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ECUADOR:
ARRESTO DOMICILIARIO PARA NOBOA
El ex presidente ecuatoriano Gustavo Noboa
quedó arrestado el pasado 8 de mayo de 2005 y se encuentra bajo la
figura jurídica de “detención domiciliaria” en Guayaquil, la
segunda ciudad en importancia de Ecuador, luego de haber regresado al
país tras la anulación de los juicios que se le seguían por la
decisión arbitraria de una Corte Suprema de Justicia (CSJ) presidida
por el corrupto Guillermo Castro.
Noboa, a quien las autoridades judiciales
le notificaron que tendrá que permanecer en su domicilio de forma
permanente mientras se reabren los procesos en su contra, calificó de
“dictador” al ministro de Gobierno (Interior) y Policía, Mauricio
Gándara, y consideró que es objeto de una “persecución
política”, olvidándose de los delitos que cometió durante los tres
años en que desempeñó el cargo de Jefe de Estado.
En efecto, Noboa ocupó la presidencia
ecuatoriana entre enero de 2000 a enero de 2003, cuando fue desposeído
del cargo tras ser acusado de presuntas irregularidades en la
renegociación de la deuda externa, lo que originó millonarias
pérdidas a la economía nacional. En agosto de 2003 solicitó asilo
político al gobierno de República Dominicana, país del que regresó a
Guayaquil a principios de abril pasado.
El ministro Gándara anunció oficialmente
que Noboa había sido notificado de su detención domiciliaria después
de regresar a su casa tras haber asistido a un acto religioso y que
correspondió a la Fiscalía General y no a su despacho, dictar la
correspondiente orden.
Para Noboa, el culpable de todo es Gándara
y declaró a los periodistas que “no me considero detenido” y tras
señalar que el ministro es un “completo dictador”, afirmó que
permanecerá en Ecuador, porque la orden de anulación del proceso penal
en su contra “es totalmente válida” y no existe “ninguna orden de
prisión en firme”.
Dentro de la querella penal que se le
siguió desde que abandonó obligado su cargo, la Fiscalía decidió que
debe cumplirse nuevamente y que por ello, mientras se reanuda la causa,
porque la suspensión de la Corte Suprema de Justicia quedará sin
efecto, deberá estar en arresto domiciliario.
El también destituido presidente
ecuatoriano Lucio Gutiérrez, que se encuentra asilado en Brasil, porque
es íntimo amigo del Jefe del Estado de ese país suramericano, Luiz
Inácio Da Silva (alias “Lula”), con
quien, además, se identifica políticamente, dentro de las numerosas
irregularidades cometidas en sus últimos meses como gobernante, aliado
con un Congreso integrado por varios diputados comprados directamente
por el ex coronel, destituyó a 27 de los 31 magistrados de la CSJ, a
pesar de su carácter de vitalicios, para nombrar a sus amigos.
Esa nueva CSJ, presidida por el “gánster”,
como lo conocen en Ecuador, Guillermo Castro, anuló el pasado 31 de
marzo la cancelación de todos los juicios que se le seguían al
también ex presidente Abdalá Bucaram
(alias “El Loco”), acusado de corrupción, a Noboa y al ex
vicepresidente Alberto Dahik.
Mientras Bucaram,
que gobernó Ecuador entre el 10 de agosto de 1996 y el 5 de febrero de
1997 cuando fue destituido del Congreso por “incapacidad mental para
ejercer su cargo”, regresó también a Guayaquil el pasado 2 de abril,
Dahik, que ejerció la vicepresidente en los
años 1992-1995, todavía permanece en Costa Rica.
Bucaram, tras
la caída de su “valedor” Gutiérrez, el pasado 20 de abril, luego
de un “golpe de opinión”, como las ratas, volvió a huir de
Guayaquil y regresó a Panamá, en donde obtuvo de nuevo cobijo
político a pesar de estar acusado en Ecuador de “gravísimos
cargos”.
