ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


LIBANO: GOBIERNO TERRORISTA SIRIO COMETE NUEVO ATENTADO


El terrorista gobierno de Siria, presidido por Bachar el Assad, volvió a cometer el 21 de junio de 2005 un atentado político en el Líbano, el tercero en los últimos cinco meses, contra dirigentes que se han opuesto tenazmente a que ese país continúe mandando en su nación a través del gobierno “títere” de Emil Lahud y de tropas militares “encubiertas”.


El ex secretario general del Partido Comunista Libanés (PCL) Georges Hawi, un reconocido dirigente “antisirio” fue asesinado al explosionar una bomba adosada a su coche, un día después que los libaneses ratificaron en las urnas sus deseos de ser libres y no continuar dependiendo de un régimen que únicamente vive a costa del terror, el cual no solamente utiliza en el Líbano sino en otros países, entre ellos Irak.


Desde aquel fatal 14 de febrero de 2005 cuando el ex primer ministro libanés Rafik Hariri fue víctima de un cobarde atentado en Beirut, al hacer explosión una bomba, Siria fue acusada por las democracias del mundo de haber ordenado el magnicidio porque el ex dirigente era un político que pedía, como la gran mayoría del pueblo libanés, el retiro de las tropas sirias instaladas en su país y porque concluyese la injerencia que el gobierno de Bachar el Assad tenía en el gobierno presidido por un cobarde y entreguista como Lahud.


Para continuar con su ola de crímenes contra personas que se oponían al régimen terrorista, el 2 de junio fue asesinado el periodista Samir Kassir, utilizando el mismo método que el empleado el 21 de junio cuando se cometió el atentado contra Hawi, en el que se le adosó una bomba que fue explotada a través de control remoto, al igual que ocurrió con el de Hariri.


El vil asesinato de Hawi ocurrió un día después que el pueblo libanés diera otro portazo a Bachar el Assad, al asegurarse en los comicios del 20 de junio el control del futuro Congreso, lo que impedirá que el ejecutivo que preside Lahud pueda hacer y deshacer de acuerdo con los dictados y las órdenes que recibe directamente del sanguinario régimen sirio.


Los tres atentados han sido diseñados de idéntica forma y cuando ocurrió el magnicidio de Hariri, el gobierno sirio ni siquiera se molestó en desmentir la acusación de ser el directo culpable, a sabiendas que nadie le creería. Lo que nadie imaginó es que seguiría ordenando actos terroristas y buscando acabar con personas de amplia influencia en la lucha para buscar que el Líbano pueda ser un país libre.

El atentado criminal contra Hawi ocurrió en el barrio de Wata Museibte, al oeste de Beirut, cuando iba a trabajar, plenamente satisfecho, según dijeron colaboradores suyos, por el “gran éxito electoral”. Una vez que el conductor puso en marcha el coche, explotó la bomba accionada por control remoto, muriendo pocos segundos después y quedando gravemente herido su chofer.

Todas las “fuerzas vivas” libanesas, al conocer la dolorosa noticia, lanzaron directas acusaciones a Siria, porque a juicio de ellas, no quiere resignarse a perder su influencia, una vez que el grueso de sus tropas abandonaron Líbano, en vista del rechazo cada vez mayor a su presencia y para no “permitir que sigan siendo los dueños y señores de un país que no les pertenece y que quiere buscar su propia dignidad”.

Tras 29 años de ocupación militar siria, los últimos 14.000 soldados que permanecían en Líbano se retiraron el 24 de abril de 2005, después que el pueblo dijera al gobierno terrorista de Bachar el Assad “basta, no queremos sus tropas en nuestro país”. Cuando el gobierno sirio lo presidía el padre del actual mandatario, el tenebroso y sanguinario Hafiz al Assad, con ocasión de la guerra civil desarrollada entre 1975-1980, no menos de 30.000 militares se apoderaron de Líbano, pero luego se convirtió en un auténtico “ejercito invasor”.

Por primera vez en las últimas tres décadas, los conocidos como “antisirios”, lograron ganar el control del Parlamento, al obtener la victoria definitiva las listas de Saad Hariri, hijo del líder asesinado, que durante todo el proceso de votaciones alcanzó un total de 72 de los 128 escaños de la Cámara, con lo cual alcanzaron la mayoría absoluta, porque los grupos chiítas pro-sirios Amal y Hezbolá, dedicados de manera especial al terrorismo, sumaron 35 y el general Michel Aoun, también defensor de Siria, obtuvo 21.

