ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


UE: LA CRISIS COMUNITARIA ES DE LIDERAZGO POLITICO 

Al primer ministro británico, Tony Blair, lo quisieron apabullar en el Parlamento Europeo los integrantes de un grupo minoritario que llegaron aleccionados para sabotear su intervención del 23 de junio de 2005, pero como lo dijeron varios expertos, les “salió el tiro por la culata”, ya que se mostró muy concreto en sus planteamientos y volvió a poner el “dedo en la llaga” al señalar que la actual crisis comunitaria está originada por la falta de un “liderazgo político y no es de carácter institucional”. 

Un día después de las acusaciones que le lanzó el presidente de turno de la Unión Europea (UE), el primer ministro luxemburgués, Jean Claude Juncker, de “ser el responsable de la crisis” que quedó patente durante la Cumbre celebrada el 16 y 17 de junio en Bruselas, Blair afirmó que él se considera un “líder capacitado para sacar a la Unión de su profunda crisis”. 

Su acusación sobre la carencia de “liderazgo político” se constituyó, sin duda, en un “dardo envenenado” contra el presidente de Francia, Jacques Chirac, el Canciller de Alemania, Gerhard Schröeder, y Juncker, porque a su juicio se necesita “una Europa social, pero que funcione”. 

A esa “Europa social, pero que funcione”, se han venido oponiendo esos tres dirigentes y, de manera especial, el galo y el germano, que pensaron que la UE era su hacienda particular y buscaron sacar provecho en beneficio propio, despreciando al resto de los miembros del “Club de los 25”, aunque embarcaron también en su nefasto proyecto al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero (a quien le gusta que lo llamen por su apellido materno). 

Juncker, en un discurso para la “galería” porque no quiso hacer inventario de su poca efectiva presidencia en el primer semestre de este año se dedicó, al igual que lo han venido haciendo Chirac y Schröeder, a lanzar diatribas contra su colega británico, de quien dijo también que prefiere una “Europa mercantil”. 

“Nuestra generación no tiene derecho a deshacer lo que han hecho las anteriores. Necesitamos una Europa con una unión política, y si no, irá a la deriva”, afirmó el presidente saliente de la UE, al tiempo que indirectamente le dijo a Blair que era ciego con su intencionada frase de “hemos cambiado mucho y es una obstinación no verlo”. 

Prosiguiendo en su diatriba contra el premier británico, Juncker señaló que “existen dos concepciones sobre Europa”, una que “mira sobre todo a las virtudes del mercado, incapaz de producir solidaridad” y, otra “la de quienes miran más a una integración fuerte. Zona de libre cambio, de un lado, y unión política, de otro”. 

A juicio de Blair, no se puede pensar que la UE se convierta en una “Europa que sea tan sólo un mercado común”, porque lo que se requiere es que se convierta, y él es partidario absoluto de ello, en una “Europa política y social” que vele por los intereses de todos los ciudadanos de los Estados miembros. 

El eje franco-alemán ha sido en los últimos años un factor negativo para la UE y precisamente con el surgimiento de la crisis durante la Cumbre de Bruselas quedó claramente establecido que la Europa pujante y que otorgue beneficios sociales a los pueblos que la integran actualmente no puede seguir siendo conducida por esos dos países, ni mucho menos por un ególatra como Chirac y uno constante derrotado como Schröeder. 

Otra de las afortunadas salidas de Blair para dar a conocer el programa europeo que guiará su presidencia semestral, la cual ostentará a partir del próximo primero de julio, quedó reflejada en su afirmación sobre que la crisis es “profunda” y que no se puede rechazar su ampliación porque no es así “como salvaguardaremos nuestros empleos o evitaremos las deslocalizaciones” y, porque además, ello conducirá a otra Europa, “la de los nacionalistas de otra época y la de los xenóbofos”. 

Existe, asimismo, según el juicio del primer ministro británico, una “ceguera para entender las inquietudes de los ciudadanos preocupados por la globalización, la seguridad, el subempleo, las jubilaciones”, mientras los mandatarios se enfrascan en discusiones institucionales”, al tiempo que expresó su creencia en “Europa como proyecto político”. 