De nuevo huyó, a pesar que a su regreso y
ante unos pocos millares de sus seguidores, el mismo dos de abril había
anunciado en Guayaquil que “iba a permanecer en esa ciudad” para
“enfrentar a sus enemigos que lo habían destituido de la
presidencia” y elogió, naturalmente, a su “amigo comprado”
Guillermo Castro, a quien en Ecuador se conoce como el “magistrado de
las sentencias corruptas”.
De acuerdo con el concepto jurídico de la
Fiscalía, las disposiciones tomadas por Guillermo Castro y sus demás
compañeros corruptos de la CSJ “no se encuentran debidamente
ejecutoriadas” y por consiguiente, a la luz del Derecho, no “tienen
ninguna validez, pues son absolutamente nulas”, por lo que Bucaram,
Noboa y Dahik deben ser detenidos para los
correspondientes juicios.
En vez de asumir una actitud equivalente a
la gravedad de los delitos que cometió, Noboa se dedicó, tras ser
sometido al arresto domiciliario, a atacar de forma personal al ex
presidente León Febres Cordero y a Gándara
y amenazó con acudir a la Organización de Estados Americanos (OEA).
Sobre Febres
Cordero, Noboa dijo que “es el único perro que tengo atrás mío”,
y a Gándara lo calificó de “Pinocho” porque es “un ministro
mentiroso, ha salido a decir que me han detenido cuando yo estaba en
misa” y aclaró que la Policía le notificó el “arresto
domiciliario en horas de la noche del domingo 8 de mayo”.
Consideró
“un atropello y una persecución política” que ha sido
manejada por Febres Cordero, quien
precisamente fue quien le acusó en 2003 de las irregularidades en la
renegociación de la deuda externa. También le persigue ahora el
ministro porque “Gándara fue embajador en Londres de Febres
Cordero, por lo que siempre ha sido su empleado”.
Ni Febres
Cordero ni Gándara se han referido a las afirmaciones de Noboa, y
círculos vinculados con el ex presidente dijeron que “la justicia es
la que tiene la palabra y no vamos a responder a los insultos que
profiere rabiosamente un reo acusado de corrupción y de haber
perjudicado a la economía del país”.
Noboa, además de señalar que “aquí me
quedo y voy a dar guerra como no se han imaginado nunca. Aquí hay una
dictadura del señor ministro Gándara”, a la vez que anunció que
escribirá a la OEA “denunciando una vez más que en Ecuador hay una
dictadura, no del presidente, Alfredo Palacio, pero sí del ministro de
Gobierno”. Palacio fue elegido Jefe del Estado por el Congreso tras la
destitución del ex coronel y ex golpista Gutiérrez.
Los ecuatorianos han expresado su
satisfacción por el arresto domiciliario de Noboa y piden a la
Fiscalía que el juicio se realice pronto y que el ex presidente
“pague por sus culpas”, al tiempo que solicitaron al mandatario
transitorio, Alfredo Palacio, que de forma rápida solicite a Brasil la
extradición de “Lucio el corrupto” para que también responda por
“todos los delitos que cometió durante el tiempo que ejerció la
presidencia”, entre el 15 de enero de 2003 y el 20 de abril de 2005.
La paz que paulatinamente ha recobrado
Ecuador debe ser celosamente cuidada y tanto el gobierno, desde su poder
ejecutivo como la fiscalía, desde su poder judicial, deben
salvaguardarla contra viento y marea y, por sobre todo, hacer que se
cumpla la ley precisamente con quienes como Bucaram,
Noboa y Dahik la han violado continuamente
para su propio provecho y en detrimento del erario público.
El país, primer productor mundial de banano y segundo en
Suramérica de petróleo, tiene que encontrar su “buen rumbo”
después de tantos fracasos por haber elegido a ineptos y buscadores de
tesoros en las arcas públicas en vez de a dirigentes honestos y
capacitados, que hicieran progresar a los no menos de doce millones de
personas que lo habitan. |