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UE: “NO” FRANCES FUE CONTRA
CHIRAC, NO CONTRA EUROPA También esta consulta electoral sirvió
para demostrar la debilidad e ineficacia del nuevo Secretario General
del Partido Socialista, Francois Hollande, cuyo liderazgo quedó en
entredicho, ya que fue uno de los propulsores del “si”, mientras el
ex ministro Laurent Fabius, que promovió el “no”, le barrió
literalmente. Hollande es otro de los dirigentes que debe decir su adios
definitivo a la política. Su afirmación tras conocer la derrota sobre que “es vuestra decisión soberana y tomo nota de ella”, y la que hizo al día siguiente en el sentido que anunciará sus “decisiones relativos al gobierno” el 31 de mayo y que tienen que ver posiblemente con la destitución de Raffarín, al quien él debía acompañar si fuese un “político con un poco de dignidad”, demuestran que Chirac no sabía lo que hacía antes del referéndum y que tampoco ahora sabe lo que hará. La UE, de todas maneras, se sobresaltó con el resultado, primero que se produce de rechazo a la Constitución que engendró otro francés, el ex presidente Valery Giscard D`Estaing y como consecuencia de ello el euro se vio afectado y se cambiaba el 30 de mayo a 1,2471 dólares, que representa el nivel más bajo desde octubre de 2004. También ese “no” originará que
aunque la UE siga adelante, tendrá que continuar funcionando con los
tratados actuales, entre ellos el de Niza, al que Chirac odiaba
profundamente, y que por consiguiente la Carta Magna, prevista para
entrar en vigencia en noviembre de 2006, tendrá que desecharse hasta
que se elabore otra Constitución. Según los últimos sondeos, el “no” en Holanda obtendrá un porcentaje muy similar al registrado en Francia, porque la mayoría de las encuestas le otorgan al rechazo de la Carta Magna europea un 54,4 por ciento, a pesar de los esfuerzos del gobierno por incrementar la votación a favor del “sí”. De acuerdo con lo expresado por la Comisión Europea, se hace “necesario extraer consecuencias del triunfo del `no` en el referéndum celebrado en Francia, que se ha producido también por razones no ligadas estrictamente al tratado constitucional”, de acuerdo con la declaración de Francoise Le Bail, portavoz de la misma. Es decir en el fondo considera que Chirac es el principal responsable, aunque no lo diga. “Como todo gobierno, la Comisión es corresponsable de ese déficit de información sobre el Tratado”, aunque lo importante ahora es “salir de esta situación y no buscar culpables”, añadió Le Bail, en un intento por no comprometer directamente en el fracaso de la consulta electoral a Chirac, el verdadero culpable del “no”. Ante la nueva circunstancia surgido por el “no” francés, “corresponderá ahora al Consejo de la UE estudiar la situación y extraer las lecciones correspondientes”, dijo también la portavoz de este organismo, a la vez que indicó que “es evidente que mientras tanto regirá el Tratado de Niza”, ampliamente defendido por el anterior ejecutivo español presidido por José María Aznar y casi repudiado por el nuevo que preside José Luis Rodríguez Zapatero. Precisamente, al día siguiente del referéndum con el resultado negativo, nuevamente analistas españoles e internacionales volvieron a destacar el “pobre y ridículo papel” protagonizado por Rodríguez Zapatero (a quien le gusta que se le identifique más por el apellido materno que por el paterno), de quien reiteraron que se ha convertido en el “gafe” de Europa. Argumentaron que Rodríguez Zapatero viajó a Alemania dos días antes de las elecciones del pasado 22 de mayo para respaldar al Canciller, Gerhard Schröder, en las vitales elecciones de Renania del Norte-Westfalia, y que éste las perdió de forma estruendosa porque, además, su Partido Socialdemócrata (SPD), gobernaba allí desde 1966. Lo mismo hizo viajando a Francia para respaldar a Chirac en el referéndum y, como se comprobó, el mandatario galo lo perdió recibiendo una humillante derrota, la tercera consecutiva en actos electorales celebrados en su país. Los holandeses partidarios del “no” están pidiendo a gritos que el presidente del gobierno español viaje a su país para respaldar el “sí” porque eso es, aseguran, “símbolo de derrota para sus defensores”. Aunque no por esperado, el “no” francés demuestra que muchos de quienes presumen de ser “verdaderos líderes” de la UE no tienen el suficiente apoyo político en sus propios países y son, a la postre, un “auténtico obstáculo” para que el “viejo continente” pueda convertirse en una Unión fuerte, que tenga el respaldo de quienes viven en Europa y que pueda gobernarse bajo una sola constitución y representar una única voz en el mundo. Este primer gran fracaso para la
fortaleza de la UE, sin duda, tiene nombre y apellido: Jacques Chirac,
el más demagogo, ególatra y prepotente, a quien sus propios
compatriotas le dijeron que no lo desean tener más en ningún escenario
político. Lo más grave es que ahora el “no” francés sirva de
ejemplo para otros países, lo que, desde luego, no sería ni bueno ni
aconsejable para el Continente. |