ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


OEA: VENEZUELA QUIERE SABOTEAR XXXV ASAMBLEA GENERAL 

El gobierno de Venezuela intentó bloquear y sabotear la XXXV Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se instaló el 5 de junio de 2005 en la ciudad norteamericana de Fort Lauderdale, en el Estado de Florida, porque durante la misma hubo una propuesta estadounidense para crear los mecanismos necesarios que permitan a las democracias en los 34 países miembros desarrollarse normalmente y sin dar cabida a los dictadores. 

Precisamente eso irritó al gobierno del “desquiciado dictador”, Hugo Chávez, que como todo el mundo conoce, ha abolido casi por completo la democracia para dar cabida a un régimen totalitario en donde se está persiguiendo a los opositores y ahogando a la libertad de prensa y de opinión. 

Primero fue el ministro venezolano de Asuntos Exteriores, Alí Rodríguez, quien rechazó la propuesta, recurriendo a la demagogia y a la grosería que caracteriza a los miembros del gabinete que preside Chávez, al comunicar al Secretario General de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, que “ese mecanismo es inadmisible”, mientras en Caracas el dictador en su kilométrico y aburrido programa radial “Aló, presidente”, lanzó todo su veneno e improperios contra el gobierno estadounidense, que a él lo tiene totalmente fuera de sí ante su propia incapacidad e incultura. 

Según el “desquiciado dictador”, si se pretende “monitorear democráticamente” a uno de los países de la OEA, “sería a Estados Unidos, un gobierno que apoya terroristas, que invade pueblos, que atropella a su propio pueblo, que pretende instalar una dictadura global”. 

“Menos mal”, señalaron voceros de la oposición venezolana en Caracas, que según la “acusación de ese loco”, Estados Unidos “pretende instalar una dictadura global”, porque en “nuestro país, en cambio, esa dictadura no es global sino total y está instalada desde que Chávez subió al poder”. Los opositores pidieron a la OEA que no tengan en cuenta los “pobres argumentos” de quien “tiene controlados a grupos de asesinos para amedrentarnos e impedirnos tener libertad en nuestro propio país”. 

Sin darle validez a las afirmaciones de Rodríguez y Chávez, la Secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, afirmó durante la inauguración de la trigésimo quinta Asamblea, que “treinta y cuatro naciones se han ganado su merecido lugar en esta gran Organización democrática, pero aún queda un asiento disponible en la mesa, un asiento que algún día será ocupado por los representantes de una Cuba libre y democrática”. 

Estas palabras, precisamente, fueron las que disgustaron a los dos miembros del gobierno radical venezolano, porque en ellas se aludía directamente a la carencia de democracia que existe en Cuba, en donde Fidel Castro, el “padre y mentor político” de Chávez, tiene desde 1959 atemorizados a los habitantes de la isla por la dictadura que dirige desde entonces y que le costó, además, su justa expulsión del seno de la OEA en 1963, lo que también podría ocurrirle a Venezuela si el “desquiciado dictador” no vuelve a implantar y respetar las formas democráticas para gobernar. 

Rice, además, propuso oficialmente, que la OEA a través de su secretario general elabore un plan de acción “para fortalecer la eficacia y aplicación de la Carta Democrática Interamericana en la defensa, protección y promoción de la democracia”, y que ha sido incluida en la “Declaración de Florida” que aprobarán los ministros de Relaciones Exteriores (Cancilleres) de los 34 Estados miembros. 

Venezuela teme muchísimo que la OEA aplique la Carta Democrática Interamericana porque sería irremediablemente excluida de la Organización dado que, como dice la oposición, “la democracia en nuestro país fue cosa del pasado, porque ahora impera una muy feroz dictadura”, que “atenta contra los derechos humanos, las libertades públicas y solamente favorece a los corruptos y a quienes aplauden al dictador”. 

Precisamente, el Tribunal Superior venezolano, dominado por jueces “chavistas” que “se saltan las normas del Derecho para colmar las ansias vengativas del dictador”, como dijo un miembro de Acción Democrática, uno de los dos principales partidos políticos del país, ha citado para el próximo diez de junio a la directora de la organización civil “Súmate”, María Corina Machado, para que declare en un proceso ilegal que se le abrió por “conspiración”. 

La “acusación para destruir la forma política republicana que se ha dado la Nación”, que la corrupta Fiscalía general formuló el dos de junio contra Machado y el también director de la misma entidad Alejandro Plaz, es “para reírse” como lo afirmó un catedrático de Derecho de la Universidad Central venezolana, quien dijo que “es igual a las que se utilizan, contra Derecho, en Cuba”. A los dirigentes de “Súmate” Luis Enrique Palacios y Ricardo Estévez se les abrió un proceso por “la presunta comisión de complicidad”. 

