ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 


NORCOREA: OIEA DENUNCIA TIENE 6 BOMBAS NUCLEARES  

    Corea del Norte, que posee uno de los regímenes más sanguinarios y que es gobernado con inmenso fanatismo, posee en la actualidad seis bombas nucleares, según lo denunció el 6 de mayo de 2005 el  director de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed El Baradei.  

    La cadena estadounidense de televisión CNN, dio a conocer las declaraciones formuladas por el funcionario egipcio, para quien se hace necesario, “ahora más que nunca”, hablar con los norcoreanos para encontrar “una solución global”, que “será lo mejor para el mundo”.  

    El Baradei dijo en su entrevista que “creo que ese sería nuestro cálculo (las 6 bombas nucleares)”, añadiendo que “sabíamos que los norcoreanos tenían el plutonio que podía ser convertido en cinco o seis armas”. El gobierno presidido por el dirigente comunista Kim Jong II, había reconocido el pasado 10 de febrero, que era propietario de un arsenal nuclear, a través del ministerio de Asuntos Exteriores, que dio a conocer un comunicado sobre el tema en Pyongyang, capital del país.  

    El mismo día de las declaraciones de El Baradei a la CNN, el diario estadounidense “The New York Times”, informó que según expertos norteamericanos, “Corea del Norte preparaba un ensayo nuclear subterráneo que podría realizarse a partir de junio próximo”.  

    Autoridades de inteligencia de Estados Unidos han reiterado, por su parte, que Corea del Norte “tendría una o dos bombas nucleares”, por lo que el régimen de Jong II vuelve a constituirse en una “gravísima amenaza para el mundo, dado los pocos escrúpulos morales que caracterizan al presidente y a su gobierno”.  

    Para el director de la OIEA también ese ensayo constituiría una “grave amenaza”, aunque matizó en sus declaraciones que “no estoy seguro que los norcoreanos obtengan algo más que provocar a la comunidad internacional” si realizan un ensayo nuclear, porque “creo que todo el mundo perdería algo si lo hacen”.  

    Durante muchos años los norcoreanos estuvieron negando tener un “programa nuclear”, que Estados Unidos denunció en el año 2001, y en septiembre pasado se negaron a continuar las “conversaciones a seis”, a través de las cuales, representantes de Estados Unidos, Corea del Norte, Corea del Sur, Japón, Rusia y China estaban negociando el desmantelamiento del peligroso plan y que tiene en permanente alerta a la península coreana y a los japoneses, especialmente.  

    Entre el 24 y 27 de junio de 2004, cuando se realizó la tercera ronda de esas negociaciones (la primera se celebró en octubre de 2002) teniendo como sede a Pekín, los norcoreanos a través de un comunicado oficial afirmaron que “queremos que queremos conversaciones a seis, pero estamos obligados a suspender nuestra participación por un tiempo indeterminado”.  

    En el transcurso de esta tercera ronda, el gobierno de Kim Jong II ofreció “congelar” su programa nuclear a cambio de “recibir ayuda energética a gran escala, sobre la base del equivalente de dos millones de kilowatios anuales de energía eléctrica, a lo cual Estados Unidos respondió que era preciso que antes de recibirla, Corea del Norte debía “prometer el desmantelamiento total de su programa nuclear y no sólo congelar su desarrollo”.  

    Aunque El Baradei mostró su esperanza porque “los norcoreanos reconsideren realmente tal decisión imprudente (la del ensayo nuclear subterráneo previsto para junio próximo), también dijo temer porque “esto conduzca a Corea del Norte a una situación aún peor de la que conocimos durante los últimos años”.  

    Por esa causa y porque a su juicio la situación “pasó de mal a peor”, es que pidió que “intervengamos cuantos antes para discutir con los norcoreanos, ya que cuanto antes encontremos una solución global, mejor será para todo el mundo”.  

    No obstante, el director de la OIEA tiene también otro argumento, porque considera que  “implícitamente este ensayo es un pedido de ayuda. Es, al menos, lo que creo francamente”, al considerar que “Corea del Norte busca el diálogo con Estados Unidos, con el resto de la comunidad internacional y eso podría ser nuevamente posible”.  

    ¿Por qué El Baradei lo cree así? Simplemente porque Corea del Norte “recurrió a su política habitual de chantaje nuclear, para obligar a las demás partes a negociar con ella”.  

    Mientras Estados Unidos y Japón, que no confían para nada en el gobierno norcoreano, ni mucho menos en las promesas de su presidente, adelantan conversaciones para recurrir ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y pedirle que apruebe sanciones económicas y polñíticas contra ese régimen, Jim Jong II sigue reclamando la “reanudación de negociaciones separadas bilaterales” con el gobierno que preside George Bush.  

    Debido al incumplimiento del Pacto de 1994 por parte de Corea del Norte, el gobierno de Estados Unidos rompió en octubre de 2002 sus relaciones diplomáticas que reanudará “siempre y cuando el gobierno comunista “dejara de ser una amenaza nuclear para el mundo y, de manera especial, para sus vecinos Corea del Sur y Japón”, que viven en permanente estado de alerta no solo por el programa nuclear que desarrolla como por las constantes amenazas que lanza hacia esas dos naciones.  

    Dicho pacto permitía al gobierno norcoreano recibir una valiosa ayuda económica de Estados Unidos para que pudiera combatir la pobreza, crear infraestructuras y realizar programas sociales en beneficio del pueblo y contar con un adecuado suministro de petróleo para el desarrollo del país, siempre y cuando no adelantase un programa nuclear.  

    El gobierno norcoreano ha exigido que Estados Unidos le exprese “disculpas oficiales y públicas” debido a que ha acusado a su régimen de “tiranía”, para reanudar las “negociaciones a seis”, que oficialmente se suspendieron  en septiembre de 2004, cuando estaba previsto iniciar la cuarta ronda. Es una verdadera paradoja que un régimen despótico, tirano, que tiene sumido en la mayor miseria a su pueblo, se atreva a levantar su voz contra una verdadera democracia y, sobre todo, que niegue lo que es una realidad: la tiranía con la que gobierna.  

    Irán, otro sanguinario país, con un gobierno despótico y fanático dirigido por clérigos radicales, también está llevando a cabo un peligroso programa nuclear y hasta la propia OIEA y Estados Unidos creen que ya posee o está fabricando una bomba atómica, y por esta causa es considerado, lógicamente, como otra amenaza para el mundo, máxime cuando las negociaciones adelantadas con la Unión Europea (UE), que lo hace a través de Alemania, Francia y Gran Bretaña, no han dado ningún resultado positivo.  

    La comunidad internacional está obligada, por el peligro en que se encuentra ante la confirmación del peligroso programa nuclear que adelanta Corea del Norte, a defenderse con las armas que otorga la democracia y que se basa, tras el fracaso del diálogo y de las gestiones diplomáticas, en solicitar a la ONU la imposición de sanciones económicas y políticas.  

   Por ello no debe demorarse más, pues tiene la confirmación a través de la misma OIEA. Así nadie puede decir que es un “maquiavélico invento” de Estados Unidos para “perseguir” a un gobierno comunista que ha hecho de la corrupción y el chantaje un medio de vida para mantenerse en el poder.

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