ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


ALEMANIA: SCHRODER NO PARA DE RECIBIR DERROTAS  

    Una nueva derrota electoral, la número once y la más dolorosa, recibió el 22 de mayo de 2005 el Canciller de Alemania, Gerhard Schröder, que sufrió una histórica paliza en la región de Renania del Norte-Westfalia, el principal bastión de su Partido Socialdemócrata (SPD), la que perdió tras haberla gobernado ininterrumpidamente desde 1966.  

    El Partido de Oposición Unión Cristianodemócrata (CDU) le aplicó el más doloroso varapalo al derrotarle por 8.1 puntos de ventaja al obtener 45,2 por ciento de los votos (89 escaños) frente al 37,1 (74 escaños) alcanzado por el SPD, lo que obligó el mismo día de la derrota al jefe del gobierno alemán a solicitar la convocatoria de elecciones anticipadas, en lo que muchos analistas políti co s calificaron co mo “una audaz jugada” para tratar de co ntrarrestar la ventaja que a nivel nacional le está tomando el partido liderado por Angela Merkel.  

    Un día después de haber caído tan estruendosamente, lo que permitirá al cristianodemócrata Jürgen Rüttegers gobernar el más poblado “land” (estado) alemán, que tiene 18 millones de habitantes, el partido gobernante apoyó la decisión del Canciller, que se someterá a un voto de confianza antes del próximo primero de julio, que permitirá disolver al presidente alemán, Horst Köhler, el Parlamento (Bundestag) y convocar las elecciones posiblemente para octubre o noviembre próximos, un año antes de lo previsto.  

    El ahora mandatario socialdemócrata en funciones en ese estado, Peer Steinbruck, no solo perdió ante Rüttegers sino que también rebajó su anterior resultado en cinco puntos, respecto a hace cinco años, con lo cual la derrota adquirió características más humillantes y vergonzosas para este político y también para el Canciller, cuyo plan de reformas sociales le ha originado una absoluta impopularidad en todo el país.  

    Mientras Schröder afirmó, tras reco nocer la derrota, que se debían convocar elecciones generales anticipadas porque “ considero indispensable el apoyo claro de una mayoría de los alemanes”, el presidente del SPD, Franz Müntefering, dijo que “los electores tendrán que decidir quien ha de gobernarlos, porque es hora de establecer relaciones claras”.  

     La co alición “rojiverde conformada por los socialdemócratas y los Verdes (que obtuvieron un pobrísimo resultado en ese estado del 6,2 por ciento, equivalente a 12 escaños), cuya principal figura política es el controvertido y pintores co ministro de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer, sin ninguna duda deberá desaparecer porque los alemanes en once elecciones regionales sucesivas les han dicho co n sus votos que no los quieren más en el poder y los han venido desalojando de los distintos estados.  

    Para las elecciones generales nacerá una  nueva coalición que co mandada por la CDU, integrarán también el Partido Liberal FDP, (que ganó 12 escaños en Renania del Norte-Westfalia) y la Unión Cristiana Social (CSU), co n la que se espera darle el “definitivo castigo al gobierno federal”.  

    Si bien Schröder quiso dar un “golpe de mano” a sus rivales políti co s solicitando ese adelanto electoral para que no tengan un tiempo amplio de preparación al mismo, el hecho que paulatinamente los alemanes le hayan estado quitando apoyos políti co s al Canciller y la consolidación de Angela Merkel en la presidencia cristiano-demócrata, va a atenuar muchos las consecuencias y, a lo mejor para esta dirigente política, la puerta hacia la cancillería se le ha abierto de par en par.  

    Merkel calificó el triunfo del domingo 22 de su partido como “un buen día para Alemania”, afirmó que el CDU realizará una campaña co mprometida e intensa” y señaló que personalmente “me siento sumamente reforzada para dar la batalla política y lograr un rotundo triunfo en las próximas elecciones”, a la vez que calificó de “lógica la reacción del Canciller de pedir al presidente que, de acuerdo co n la Constitución, co nvoque a las elecciones”.  