¿El delito?: Haberse reunido en Washington con el presidente estadounidense, George Bush, lo que el lacayo canciller Rodríguez calificó de “nueva provocación de Estados Unidos a Venezuela”. Igual a lo que sucede en Cuba, en donde a sus habitantes se les tiene terminantemente prohibido hablar con otras personas so pena de ir a parar con sus huesos a las mazmorras que utilizan como cárceles. 

“Súmate”, una Organización No Gubernamental (ONG), cometió el “gravísimo pecado” de haber participado en la recolección de firmas para respaldar el referendo que solicitaba el recorte del mandato del “desquiciado dictador” y que este ganó el pasado 15 de agosto tras una serie de trampas y anomalías cometidas por el gobierno y el Consejo Nacional Electoral (CNE). 

Este organismo que preside el “corrupto y servil vasallo” –como lo denomina la oposición-, Francisco Carrasquero, que fue el encargado de diseñarlas durante las reuniones clandestinas que mantuvo con Chávez y el “Rasputín” vicepresidente, José Vicente Rangel, permitieron manipular los ordenadores en donde los venezolanos depositaron sus votos para cambiar el “no” contra Chávez por el “si” a favor del dictador. 

La otra bofetada que antes de comenzar la XXXV Asamblea General recibieron Chávez y su radical régimen fue que “Súmate”, junto con otras 117 ONG del continente fue invitada por la OEA a participar en la misma, lo que no gustó al “desquiciado dictador”, que obligó al canciller Rodríguez a manifestar una protesta, que no fue admitida por la entidad hemisférica. 

En esta Asamblea también intervino el presidente estadounidense, George Bush, para pedir que la OEA, ya revitalizada al haber superado su crisis con la elección de Insulza como Secretario General, se convierta en el motor de la defensa de la democracia en la región y que también apruebe duras medidas contra la violación de los derechos humanos y para combatir el terrorismo. 

El Organismo, que escuchó el programa de Insulza para revitalizarlo, estudió otros puntos de máximo interés para la región como la situación marítima de Bolivia por su diferendo con Chile, país que en la guerra de 1876-1880 le quitó la salida al mar, la lucha contra las drogas, los tratados comerciales entre los países del continente, el futuro de las Islas Malvinas, situadas en territorio argentino y que, inexplicablemente Gran Bretaña las reclama como propias. 

Igualmente, la “Declaración de Florida” hace referencia a otros puntos analizados por los Cancilleres y relacionados con la lucha contra el terrorismo, las violaciones de varios países a los compromisos ambientales, la situación de los indígenas y la presencia y acción de pandillas juveniles, integradas por asesinos, que han desatado la violencia en varias naciones del área hemisférica. 

En Fort Laurderdale, en donde las autoridades impusieron severas medidas de seguridad, millares de personas de varios países se reunieron para protestar contra la acción dictatorial de Chávez. Encabezados por el grupo “Todos Somos Venezuela”, hubo continuas manifestaciones para “recordarle al mundo lo que pasa en Venezuela” y para decirle a los miembros de la OEA, según el dirigente Luis Prieto, que no se puede seguir “apoyando a un feroz dictador y el segundo mayor violador, después de Fidel Castro, de los derechos humanos”. 

Si durante la Asamblea de 1963 predominó la negativa imagen de Cuba y la siniestra forma de gobernar de Castro, que pretendió exportar su “revolución de sangre y dolor” a otros países de la región, obteniendo, por fortuna, un rotundo fracaso, pero siendo expulsada de la OEA por la violación de los derechos humanos y el pisoteo continuo a los valores de la democracia, en 2005 la “negra referencia” fue Venezuela, que está siguiendo los mismos nefastos procedimientos del “castrismo” y que puede terminar también aislada y condenada. 

El país suramericano puede ser el próximo expulsado y que durante la trigésimo sexta Asamblea General de la OEA, no sea “uno” sino “dos” los asientos disponibles en la mesa porque Venezuela si sigue con el “desquiciado dictador” y el “Rasputín” Rangel en el gobierno, no podrá sentarse pues no es “libre ni democrática”. Eso es lo que tienen que evitar los venezolanos, que en su gran mayoría, son honestos, aman a su país y han tenido una larga trayectoria como defensores de la democracia. 

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