ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


ORIENTE MEDIO: PAZ DEBE INCLUIR A REFUGIADOS PALESTINOS  

    La paz entre israelíes y palestinos, una de las principales preocupaciones del mundo actualmente, no podrá alcanzarse sin que en ella se incluya obligatoriamente “la solución de los refugiados”, afirmó el 15 de mayo de 2005 el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas (alias “Abú Mazen), quien se encuentra de visita oficial en Japón.  

    Esta petición del líder palestino fue hecha el mismo día en que se celebraba el “Día de la Independencia” o creación del Estado de Israel, que fue instaurado hace 57 años, el 15 de mayo de 1948, y que originó un notable éxodo de palestinos, para quienes la fiesta judía significa el “Día de la Nakba”, que en árabe se define como catástrofe.  

    Desde Tokio, Abbas manifestó que cualquier acuerdo de paz co n Israel “deberá co ntemplar una solución justa para esas personas que fueron obligadas a abandonar sus casas”, aunque co ncretamente no reclamó el derecho de retorno de quienes fueron expulsados en 1948, o al menos no lo expresó tajantemente en su intervención oral.

    De acuerdo con el funcionario danés Peter Hansen, de la UNRWA, la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creada a finales de 1949, en 1948, una vez que finalizó la guerra entre israelíes y palestinos, existían 914.000 exiliados, pero en la actualidad “la cifra es superior a cuatro millones de personas”.  

    Los palestinos viven exiliados en varios países árabes, en su gran mayoría, en Jordania, donde hay no menos de tres millones, y en Líbano y Siria, en los que la cifra puede alcanzar, entre ambas naciones, al millón de personas. Falta es saber si todos ellos quieren regresar a su tierra o si lo desean sus descendientes directos.  

   Para Abbas, es necesario que se aplique la resolución 194 de la Asamblea General de la ONU aprobada en 1948, que defendió el derecho de los palestinos a vivir en su propia tierra. En las actuales circunstancias, según el presidente de la ANP, únicamente el 40 por ciento de sus 10 millones de personas se encuentra habitando en los territorios de Gaza y Cisjordania.  

    También el Primer Ministro palestino, Ahmed Qurei (alias “Abú Alá”), manifestó en Ramala que “las heridas co ntinúan sangrando desde entonces”, hace 57 años, aunque también es partidario que se alcance una paz definitiva que sirva, precisamente, para buscar curarlas y para que los palestinos puedan vivir en paz en su propio territorio.  

    Los gobiernos de Israel y de la ANP, a través del primer ministro, Ariel Sharon, y del presidente “Abú Mazen”, dieron comienzo el pasado 8 de febrero a unas negociaciones que buscan la paz, poniendo en plena ejecución  la “Hoja de Ruta”, el plan que fue diseñado por Estados Unidos, la Unión Europea (UE), Rusia y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y entregado a los dos ejecutivos el 30 de abril de 2003, y que sigue siendo válido para que ambos acaben sus acciones bélicas y así Palestina pueda co nvertirse en un Estado independiente, co n fronteras demarcadas y acabe así el mayor problema del Oriente Medio.  

    Sharon y Abbas firmaron en aquella fecha en la ciudad egipcia de Charm el Cheij un acuerdo destinado a poner fin a la segunda “intifada”, que comenzó el 27 de septiembre de 2000, como primer paso para avanzar en las negociaciones de paz, y del que fueron testigos el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, y el Rey Abdalá II de Jordania.  

    Aunque las acciones bélicas no han finalizado totalmente, la verdad es que su disminución ha sido notable y, especialmente, los grupos palestinos han atendido las peticiones de Abbas y del primer ministro palestino, Ahmed Qurei,  para que respeten un “alto el fuego”, que desde el 8 de febrero ha tenido muy contadas interrupciones, por lo que la alta tensión que se vivía en la zona ha bajado considerablemente.  

