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VENEZUELA:
GOLPE ARTERO DE CHAVEZ CONTRA GLOBOVISION
El dictador venezolano, Hugo Chávez, empezó a cumplir sus
amenazas
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ntra la libertad de prensa y asestó un artero golpe a la empresa de
televisión “Globovisión” a través del
Servicio Nacional Integrado de la Administración Aduanera y Tributaria
(Seniat), que le impuso el 15 de mayo de
2005 una injusta multa por más de 5.000 millones de bolívares (2,3
millones de dólares) para tratar de callarla o buscar su cierre
definitivo por quiebra e
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nómica.
Con esta medida empezaron a hacerse realidad los temores
expresados por los periodistas y empresarios venezolanos, la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP), la Organización No Gubernamental (ONG)
Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el gobierno de Estados Unidos, que
desde hace varios meses indicaron que el dictador
iba a iniciar una amplia persecución
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ntra los medios de
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municación independientes de Venezuela.
Chávez quiere que la prensa independiente de su país
desaparezca por
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mpleto porque esa ha sido la instrucción que le ha dado su “jefe y
maestro”, el también dictador cubano, Fidel Castro, quien tiene
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mpletamente amordazada a la de la Isla y a los periodistas
independientes en mazmorras, que el régimen autoritario denomina cárceles,
aunque no ha podido evitar que se
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nozca la verdadera situación que se vive en ese país caribeño, en
donde ser disidente políti
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o
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municador es sinónimo de ser víctima de una implacable persecución.
Seniat es una empresa estatal
dominada por serviles “chavistas” que
alegaron para perseguir a Globovisión, que
este canal ha incumplido el pago de impuestos por donaciones y los
“intereses generados por dicha falta”, debido a que “no pagó la
tasa que le
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rresponde por los espacios televisivos” que se transmitieron entre
diciembre de 2002 y febrero de 2003.
Durante ese periodo de tiempo, en Venezuela se desarrolló un
“paro nacional” que duró 63 días para pedir el retiro de Chávez y
la realización de un referendo, y de acuerdo
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n lo informado por Globovisión, los
espacios televisivos por los que se le pretende “ahogar e
co
nómicamente” los cedió gratuitamente a varias organizaciones y
partidos de la oposición venezolanas durante esas fechas.
Globovisión, al
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nocer la injusta sanción, la calificó oficialmente de “ser un
atropello” y en un
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municado indicó que “ha cedido en múltiples ocasiones su espacio
gratuitamente para la difusión de mensajes y ésta práctica,
co
mún en la televisión venezolana, nunca antes había sido
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nsiderada
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mo una donación que causaba impuestos”.
También expresó que “es sólo cuando dichos mensajes ocurren
durante los
co
nflictivos días del `Paro Nacional` y se refieren a ciudadanos que
manifiestan disidencia frente al Gobierno Nacional cuando se establece
el criterio de que las televisoras que difundan esos mensajes son
solidariamente responsables y deben pagar impuestos por ello”.
Así, Globovisión, empresa a la que
también el gobierno le tiene incautado varios equipos de transmisión y
está pendiente de la realización de otros juicios en su
co
ntra, puso el “dedo en la llaga” para demostrar que la acción del Seniat
únicamente obedece al deseo de venganza de Chávez y de su
vicepresidente, José Vicente Rangel, un
antiguo periodista que ha renegado de su profesión para plegarse al
dictador y obtener sus “favores”.
Chávez, sus ministros y quienes están “chupando” del
presupuesto por su amistad
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n él, han atacado en reiteradas ocasiones la amplia libertad que existe
en Globovisión y por ello la acusan de ser
uno de los canales de televisión que “más ha atentado
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ntra su administración”.
Es tal la manía que el discípulo de Fidel Castro tiene
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ntra esa empresa, que la viene calificando
co
mo un “jinete del Apocalipsis”, simplemente porque no se ha plegado
a sus caprichos y, siendo
co
mo es, un canal especializado en noticias –por el estilo de la CNN
estadounidense- informa de manera libre e imparcial.