    El CDU muestra su absoluta confianza en que en los cinco meses que aún pueden faltar para la realización de las elecciones podrá presentar no solo un candidato o candidata co n opciones de victoria sino un amplio programa electoral que les permita “propinar otra severa derrota” a quienes “han demostrado su ineficacia e incapacidad para gobernar a Alemania”.  

    Para Rüttgers, quien será el nuevo jefe del gobierno del estado de Renania del Norte-Westfalia, los “electores han castigado a la co alición `rojiverde` de Alemania porque no ha sido capaz de enderezar la eco nomía del país y ha permitido que el número de desempleados alcance los cinco millones, réco rd históri co desde la segunda guerra mundial”, a la vez que han considerado que su partido será capaz de “traer progreso a nuestro `land` y de hacer un gobierno nacional que beneficie a todos los alemanes”.  

    Desde 1998 hasta el pasado 22 de mayo, el Canciller Schröder ha perdido siete estados federales de los 11 que tenía cuando asumió el poder, lo que demuestra que su política, sobre todo, la eco nómica y social, ha sido nefasta para Alemania y que por eso la gran mayoría de sus compatriotas le ha retirado paulatinamente su apoyo, hasta el punto que las encuestas señalan que si hoy se celebrasen los co micios generales, volvería a sufrir una humillante derrota. Los conservadores gobiernan ya en 12 estados y los socialistas únicamente en cuatro.  

    Además de Schröder y el partido socialdemócrata, los Verdes se llevaron un nuevo chas co y se quedaron sin ningún poder regional y, además, en las elecciones del día 22 perdieron un punto respecto al proceso electoral celebrado en 2000, co n lo cual Fischer ha quedado sin buen respaldo políti co y, sin duda, será una de las principales víctimas de la derrota.  

   Su actuación tramposa en el ministerio de Asuntos Exteriores en donde ha venido ejerciendo un demostrado, y por él reconocido, tráfi co de influencias, le ha pasado una cuantiosa factura que, incluso, puede convertirse en una sepultura de su carrera política.  

    En caso que Schröder no obtenga una victoria en esas próximas elecciones, lo que al día de hoy parece imposible, también su carrera política acabará para siempre, aunque el presidente del SPD, Müntefering solicitó hoy mismo a su partido que le otorgue un amplio apoyo y que en caso de ganar los co micios vuelva a ser el candidato a la Cancillería, aunque se reco noce que ha “sufrido un fuerte desgaste”.  

    También a nivel internacional, el jefe del gobierno alemán está pasando por malos momentos, aunque ha encontrado en Francia y España a “dos aliados” que le dieron un respaldo previo y participaron en la campaña electoral del estado de Renania del Norte-Westfalia, a través del presidente galo, Jacques Chirac, y del jefe del ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero.  

    “Ojalá que también para las próximas elecciones Chirac y Rodríguez Zapatero (aunque a este le gusta más que lo llamen por su apellido materno) acompañen a Schröder, porque eso es sinónimo de derrota para él”, dijo un portavoz del CDU, quien destacó que la presencia del presidente del gobierno español en el día final de la campaña política sirvió para demostrar que es “un auténti co gafe”.  

    Tampoco para las elecciones que se convocarán próximamente podrá hacer mucho el Canciller con el objeto de buscar que la opinión pública varíe el concepto que tiene de su gobierno y de esta manera quitar votos a los conservadores, que esperan reconquistar el poder perdido cinco años atrás por Helmut Khol.  

    Los resultados electorales de los últimos años no permiten a Schröder y a sus camaradas de partido ser muy optimistas, al co ntrario de lo que ocurre en las filas rivales, y por eso el panorama políti co alemán empieza a llenarse de un inusitado interés y, en cierta manera, co mienza a llenarse de interrogantes que solo un proceso democráti co , a través de las urnas, podrá resolver y despejar. ¿Tendrá Alemania, por estas circunstancias, por primera vez en su historia, una mujer al frente de la Cancillería?

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