“Tenemos que hacer un balance y ver la realidad. Los ciudadanos están tocando las trompetas alrededor de los muros de la UE. Como siempre, me temo que el ciudadano va por delante de los políticos”, señaló Blair, antes de insistir en que nunca va a aceptar una “Europa que fuera únicamente un mercado”, porque de lo que se trata es de hacer “una unión de valores, de solidaridad entre naciones y pueblos, no solo de un mercado social en el que comerciemos sino de un espacio político común de ciudadanos”. 

La falta de liderazgo en la UE está originando los “tiempos difíciles” que ahora se viven. También así respondió a las acusaciones lanzadas por Chirac y Schröeder, sobre que ellos están propugnando por la unión política continental y Blair y otros líderes optan por un gran supermercado europeo, lo que el dirigente socialista británico negó tajantemente. 

Otra de las acusaciones de Chirac hace relación con la Política Agrícola Común (PAC), señalando que Blair quiera terminarla, pero este le respondió que ello es inexacto y que lo que se precisa es que la reforma “tiene que ser una realidad antes del 2013”. Francia es la principal beneficiada con la PAC y no quiere ceder en sus posiciones, pero exige que otros, que reciben menos apoyos económicos, sí lo hagan en ese programa y en otros de carácter social. 

De acuerdo con el dirigente británico, “un presupuesto moderno para Europa no es el que a 10 años vista todavía está gastando el 40 por ciento de su dinero en apoyo del sector agrícola”. En la cumbre de Bruselas, el presupuesto comunitario no pudo aprobarse por las desavenencias entre los distintos países. 

El debilitamiento del eje franco-alemán está indudablemente unido a la campaña que hizo Blair antes de la Cumbre de Bruselas y que reflejó en su discurso ante el Parlamento Europeo, pero eso no significa, como dicen Chirac y Schröeder, dolidos porque su influencia tan negativa ha desaparecido de la UE, que quien va a presidirla durante el último semestre de 2005 sea un enemigo de Europa y que únicamente busque beneficios personales y para su país. Eso es un sofisma de distracción que sirve, exactamente, para calibrar la catadura moral de aquellos dos dirigentes políticos. 

Europa no necesita de un debate sobre “cómo abandonarla sino cómo encarrilarla para mejorar la vida de los ciudadanos”, según Blair, para quien “lo difícil no es tomar decisiones sino darse cuenta de que hay que tomarlas”. 

A pesar que Juncker, en un gesto de amplia descortesía que dejó patente su incultura y la sinrazón de las ofensas que lanzó el día anterior al premier británico no asistió a la sesión donde Blair expuso sus tesis europeístas, éste le enseñó a él y a los mandatarios de Francia y Alemania, que el debate y la discusión “no tiene que hacerse con cruces de insultos sino con un intercambio sincero de ideas”. 

El amplio triunfo del “no” en los referendos para la aprobación de la Constitución Europea en Francia (29 de mayo) y Holanda (primero de junio), demuestra la “desconexión de los políticos con sus pueblos”, ya que como dijo Blair, esas consultas “se han convertido en el vehículo para que la gente exprese su disgusto profundo con Europa, un hecho que ha puesto de manifiesto la necesidad de conquistar los corazones de los ciudadanos”. 

El Parlamento Europeo después de escuchar al primer ministro británico pareció entender que él no quiere dividir sino unir todas las voluntades de los 25 miembros para trabajar con toda intensidad por una Europa fuerte y que políticamente cuente con un liderazgo que sea respetado y no ocasione más problemas a la UE. Por eso, sus principales líderes le apoyaron o le dieron un margen de confianza para su labor como próximo presidente. 

La frase de Blair sobre que “no estamos en el momento de apuntar con el dedo y llamar traidores a los que quieren cambiar Europa”, y según lo dijo en su discurso, él lo quiere, lo desea y trabajará para sacar adelante esa nueva política, reflejó prácticamente en el parlamento los rostros de Chirac y Schröeder, que le han insultado con inusitada violencia, y a los que sin necesidad de nombrarlos les dijo que están equivocados y que no va a ceder a sus pretensiones de seguir manejando a su antojo a la UE cuando han dado evidentes muestras de su incapacidad política y de su carencia de liderazgo.

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