ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


OEA: VIGILAR DEMOCRACIAS Y EL RESPETO A LOS DDHH  

    La Organización de  Estados Americanos (OEA) tiene el deber de garantizar el derecho a  la democracia y vigilar el respeto a los derechos humanos, según el propósito anunciado por el nuevo Secretario General, José Miguel Insulza, ex ministro chileno que asumió el cargo el 26 de mayo de 2005.  

    Con la posesión del dirigente políti co chileno, la OEA pone fin a un periodo de incertidumbre y de tinieblas promovido por el antiguo titular del cargo, el ex presidente co starricense Miguel Angel Rodríguez, que se vio obligado a dimitir el pasado 15 de octubre de 2004 luego de ser acusado de co rrupción en su país, en donde actualmente se encuentra detenido en espera de la realización de un juicio que muy posiblemente le impondrá una severa pena.  

    Rodríguez fue elegido en junio de 2004 por unanimidad de los 34 miembros de la OEA durante la  Asamblea General  que se celebró en Quito y asumió su cargo el 15 de septiembre pasado, en sustitución del ex presidente co lombiano César Gaviria Trujillo, quien lo ocupó durante dos periodos co nsecutivos, pero únicamente permaneció un mes.  

    Insulza, por su parte, fue elegido el pasado 2 de mayo por 31 votos a favor, uno en blan co , co rrespondiente a Bolivia, y la abstención de Perú y Méxi co , tras haberse celebrado cin co votaciones, la primera el 11 de abril, y en las cuales resultó empatado a 17 votos co n el candidato mexicano, el ex ministro de Relaciones Exteriores Luis Ernesto Derbez.  

    Este retiró su candidatura el 28 de abril antes de iniciarse la III Conferencia de la Comunidad de las Democracias en Santiago de Chile, luego de reunirse co n Insulza y la Consejera norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, al no lograr obtener los 18 votos requeridos para poder ser elegido en ese cargo. Seguía así el mismo camino del ex presidente salvadoreño Francis co Flores, que también renunció por la falta de apoyos, a pesar de co ntar co n el de Estados Unidos.  

    El dirigente socialista asumió la Secretaría General durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, que se celebró en su sede de Washington. Recibió el cargo de parte del norteamericano Luigi Eunaudi, quien lo ocupó interinamente tras la dimisión de Rodríguez.  

     La OEA, indudablemente, ha venido atravesando una gravísima crisis no solo por la des co nfianza que suscita entre sus propios miembros sino porque en varios de los países hemisféri co s existen diversos problemas que se relacionan co n la co rrupción, la violación sistemática de los derechos humanos, crisis financieras y un mayor nivel de pobreza que, en algunos casos, ha traspasado el umbral de la miseria.  

     Por estas circunstancias, manifestó que “hoy iniciamos una nueva etapa en nuestro co mún interés hemisféri co ” y pidió a los miembros de la OEA “soñar juntos” co n el úni co y bien definido propósito de “darle a esta organización la relevancia política que todos anhelamos y que los pueblos de América merecen”.  

    Considerado co mo un “duro, pero eficiente negociador”, muchos países aseguran que su elección ha sido un acierto y que bien podrá trazarle a la OEA el cambio de orientación que necesita para que la entidad vuelva a ser respetada y sus decisiones se acepten, aunque Bolivia y Perú difieren, no por Insulza sino por las diferencias políticas y territoriales que les separan co n Chile.  

    Durante el tiempo que ocupó varios ministerios en Chile, co mo los de Interior y Relaciones Exteriores, el dirigente socialista dejó  una “muy buena impresión no solo por su capacidad de trabajo sino porque fue un celoso defensor de los derechos humanos y de avanzar en los procesos democráti co s de América”, lo que también hace parte de su plan de trabajo en la OEA, según dijo un portavoz del organismo tras  Insulza asumir el cargo.  

    “Para el futuro de nuestras democracias es indispensable darle una aplicación efectiva a la Carta Democrática Interamericana”, que debe ser una “obligación fundamental para los gobiernos”, dijo el nuevo Secretario General, que de ahora en adelante habrá de en co ntrar muchas dificultades habida cuenta de la gran cantidad de gobiernos de la región que están disfrazados de demócratas, pero que en la práctica no lo son y que, co mo ocurrió co n Cuba en 1963, están violando las libertades de expresión y de prensa, los derechos humanos y fomentando, infortunadamente, la co rrupción.  

    La OEA “tiene el deber de garantizar el derecho a la democracia y de vigilar la plena vigencia del Estado de Derecho”, así como vigilar sin ninguna clase de vacilaciones y temores el “respeto a los derechos humanos”, para lo cual solicitó recursos económicos porque “si aspiramos a un sistema de derechos humanos operativo es preciso garantizar los recursos necesarios para el cumplimiento de estos nobles objetivos”.  

    También Insulza co nsideró que la “OEA debe estar en co ndiciones de fomentar la co operación para el desarrollo integral y el co mbate a la pobreza en el hemisferio y co ntribuir al diseño e implementación de estrategias nacionales de desarrollo”, para lo que solicitó la “más amplia co laboración de los Estados miembros a fin que esta labor se pueda llevar a cabo de manera inmediata”.  

    Uno de los mayores problemas que Insulza se va a en co ntrar es el relacionado co n el grave deterioro que está sufriendo el sistema democráti co en Venezuela, cuyo presidente, Hugo Chávez, se ha co nvertido paulatinamente en una amenaza para la paz y la democracia co ntinentales y porque se ha empeñado en llevar a cabo una carrera armamentista e, incluso, anunció que su país piensa adoptar un programa nuclear, para lo cual ha solicitado la co laboración del gobierno de Irán, uno de los más radicales y peligrosos que existen hoy por hoy en el mundo.  

     Igualmente la difícil situación que vive actualmente Bolivia, cuyo presidente, Carlos Mesa, cada día aparece más debilitado políticamente y está afrontando problemas secesionistas y de enfrentamientos co n grupos radicales que tienen a la democracia en el peligro de ser sustituida por un régimen militar o por dirigentes anarquistas y violentos.  

     La miseria tremenda que se está registrando en Haití, el país más pobre del Hemisferio, en donde los niveles de desempleo alcanzan cada vez a  mayores porcentajes de población y cuya estabilidad política se encuentra amenazada por grupos violentos, será otro de los problemas que de forma inmediata tendrá que resolver el dignatario de la OEA.  

     En realidad, para el nuevo Secretario General el panorama para su actuación futura no es muy halagador y, antes, por el contrario, sobre su mesa de trabajo debe tener ya no menos de diez problemas graves que requieren urgentes soluciones porque la democracia hemisférica está atravesando por una etapa de riesgos como hacía mucho tiempo no los tenía.  

     La OEA, además, deberá solucionar sus propios problemas económicos y para eso se requiere de una gran imaginación, la que seguramente no le faltará a Insulza, para que el presupuesto del organismo pueda revitalizarse y cumplir con los grandes compromisos que tiene, inmediatos y futuros, entre ellos la organización de la Cumbre de las Américas. Como puede apreciarse, el camino no es, ni mucho menos, fácil, pero en cambio de los riesgos del fracaso, son muchísimos.

Portada - Indice