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GRUPO-8: CONDONACION DEUDA PARA
COMBATIR LA POBREZA
El Grupo de los Ocho acordó el 11 de junio de 2005 condonar la
totalidad de la deuda de 38 países pobres de Africa y América, como
una de las formas para combatir la pobreza, y que equivale, de momento,
a 55.000 millones de dólares, tras la reunión de dos días que celebró
en Londres y en la cual Gran Bretaña cumplió un “papel
fundamental” para lograr el apoyo de los otros miembros a ese plan de
ayuda a los que menos tienen y, que de momento, beneficiará a 18
naciones.
Un comunicado final expresa que “los países donantes acuerdan
completar el proceso de perdón crediticio para los países pobres
fuertemente endeudados, a través de numerosos recursos adicionales que
aportarán apoyo sustancial para que puedan alcanzar los objetivos de la
Declaración del Milenio (acordados por Naciones Unidas para el 2015).
Esto conducirá a la cancelación del 100 por ciento de la deuda
pendiente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial
(BM) y el Banco Africano de Desarrollo (BAD).
De acuerdo con lo informado por el ministro británico de Economía,
Gordon Brown, esa decisión corresponde al “acuerdo más exhaustivo
sobre el alivio de la pobreza mundial jamás logrado” porque, además,
la condonación entrará inmediatamente en vigencia y para un futuro se
prevé que se extienda a otros países, con una deuda de 11.000 millones
de dólares, por lo que el monto total de la deuda cancelada será
superior a los 66.000 millones de dólares.
En un plazo de 12 a 18 meses, otros nueve países, cuyos nombres no
fueron precisados, pero que deben los 11.000 millones de dólares, se
favorecerán con la condonación total de sus deudas, al tiempo que un
tercer grupo integrado por once naciones que se encuentran inmersas en
conflictos civiles podrán acceder al mismo beneficio, siempre y cuando
“cumplan las condiciones establecidas por el plan”.
Una vez que estas últimas 9 naciones queden beneficiadas con la
condonación de la deuda, el número de favorecidas ascenderá a 38 y el
gran total que se les perdonará sumará más de 76.000 millones de dólares,
una “cantidad respetable”, que el ministro Brown, justificó porque,
según su criterio, “no es momento para la timidez sino para la osadía”.
El G-8 está integrado por las siete naciones más industrializadas
–Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino
Unido, más Rusia- y los primeros 18 países que saldrán beneficiados
son, Benín, Bolivia, Burkina Faso, Etiopía, Ghana, Guayana, Honduras,
Madagascar, Malí, Mauritania, Mozambique, Nicaragua, Níger, Ruanda,
Senegal, Tanzania, Uganda y Zambia.
Bolivia, el segundo país más pobre de América Latina y el Caribe, se
encuentra pasando por una de las mayores crisis de su historia, porque
abarca a los campos de la política, sociales y económicos, y las
manifestaciones y protestas organizadas durante varias semanas por
dirigentes indígenas absolutamente radicales y otros anarquistas que
presiden la Central Obrera Boliviana (COB), ha originado una parálisis
de las exportaciones de los hidrocarburos, la principal fuente de
ingreso de divisas.
Hace dos días fue designado presidente interino de Bolivia el titular
de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Valtzé, y ya los
enemigos del país, como los indígenas Evo Morales –un capo
narcotraficante-, Felipe Quispe (alias “Mallku”), Jaime Solares,
Abel Mamami y Julián Loayza, han dicho a través de este último, que
no le otorgarán los 100 días de cortesía y que las manifestaciones públicas
y el bloqueo de vías y carreteras continuará, hasta tanto no se
nacionalicen los hidrocarburos.
De acuerdo con lo informado por el ministro Brown, de ese gran total de
55.000 millones de dólares adeudados, 44.000 millones corresponden a
compromisos con el Banco Mundial; 6.000 millones con el Fondo Monetario
Internacional y 5.000 millones con el Banco Africano para el Desarrollo.
Como el objetivo primordial de la decisión del G-8 es contribuir a la
lucha contra la pobreza con la ejecución de programas sociales y económicos,
Brown señaló que “nuestro acuerdo es que, a cambio de la reducción
de la deuda, el dinero será destinado a la salud, los hospitales, a los
enfermeros, a la educación, a las escuelas, a los maestros y a la
infraestructura”.
