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PERU: EL REO FUJIMORI INICIA CAMPAÑA
ELECTORAL
Tras su huida en noviembre de 2002, luego de haberse descubierto una
amplia trama de corrupción organizada junto con su entonces asesor
Vladimiro Montesinos, el ex mandatario peruano Alberto Fujimori anunció
el 11 de junio de 2005 su regreso al país y en un mensaje divulgado por
el canal estatal TNP, indicó que participará en la campaña para las
elecciones presidenciales de 2006.
Desde luego, el reo fugitivo se abstuvo de precisar la fecha de su
regreso, pero de acuerdo con las normas que regirán para los comicios
del próximo abril, tendrá que hacerlo antes del 31 de enero de 2006,
aunque una vez que pise suelo peruano será detenido en cumplimiento de
la orden judicial que pesa sobre él por haber cometido diversos
delitos, incluidos los de crímenes de lesa humanidad y enriquecimiento
ilícito.
Fujimori se encuentra viviendo en Tokio, a donde huyó tras descubrirse
que había cometido numerosos delitos junto con el detenido Montesinos y
de haberse beneficiado económicamente de ellos. Como es descendiente de
japoneses, el gobierno nipón no ha querido atender las numerosas
peticiones de extradición elevadas por el ejecutivo peruano presidido
por Alejandro Toledo, y por eso existe la posibilidad que su caso sea
denunciado ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), como se informó
el pasado primero de abril en Lima.
En un mensaje grabado de cinco minutos, el fugitivo afirmó que como
“tengo una deuda con mis compatriotas y porque no menos de un tercio
del pueblo me respalda”, regresará al país con el objeto de
participar en la contienda electoral por la agrupación política
denominada “Sí Cumple”. Ese nombre constituye una verdadera
paradoja teniendo en cuenta que hace 55 meses salió huyendo, tras haber
incumplido todas las promesas hechas a los peruanos para combatir la
corrupción durante su largo mandato, que se extendió entre los años
1990-noviembre de 2000.
La cinta con sus declaraciones fue pasada por la cadena estatal TNP
durante la programación correspondiente a las elecciones de abril próximo,
en donde todos los grupos políticos inscritos oficialmente gozan del
derecho de exponer públicamente sus puntos de vista y de exponer el
programa electoral con el que van a competir.
El ex presidente, que fue destituido por el Congreso peruano en
noviembre de 2000 tras haber abandonado su cargo puede disponer de un
horario en televisión porque el pasado 2 de febrero el Jurado Nacional
de Elecciones de Perú (JNEP), autorizó la participación de los prófugos
de la justicia y también que puedan postularse para los comicios
generales, siempre y cuando no estén ya condenados.
“Que lo sepan los millones de peruanos que me escuchan, que no se
dejen engañar: `el chino` (nombre con el que se le conoce por sus
rasgos físicos orientales) sí regresa para construir un sólido y
promisorio futuro del Perú”, señaló, al tiempo que agradeció que
se le permita intervenir en el Canal estatal porque ello constituye
“una apertura democrática que hidalgamente reconocemos”.
Sin embargo, inmediatamente volvió a demostrar su incapacidad
intelectual y su falta absoluta de tacto político, al afirmar que “mi
mensaje no ha sido vetado por las autoridades peruanas debido a que
somos una de las primeras fuerzas políticas del país y, en
consecuencia, sería ilusorio continuar ignorándonos”.
Olvida el ladrón ex mandatario que son muy pocos los nostálgicos del régimen
corrupto que presidió y que, además, Montesinos que ya está condenado
en ocho de los 64 procesos en que ha sido juzgado, a 27 años de cárcel
y a la devolución de, al menos, 30 millones de dólares, está
esperando al regreso de Fujimori para denunciarlo, como lo anunció
durante una de las audiencias, por otros delitos que cometió como
mandatario.
Además de estar declarado “reo en rebeldía” por el juez José Luis
Lecaros desde el 29 de marzo de 2004, a Fujimori se le acusa de
enriquecimiento ilícito, peculado, asociación ilícita para delinquir
en agravio del Estado, crímenes de lesa humanidad, tráfico de armas,
violaciones a los derechos humanos, colusión ilegal, pago ilegal a políticos
y congresistas para que se convirtieran en tránsfugas, compra ilegal de
medicinas y tractores chinos, apropiación indebida de 1.726.162 dólares
pertenecientes al erario público para pagar los estudios de sus hijas
y, por abandono del poder.
