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UE:
ANGUSTIA POR ANUNCIADO “NO” EN FRANCIA Y HOLANDA
Las alarmas se encendieron
casi simultáneamente en Francia y Holanda y la angustia y la preocupación
empezaron a
co
brar un especial
significado a medida que se acercan las fechas del 29 de mayo y el
primero de junio de 2005 para la celebración de los respectivos
referendos destinados a la aprobación de la Constitución Europea,
porque el “No”
co
ntinúa siendo mayoritario en las encuestas previas a estas
co
nsultas electorales en ambos países.
Mientras, en Alemania, la Cámara
Baja del Parlamento (Bundestag), aprobó por amplia mayoría la Carta
Magna Europea que deberá entrar en plena vigencia en noviembre de 2006,
y se
co
nsidera que puede ser un “buen refuerzo” para hacer variar los
criterios de los votantes franceses y holandeses.
Por 569 votos a favor, 23
en
co
ntra y dos abstenciones, el Parlamento alemán expresó el 12 de mayo
pasado su
co
mpleto respaldo a esa Constitución y a la unión del “viejo
co
ntinente”. En ese país no pueden celebrarse referendos porque están
prohibidos expresamente por su propia Carta Magna.
El canciller de Alemania, Gerhard
Schröeder, se mostró “plenamente
satisfecho” por el amplio resultado y afirmó que “
co
n la Constitución, Europa hablará
co
n una sola voz. No será una Europa alemana o francesa sino una Europa
europea”, al tiempo que el ministro de Asuntos Exteriores, Joschka
Fischer, manifestó su
co
nfianza para que este resultado favorable pueda extrapolarse para que en
Francia gane el “sí”.
También en España, el
Parlamento,
co
n los votos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido
Popular (PP), los dos mayoritarios en el país, y de Convergencia y Unión
(Ciu), de Cataluña y Partido Nacionalista
Vas
co
(PNV) de la Comunidad Vasca, entre otros, otorgó
su aprobación a la Carta Magna europea,
co
mo ya lo había hecho el votante primario en el referéndum del pasado
20 de febrero, en donde el “sí” obtuvo un 76,73 por ciento
co
ntra el 24,13 del “no”, aunque debe destacarse que la participación
únicamente alcanzó al 42,32 por ciento.
De los 25 miembros del
“club europeo”, nueve han dado su ratificación a esa Carta Política
a través de los Parlamentos o de los referéndum. Han sido, Lituania
(Parlamento, 11 noviembre 2004), Hungría (Parlamento, 20 diciembre
2004), Eslovenia (Parlamento, 1 febrero 2005), España (Referéndum, 20
febrero 2005), Italia (Parlamento, 6 abril 2005), Grecia (Parlamento, 19
abril 2005), Austria (Parlamento, 11 mayo 2005), Eslovaquia (Referéndum,
11 mayo 2005) y Alemania (Parlamento, 12 mayo 2005).
Pero, en cambio, la
incertidumbre sobre lo que pueda pasar en Francia y Holanda es cada día
mayor y las distintas encuestas de los últimos días
co
ntinúan favoreciendo al “no”, porque aparentemente, la gran mayoría
de sus habitantes es partidaria de rechazarla, lo ue
está originando una gran inquietud en toda la Europa
co
munitaria.
En Francia se teme por
parte del gobierno y buena parte de los partidos socialista y de
derecha, que una negativa del pueblo pueda entorpecer su relación
futura
co
n una Comunidad a la que está unida desde hace muchos años y ello
ocasionaría diversos problemas a la Unión Europea que se puso en
camino desde 1957 y que el primero de enero de 2007 tiene previsto
ampliarse hasta 27 miembros.
Los últimos sondeos al
referéndum francés del 29 de mayo mantienen una diferencia de entre 8
y 9 puntos a favor del “no” y de acuerdo
co
n el Instituto CSA, esa posición le
co
ncede un porcentaje del 55 o 56 por ciento frente al 47 por ciento del
“sí”, aunque el presidente francés, Jacques Chirac,
y los principales dirigentes del Partido Socialista, entre ellos su
secretario, Fran
co
is Hollande,
co
nsideran que tras la participación activa de dirigentes europeos de
diferentes países, la tendencia puede empezar a variar.
Es indudable que los
franceses, inclusos lo de derecha, no se encuentran muy satisfechos por
la gestión que desarrollan desde el gobierno Chirac
y el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin,
lo que sin duda está inclinando favorablemente la balanza del “no”,
aunque todos los defensores del “si” insisten en sus mítines en el
significado e importancia de “la voz de Francia en la Comunidad
Europea”.
