ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


ORIENTE MEDIO: HAMAS SIGUE INTERPONIENDOSE PARA LA PAZ  

    Uno de los grupos terroristas más sanguinarios y criminales que tiene el pueblo palestino, el denominado Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), co ntinúa oponiéndose tenazmente a la paz en la martirizada región de Oriente Medio, y el 18 de mayo de 2005 nuevamente incumplió el alto el fuego que habían pactado por cien días el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas (alias Abu Mazen), el pasado 8 de febrero de 2005 en Egipto.  

    Hamás es un grupo perverso y asesino, co nformado por extremistas y radicales que viven del crimen y el terror y que desde hace muchísimos años ha tensionado las relaciones co n los israelíes, co n el ferviente apoyo de uno de los terroristas más sanguinarios, el ya fallecido Yaser Arafat. Además actúan también las bandas de la Yihad Islámica y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, que pertenece al partido políti co Al Fatah,  presidido, igualmente, por Abbas.  

   El actual mandatario de la ANP ha querido evitar la acción delictiva de la banda Hamás, pero no ha tenido el valor suficiente o no ha co ntado co n los apoyos necesarios dentro de su gobierno y su propio partido, para detener a sus jefes, a los que co noce ampliamente y sabe donde localizarlos, co n el fin de procurar la desaparición de ese movimiento terrorista que goza viendo derramada la sangre de los israelíes.  

    “No permitiremos a las organizaciones terroristas que fijen el orden del día en Israel y no permitiremos a nadie que ponga en peligro a nuestros ciudadanos”, declaró el 20 de mayo el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, después que la banda asesina incrementara sus actos de violencia y disparara co n co hetes y obuses co ntra asentamientos judíos en la franja de Gaza,  la que el gobierno de Sharon se propone traspasar su autoridad a la ANP en agosto próximo.  

    El 18 de mayo, los terroristas de Hamás violaron, otra vez,  el alto el fuego y dispararon 34 co hetes Qassam y obuses de mortero co ntra las co lonias de Gaza, por lo que al día siguiente Sharon realizó co nsultas co n los responsables de los servicios de seguridad hebreos para “hacer una evaluación de la situación”, según informaron portavoces del gobierno a la prensa.  

    En su respuesta a los ataques palestinos, el ejército israelí dio de baja a dos miembros de Hamás y dejó heridos a otros y expresó que si co ntinúa sus atentados y ataques, “nosotros volveremos a responder co n la co ntundencia necesaria. Por nuestra parte queremos la paz, pero si la ANP no es capaz de co ntrolar a los terroristas, seremos libres de actuar para descartar los peligros”, dijo el gobierno israelí.  

     Tras el rompimiento del pacto de no agresión que Sharon y Abbas suscribieron en la ciudad egipcia de Charm el Cheij, el traspaso de poderes y la retirada israelí de la franja de Gaza empieza a ponerse en duda, porque co mo lo expresó un miembro del gobierno judío, “nadie puede imaginar que realizaremos la evacuación bajo el fuego de los palestinos”.  

    La misma ANP ha denunciado que desafortunadamente algunos grupos palestinos, en clara referencia a Hamás, “intentan imponer su política”, lo que a juicio del portavoz del ministerio palestino de Interior, Taufik Abú Jusa “supone una amenaza para la situación interna palestina”.  

    Actualmente, más que Israel, el vecino que siempre ha sido co nsiderado por los palestinos co mo su “gran enemigo”, son los propios terroristas, que tanto co mplacían a Arafat, indudablemente el terrorista número uno y el cual nunca quiso la paz, los que le están co mplicando la vida al gobierno de la ANP para que se pueda avanzar en la búsqueda de las soluciones que permitan la creación oficial de un Estado palestino en el más inmediato futuro.  

    En Palestina se registra una gravísima situación por cuanto Hamás participa co mo grupo políti co en las co ntiendas electorales pero sin dejar las armas ni mucho menos de atacar y matar a israelíes, porque sus dirigentes viven del “engaño y la mentira” y obtienen elevados ingresos de otros grupos y gobiernos radicales, especialmente árabes, que nunca han co nocido la democracia y sus propios mandatarios son co nsumados terroristas.  

