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MERCOSUR: FORMULAS PARA EVITAR
ESTANCAMIENTO REGIONAL
El estancamiento que se ha producido en la región suramericana de América
Latina debe terminar y se tienen que encontrar las más precisas fórmulas
para revitalizar el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), como único y
eficaz camino para el adecuado desarrollo de los pueblos y el beneficio
de sus propios habitantes.
Esta fue la conclusión más importante de la XXVIII Cumbre de
Presidentes, clausurada el pasado 20 de junio de 2005 en Asunción y que
dejó al descubierto, una vez más, la imposibilidad de atender a los
planteamientos demagógicos del mandatario venezolano, Hugo Chávez, que
“volvió a hacer el ridículo y a demostrar su falta de cultura y de
saberse comportar”, como lo afirmó un miembro del gobierno paraguayo,
anfitrión de la reunión.
El MERCOSUR está conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay,
y tiene como asociados a Bolivia, Colombia, Chile, Perú y Venezuela.
La cumbre adoptó lo que denominó la “Cartilla del MERCOSUR” , diseñada
para garantizar los derechos de los habitantes de esos nueve países en
materia política, consular, laboral y en los temas relacionados con la
jubilación. Asimismo, todos los participantes en ella asumieron el
compromiso de enfrentar los desequilibrios internos y la pobreza extrema
que se registra en la gran mayoría de sus países.
La cumbre tuvo momentos de duros enfrentamientos y fue la delegación de
Paraguay la encargada de solicitar que el Mercado Común se disolviera
en vista de los nulos resultados alcanzados hasta ahora, acusando
veladamente a Brasil de querer ser en Suramérica una especie de
Alemania y Francia dentro de la Unión Europea, y de tener el gobierno
presidido por Luiz Inácio Dal Silva (alias “Lula”), un deseo de
hegemonía en la región.
“Es triste decirlo, pero el Tratado de Asunción, que creó en 1991 el
MERCOSUR, no se ha cumplido. Faltan trechos por recorrer con voluntad
política y solidaria generosidad”, señaló el presidente paraguayo,
Nicanor Duarte, quien advirtió que la XXVIII Cumbre tenía la obligación
de demostrar que existía un “espíritu común” de los países
participantes para otorgar las mejores soluciones a los problemas que
“nos están agobiando a todos”.
El mandatario brasileño, por su parte, negó la acusación y dijo que
su país “no tiene intenciones hegemónicas por poseer la mayor economía
de la región”, al tiempo que solicitó llevar a la práctica la
“libre circulación de mercancías, poniendo fin a la doble tributación”,
que a su juicio, está siendo negativa para el MERCOSUR y ha contribuido
al estancamiento regional.
La reunión dispuso también llevar adelante la creación del Parlamento
del MERCOSUR antes que concluya el presente año, con lo cual la
institución se refuerza políticamente al contar con órganos ejecutivo
y legislativo, al igual que ocurre con la Unión Europea. El mandatario
brasileño calificó de “excelente e importante logro” el que se
pueda poner en marcha la idea.
No obstante, también se registraron protestas y objeciones de Paraguay
y Uruguay por el número de parlamentarios que se les asignaron, por lo
que “Lula” afirmó que “hay que encontrar una fórmula que permita
la representación equilibrada”, y todos los países participantes
estuvieron de acuerdo en que la representación popular de cada uno de
ellos “tenga el más exacto de los equilibrios”.
Aunque en la región latinoamericana y del caribe existen tres bloques
para buscar la integración, como son la Comunidad Andina de Naciones
(CAN), antiguo Grupo Andino, el MERCOSUR y el Mercado Común
Centroamericano (MERCOCEN), en Brasil próximamente se celebrará una
nueva y definitiva cumbre para crear oficialmente la Comunidad
Suramericana de Naciones (CSN), de acuerdo con lo decidido en la reunión
de Cusco (Perú), los pasados 8 y 9 de diciembre de 2004.
Esta CSN, a la que además de los diez países suramericanos podrán
ingresar los vecinos y fronterizos Guyana y Surinam, deberá aprobar
durante la reunión de Brasil su “Carta Constitutiva” para nacer
oficialmente, lo que le permitirá contar con un Producto Interior Bruto
(PIB) de 800.000 millones de dólares y unas exportaciones equivalentes
a 188.000 millones de dólares anuales.