Saad Hariri, que se vinculó a la política tras el asesinato de su padre, se convirtió así en la nueva figura estelar de la política libanesa y será la persona encargada de buscar la democratización de su país y, de manera especial, impedir que Siria siga manteniendo influencias en el débil y entreguista gobierno actual, al que se considera que “tiene una corta vida política”.

En una declaración, Hariri afirmó que “el criminal acto es un flagrante intento de desestabilizar el Líbano y demostrar al mundo que no se puede gobernar por sí solo”, al tiempo que confió en que la nueva situación política y el deseo de cambio que las gentes quieren debe realizarse por las vías democráticas. Varios dirigentes de su partido no ocultaron su preocupación porque se puedan suceder pronto nuevos atentados terroristas e, incluso, no descartaron los peligros que corre el vencedor de los comicios.

Teniendo en cuenta que los terroristas que integran el régimen sirio no van a aceptar de “buenas a primeras” estos resultados y la lucha que por un Estado de Derecho y demócrata ha emprendido el pueblo libanés, varios dirigentes políticos redactaron una “lista” de las presuntas nuevas víctimas, que “irán cayendo asesinadas por los sicarios de Siria”.

El gobierno sirio, por primera vez, al verse tan comprometido y que las pruebas son cada vez más contundentes acerca de la autoría de los tres atentados, a través del ministro de Información, Mahdi Dajlallah, manifestó que “Condena con dureza los asesinatos de figuras libanesas. Los enemigos del Líbano son quienes están detrás de estas muertes y de quienes recurren a la violencia para amenazar la seguridad y la estabilidad del país”.

La Secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, exigió a Siria que “frene sus actividades de desestabilización en el Líbano”, y aunque no acusó directamente al gobierno de Bachar el Assad de ser el autor directo, si expresó que contribuyó “en forma indirecta en el asesinato de Hawi”.

También el gobierno de Estados Unidos pidió al de Siria que no siga “permitiendo el paso y las acciones de los terroristas en Irak” y que ejerza un severo control en la frontera para evitar que continúe en este país el terrorismo. Desde Beirut, varios dirigentes del partido comunista libanés, entre ellos Rafi Madoyán, hijastro de Hawi, afirmó que los “cuerpos de seguridad siguen matando a los demócratas e intentando asesinar la democracia y el alzamiento por la independencia”, al tiempo que sugirió que miles de los soldados que se retiraron de el Líbano pueden estar actuando en Irak apoyando a los terroristas.

El actual secretario general del Partido Comunista, Jaled Hadade, a pesar de ser considerado un “antisirio”, pareció no compartir las acusaciones contra el régimen de Bachar el Assad, y culpó a Israel del atentado porque, según él, “fue una venganza contra la gente que lucha por la paz y la democracia”. 

Varios dirigentes políticos recordaron, tras el asesinato, que Hawi se opuso al comienzo de la guerra civil de 1975 a la entrada y permanencia de los soldados sirios en el Líbano y a lo largo de todos estos años propugnó por el retiro de ellas, máxime después que en septiembre de 2004 el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aprobó la resolución 1559 en la que ordenó su repliegue absoluto.

Ya no queda ninguna duda: un régimen acostumbrado a actuar siempre de forma violenta, que desconoce por completo la democracia –el actual presidente sirio fue colocado a “dedo” por su padre cuando se encontraba agonizante-, es señalado con plena justicia y convicción de las gentes como el autor directo de los atentados terroristas que, de momento, han costado la vida a tres de sus principales oponentes.

Tampoco Estados Unidos ni la Unión Europea creen en la sinceridad del gobierno sirio que, además, está aliado con otro régimen terrorífico, el de Irán, para buscar desestabilizar la región.

Como bien lo dijo la Secretaria norteamericana de Estado, “sus fuerzas militares se han retirado, pero siguen actuando en el Líbano”, y por eso Siria continúa siendo “la mayor amenaza” porque no entiende de razones democráticas y su único propósito es, a través del terrorismo que siempre ha practicado, sembrar de muertos las calles libanesas e impedir que el país pueda salir adelante, como lo quiere la mayoría de su pueblo.

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