se han dado, por fin, cuenta, de lo peligroso
que es ser señalados “aliados del corrupto dictador”, como
expresaron portavoces del FIM y de la oposición, y alegando diferentes
motivos, anularon la cita que habían acordado el pasado 20 de junio en
Asunción tras celebrarse en la capital paraguaya la XXVIII Cumbre del
Mercado Común del Sur (MERCOSUR).
La disculpa de “Lula” se produjo el 23 de junio cuando desde
Brasilia anunció que no viajaría a Venezuela debido a los problemas
surgidos con la denunciada corrupción de su gobierno por parte del
presidente del Partido del Trabajo de Brasil (PTB), Roberto Jefferson, y
que originó la “purga” de tres ministros, entre ellos el
“superpoderoso” jefe de la Casa Civil, José Dirceu, cabeza visible
de la trama delictiva.
Para Kirchner esa disculpa de su colega brasileño le resultó perfecta
para eludir también la molesta cita con un “personajillo” que, según
dicen psiquiatras venezolanos, tiene “sus facultades mentales
alteradas” y quiere convertirlos en “aliados” de Fidel Castro. En
una nota divulgada el 24 de junio, el gobierno argentino dio cuenta de
la cancelación de la visita.
Chávez ha querido promover el grupo “Abraven”
(Argentina-Brasil-Venezuela), para tratar de crear una alianza que se
convierta en líder dentro de América Latina y el Caribe, con el único
objetivo de “figuración y engrandecimiento de su ego”, lo que al
parecer ya ha sido captado por “Lula” y Kirchner, que están
buscando continuamente eludir a uno de los peores mandatarios que tiene
la región actualmente y el cual fue denunciado el 2 de junio de estar
implicado en casos de corrupción surgidos en la empresa Petróleos de
Venezuela S. A. (Pdvsa).
El propio ministro venezolano de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez,
reconoció que en Pdvsa “habían existido desviaciones de capital y
casos de corrupción”, como lo denunció el ex directivo del Banco
Central de Venezuela (BCV) José Guerra y lo corroboraron varios ex
directivos de la empresa petrolera. Al parecer han desaparecido entre
2004 y los primeros cinco meses del presente año no menos de 6.852
millones de dólares.
La idea de crear el “Abraven” la expuso Chávez el 13 de enero de
2004 al concluir la Cumbre de las Américas que se celebró en la ciudad
mexicana de Monterrey y, posteriormente, entre el 25 y el 28 de febrero
del año pasado los tres se reunieron en Puerto Ordaz en lo que
constituyó, como lo afirmó públicamente la oposición política
venezolana, un “intento por mejorar su alicaída imagen nacional e
internacional y obtener un respaldo, aunque sólo sea tripartito”,
porque el resto de gobiernos de la región se lo está negando.
Atendiendo a la petición elevada por el Frente Institucional Militar
(FIM), los venezolanos lanzando consignas contra el dictador cubano,
Fidel Castro, el comunismo y el déspota Chávez, invadieron las calles
sin ningún temor a las represalias, a pesar que la manifestación no
tenía el respectivo permiso, y se dirigieron hasta la sede de la
embajada cubana en Caracas, para expresar su repudio a cualquier intento
del régimen isleño para seguir manipulando al gobierno radical y a la
opinión pública y por intentar infiltrarse en las fuerzas armadas.
La protesta tuvo su origen en la invitación que el dictador venezolano
hizo al de Cuba para que visitara Venezuela el 25 de junio y participara
en su calidad de “Padrino” de la promoción del curso de Estado
Mayor de la Escuela Superior del Ejército (ESE), pero el tirano cubano
ni siquiera llegó a pisar tierra caraqueña, porque previamente fue
informado por su embajada que no iba a ser bien recibido y que habría
manifestantes en las calles para protestar por su estancia en Caracas.
“Fuera Fidel”, “No al comunismo”, “Abajo Chávez”, eran las
consignas más visibles que aparecían junto con los militares en retiro
y simpatizantes del FIM que se reunieron ampliamente en una zona cercana
a la sede diplomática cubana, la cual por orden del dictador venezolano
se encontraba “fuertemente custodiada” por unidades de la Guardia
Nacional, cuerpo armado que si fue temible en épocas en donde imperaba
la democracia en Venezuela, ahora es más peligroso porque tiene “órdenes
directas” de la presidencia de “arremeter y, hasta disparar, contra
las personas que intenten manifestarse en contra del gobierno”, según
las denuncias que hicieron miembros del FIM.
Un portavoz del FIM leyó un comunicado en el que se rechazaba la
“infiltración” de la Fuerza Armada venezolana por “agentes
cubanos”, así como la “intención del dueto Chávez-Castro de
implantar el comunismo” en Venezuela, lo que todos los asistentes a la
manifestación rechazaron continuamente con sonoras voces de protesta.
“El Frente Institucional Militar y la Fundación Orión queremos
expresar nuestro repudio a la presencia de Fidel Castro en Venezuela con
motivo de haber sido seleccionado como padrino de la promoción de
oficiales que integran el curso de comando y Estado Mayor número 46 de
la Escuela Superior del Ejército”, indicaba también el comunicado leído.
Para quienes convocaron la manifestación, “este acto vulnera
profundamente la historia de la Fuerza Armadas ya que es imposible
olvidar a los cientos de oficiales y soldados que murieron combatiendo
la subversión y el terrorismo comunista apoyados militarmente por el régimen
fidelista”.
En efecto, Castro, junto con el terrorista argentino Ernesto “Ché”
Guevara y otros miembros del castrismo que se apoderaron por la fuerza
del gobierno cubano en 1959, prestaron apoyo económico y logístico a
grupos subversivos para acabar con los gobiernos democráticos de
Venezuela, lo que no pudieron consolidar gracias a la valiente acción
de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
Chávez, como busca implantar su “revolución terrorista” en América
Latina aconsejado por Castro, que se ha convertido en su “padre político
y en su protector”, está empeñado en que el dictador cubano visite
con frecuencia Venezuela, y “Lula” y Kirchner para evitar cualquier
sospecha respecto a su apoyo a las dos dictaduras, resolvieron
abstenerse de viajar y reunirse con quien el 15 de agosto de 2004
organizó uno de los mayores fraudes electorales para ganar
tramposamente el referendo y seguir gobernando el país.
También el FIM denunció que los comandantes y mayores que participaron
en el curso de Estado Mayor del ejército fueron presionados por Chávez,
el vicepresidente, Vicente “Rasputín” Rangel, y otros ministros,
para que aceptaran a Castro como “padrino”, pero aclararon que “de
todas maneras consideramos ese acto como vergonzoso y esos oficiales
nunca debieron aceptar esas presiones”.
La “cubanización” de Venezuela que pretende Chávez tiene,
afortunadamente, un amplio rechazo en el país y ya no sólo esa acción
recibe críticas internacionales. La infiltración de cubanos en otros
estamentos distintos a las Fuerzas Armadas ha ido en aumento en los tres
últimos años pero existe ahora, según el FIM, una “sólida unión”
entre la mayoría de los venezolanos para impedir que siga creciendo y
para buscar, además, que quienes actualmente enseñan consignas
subversivas, “salgan del país a las buenas o a las malas y de manera
muy rápida”.
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