Este nuevo intento integracionista puede resultar mucho mejor que la
labor desempeñada por la CAN y el MERCOSUR, y recibir mejores apoyos
por parte de los habitantes de Paraguay y Uruguay, que están
solicitando a sus gobiernos que abandonen el bloque integrador, porque
hasta ahora no se han visto beneficiados.
Tabaré Vásquez, presidente de Uruguay, que recibió la secretaría pro
témpore para los próximos seis meses de manos de su colega paraguayo,
Nicanor Duarte, declaró a la prensa que “recibo un MERCOSUR en
crisis” a la vez que lo calificó de ser “un proyecto muy ambicioso,
pero su proceso es muy complejo. Uruguay quiere un MERCOSUR mejor,
porque actualmente no es siquiera una unión aduanera imperfecta”.
Si el presidente brasileño pidió que el grupo de integración
“extienda sus acuerdos comerciales con Canadá, Egipto y Marruecos”,
al igual que acelerar el que tiene “represado” con la Unión
Europea, su colega chileno se mostró un poco decepcionado porque, a su
juicio, se ha avanzado con rapidez “en el plano político, pero no en
el económico”, siendo “bastante insatisfactorios los avances en
materia de bienes y servicios”.
Aunque Ecuador no forma parte del MERCOSUR ni siquiera como país
asociado, aunque sí es miembro de pleno derecho de la CAN, su
presidente provisional, Alfredo Palacio, intervino en la cumbre para
pedir la “constitución de un nuevo orden mundial” que ponga
especial énfasis y empeño en los asuntos de carácter económico.
La nota “cantinflesca” corrió, como siempre, a cargo de Hugo Chávez,
que por querer hacerse el gracioso, dijo que él era “cristiano, pero
de la Teología de la Liberación” y concluyó con su ya acostumbrado
exabrupto, afirmando que “hasta he hecho cristiano a Fidel Castro (el
dictador que preside el gobierno de Cuba), aunque él dice que solamente
en el plano social”.
Y otra de sus perlas verbales: “Venezuela no viene al MERCOSUR a
complicarle la vida a nadie; viene solamente a aportar ideas
revolucionarias pare vencer al imperialismo u otras formas de dominación”,
por lo que funcionarios paraguayos le recomendaron, en privado, que lo
mejor que podía hacer para contribuir a la integración, es “dejar de
hablar estupideces”, lo que no gustó nada al dictador venezolano.
También la XXVIII cumbre aprobó la creación de Fondos Estructurales,
con una dotación de 100 millones de dólares anuales con el objeto de
colaborar con las débiles economías paraguaya y uruguaya. Según
portavoces del MERCOSUR, ambos países se beneficiarán con porcentajes
equivalentes al 36 –Paraguay- y 24 por ciento –Uruguay-,
provenientes de dichos fondos.
Un portavoz del MERCOSUR declaró a la prensa que el principal objetivo
de los Fondos Estructurales es el de promover la creación de puestos de
trabajo, obras de infraestructuras y para alentar los planes de la
educación”. Todos los mandatarios asistentes coincidieron en que
estos tres temas son muy importantes para la región y cada uno de sus
países, por las carencias que de ellos se tienen.
Argentina, cuyo presidente, Néstor Kirchner, como lo acostumbra
siempre, no participó en la reunión final, dijo a través del
viceministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, que su país
“ratifica plenamente su compromiso con la integración regional y con
el MERCOSUR, para que este sea un espacio democrático y económico,
para combatir la pobreza, la exclusión social y el desempleo”.
La defensa de los derechos humanos, la lucha contra el racismo y toda
forma de discriminación y la creación de un banco de datos para
combatir al terrorismo y la delincuencia, al igual que para adoptar las
medidas necesarias para reprimir el tráfico humano y sexual,
especialmente de niños y adolescentes, fueron otros de los compromisos
adoptados en esta cumbre, cuyo cumplimiento deberá ser observado muy
atentamente para evitar, que como ocurrió en Asunción, sea el propio
pueblo el que pida a gritos el retiro de lo que consideran un ente
inoperante
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