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LIBANO: GOBIERNO TERRORISTA SIRIO
COMETE NUEVO ATENTADO
El terrorista gobierno de Siria, presidido por Bachar el Assad, volvió
a cometer el 21 de junio de 2005 un atentado político en el Líbano, el
tercero en los últimos cinco meses, contra dirigentes que se han
opuesto tenazmente a que ese país continúe mandando en su nación a
través del gobierno “títere” de Emil Lahud y de tropas militares
“encubiertas”.
El ex secretario general del Partido Comunista Libanés (PCL) Georges
Hawi, un reconocido dirigente “antisirio” fue asesinado al
explosionar una bomba adosada a su coche, un día después que los
libaneses ratificaron en las urnas sus deseos de ser libres y no
continuar dependiendo de un régimen que únicamente vive a costa del
terror, el cual no solamente utiliza en el Líbano sino en otros países,
entre ellos Irak.
Desde aquel fatal 14 de febrero de 2005 cuando el ex primer ministro
libanés Rafik Hariri fue víctima de un cobarde atentado en Beirut, al
hacer explosión una bomba, Siria fue acusada por las democracias del
mundo de haber ordenado el magnicidio porque el ex dirigente era un político
que pedía, como la gran mayoría del pueblo libanés, el retiro de las
tropas sirias instaladas en su país y porque concluyese la injerencia
que el gobierno de Bachar el Assad tenía en el gobierno presidido por
un cobarde y entreguista como Lahud.
Para continuar con su ola de crímenes contra personas que se oponían
al régimen terrorista, el 2 de junio fue asesinado el periodista Samir
Kassir, utilizando el mismo método que el empleado el 21 de junio
cuando se cometió el atentado contra Hawi, en el que se le adosó una
bomba que fue explotada a través de control remoto, al igual que ocurrió
con el de Hariri.
El vil asesinato de Hawi ocurrió un día después que el pueblo libanés
diera otro portazo a Bachar el Assad, al asegurarse en los comicios del
20 de junio el control del futuro Congreso, lo que impedirá que el
ejecutivo que preside Lahud pueda hacer y deshacer de acuerdo con los
dictados y las órdenes que recibe directamente del sanguinario régimen
sirio.
Los tres atentados han sido diseñados de idéntica forma y cuando
ocurrió el magnicidio de Hariri, el gobierno sirio ni siquiera se
molestó en desmentir la acusación de ser el directo culpable, a
sabiendas que nadie le creería. Lo que nadie imaginó es que seguiría
ordenando actos terroristas y buscando acabar con personas de amplia
influencia en la lucha para buscar que el Líbano pueda ser un país
libre.
El atentado criminal contra Hawi ocurrió en el barrio de Wata Museibte,
al oeste de Beirut, cuando iba a trabajar, plenamente satisfecho, según
dijeron colaboradores suyos, por el “gran éxito electoral”. Una vez
que el conductor puso en marcha el coche, explotó la bomba accionada
por control remoto, muriendo pocos segundos después y quedando
gravemente herido su chofer.
Todas las “fuerzas vivas” libanesas, al conocer la dolorosa noticia,
lanzaron directas acusaciones a Siria, porque a juicio de ellas, no
quiere resignarse a perder su influencia, una vez que el grueso de sus
tropas abandonaron Líbano, en vista del rechazo cada vez mayor a su
presencia y para no “permitir que sigan siendo los dueños y señores
de un país que no les pertenece y que quiere buscar su propia
dignidad”.
Tras 29 años de ocupación militar siria, los últimos 14.000 soldados
que permanecían en Líbano se retiraron el 24 de abril de 2005, después
que el pueblo dijera al gobierno terrorista de Bachar el Assad “basta,
no queremos sus tropas en nuestro país”. Cuando el gobierno sirio lo
presidía el padre del actual mandatario, el tenebroso y sanguinario
Hafiz al Assad, con ocasión de la guerra civil desarrollada entre
1975-1980, no menos de 30.000 militares se apoderaron de Líbano, pero
luego se convirtió en un auténtico “ejercito invasor”.
Por primera vez en las últimas tres décadas, los conocidos como “antisirios”,
lograron ganar el control del Parlamento, al obtener la victoria
definitiva las listas de Saad Hariri, hijo del líder asesinado, que
durante todo el proceso de votaciones alcanzó un total de 72 de los 128
escaños de la Cámara, con lo cual alcanzaron la mayoría absoluta,
porque los grupos chiítas pro-sirios Amal y Hezbolá, dedicados de
manera especial al terrorismo, sumaron 35 y el general Michel Aoun,
también defensor de Siria, obtuvo 21.
