ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


MERCOSUR: FORMULAS PARA EVITAR ESTANCAMIENTO REGIONAL 

El estancamiento que se ha producido en la región suramericana de América Latina debe terminar y se tienen que encontrar las más precisas fórmulas para revitalizar el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), como único y eficaz camino para el adecuado desarrollo de los pueblos y el beneficio de sus propios habitantes. 

Esta fue la conclusión más importante de la XXVIII Cumbre de Presidentes, clausurada el pasado 20 de junio de 2005 en Asunción y que dejó al descubierto, una vez más, la imposibilidad de atender a los planteamientos demagógicos del mandatario venezolano, Hugo Chávez, que “volvió a hacer el ridículo y a demostrar su falta de cultura y de saberse comportar”, como lo afirmó un miembro del gobierno paraguayo, anfitrión de la reunión. 

El MERCOSUR está conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y tiene como asociados a Bolivia, Colombia, Chile, Perú y Venezuela. 

La cumbre adoptó lo que denominó la “Cartilla del MERCOSUR” , diseñada para garantizar los derechos de los habitantes de esos nueve países en materia política, consular, laboral y en los temas relacionados con la jubilación. Asimismo, todos los participantes en ella asumieron el compromiso de enfrentar los desequilibrios internos y la pobreza extrema que se registra en la gran mayoría de sus países. 

La cumbre tuvo momentos de duros enfrentamientos y fue la delegación de Paraguay la encargada de solicitar que el Mercado Común se disolviera en vista de los nulos resultados alcanzados hasta ahora, acusando veladamente a Brasil de querer ser en Suramérica una especie de Alemania y Francia dentro de la Unión Europea, y de tener el gobierno presidido por Luiz Inácio Dal Silva (alias “Lula”), un deseo de hegemonía en la región. 

“Es triste decirlo, pero el Tratado de Asunción, que creó en 1991 el MERCOSUR, no se ha cumplido. Faltan trechos por recorrer con voluntad política y solidaria generosidad”, señaló el presidente paraguayo, Nicanor Duarte, quien advirtió que la XXVIII Cumbre tenía la obligación de demostrar que existía un “espíritu común” de los países participantes para otorgar las mejores soluciones a los problemas que “nos están agobiando a todos”. 

El mandatario brasileño, por su parte, negó la acusación y dijo que su país “no tiene intenciones hegemónicas por poseer la mayor economía de la región”, al tiempo que solicitó llevar a la práctica la “libre circulación de mercancías, poniendo fin a la doble tributación”, que a su juicio, está siendo negativa para el MERCOSUR y ha contribuido al estancamiento regional. 

La reunión dispuso también llevar adelante la creación del Parlamento del MERCOSUR antes que concluya el presente año, con lo cual la institución se refuerza políticamente al contar con órganos ejecutivo y legislativo, al igual que ocurre con la Unión Europea. El mandatario brasileño calificó de “excelente e importante logro” el que se pueda poner en marcha la idea. 

No obstante, también se registraron protestas y objeciones de Paraguay y Uruguay por el número de parlamentarios que se les asignaron, por lo que “Lula” afirmó que “hay que encontrar una fórmula que permita la representación equilibrada”, y todos los países participantes estuvieron de acuerdo en que la representación popular de cada uno de ellos “tenga el más exacto de los equilibrios”. 

Aunque en la región latinoamericana y del caribe existen tres bloques para buscar la integración, como son la Comunidad Andina de Naciones (CAN), antiguo Grupo Andino, el MERCOSUR y el Mercado Común Centroamericano (MERCOCEN), en Brasil próximamente se celebrará una nueva y definitiva cumbre para crear oficialmente la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN), de acuerdo con lo decidido en la reunión de Cusco (Perú), los pasados 8 y 9 de diciembre de 2004. 

Esta CSN, a la que además de los diez países suramericanos podrán ingresar los vecinos y fronterizos Guyana y Surinam, deberá aprobar durante la reunión de Brasil su “Carta Constitutiva” para nacer oficialmente, lo que le permitirá contar con un Producto Interior Bruto (PIB) de 800.000 millones de dólares y unas exportaciones equivalentes a 188.000 millones de dólares anuales. 

