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BOLIVIA:
GOBIERNO MESA CADA VEZ MAS CERCADO POR RADICALES
El gobierno boliviano presidido por Carlos Mesa se encuentra cada
vez “más cercado” por los radicales y nar
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traficantes, mientras que el “capo”
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calero Evo Morales envalentonado porque nadie le persigue
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n la ley en la mano para que vaya al sitio donde debe estar, la cárcel,
pues goza de inmunidad parlamentaria, lanzó un “ultimátum” al
Congreso bajo la amenaza de realizar medidas de fuerza si no
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nvoca a una Asamblea Constituyente.
Indudablemente, Mesa es ya en la práctica un “presidente
florero”, incapaz de solucionar los acuciantes problemas que tiene el
país pero, de manera especial, totalmente inoperante para evitar que
los “
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caleros”, sindicalistas, políti
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s de extrema izquierda y los indígenas sigan originando a Bolivia
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ntinuas parálisis, bajo el argumento que “no ordenará a las fuerzas
y cuerpos de seguridad del Estado que actúen
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ntra sus
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mpatriotas”. ¿Cuál es la causa exacta que le hace olvidar la ley
para reprimir a través de ella los desórdenes?
A diario, las fuerzas radicales y de nar
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traficantes se están tomando las principales ciudades del país, cuyas
calles se llenan de manifestantes, instigados para
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meter actos de violencia por parte de los anarquistas Morales, también
miembro del Movimiento Al Socialismo (MAS), Abel Mamami
y Julián Loayza, director y jefe de la
Federación de Juntas Vecinales de El Alto (FEJUVE), respectivamente, y
Jaime Solares, presidente de la Central Obrera Boliviana (COB).
Igualmente en esas acciones subversivas encubiertas de pretendida
legalidad participan Felipe Quispe (alias
“Mallku”), secretario ejecutivo de la
Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB),
y otros, muy po
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s, del mismo pelambre, cuyo úni
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interés es doble: despojar del poder a Mesa y enterrar la débil
democracia que se vive en el país.
Además, la Asamblea Provisional Preautonomista
de Santa Cruz de la Sierra (APPSCS), que pretende la separación del país
para
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nvertirse en “territorio independiente”, echó más leña al fuego,
al decidir el 21 de mayo la
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nvocatoria para el 12 de agosto próximo de un referendo sobre autonomía
política y administrativa de este departamento, lo que de inmediato
imitaron las autoridades y grupos empresariales, sindicales y de presión
de la provincia de Tarija.
Mesa, que tras haber
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laborado en el “golpe de opinión” dado
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ntra el presidente legítimo Gonzalo Sánchez de Lozada,
del que fue vicepresidente, por lo que éste se vio obligado a abandonar
la presidencia el 17 de octubre de 2003, luego de presentar su renuncia
al Congreso, ha sido desde entonces un auténti
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muñe
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atado de las manos por el poder legislativo y permanentemente a
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sado por las fuerzas subversivas
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mandadas por Morales, “Mallku” y
Solares.
No sólo por estar en esa situación sino también por su in
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mpetencia, Mesa resolvió entregar a los “santacruceños” la soberanía
de la provincia, plegándose a las exigencias que a través del políti
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radical Rubén Costas plantearon al gobierno central el pasado 9 de
enero, cuando realizaron numerosas protestas que determinaron que el
mandatario provisional tomara la decisión, el 27 del mismo mes, de
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nvocar la Asamblea Constituyente encargada de aprobar la autonomía,
pero el Congreso la anuló.
Ahora es Morales quien
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n su habitual altanería, su incultura –es un indígena semianalfabeto-
y su matonería hizo la exigencia al Parlamento de
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nvocar esa Asamblea Constituyente so pena de “tomar medidas
radicales” por parte de los productores de la hoja de
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ca –principal materia prima para la elaboración de la peligrosa
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caína- y, según él, de otros sectores sindicales y sociales.
Este “mafioso” sostiene que “cuando se trata de los
intereses de la oligarquía (el Parlamento) en un día resuelve los
problemas, pero cuando se trata de hacer modificaciones profundas,
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n principios de equilibrio, no quiere”. Morales forma parte del grupo
de 38 diputados que tiene el MAS en el Congreso.
