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ORIENTE MEDIO: BUSS Y ABBAS REAFIRMAN PROCESO PAZ La decisión del presidente estadounidense, George Bush, de recibir en la Casa Blanca al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas (alias “Abú Mazen”), el pasado 26 de mayo de 2005, sirvió para reafirmar el proceso de paz en Oriente Medio y, de manera especial, para demostrar que los tiempos han cambiado y que ahora sí existe diálogo entre ambos, lo que no ocurría mientras el líder palestino era el ahora fallecido Yaser Arafat. El buen recibimiento que Bush le otorgó
a Abbas resultó especialmente agradable para la delegación palestina,
que a través del Portavoz de la ANP, Nabil Abu Rudeina, declaró a los
periodistas que “los resultados de la cumbre son coherentes con
nuestras expectativas”, lo que en los últimos cuatro años no ocurrió
porque el mandatario norteamericano le cerró las puertas de su despacho
a Arafat por considerarlo un “terrorista” que no hacía nada por
alcanzar la paz con Israel. Con este paso, Bush quiso mostrar al
mundo que aunque el apoyo hacia Israel no tiene fisuras, también se le
concede a la ANP una “oportunidad de oro” para que Abbas tenga un
trato similar al que recibe el primer ministro hebreo, Ariel Sharon, y
que la Casa Blanca podrá, incluso, ser compartida por estos tres
dirigentes en próximas oportunidades para discutir los avances de las
negociaciones de paz. Por eso, el experto Steven Cook, del
Council Foreing Relations (CFR), centro de estudios de Nueva York, afirmó
a la prensa que “ciertamente Abbas no obtuvo todo lo que quería, pero
obtuvo una buena parte”, mientras para el especialista en temas del
Oriente Medio del US Institute of Peace (USIP), Scout Lasensky, los dos
mandatarios “mostraron al mundo que las relaciones
estadounidense-palestinas han regresado a la normalidad y ellas están
marcadas por la confianza”. De acuerdo con las informaciones oficiales, Bush instó a Sharon a suspender la construcción de asentamientos en Cisjordania, desmantelar las colonias ilegales y abandonar definitivamente el proyecto para seguir construyendo el muro de protección, así llamado por los israelíes, y de la vergüenza, como lo denominan los palestinos. Al mismo tiempo, insistió a Abbas a
continuar sus esfuerzos para lograr que los grupos terroristas pongan
fin a sus acciones criminales porque, según le dijo Bush, “sólo la
derrota de la violencia conducirá a la soberanía”, a lo que el
mandatario de la ANP se comprometió con “toda su capacidad y convicción”. Sus continuos atentados con cohetes Qassam y obuses de mortero contra asentamientos judíos y contra personas inocentes a las que matan a través de suicidas que penetran en territorio israelí, se producen con mucha frecuencia a pesar de comprometerse con un alto el fuego, que siempre violan para luego acusar a Israel del incumplimiento. Bush hizo saber a Abbas que sus
servicios de inteligencia saben perfectamente que muchos dirigentes
gubernamentales y de Al Fatah, están dando “apoyo continuo” a los
terroristas, por lo que le instó también no solo a combatir y recluir
a éstos en las cárceles sino para que realice “una adecuada
limpieza” en esos estamentos porque de lo contrario “será imposible
alcanzar la paz”. La paz en Oriente Medio bien merece
todos los esfuerzos y sacrificios que sean necesarios, especialmente por
parte de Israel y la Autoridad Nacional Palestina. Estados Unidos ya le
dijo a Abbas que si su gobierno trabaja con decisión para alcanzarla
dejará de ser un gobierno paria y, sobre todo, que tendrá un apoyo
mayoritario para respaldar sus propias gestiones. En caso contrario,
nunca habrá un Estado palestino. |