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CUBA:
LA DICTADURA SIGUE ZURRANDO A LA UE
Una nueva, dolorosa y bien meditada zurra le aplicó el gobierno
dictatorial de Cuba a la Unión Europea (UE) el 20 de mayo de 2005 al
expulsar arbitrariamente a varios dirigentes políti
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s
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n cargos parlamentarios y a periodistas del “Viejo Continente” que
en número de catorce habían llegado a La Habana para asistir al Primer
Congreso Demócrata Cubano organizado por el grupo opositor Asamblea
para Promover la Sociedad Civil (APSC), encabezado por la disidente
Martha Beatriz Roque.
Aunque de inmediato la UE reclamó por la expulsión y elevó
oficialmente su protesta al dictador Fidel Castro, su gran valedor para
que la Comunidad le levantara, increíblemente, las sanciones, el
gobierno español, recibió no solo la zurra sino que ésta fue a
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mpañada de una tremenda bofetada, digna de un pugilista
co
mo Cassius Clay
o Mohamad Alí, al negarse el embajador
cubano en Madrid, Alberto Velaz
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, a asistir a la reunión para la cual fue
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nvocado por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos,
porque “ya era muy tarde”.
Una gran parte de la disidencia cubana estuvo presente en ese
Congreso, que por intermedio de 150 delegados eligió a la e
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nomista Roque
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mo presidenta, y cuyo principal propósito es el de “trabajar por
implantar la democracia en Cuba”, que no ha existido desde 1959 cuando
Castro tomó
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n la fuerza de las armas el poder. Con esas mismas armas, la
arbitrariedad, la persecución, el engaño, la mentira y el terror, ha
podido permanecer al frente del gobierno de la Isla, que ha ejercido,
además, autoritariamente.
Cuba,
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mo bien se ha dicho por parte de la oposición, es “una prisión” y
los detenidos políti
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s llenan las mazmorras que el inescrupuloso régimen denomina “cárceles”.
Precisamente por el encarcelamiento de 75 opositores que fueron
detenidos el 20 de marzo de 2003 y sentenciados, sin tener el más mínimo
derecho de defensa, el 6 de abril del mismo año a penas de prisión que
oscilaban entre cin
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y 29 años, la UE le impuso las sanciones.
Posteriormente, en un gesto más hacia la galería que de
arrepentimiento, la dictadura puso en libertad a 14 de los 75 detenidos,
entre ellos el periodista y poeta Raúl Rivero, que ahora se encuentra
viviendo en Madrid y recibiendo diversos homenajes ante su valiente
actitud que le permitió, incluso, sobrevivir a pesar de su enfermedad,
en una auténtica pocilga.
El nuevo incidente promovido por Castro y sus “indignos
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misarios políti
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s”, tuvo lugar el 20 de mayo cuando fueron desalojados por la fuerza
de sus hoteles varios de los invitados europeos,
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mo las ex senadoras españolas Isabel San Baldomero (Partido Popular) y
Rosa López Garnica (Unión del Pueblo Navarro), el diputado alemán Arnold
Vaatz, dos europarlamentarios pola
co
s, un senador che
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y cin
co
periodistas también pola
co
s.
El diputado español por Convergencia y Unión (Ciu)
de Cataluña Jordi Xuclá,
que también iba a ser expulsado, aunque
permaneció retenido en el aeropuerto de La Habana, porque, al
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ntrario de lo que ocurrió
co
n las dos mujeres ex parlamentarias y
co
mo también pasó en octubre de 2004
co
n el diputado del Partido Popular Jorge Moragas, el embajador en Cuba,
Manuel Zaldívar, intercedió,
exclusivamente por él, para que pudiese permanecer en Cuba, habida
cuenta que forma parte de un partido que apoya al minoritario gobierno
español presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Oficialmente Ciu dio a
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nocer el 21 de mayo que “el diputado Jordi
Xuclá permanece en Cuba gracias a la presión
del gobierno español”, mientras la única voz que se escuchó
co
ntraria a la actitud de la dictadura castrista fue la del ministro de
Justicia, Juan Fernando López Aguilar, que lo calificó de “incidente
desagradable y grave”, añadiendo que es “inaceptable dentro de los
términos de entendimiento de las relaciones bilaterales y
multilaterales”. ¿Pero, su
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lega Moratinos, será capaz de
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mpartir su planteamiento cabal, preciso y concreto?
Igualmente, ese maquiavéli
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régimen “castrista”, que pisotea y machaca diariamente todos los
derechos humanos, hasta los más elementales, negó la entrada a otros
diputados pola
co
s, tres periodistas del mismo país
co
n sus respectivos intérpretes y al periodista italiano Franceso
Battistini del diario Il
Corriere de la Sera, lo que ocasionó enérgicas
protestas de sus respectivos gobiernos, que no tuvieron en cuenta
afiliaciones políticas para expresarlas públicamente y sin tapujos.
En España, el ministro Moratinos,
co
nocido en el ambiente diplomáti
co
mundial
co
mo “Curro Desatinos”, en vez de exigir la presencia del embajador Velaz
co
, cuando éste se negó a ir a su despacho, se limitó a transmitir
“la molestia” de su gobierno al segundo funcionario de la embajada,
tras haber advertido previamente, en declaraciones a la prensa, que
“nuestra postura será igual que cuando fue expulsado Moragas”.