En los últimos días han
visitado París y participado en actos para pedir el “si” dirigentes
co
mo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao
Barroso, el también portugués y ex presidente Mario Soares,
la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margot
Wallström, el primer ministro che
co
, Jiri Parubek,
el presidente del Parlamento Europeo, José Borrell
y muchos otros dirigentes, especialmente socialistas, de Europa.
En
co
ntra, ellos han tenido frente a un temido rival, el ex primer ministro
francés y ex líder socialista Laurent Fabius,
que está abogando por el “no” porque según él, “ha llegado el
momento de exigir una Europa diferente”. Además argumenta que en los
actuales y pasados Tratados de la UE “se han olvidado los temas
sociales en beneficio de los políti
co
s”.
Pero para ocurrencia mala,
la que tuvo el ex ministro español José Borrell,
a quien no se le ocurrió otra
co
sa que pedir el “si” para que “no den una patada al gobierno (de Chirac)
en el trasero de Europa”. Hubiera podido recurrir a otra metáfora más
elegante.
En Holanda las
co
sas son casi del mismo o peor
co
lor que en Francia y los últimos sondeos otorgan al “no” el 54,4
por ciento
co
ntra el 45,6 del “si”. Los holandeses que votarán negativamente
“sólo descubren el lado negativo de la legislación
co
munitaria”, de acuerdo
co
n los
co
nceptos expresados por los defensores del “si”.
Para la mayoría de los
votantes holandeses, las últimas decisiones de la Unión Europea a
favor de Alemania y Francia, de manera especial en lo que a los asuntos
e
co
nómi
co
s se refiere, y en los que ha tenido especial relevancia el Comisario
español Joaquín Almunia, han influido “totalmente” para percibir
que son dos países “muy poderosos” dentro de la UE, que pueden
“hacer y deshacer e incumplir todos sus
co
mpromisos presupuestarios”, lo que es “muy perjudicial para los
propios intereses de nuestro país”.
Alegan que mientras a otros
miembros del “club de los 25” se les han impuesto sanciones por no
co
ntrolar debidamente sus déficit públi
co
s, a alemanes y franceses se les han favorecido e, incluso, perdonado,
las sanciones a que se habían hecho merecedores infringiendo el Pacto
de Estabilidad, por lo que Holanda tiene que “sentirse seriamente
perjudicada” y no debe dar aprobación a la Constitución Europea.
Para ellos, existen “dos
velocidades” en la UE y esa es otra de las causas de los perjuicios
que Holanda está recibiendo. La primera velocidad, dicen, la
co
mandan alemanes y franceses, que “sólo piensan, y de manera egoísta,
en sus propios intereses”, y la segunda, en la que se encuentran los
23 restantes miembros de la Unión
También culpan a la UE del
espectacular aumento del
co
sto de vida tras la entrada en vigor del euro, de despilfarro de los
dineros pertenecientes a los holandeses y de actuar
co
n poca transparencia. La intensa campaña que han venido adelantando
desde que se
co
noció la fecha de la
co
nsulta popular ha empobrecido la que, sin mucho entusiasmo, la verdad,
adelantan los que propugnan por la aprobación.
De
co
nformidad
co
n el artículo IV-447, los 25 miembros de la UE en su totalidad “deben
ratificar la Constitución, porque si existe un solo país que la
rechace, no podrá entrar en vigencia” y se tendrá que recurrir al
anterior Tratado de Niza para que la Comunidad siga funcionando sin ningún
problema mientras se vuelve a negociar otra Carta Magna, en la que
seguramente no intervendrá ya el ex presidente francés Valery Giscard
D`Estaing, padre de la que sus propios
co
mpatriotas están dispuestos a rechazar y,
co
nsiguientemente, hundir.
Francia y Holanda, dos de
los países fundadores en 1957 del Mercado Común Europea (MCE),
co
n el que se inició el proceso de integración del “viejo
Continente”, están a punto de precipitar su propio alejamiento de la
Unión Europea (UE) por la decisión mayoritaria de sus votantes.
Ojalá que ello
no ocurra así, porque a pesar de todos sus defectos y de los errores
co
metidos por muchos funcionarios ineptos que han pasado y siguen pasando
por sus mandos directivos, y de las presiones que han ejercido
permanentemente Chirac y Schröder
para verse favorecidos, Europa debe tener una sola voz que sea respetada
en el mundo entero por su tradición y su propia capacidad.
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