ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


VENEZUELA: GOLPE ARTERO DE CHAVEZ CONTRA GLOBOVISION  

    El dictador venezolano, Hugo Chávez, empezó a cumplir sus amenazas co ntra la libertad de prensa y asestó un artero golpe a la empresa de televisión “Globovisión” a través del Servicio Nacional Integrado de la Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), que le impuso el 15 de mayo de 2005 una injusta multa por más de 5.000 millones de bolívares (2,3 millones de dólares) para tratar de callarla o buscar su cierre definitivo por quiebra e co nómica.  

    Con esta medida empezaron a hacerse realidad los temores expresados por los periodistas y empresarios venezolanos, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), la Organización No Gubernamental (ONG) Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el gobierno de Estados Unidos, que desde hace varios meses indicaron que el dictador  iba a iniciar una amplia persecución co ntra los medios de co municación independientes de Venezuela.  

    Chávez quiere que la prensa independiente de su país desaparezca por co mpleto porque esa ha sido la instrucción que le ha dado su “jefe y maestro”, el también dictador cubano, Fidel Castro, quien tiene co mpletamente amordazada a la de la Isla y a los periodistas independientes en mazmorras, que el régimen autoritario denomina cárceles, aunque no ha podido evitar que se co nozca la verdadera situación que se vive en ese país caribeño, en donde ser disidente políti co o co municador es sinónimo de ser víctima de una implacable persecución.  

    Seniat es una empresa estatal dominada por serviles “chavistas” que alegaron para perseguir a Globovisión, que este canal ha incumplido el pago de impuestos por donaciones y los “intereses generados por dicha falta”, debido a que “no pagó la tasa que le co rresponde por los espacios televisivos” que se transmitieron entre diciembre de 2002 y febrero de 2003.  

    Durante ese periodo de tiempo, en Venezuela se desarrolló un “paro nacional” que duró 63 días para pedir el retiro de Chávez y la realización de un referendo, y de acuerdo co n lo informado por Globovisión, los espacios televisivos por los que se le pretende “ahogar e co nómicamente” los cedió gratuitamente a varias organizaciones y partidos de la oposición venezolanas durante esas fechas.  

    Globovisión, al co nocer la injusta sanción, la calificó oficialmente de “ser un atropello” y en un co municado indicó que “ha cedido en múltiples ocasiones su espacio gratuitamente para la difusión de mensajes y ésta práctica, co mún en la televisión venezolana, nunca antes había sido co nsiderada co mo una donación que causaba impuestos”.  

    También expresó que “es sólo cuando dichos mensajes ocurren durante los co nflictivos días del `Paro Nacional` y se refieren a ciudadanos que manifiestan disidencia frente al Gobierno Nacional cuando se establece el criterio de que las televisoras que difundan esos mensajes son solidariamente responsables y deben pagar impuestos por ello”.  

    Así, Globovisión, empresa a la que también el gobierno le tiene incautado varios equipos de transmisión y está pendiente de la realización de otros juicios en su co ntra, puso el “dedo en la llaga” para demostrar que la acción del Seniat únicamente obedece al deseo de venganza de Chávez y de su vicepresidente, José Vicente Rangel, un antiguo periodista que ha renegado de su profesión para plegarse al dictador y obtener sus “favores”.  

    Chávez, sus ministros y quienes están “chupando” del presupuesto por su amistad co n él, han atacado en reiteradas ocasiones la amplia libertad que existe en Globovisión y por ello la acusan de ser uno de los canales de televisión que “más ha atentado co ntra su administración”.  

    Es tal la manía que el discípulo de Fidel Castro tiene co ntra esa empresa, que la viene calificando co mo un “jinete del Apocalipsis”, simplemente porque no se ha plegado a sus caprichos y, siendo co mo es, un canal especializado en noticias –por el estilo de la CNN estadounidense- informa de manera libre e imparcial.  

    Ya la Sociedad Interamericana de Prensa, al término de su 60 Asamblea General realizada en la ciudad guatemalteca de Antigua, había denunciado el pasado 26 de octubre de 2004, que “la situación en Venezuela está dando un giro alarmante hacia la restricción e intimidación de la prensa”.  

    Para la SIP, la llamada “Ley de Responsabilidad Social de la Radio y la Televisión”, que posteriormente aprobó el Congreso, dominado también por los seguidores de Chávez, “amordazaría a los medios y le daría al gobierno co ntrol fundamental sobre la programación, y en efecto, permitiría la censura previa”.  

    La polémica e innecesaria Ley, atentatoria directa de las libertades de prensa y de expresión, la aprobó la Asamblea Nacional el 25 de noviembre de 2004, cuando Chávez, que había dado “estrictas órdenes para ello”, se en co ntraba fuera de Venezuela, en una visita oficial a cuatro países, que co menzó el día 20 por España, en donde en co ntró un entusiasta apoyo a su labor por parte del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, el cual no recibió en las otras naciones, entre ellas Francia.     

    Esa aprobación fue el primer paso para avasallar a la prensa, al que continuó el aumento de las intimidaciones físicas co ntra los periodistas independientes, para así poner en marcha la “campaña de venganza” que el dictador anunció después del frustrado “golpe de opinión” del 11 de abril de 2002 cuando fue despojado de su cargo durante 48 horas.  

    En la misma Asamblea de la SIP, el guatemalte co Gonzalo Marroquín, miembro del co mité ejecutivo, en un informe señaló que en Cuba y Venezuela “se co meten muchas arbitrariedades porque ni Castro ni Chávez quieren un periodismo libre. En Cuba se está impidiendo el libre ejercicio de los periodistas independientes, muchos de los cuales han sido encarcelados, y en Venezuela hay una campaña gubernamental para censurar y restringir a los medios locales de co municación”.  

    También el relator especial para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA), Eduardo Bertoni, informó acerca de la existencia de “un serio enfrentamiento entre el gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, y los medios de co municación”, añadiendo que “el Estado no ha cumplido las re co mendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de brindar protección a los periodistas en riesgo”.  

    El pasado 13 de marzo, cuando nuevamente celebró una Asamblea General en Panamá, la SIP volvió a denunciar que el presidente co ntinuaba demostrando “actitudes de intolerancia” co ntra los medios informativos y Juan Manuel Carmona, vicepresidente de la entidad para Venezuela, afirmó que “las restricciones utilizadas co ntra la prensa por el gobierno que preside (Hugo) Chávez son graves y co nstituyen una amenaza para el país”.  

    Dijo Carmona, del diario “El Impulso”,  que el régimen autoritario del ex co ronel y ex golpista “es de co rte marxista”, que intenta ocultar cubriéndose co n un manto de “populismo” y que “pretende extender la revolución cubana a otros países americanos”, porque es el dictador cubano “el que le dicta la manera co mo debe gobernar y oprimir al pueblo venezolano”.  

    La intolerancia y la paranoia que dominan al presidente venezolano co ntribuyen, sin duda, a crear ese malestar y a tratar de atacar todo lo que se relacione co n la libertad de prensa, porque sabe que existiendo ésta es mucho más fácil que en el exterior se co nozcan su demagogia, su populismo y su incapacidad para gobernar. La medida que ordenó co ntra Globovisión lo retrata de cuerpo entero y pone de presente, sin ninguna duda, que sigue siendo un co nsumado enemigo de la democracia, representada en una prensa libre.

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