    El pasado 17 de mayo, Abbas descartó “aplazar las elecciones legislativas” co nvocadas para el próximo 17 de julio, y en declaraciones que co ncedió en Nueva Delhi, durante su visita oficial a la India, manifestó su gran esperanza “porque todas las partes sean fieles a la tregua y que podamos co ntener y co ntrolar la violencia”.  

    Sólo 24 horas después de pronunciar estas palabras, los terroristas de Hamás le respondieron co n lo úni co que saben hacer: los disparos de co hetes y obuses para tratar de matar israelíes, co sa que en esta ocasión no co nsiguieron pero, co mo casi siempre ocurre, se llevaron la peor parte porque dos de sus activistas fueron dados de baja por el ejército hebreo, aunque uno de ellos, al parecer, murió cuando manipulaba un granada de mortero.  

    Para Abú Jusa, “es imposible que este grupo o esa facción decida si la tregua co ntinuará o se acabará, o cuándo los palestinos quieren una tregua y cuándo no”. Además existe una clara evidencia: no todos los funcionarios palestinos aceptan los planteamientos de paz que promueve Abbas y el ministro del Interior, Naser Yusef, quiso “matar al mensajero”, acusando a Israel por el simple hecho de defenderse de los ataques terroristas.  

    Yusef acusó a Israel de “haber producido el aumento de la violencia en la franja de Gaza co n la muerte de los dos palestinos y las heridas a otros”, añadiendo en un co municado emitido el 20 de mayo, que los sucesos “tendrán un impacto negativo en la seguridad y la estabilidad de la franja de Gaza”.  

    El Consejo de Ministros palestino valoró los peligros que la acción terrorista de Hamás representa para la paz y pidió a Israel “evitar la reanudación de los asesinatos selectivos de activistas de la resistencia palestina”. Sin embargo, nada señaló respecto a las medidas que el gobierno iba a tomar para desarmar y desactivar a esos asesinos y evitar que sigan violando el alto el fuego.  

    Israel respondió que su gobierno “quiere co ordinar su retirada de la franja de Gaza co n la Autoridad Nacional Palestina, pero si esto resulta imposible, actuaremos unilateralmente”, y, además, dejó claro que “hasta ahora hemos reaccionado co n moderación, pues no interesa que reine la calma durante el periodo previo a la retirada israelí de la franja de Gaza, pero nadie puede imaginar que realizaremos la evacuación bajo el fuego”, por lo que co rresponderá a los palestinos decidir si quieren esa entrega pacífica o si prefieren hacerse los ciegos y no ocuparse de los terroristas que tienen en su propio territorio.  

    El deseo de paz es ahora mayor en el lado israelí que en el palestino, y a pesar de los ataques terroristas, Dov Weisglass, co nsejero de Sharon, y el negociador palestino, Saeb Erakat, a co rdaron el pasado 20 de mayo mantener “la tregua de facto” y de activar la puesta en marcha de medidas que permitan restablecer la mutua co nfianza, co mo la liberación de detenidos palestinos y el traspaso del co ntrol de la seguridad de varias ciudades de Cisjordania a la ANP.  

    Si la ANP “no cumple co n sus co mpromisos y sigue absteniéndose de luchar co ntra el terrorismo”, es apenas lógi co que Israel permanezca a la defensiva y que responda a las acciones criminales de unos terroristas a los que Abbas no ha podido derrotar a través del diálogo y a su propio optimismo, de una forma co ntundente.  

    La actitud del gobierno de Sharon ha quedado patente en pro de la paz, porque mientras las bandas terroristas palestinas se han mantenido fieles al alto el fuego, Israel también lo ha hecho. Lo que no es posible pedir al Estado hebreo es que si es atacado co n co hetes o a través de “suicidas co n bombas”, se cruce de brazos y deje que sus co mpatriotas sean asesinados impunemente.  

    Israel está en su pleno derecho de defenderse del terrorismo de la forma que lo co nsidere más adecuado. Y si Palestina quiere tener su propio Estado, el gobierno de Abbas deberá acabar co n esas siniestras bandas que se emocionan co n ver la sangre israelí co rrer por calles y ciudades y, en cambio, desechan las buenas posibilidades que ahora existen para la paz.

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