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COLOMBIA:
CORRUPCION HACE BAJAR POPULARIDAD URIBE
Después de 33 meses de
haber asumido la presidencia de Colombia, el dirigente liberal Álvaro
Uribe Vélez, empieza a notar el cansancio de sus
compatriotas por su gestión de gobierno, y ante la inoperancia para
acabar
con la
corrupción, su imagen inició un notable descenso de la popularidad,
según una encuesta de la firma Invamer Gallup, dada a
conocer en Bogotá el 14 de mayo de 2005.
Indudablemente la
corrupción, que en Colombia ha
cobrado, infortunadamente, mucha trascendencia y que Uribe prometió
erradicar se ha
convertido en uno de los factores negativos para su gestión que, aunque
todavía tiene una aceptación mayoritaria, sus porcentajes favorables
comienzan a registrar amplios descensos, hasta el punto que, según la
empresa de sondeos, “por primera vez durante su mandato, la mayoría
de los
colombianos cree que la situación del país está empeorando”.
Además de la
corrupción, otros temas muy sensibles para los
colombianos y que se relacionan
co
n los grupos terroristas, el manejo del desempleo (paro) y la propia
gestión del mandatario han sufrido descensos. También el caso de su
actuación para lograr una reforma
constitucional que permita su propia reelección para otros cuatro años
de gobierno le ha originado una pérdida de
confianza dentro del electorado.
La encuesta fue realizada
entre el 22 de abril y el 3 de mayo de 2005 en las cuatro principales
ciudades del país, Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, y según
Invamer Gallup, aunque un 69 por ciento
continúa aprobando la gestión de Uribe, en solo cin
co
meses la opinión favorable ha bajado en cinco
puntos.
La última encuesta relacionada
co
n la imagen del presidente dio a
conocer que el 40 por ciento de los
consultados se mostró escéptico
frente al futuro del país, mientras únicamente el 36 por ciento opinó
que “las
co
sas están mejor”. La tendencia había sido mucho más favorable hasta
diciembre de 2004 cuando el 52 por ciento estimó que todo estaba
mejorando y el 26 por ciento señaló que todo iba a peor.
Uribe Vélez, a juicio de expertos político
s y periodísticos nacionales e internacionales,
cometió el “gravísimo error” de supeditar toda su gestión
gubernamental a su propia
reelección para un nuevo periodo presidencial a partir del 7 de agosto
de 2006, y se dedicó en “cuerpo y alma” a la “
compra de
conciencias” de los miembros del Congreso, institución que está
considerada
como la “más
corrupta” de Colombia.
El nuevo sondeo
considera factible que el mayor rechazo que se ha producido para Uribe
Vélez dentro de los
co
lombianos está relacionado
con la
corrupción y se debe, de manera principal, a que el mandatario para
“ganarse los votos” de quienes debían aprobar la reforma a la Carta
Magna, empezó a designar a parientes de ellos en el ministerio de
Relaciones Exteriores y en cargos diplomáticos, especialmente.
Hoy en día, las embajadas
colombianas están llenas, en su gran mayoría, de personas sin la más
mínima capacidad para ejercer
con eficacia sus funciones diplomáticas. El país ha sufrido ese
deterioro de “la familia
con
compra de votos”, pero a cambio de ello, el Jefe del Estado logró lo
que se proponía
con su
conducta
corrupta: poder aspirar oficialmente a la reelección durante las
elecciones del próximo año.
Respecto a la
corrupción, un 34 por ciento de las personas entrevistadas desaprobó la
actuación del mandatario, aumentando en un diez por ciento su opinión
contraria respecto al mes de marzo, cuando el 24 por ciento se pronunció
desfavorablemente sobre la gestión que el presidente dio al tema.
En lo que hace relación
con el Congreso –“ese nido de víboras que está robando al país”-,
como acertadamente lo señaló un analista político
y destacado
columnista
colombiano, también Uribe “metió la mano”,
comprando votos de manera indigna para que le aprobasen los proyectos
presentados por el Gobierno y en los cuales él estaba especialmente
interesado para que recibieran los necesarios votos a favor.
Además, su promesa electoral acerca de
reducir el Congreso tanto en número de Senadores
co
mo de Representantes a la Cámara y dotarlo de otros mecanismos para
evitar la
co
rrupción, se quedó sólo en ello y, por tanto, es otro de los grandes
incumplimientos del mandatario, que empiezan a pasarle factura.