    No obstante, ha habido dos hechos significativos que ponen de relieve que entre los dos gobiernos existe un interés por lograr la paz. El primero hace relación a la inmediata reacción de la ANP cuando el 27 de marzo pasado el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, denunció que los palestinos estaban ingresando en la Franja de Gaza misiles antiaéreos “Strelas”, realizando de inmediato una investigación para conocer si esa acción ilegal se estaba ejecutando.  

    El segundo se refiere a la autorización del gobierno de Sharon, el 15 de mayo, para que la policía de la ANP patrulle armada la zona de Cisjordania, lo que no ocurría desde septiembre de 2000 cuando comenzó la segunda “Intifada”, porque las fuerzas de seguridad palestinas lo hacía sin armas ni uniformes para evitar, según dijo el gobierno, que el ejército israelí les disparara, por considerar que formaban parte de la resistencia popular o de los grupos terroristas.  

    Otro de los puntos consagrados en la “Hoja de Ruta”, que consta de tres fases, la última de las cuales debía co ncluir en el presente año co n la delimitación de fronteras y la creación oficial del Estado de Palestina, tiene relación co n la entrega de diversas ciudades de la Franja de Gaza y de Cisjordania, lo que obliga a Israel a eliminar sus asentamientos, ante lo cual Sharon tiene, en su propio país, una amplia oposición al desmantelamiento de su propio partido y de los colonos.  

    En la actualidad, a Israel le falta por entregar al gobierno palestino el control de las últimas tres ciudades de las cinco anunciadas en la reunión de la ciudad egipcia que culmino el pasado 8 de febrero. Para el próximo agosto está previsto que la ANP se haga cargo de la Franja de Gaza, una de las más importantes y decisivas de la región de Palestina.  

    En su mensaje desde la capital japonesa, Abbas precisó que “la estabilidad y la seguridad en el Oriente Medio no sólo pasa por la cuestión de los refugiados sino también por el derecho de su pueblo a establecer un Estado independiente co n Jerusalén este co mo capital”, uno de los puntos en donde existen mayores divergencias entre las partes, porque el gobierno hebreo no acepta que la ciudad donde se desarrolló gran parte de la vida de Jesucristo deje de formar parte de su territorio.  

    “El hecho que los palestinos celebren el 15 de mayo como `día del desastre` es muy desalentador porque muestra un estado de ánimo que sigue viendo a Israel como un obstáculo a eliminar, en vez de una realidad co n la reconciliación”, fue la respuesta del gobierno judío a través del viceprimer ministro israelí, Ehud Olmert, en referencia a los actos hostiles que se desarrollaron el pasado domingo en la totalidad de las ciudades palestinas.  

    Mientras, el presidente Abbas se propone exponer personalmente al mandatario de Estados Unidos, George Bush, los planes que la ANP tiene para proseguir la búsqueda de la paz durante su visita oficial a Washington, a partir del 26 de mayo y, a la vez, pedir su intervención para que co nvenza al primer ministro Sharon sobre la liberación de los presos palestinos y el rápido retiro del ejército y los co lonos israelíes de las ciudades palestinas.  

    Un día después que israelíes y palestinos celebraron de diferente manera el 15 de mayo, el embajador de buena voluntad de la ONU para la paz, el futbolista brasileño del Real Madrid Ronaldo, visitó las ciudades de Jerusalén y Ramala, entrevistándose con  el viceprimer ministro israelí, Simon Peres, y el primer ministro palestino, Ahmed Qurei, e inaugurando sendos centros deportivos para niños.  

    Aunque las negociaciones de paz no avanzan con la rapidez que sería aconsejable, todo hace pensar que el mutuo interés por alcanzarla no ha sufrido deterioros especiales y que continúa existiendo la voluntad política de ambas partes para enco ntrar las vías más expeditas y poder, antes de finalizar este año, lanzar un mensaje co njunto en donde se le diga al mundo que el principal problema del Oriente Medio ha desaparecido, “porque hemos resuelto ser buenos amigos y convivir pacíficamente como vecinos”. Sería, sin duda, la mejor noticia del recientemente comenzado siglo XXI.

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