Ya la Sociedad Interamericana de Prensa, al término de su 60
Asamblea General realizada en la ciudad guatemalteca de Antigua, había
denunciado el pasado 26 de octubre de 2004, que “la situación en
Venezuela está dando un giro alarmante hacia la restricción e
intimidación de la prensa”.
Para la SIP, la llamada “Ley de Responsabilidad Social de la
Radio y la Televisión”, que posteriormente aprobó el Congreso,
dominado también por los seguidores de Chávez, “amordazaría a los
medios y le daría al gobierno
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ntrol fundamental sobre la programación, y en efecto, permitiría la
censura previa”.
La polémica e innecesaria Ley, atentatoria directa de las
libertades de prensa y de expresión, la aprobó la Asamblea Nacional el
25 de noviembre de 2004, cuando Chávez, que había dado “estrictas órdenes
para ello”, se en
co
ntraba fuera de Venezuela, en una visita oficial a cuatro países, que
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menzó el día 20 por España, en donde en
co
ntró un entusiasta apoyo a su labor por parte del presidente del
gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y del ministro de
Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos,
el cual no recibió en las otras naciones, entre ellas Francia.
Esa aprobación fue el primer paso para avasallar a la prensa, al
que continuó el aumento de las intimidaciones físicas
co
ntra los periodistas independientes, para así poner en marcha la
“campaña de venganza” que el dictador anunció después del
frustrado “golpe de opinión” del 11 de abril de 2002 cuando fue
despojado de su cargo durante 48 horas.
En la misma Asamblea de la SIP, el guatemalte
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Gonzalo Marroquín, miembro del
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mité ejecutivo, en un informe señaló que en Cuba y Venezuela “se
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meten muchas arbitrariedades porque ni Castro ni Chávez quieren un
periodismo libre. En Cuba se está impidiendo el libre ejercicio de los
periodistas independientes, muchos de los cuales han sido encarcelados,
y en Venezuela hay una campaña gubernamental para censurar y restringir
a los medios locales de
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municación”.
También el relator especial para la Libertad de Expresión de la
Organización de Estados Americanos (OEA), Eduardo Bertoni,
informó acerca de la existencia de “un serio enfrentamiento entre el
gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, y los medios de
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municación”, añadiendo que “el Estado no ha cumplido las re
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mendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de
brindar protección a los periodistas en riesgo”.
El pasado 13 de marzo, cuando nuevamente celebró una Asamblea
General en Panamá, la SIP volvió a denunciar que el presidente
co
ntinuaba demostrando “actitudes de intolerancia”
co
ntra los medios informativos y Juan Manuel Carmona, vicepresidente de la
entidad para Venezuela, afirmó que “las restricciones utilizadas
co
ntra la prensa por el gobierno que preside (Hugo) Chávez son graves y
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nstituyen una amenaza para el país”.
Dijo Carmona, del diario “El Impulso”, que
el régimen autoritario del ex
co
ronel y ex golpista “es de
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rte marxista”, que intenta ocultar cubriéndose
co
n un manto de “populismo” y que “pretende extender la revolución
cubana a otros países americanos”, porque es el dictador cubano “el
que le dicta la manera
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mo debe gobernar y oprimir al pueblo venezolano”.
La intolerancia y la paranoia que dominan al presidente
venezolano
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ntribuyen, sin duda, a crear ese malestar y a tratar de atacar todo lo
que se relacione
co
n la libertad de prensa, porque sabe que existiendo ésta es mucho más
fácil que en el exterior se
co
nozcan su demagogia, su populismo y su incapacidad para gobernar. La
medida que ordenó
co
ntra Globovisión lo retrata de cuerpo
entero y pone de presente, sin ninguna duda, que sigue siendo un
co
nsumado enemigo de la democracia, representada en una prensa libre.
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