Otro de los problemas graves que subsisten en Bolivia tiene
relación
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n los hidrocarburos, cuya ley aprobada por el Congreso no quiso
sancionar Mesa, por lo que tal función
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rrespondió al presidente del órgano legislativo, Hormando Vaca Díez,
quien la firmó el pasado 17 de mayo, pero todos los dirigentes
anarquistas la rechazan porque quieren que el impuesto a la producción
equivalga al 50 por ciento, mientras la nueva disposición lo fijó en
el 32 por ciento, ya que solo estaba en el 10 por ciento.
Además de las grandes diferencias que existen entre Gobierno y
Congreso, ahora el presidente de la COB, Jaime Solares, uno de los más
peligrosos anarquistas, además de violento y desafecto a cualquier diálogo
o entendimiento, propuso que Mesa sea expulsado de su cargo y el cierre
del Congreso por su negativa a “estatizar los hidrocarburos”.
La principal acusación que Mesa recibe por parte de los
dirigentes anarquistas es que “está entregado a las empresas
petroleras multinacionales” y de no haber “hecho nada” para evitar
el avance del proyecto de autonomía aprobado por Santa Cruz de la
Sierra, que es “secesionista”. Morales calificó a quienes propugnan
esa autonomía de ser “unos oligarcas que solo pretenden dividir a
Bolivia”.
Si durante el siglo pasado, especialmente hasta los años 80,
Bolivia se distinguió por su “cariño” a los golpes de estado, que
determinaban
co
ntinuos cambios en la cúpula presidencial, en los últimos 20 de la
anterior centuria, el ejército se limitó a cumplir el papel que le
otorga la Constitución y respetó la voluntad popular de tener al
frente de la Jefatura del país a dirigentes civiles.
Pero el deterioro de la situación, especialmente en los últimos
cin
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meses puede hacer que el “ruido de sables” vuelva a escucharse en el
país, porque ya las fuerzas armadas lanzaron su advertencia: no van a
aceptar decisiones en
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ntra de la Carta Magna, especialmente la
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nvocatoria del referéndum
para la creación de las autonomías aprobado por el Congreso, cuyo
presidente Vaca Díez es un señalado defensor del secesionismo.
En un
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municado, el ejército expresó el 23 de mayo su “preocupación por
las tensiones regionales”, que
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nsidera muy peligrosas para la unidad del país, al tiempo que “otorgó
su pleno apoyo al gobierno legítimamente
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nstituido” y dejó muy en claro que “garantizará el orden social”
y pidió a todos los bolivianos que procuren en
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ntrar las soluciones a sus diferencias a través de un diálogo que debe
desarrollarse “dentro del mutuo respeto”.
Como a muchos les gusta pescar en río revuelto, todos los
anarquistas se han aprovechado de las actuales circun
stancias y tras recibir el apoyo de estudiantes universitarios,
empleados del sector de la salud, del estado y de los mineros,
anunciaron marchas
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ntinuas por el centro de La Paz, que se han venido realizando desde hace
varios días, para solicitar la nacionalización de los hidrocarburos y
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ntra las autonomías que pretenden Santa Cruz de la Sierra y Tarija,
porque no son
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nstitucionales.
Igualmente en la capital política de Bolivia se desarrolló un
“cabildo abierto”
co
n centenares de personas que llegaron desde Cara
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llo, tras una marcha de 190 kilómetros, y
el cual tomó decisiones para
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ntinuar nuevas y diversas medidas de protesta, entre las que se cuentan
los bloqueos de todas las carreteras y caminos y una huelga en la ciudad
de El Alto, a po
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s kilómetros de La Paz y que es, prácticamente, una
“ciudad-dormitorio.
Como la situación del país actualmente está llena de
problemas, sin soluciones
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ncretas a la vista,
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n grupos de mafiosos
y radicales dirigiendo desde la sombra las manifestaciones que buscan
los enfrentamientos sangrientos de los participantes
co
n las autoridades militares y de policía, para echarles las culpas, y
un presidente casi sin respaldo, además de incapaz, nadie prevé que
Bolivia encuentre la senda de la paz y de la normalización en po
co
tiempo.
De momento, la mejor solución sería la de un adelantamiento de
las elecciones previstas para el año próximo, pero el Congreso, por su
enfrentamiento
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n el gobierno y, en particular,
co
n Mesa, no quiere saber nada de este tema, por lo que la incertidumbre
política y socio-e
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nómica sigue a flor de piel, mientras un país pobre, que arrastra una
elevada deuda externa y que prácticamente tiene paralizada la exportación
de hidrocarburos, la que mayores ingresos de divisas le proporciona,
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ntinúa desangrándose. Es la mayor y más grave crisis que Bolivia
soporta en los últimos 30 años.
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