Saad Hariri, que se vinculó a la política tras el asesinato de su
padre, se convirtió así en la nueva figura estelar de la política
libanesa y será la persona encargada de buscar la democratización de
su país y, de manera especial, impedir que Siria siga manteniendo
influencias en el débil y entreguista gobierno actual, al que se
considera que “tiene una corta vida política”.
En una declaración, Hariri afirmó que “el criminal acto es un
flagrante intento de desestabilizar el Líbano y demostrar al mundo que
no se puede gobernar por sí solo”, al tiempo que confió en que la
nueva situación política y el deseo de cambio que las gentes quieren
debe realizarse por las vías democráticas. Varios dirigentes de su
partido no ocultaron su preocupación porque se puedan suceder pronto
nuevos atentados terroristas e, incluso, no descartaron los peligros que
corre el vencedor de los comicios.
Teniendo en cuenta que los terroristas que integran el régimen sirio no
van a aceptar de “buenas a primeras” estos resultados y la lucha que
por un Estado de Derecho y demócrata ha emprendido el pueblo libanés,
varios dirigentes políticos redactaron una “lista” de las presuntas
nuevas víctimas, que “irán cayendo asesinadas por los sicarios de
Siria”.
El gobierno sirio, por primera vez, al verse tan comprometido y que las
pruebas son cada vez más contundentes acerca de la autoría de los tres
atentados, a través del ministro de Información, Mahdi Dajlallah,
manifestó que “Condena con dureza los asesinatos de figuras
libanesas. Los enemigos del Líbano son quienes están detrás de estas
muertes y de quienes recurren a la violencia para amenazar la seguridad
y la estabilidad del país”.
La Secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, exigió a
Siria que “frene sus actividades de desestabilización en el Líbano”,
y aunque no acusó directamente al gobierno de Bachar el Assad de ser el
autor directo, si expresó que contribuyó “en forma indirecta en el
asesinato de Hawi”.
También el gobierno de Estados Unidos pidió al de Siria que no siga
“permitiendo el paso y las acciones de los terroristas en Irak” y
que ejerza un severo control en la frontera para evitar que continúe en
este país el terrorismo. Desde Beirut, varios dirigentes del partido
comunista libanés, entre ellos Rafi Madoyán, hijastro de Hawi, afirmó
que los “cuerpos de seguridad siguen matando a los demócratas e
intentando asesinar la democracia y el alzamiento por la
independencia”, al tiempo que sugirió que miles de los soldados que
se retiraron de el Líbano pueden estar actuando en Irak apoyando a los
terroristas.
El actual secretario general del Partido Comunista, Jaled Hadade, a
pesar de ser considerado un “antisirio”, pareció no compartir las
acusaciones contra el régimen de Bachar el Assad, y culpó a Israel del
atentado porque, según él, “fue una venganza contra la gente que
lucha por la paz y la democracia”.
Varios dirigentes políticos recordaron, tras el asesinato, que Hawi se
opuso al comienzo de la guerra civil de 1975 a la entrada y permanencia
de los soldados sirios en el Líbano y a lo largo de todos estos años
propugnó por el retiro de ellas, máxime después que en septiembre de
2004 el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), aprobó la resolución 1559 en la que ordenó su repliegue
absoluto.
Ya no queda ninguna duda: un régimen acostumbrado a actuar siempre de
forma violenta, que desconoce por completo la democracia –el actual
presidente sirio fue colocado a “dedo” por su padre cuando se
encontraba agonizante-, es señalado con plena justicia y convicción de
las gentes como el autor directo de los atentados terroristas que, de
momento, han costado la vida a tres de sus principales oponentes.
Tampoco Estados Unidos ni la Unión Europea creen en la sinceridad del
gobierno sirio que, además, está aliado con otro régimen terrorífico,
el de Irán, para buscar desestabilizar la región.
Como bien lo dijo la Secretaria norteamericana de Estado, “sus fuerzas
militares se han retirado, pero siguen actuando en el Líbano”, y por
eso Siria continúa siendo “la mayor amenaza” porque no entiende de
razones democráticas y su único propósito es, a través del
terrorismo que siempre ha practicado, sembrar de muertos las calles
libanesas e impedir que el país pueda salir adelante, como lo quiere la
mayoría de su pueblo.
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