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VENEZUELA:
BUSH CREE ARMAS RUSAS PASARAN A FARC
El presidente estadounidense, George Bush,
reiteró su preocupación y la del gobierno que preside porque las armas
que Venezuela compró a Rusia terminen en poder de las terroristas
“Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (“Farc)”,
durante una entrevista sostenida en la Casa Blanca el pasado 6 de mayo,
antes de su viaje a cuatro países europeos.
El gobierno dictatorial venezolano, presidido por el ex coronel y
golpista Hugo Chávez, en una muy protestada decisión porque lo que
quiere es “desestabilizar militarmente la región latinoamericana”,
como declaró el ministro colombiano de Defensa, Jorge Alberto Uribe,
adquirió a Rusia 100.000 fusiles AK-47, además de aeronaves, lo que
originó un reclamo del propio mandatario estadounidense al gobierno
ruso, a través de la secretaria de Estado, Condoleezza
Rice.
Antes de viajar a Letonia, el pasado 6 de mayo, Bush
concedió en Washington una rueda de prensa a periodistas de ese país,
Holanda, Rusia y Georgia, los cuales empezó a visitar, y al ser
interrogado sobre la lucha contra el terrorismo, abordó personalmente
el tema de la adquisición de armas por parte de un gobierno que, como
el de Chávez, se ha convertido en uno de los más peligrosos para la
propia democracia, dado los métodos dictatoriales que le identifican.
“Nosotros hemos expresado nuestra posición muy claramente
sobre los AK-47 para Venezuela, y se refiere a que estamos preocupados
porque esas armas podrían terminar en manos de las Farc,
por ejemplo, una fuerza sumamente desestabilizante
en Suramérica”, afirmó el mandatario estadounidense.
En diciembre pasado, el ministro venezolano de Defensa, Jorge
García Carneiro, dio a conocer oficialmente
la adquisición de armas y equipos aeronáuticos a Rusia, afirmando que
“era consecuencia de un proceso transparente”, y que “son fusiles
para la paz, para crear seguridad, especialmente en la región
fronteriza con Colombia”.
A Rusia le fueron comprados, por un monto de 120 millones de
dólares 10 helicópteros –nueve artillados y uno de carga- y fusiles
AK-103 y 104, y posteriormente se conoció que también la adquisición
se extendía, por otro monto no señalado, a aviones de combate MIG-27 y
100.000 fusiles AK-47, por lo que Estados Unidos, a través de Condoleezza
Rice, expresó su protesta oficial al propio mandatario ruso, Vladimir
Putin.
El afán de Chávez por “armarse hasta los dientes”, sin
conocerse los verdaderos propósitos de esa actitud, le hizo comprar
también a España por 1.300 millones de dólares ocho buques militares
y tres civiles, además de 12 aviones y está negociando con Brasil un
número indeterminado de aviones de combate.
Estados Unidos y América Latina y el Caribe, con la lógica
excepción del “compadre” de Chávez, el también dictador cubano,
Fidel Castro, ha expresado su preocupación por la manera como Venezuela
se está armando para “aumentar el desequilibrio militar regional”,
según declaró el 26 de abril el ministro colombiano de Defensa.
Aunque Colombia, a través de su ministra de Relaciones
Exteriores, Carolina Barco, dijo que las declaraciones de Jorge Alberto
Uribe eran a “título personal y no representaban el criterio del
gobierno”, lo cierto del caso es que el funcionario se mantuvo en
indicar que “es un hecho innegable que el `reequipamiento´
militar venezolano profundiza el `desbalance`
militar en la región andina”, en respuesta a un cuestionario que le
envió una comisión del Senado de su país.
El ministro Uribe fue aún más lejos y respondió al órgano
legislativo que “en estos momentos no existe una clara justificación
para la adquisición de ciertos tipos de armas de alcance estratégico
en una región que ha liderado la limitación en los gastos
militares”, a lo que el gobierno venezolano respondió, a través del
vicepresidente, José Vicente Rangel, como
siempre lo acostumbra: con insultos al funcionario colombiano.
También el senador Hernán Andrade, del Partido Conservador que
le otorga su respaldo político al presidente colombiano, Alvaro
Uribe Vélez, expresó la posición oficial de la corporación
legislativa, afirmando que “con la compra de ese equipo hay un
desequilibrio militar evidente que vulnera los acuerdos
internacionales”.
Aunque oficialmente no ha sido confirmado, en medios políticos y
parlamentarios colombianos se indicó que el presidente Uribe Vélez
había dado instrucciones a varios ministros, entre ellos la Canciller
Barco, y a la embajadora en España, Noemí Sanín,
para que hicieran conocer al gobierno español que su gobierno era
“totalmente contrario” a la venta de armas a Venezuela, máxime
cuando los dos países mantienen un diferendo por la delimitación de
las aguas en el Golfo de Maracaibo, desde hace no menos de 40 años.
Muy posiblemente Bush durante su
visita oficial a Rusia abordará este tema personalmente con su colega Putin
y le expresará que “existe un evidente temor” porque Chávez se
está armando no para “crear seguridad”, de manera especial en la
amplia frontera de 2.119 kilómetros cuadrados con Colombia, como lo
viene sosteniendo sino por sus pocas condiciones democráticas y los
continuos incumplimientos a la palabra dada.
Es bien sabido que Venezuela se ha convertido en un
“santuario” para los terroristas de las Farc
y los del Ejército de Liberación Nacional (ELN), y como lo demostró
oficialmente Colombia en febrero pasado, nueve de sus principales
“dirigentes” reciben apoyo del gobierno presidido por Chávez,
aunque éste, ha señalado que su país mantiene una “gran
neutralidad” ante el grave problema terrorista que afronta desde hace
más de 50 años su vecino país.
Como el dictador venezolano, que sufre de “paranoia
crónica”, según la oposición política de ese país, se está
“inventando” que Estados Unidos lo “quiere asesinar”, un miembro
del Partido Acción Democrática dijo, burlonamente, que “América
Latina y el Caribe no deben asustarse porque Venezuela se esté armando,
pues los dictadorzuelos Chávez y Rangel, han
decidido que la adquisición de armas y aviones es para enfrentar y
vencer a la única potencia mundial”.
Precisamente, el pasado 24 de abril, y durante su
“cantinflesco” programa “Aló, Presidente”, Chávez anunció el
rompimiento oficial de la alianza militar con Estados Unidos que estaba
vigente desde 1960. Ese día afirmó también que “había ordenado el
retiro de cinco instructores militares estadounidenses y el regreso al
país de 90 oficiales venezolanos que seguían cursos de entrenamiento
en Estados Unidos”.
Como apreció que su “metedura de pata” había sido tremenda,
mandó dos días después a Rangel a hacer
la “correspondiente aclaración: “ninguno de los oficiales
venezolanos regresará al país y seguirán entrenándose en Estados
Unidos, de acuerdo con los planes previstos”.
De todas formas, la adquisición del armamento por parte del
régimen venezolano ha originado mucho malestar e intensa preocupación,
especialmente por la desconfianza que se tiene en Chávez y también por
su alianza con Fidel Castro, quien ha sido, según medios políticos y
periodísticos de ese país, el “verdadero autor de la idea”. Se
considera que Venezuela no necesita armarse porque no tiene ningún
“enemigo militar potencial” y que, en cambio, si puede ser un
desestabilizador en la región. |