Aunque se le permita participar en otros programas de televisión, debe
recordarse que el nefasto y corrupto ex presidente se encuentra
condenado por el Congreso peruano, que lo sancionó hasta el año 2010
para poder postularse a cargos públicos. Es decir que, como es apenas lógico,
se encuentra inhabilitado políticamente para poder aspirar legalmente a
ocupar nuevamente la presidencia del país mientras la justicia, que
adelanta el amplio proceso, dicta su merecido castigo para toda esa
serie de delitos.
Actualmente Fujimori tiene 66 años y en la cinta que envió grabada
desde Tokio, aparece sonriente y con el fondo de una bandera peruana.
Esta desfachatez ha puesto en alerta a las autoridades judiciales del país,
y el propio gobierno les ha pedido que insistan en solicitar a la Policiía
Internacional (INTERPOL), que cumpla la orden de búsqueda y captura que
se dictó desde el año 2003, cuando se realizó la primera solicitud de
extradición al gobierno japonés.
Mientras, el pasado 31 de mayo se publicaron informaciones relacionadas
con Matilde Pinchi y Germán Barrera, los dos peruanos que en el año
2000 entregaron el primer vídeo en donde se demostraba que el “Rasputín”
Vladimiro Montesinos, cumpliendo órdenes de Fujimori, estaba comprando
a un congresista de la oposición.
El conocido como “vlavídeo” (vla por el nombre de Vladimiro) fue
difundido el 14 de septiembre de 2000 y en él se apreció cómo el
“Rasputín” entregaba un cheque de 30.000 dólares al entonces
congresista Alberto Kouri, para convertirse en tránsfuga de la oposición
y pasar a las filas oficialistas que defendían la política corrupta de
Fujimori y su socio de fechorías.
La justicia peruana tiene en su poder un total de 1.590 vídeos y 465
cintas de audio en donde se demuestra la forma como se procedía en el
corrupto gobierno para apoderarse de los fondos públicos, comprar
funcionarios, políticos, miembros del poder judicial y congresistas.
La corrupción “fujimontesinista”, como se conoce en Perú, involucró
a Matilde Pinchi y Germán Barrera, que de ser “grandes amigos” por
esa época, son hoy “irreconciliables enemigos”, hasta el punto que
la ex cajera del Servicio de Inteligencia y especial confidente de
Montesinos, denomina hoy a Barrera como “un sinvergüenza” al que
acusa, además, de haberse quedado ilícitamente con todo el dinero
recibido por la entrega del “vlavídeo”.
Pinchi descubrió en declaraciones recientes la forma como se hicieron públicas
las cintas de vídeo, que pusieron de presente la forma corrupta como
actuaban Fujimori y Montesinos, porque fueron sustraídos de las cajas
fuertes del “Rasputín” y a través de Barrera se le hicieron llegar
al parlamentario César Zumaeta, de la Alianza Popular Revolucionaria
Americana (APRA).
En la actualidad Pinchi, a quien Montesinos llamaba con el apelativo de
“Pollito”, y que al parecer sustrajo las cintas debido a los celos,
se encuentra obligada, desde hace más de cuatro años a presentarse en
cada una de las audiencias celebradas contra Montesinos para que declare
en calidad de testigo, mientras Barrera, que cobró 100.000 dólares por
la entrega del vídeo y se quedó con ellos, vive en la más absoluta
pobreza, nadie le contrata para trabajar y sufre problemas con su visión.
Ambos han pasado de ser considerados “héroes” a “villanos” y
están olvidados a pesar de haber contribuido a descubrir una de las
mayores corrupciones que ha registrado la historia política peruana y
que la justicia continúa investigando ante la cantidad de hechos
delictivos que esa pareja de ladrones cometió durante diez años.
Lo importante ahora es que la justicia y el gobierno de Toledo no den su
brazo a torcer y que Fujimori, si se atreve a pisar territorio peruano,
lo que la gran mayoría de las gentes de este país dudan, sean
inmediatamente recluido en el sitio en donde debe estar, la cárcel, y
que a través de la estricta aplicación de la ley y el Derecho, se le
impida mancillar más la democracia participando en el proceso electoral
del año próximo.
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