En octubre pasado, según el gobierno español, Moragas fue el
culpable por haber asistido sin
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municar su visita y por eso justificó, de alguna manera, al igual que
lo hizo acremente el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la
expulsión del diputado, lo que originó un amplio debate en el Congreso
que se saldó a favor del ejecutivo, por el apoyo que recibió de grupos
radicales, extremistas y antiPP,
co
mo Izquierda Unida (IU), Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC) y
Partido Nacionalista Vas
co
(PNV). Es decir que ahora adopta idéntica postura.
El gobierno pola
co
, enérgicamente, calificó
co
mo una “violación inadmisible del derecho internacional” la actitud
del dictador, al igual que lo hicieron los gobiernos de Italia y
Alemania, pero fueron casi de inmediato respondidos por Moratinos,
quien en un
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municado dio a
co
nocer la postura oficial del gobierno de Rodríguez Zapatero (aunque éste
gusta más que le llamen por su apellido materno), indicando que España
co
ntinuará manteniendo el “diálogo” (¿cuál diálogo?, se pregunta
la opinión pública)
co
n Cuba.
“Creemos que hay que mejorar la situación política de Cuba,
pero queremos hacerlo a través del diálogo, por eso esperamos que las
autoridades cubanas
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laboren y nos ayuden en trabajos
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njuntos dentro de la UE”, dice el
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municado de Moratinos, en el cual no hay ni
una sola palabra de protesta por la expulsión de dos españolas que
tienen el grave problema de no pertenecer al partido socialista ni a los
otros grupos radicales que le permiten gobernar a pesar de ser
minoritario, y por lo tanto, ellas no merecen ninguna atención ni
ayuda.
La UE, en cambio, calificó de “inaceptables” las
retenciones, expulsiones e interrogatorios, y el portavoz del Comisario
de Ayuda Humanitaria, el belga Louis Michel,
dijo que “los parlamentarios europeos tienen derecho a viajar y a
participar en reuniones
co
n la oposición si lo estiman oportuno”, al tiempo que lanzó otro
directo a la mandíbula del sectario Moratinos:
“Incluso los mejores amigos de Cuba (en referencia a España), van a
tener dificultades para mantener esa posición”.
La repulsa fue casi unánime dentro del “Club de los 25”,
co
n la sola excepción de España, y en Madrid el diputado alemán Arnold
Vaatz, ex ministro y portavoz Adjunto del
partido democristiano CDU, declaró a la prensa que los
“representantes de la sociedad civil cubana le dijeron casi unánimemente
que la política de Rodríguez Zapatero hacia Cuba ha
co
nseguido que el grado de terror y arbitrariedad del régimen aumente mes
a mes”.
La UE, a instancias del Rodríguez Zapatero,
co
nsumó su más tremendo error políti
co
, y de ello ya se está arrepintiendo, cuando el 31 de enero de 2005
levantó las sanciones que había impuesto al régimen dictatorial
cubano el 5 de junio de 2003 por su
co
ntinua violación a los derechos humanos, la represión a la libertad de
prensa y de opinión, y la detención injustificada de miembros de la
oposición.
A pesar que la UE había solicitado la liberación de todas las
75 personas detenidas en abril de 2003 y al incumplimiento del régimen
dictatorial, porque solamente sacó de las mazmorras a 14, la Comunidad
“cerró los ojos”, aceptó la tesis española que lo de menos era
que se liberase a la totalidad y que había que ser benévolos
co
n “un presidente democráti
co
y amigo”
co
mo Fidel Castro, y dispuso levantar las cuatro sanciones que le había
impuesto 18 meses atrás.
El desarrollo del Congreso oposicionista ha sido, por el momento,
exitoso y
co
n él se están dando los pasos necesarios para en el futuro proteger
debidamente a los disidentes y
promover la defensa de los derechos humanos, aunque hay personas que han
participado en el certamen, que creen factible que tras ser clausurado
muchos de los participantes “vuelvan a ser detenidos y
co
ndenados” por el solo hecho de “luchar por la
libertad en Cuba”.
El gobierno tiráni
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debe estar,
co
mo la pescadilla, mordiéndose la
co
la, porque hasta el presidente estadounidense, George
Bush, participó en el Congreso a través de
una video
co
nferencia para señalar que “durante su lucha por la libertad de su país
el pueblo de Estados Unidos está a su lado”, señalando, además, que
“ayudamos a organizaciones a proteger a los disidentes y promover los
derechos humanos. Trabajamos para garantizar que el pueblo de Cuba oiga
la voz clara de la verdad por medio de Radio y Televisión Martí”.
Bush, expresó también que se está
trabajando para “evitar que el régimen represivo se aproveche de las
divisas de turistas y los envíos (de dinero) de los cubanos. Ni
aguardamos el día de la libertad de Cuba, trabajamos para el día de la
libertad de Cuba”, mientras en las calles se escuchaban gritos de
“abajo la dictadura de Castro”.
La UE tiene ahora, más que nunca, porque Castro se la brindó en
bandeja de oro, la oportunidad de rectificar su errónea decisión de
enero pasado y
co
mo 24 de sus 25 miembros han
co
nsiderado “inaceptables” las expulsiones y la actitud inamistosa de
esa avasalladora dictadura, de volverla a sancionar sin más
miramientos, porque
co
n ese atrabiliario tirano no se puede realizar ningún diálogo y debe
dejar que sea España, si así lo quieren Rodríguez Zapatero y “Curro
Desatinos”, la única que mantenga la relación. Al fin y al cabo
“Dios los cría, y ellos se juntan”.
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