Este nuevo intento integracionista puede resultar mucho mejor que la labor desempeñada por la CAN y el MERCOSUR, y recibir mejores apoyos por parte de los habitantes de Paraguay y Uruguay, que están solicitando a sus gobiernos que abandonen el bloque integrador, porque hasta ahora no se han visto beneficiados. 

Tabaré Vásquez, presidente de Uruguay, que recibió la secretaría pro témpore para los próximos seis meses de manos de su colega paraguayo, Nicanor Duarte, declaró a la prensa que “recibo un MERCOSUR en crisis” a la vez que lo calificó de ser “un proyecto muy ambicioso, pero su proceso es muy complejo. Uruguay quiere un MERCOSUR mejor, porque actualmente no es siquiera una unión aduanera imperfecta”. 

Si el presidente brasileño pidió que el grupo de integración “extienda sus acuerdos comerciales con Canadá, Egipto y Marruecos”, al igual que acelerar el que tiene “represado” con la Unión Europea, su colega chileno se mostró un poco decepcionado porque, a su juicio, se ha avanzado con rapidez “en el plano político, pero no en el económico”, siendo “bastante insatisfactorios los avances en materia de bienes y servicios”. 

Aunque Ecuador no forma parte del MERCOSUR ni siquiera como país asociado, aunque sí es miembro de pleno derecho de la CAN, su presidente provisional, Alfredo Palacio, intervino en la cumbre para pedir la “constitución de un nuevo orden mundial” que ponga especial énfasis y empeño en los asuntos de carácter económico. 

La nota “cantinflesca” corrió, como siempre, a cargo de Hugo Chávez, que por querer hacerse el gracioso, dijo que él era “cristiano, pero de la Teología de la Liberación” y concluyó con su ya acostumbrado exabrupto, afirmando que “hasta he hecho cristiano a Fidel Castro (el dictador que preside el gobierno de Cuba), aunque él dice que solamente en el plano social”. 

Y otra de sus perlas verbales: “Venezuela no viene al MERCOSUR a complicarle la vida a nadie; viene solamente a aportar ideas revolucionarias pare vencer al imperialismo u otras formas de dominación”, por lo que funcionarios paraguayos le recomendaron, en privado, que lo mejor que podía hacer para contribuir a la integración, es “dejar de hablar estupideces”, lo que no gustó nada al dictador venezolano. 

También la XXVIII cumbre aprobó la creación de Fondos Estructurales, con una dotación de 100 millones de dólares anuales con el objeto de colaborar con las débiles economías paraguaya y uruguaya. Según portavoces del MERCOSUR, ambos países se beneficiarán con porcentajes equivalentes al 36 –Paraguay- y 24 por ciento –Uruguay-, provenientes de dichos fondos. 

Un portavoz del MERCOSUR declaró a la prensa que el principal objetivo de los Fondos Estructurales es el de promover la creación de puestos de trabajo, obras de infraestructuras y para alentar los planes de la educación”. Todos los mandatarios asistentes coincidieron en que estos tres temas son muy importantes para la región y cada uno de sus países, por las carencias que de ellos se tienen. 

Argentina, cuyo presidente, Néstor Kirchner, como lo acostumbra siempre, no participó en la reunión final, dijo a través del viceministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, que su país “ratifica plenamente su compromiso con la integración regional y con el MERCOSUR, para que este sea un espacio democrático y económico, para combatir la pobreza, la exclusión social y el desempleo”. 

La defensa de los derechos humanos, la lucha contra el racismo y toda forma de discriminación y la creación de un banco de datos para combatir al terrorismo y la delincuencia, al igual que para adoptar las medidas necesarias para reprimir el tráfico humano y sexual, especialmente de niños y adolescentes, fueron otros de los compromisos adoptados en esta cumbre, cuyo cumplimiento deberá ser observado muy atentamente para evitar, que como ocurrió en Asunción, sea el propio pueblo el que pida a gritos el retiro de lo que consideran un ente inoperante

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