Los ministros de Economía del G-8 fueron muy concretos al imponer
condiciones para que las naciones que se acojan a las condonaciones
puedan beneficiarse mediante la “adopción por todas ellas de medidas
en materia de transparencia y lucha contra la corrupción”. Igualmente
el comunicado del G-8 especifica que otro requisito está relacionado
con la existencia de instituciones y fiscalidad “transparentes” y
“estabilidad económica” para fomentar el sector privado y,
consiguientemente, atraer inversiones.
Es bien conocido que en la mayoría de esos países la corrupción es
una de las peores plagas y que muchos de los dineros ingresados a través
de las deudas con el BM, FMI o BAD han ido a parar directamente a los
bolsillos –en cuentas de numerosos paraísos fiscales- de presidentes,
ministros y funcionarios corruptos, por lo que muchísimos programas de
beneficio social y económicos para sus poblaciones se han quedo
simplemente en proyectos por las “uñas largas” de sus gobernantes o
de ex gobernantes.
La propuesta para condonar la deuda de los países pobres fue presentada
por el Reino Unido con el total respaldo de su principal aliado, Estados
Unidos, mientras Alemania y Japón se unieron para otra, que tenía el
apoyo de Francia, en la que pedían unas “condiciones estrictas”,
como así quedó también aprobado, para evitar que la medida en vez de
originar beneficios causara problemas.
Corresponderá ahora a los beneficiados con la condonación, según lo
precisa el comunicado final, como tarea esencial, que “los países en
desarrollo apliquen políticas para el crecimiento económico,
desarrollo sostenible y reducción de la pobreza”.
Los futuros problemas, preferentemente, llegarían a surgir porque en
otros países se podría entender que el endeudamiento carece de
consecuencias, ya que al final los ricos, el BM, BID y BAD, acordarían
nuevas condonaciones, con lo cual el despilfarro podría continuar a la
par con la corrupción, y la pobreza, en vez de disminuir, alcanzar
cotas más altas hasta llegar, incluso, a la miseria.
“Pedimos al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional que nos
informen en la mejora de la transparencia de los participantes y de la
lucha contra la corrupción, de modo que se asegure que todos los
recursos son utilizados para reducir la pobreza”, indica también el
comunicado final del G-8.
Corresponderá ahora a los países ricos, como señaló Brown,
“inyectar dinero fresco a los organismos multinacionales de crédito
para compensar la baja de los activos concedidos y ahora perdonados”
con el fin de no perjudicarlos ni disminuir su capacidad crediticia para
que sigan otorgando préstamos y colaborando a través de éstos con los
países pobres.
Otro de los análisis de los ministros de Economía del G-8 tuvo relación
con el comercio mundial, que requiere de numerosos, muy precisos y
necesarios cambios, para que los países pobres “puedan competir” de
forma efectiva y obtener mejores precios para sus principales productos
de exportación, básicos en sus economías.
Como otro de los graves males que se registra en el mundo, especialmente
en Africa y buena parte de los países latinoamericanos y del Caribe
tiene relación con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida),
el G-8, según precisó Brown, estudiará “nuevas maneras para
combatirlo” e intentar garantizar para antes del año 2010, el
“acceso universal a medicamentos para combatir la enfermedad”.
Con este fin, Gran Bretaña presentará una propuesta a la reunión de
Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Greneagles (Escocia),
durante los próximos días 6 a 8 de julio, en donde también se
analizarán medidas para combatir el calentamiento global de la tierra.
Es indudable que la decisión del G-8 va a contribuir a aliviar la
economía de los 38 países que se beneficien y que sus gobiernos ya no
tendrán la siempre manida disculpa que “los intereses y el pago de la
deuda se llevan todos nuestros recursos y nos impide adelantar programas
de beneficio colectivo”, porque como bien lo dijo Brown, ha surgido
“un Nuevo Pacto entre los países ricos y los países pobres”, en
alusión a palabras de los años 30 pronunciadas por el ex presidente
estadounidense Franklin Delano Roosselvelt.
La lucha contra la pobreza ha encontrado, por fin, a un grupo de países
convencidos que se debe actuar sin timidez, y con “osadía” para
combatirla a fondo, porque es la que ha contribuido, muy especialmente,
a acrecentar la corrupción y al crecimiento de la delincuencia y el
terrorismo mundial. El concepto es unánime: esa plaga hay que reducirla
hasta hacerla desaparecer.
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