Otro de los temas en los cuales los
colombianos viven “muy preocupados” es el relacionado
co
n las bandas terroristas de la extrema izquierda y de los paramilitares
de la extrema derecha y que Uribe prometió acabar bien a través de
conversaciones de paz o enfrentando al ejército
constitucional
co
ntra ellas.
Hasta ahora, las negociaciones para una
supuesta paz
con las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc),
iniciadas en junio de 2004 han fracasado
completamente, pues si bien unos 4.800 terroristas han entregado sus armas
y reincorporado a la vida civil, más de 13.000 permanecen en activo y las
conversaciones que se celebran en la ciudad de Santa Fe de Ralito, en el
departamento (provincia de Córdoba)
co
n el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, no han tenido
ninguna respuesta positiva.
Sobre la forma
como el mandatario ha enfrentado el problema
con las Auc, se aprecia una
constante caída en el último sondeo, pues del 73 por ciento que opinaba
favorablemente en diciembre del año pasado y del 63 por ciento que lo
hizo en marzo, ahora sólo alcanza al 54 por ciento. Es decir que en cin
co
meses ha registrado un descenso de 19 puntos.
Los encuestados han tenido también en
cuenta para dar su opinión sobre este asunto, los problemas que han
surgido en el Congreso durante
los debates para aprobar una ley de Justicia y Paz que pretende crear un
mar
co jurídico
a las negociaciones
con las Auc y, que además, ha sido solicitado
por países y organismos internacionales
como base para seguir apoyando al gobierno en esas estériles
negociaciones y en aspectos económicos.
Con las terroristas Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (Farc) y
Ejército de Liberación Nacional (Eln),
apoyadas por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y a las cuales
posiblemente les venderá parte de las 100.000 armas de fuego que su
gobierno
compró a Rusia,
como lo han denunciado Estados Unidos y funcionarios
colombianos, tampoco
ha habido el más mínimo avance y sus principales jefes siguen libres y
paseándose por el país vecino en donde tienen un verdadero
“santuario”.
Los
colombianos, en lo referente al tema de seguridad, también empiezan a
rebajar sus expectativas y su respaldo a la labor que realiza Uribe en
ese campo. En diciembre de 2004 un 74 por ciento
consideraba que el “país estaba más seguro” que en 2003, pero en la
encuesta de mayo la cifra se redujo en diez puntos y se situó en el 64
por ciento.
En lo referente al manejo de la economía, las relaciones internacionales y los derechos humanos, la
encuesta se muestra favorable al presidente y le otorga porcentajes por
encima del 65 por ciento. De los distintos temas puestos a la
consideración de los
colombianos, son los único
s en donde se elogia mayoritariamente a Uribe.
Sobre los problemas de las extradiciones,
que en el caso de terroristas se están manejando por parte de Uribe
con distintos raseros, también los
colombianos bajan sus apoyos al mandatario pues
consideran que en lo relacionado
con Salvatore
Mancuso, ex líder de las Auc
y a quien la Corte Suprema de Justicia (CSJ) autorizó enviar a Estados
Unidos a principios de diciembre de 2004, sin que el Jefe del Estado la
haya cumplido, y en el del miembro de las Farc
Juvenal Ricardo Palmera Pineda (alias “Simón Trinidad”),
extraditado el 31 de diciembre pasado, existen tratamientos
con notables diferencias.
El gobierno de Uribe ha recibido este año
importantes apoyos en su acción
contra las drogas y en el respeto a los derechos humanos, y en el primer
caso, un informe del Departamento norteamericano de Estado titulado
“Reporte sobre estrategia internacional para el
control de los narcóticos” en 2004, dado a
conocer en febrero pasado, destacó que “Colombia supera marcas
mundiales en su lucha
contra las drogas”.
Asimismo, la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), el 10 de marzo pasado destacó que en Colombia durante el
año 2004 se habían registrado “avances muy significativos en respeto
a los Derechos Humanos”, a la vez que denunció que los grupos
terroristas (Farc, Eln
y Auc)
co
ntinúan siendo “los mayores infractores de los Derechos Humanos y del
Derecho Internacional Humanitario”.
Las luces y las sombras en el actual
gobierno
colombiano y, de manera preferente, en la actuación y el manejo que Uribe
Vélez está dando para solucionar los distintos problemas que agobian a
su país, vuelven a mostrar que su tarea ha tenido, y de manera
concreta en temas específico
s, hechos muy negativos que están incidiendo significativamente en el
apoyo que sus propios
compatriotas le están otorgando. La encuesta de Invamer
Gallup demuestra, indudablemente, que si el
mandatario no hace un cambio de rumbo a su manera de gobernar, podrá encontrarse
con mayores dificultades en los próximos meses.
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