ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



PERU: TOLEDO ACUSADO DE ASOCIACION ILICITA  

    El presidente peruano, Alejandro Toledo, no gana para sustos y de nuevo está siendo presionado para que dimita de su cargo e, incluso, para ser destituido por el Congreso, bajo la acusación de “asociación ilícita para delinquir y de delitos contra la fe pública”, cometida a través de la presunta falsificación de firmas del partido “Perú Posible”, que le permitieron presentarse como candidato en las elecciones de 2001.  

    Una comisión parlamentaria presidida por el congresista Edgar Villanueva y encargada de investigar el asunto, recomendó el pasado 3 de mayo de 2005, la vacancia presidencial, la suspensión temporal del cargo y una inhabilitación de diez años para ejercer cargos públicos a partir del año 2006, cuando terminará su mandato constitucional.  

    De acuerdo con la denuncia presentada contra el presidente e investigada por la comisión parlamentaria, en 1998 Toledo, su hermana Margarita, el actual ministro de Transportes, José Ortiz, el presidente del Consejo de Ministros, Carlos Ferrero, y el ex ministro de Interior Javier Reategui, participaron en la falsificación de firmas para “inflar” el documento que permitió inscribir al partido “Perú Posible” y para que el mandatario pudiese presentarse oficialmente a los comicios de 2001, que ganó al ex presidente Alan García, también acusado de corrupción durante su gobierno.  

    La Comisión, en un voluminoso informe de 400 páginas, con tres votos a favor y dos mimebros que no se presentaron durante la votación, calificó los delitos en los que Toledo, su hermana y sus más cercanos colaboradores incurrieron y recomendaron al Congreso peruano “aplicar las sanciones correspondientes”.  

    Sin embargo, miembros del Partido “Perú Posible” señalaron que el documento de la Comisión carece de validez porque sus conclusiones y recomendaciones únicamente fueron avaladas por tres legisladores. “Este documento está puesto en tela de juicio por las irregularidades que se detectaron en la mencionada comisión”, señalaron diversas fuentes de esa agrupación política.  

    Fuentes del Congreso peruano señalaron que el presidente de la Comisión, el miembro del partido opositor “Aprista”, Edgar Villanueva, pidió la destitución de Toledo y sus colegas Xavier Barrón y Víctor Velarde, respectivamente, la inhabilitación por diez años para ocupar cargos públicos y la suspensión.  

    Los otros dos miembros de la comisión, Heriberto Benítez y Marcial Ayapoima, del Frente Independiente Moralizador (FIM), que respalda al gobierno, solicitaron trasladar todo lo actuado al Ministerio Público (Fiscalía General), el primero, y dejar sin efecto la comisión, el segundo.  

    No obstante, y después de varias reuniones entre el presidente del Congreso, Antero Flores, y los miembros de la comisión que investigó el presunto delito, no hubo ningún acuerdo acerca del número de firmas que el documento requiere para que se le considere válido, lo que hace pensar que una solución definitiva tardará varios días, aunque ya Toledo ha quedado “marcado” seriamente en su aspecto personal y político.  

    Según el oficial mayor del Congreso, para que el informe de la Comisión sea válido, deberá llevar la firma de cuatro de sus cinco miembros, por lo que a su juicio, está invalidado al faltar una, posición que Villanueva, uno de los más firmes opositores a Toledo no acepta porque para él únicamente se requiere mayoría simple, es decir tres de los cinco miembros que la integran.  

    Miembros del gobierno peruano indicaron que de acuerdo con las leyes, un presidente de la república únicamente puede ser enjuiciado por los delitos cometidos en el ejercicio de su cargo, por lo cual la decisión de la Comisión legislativa carecería de “fuerza legal” porque en “el supuesto caso que se hubiesen falsificado las firmas, lo que no es cierto, ello ocurrió cuando Toledo era aspirante al cargo”.  

    De todos los implicados, únicamente Margarita Toledo permanece bajo arresto domiciliario, acusada también de otros delitos porque, al parecer, se convirtió en “la mujer fuerte de los fraudes y la corrupción”, como dijeron miembros de la oposición al actual mandatario, que ya en febrero de 2004 se vio relacionado con actos de corruptos de algunos de sus más inmediatos colaboradores.  

    El 12 de febrero de 2004 la Organización de Estados Americanos (OEA), respaldó a Toledo aduciendo que era “necesario fortalecer la democracia y las instituciones”, después que surgiese una amplia crisis y fueran descubiertos sendos casos de corrupción con dos funcionarios de la confianza del mandatario.  

    El entonces vicepresidente Raúl Díez Canseco y el director del Consejo Nacional de Inteligencia (CNI) César Almeyda, se vieron obligados a renunciar a sus cargos tras descubrirse casos de corrupción en los cuales tuvieron una amplia participación, lo que originó una complicada crisis política.  

    Los alcances de estas corrupciones fueron especialmente graves y el influyente diario “El Comercio”, de Lima, invitó al Jefe del Estado “a hacerse a un lado” para facilitar una solución constitucional, pidiéndole la designación de un Primer Ministro encargado de dirigir la política y el programa del gobierno y él convertirse prácticamente en un “florero”, para “permitir que otros puedan enderezar el rumbo” del país.  

    Toledo no atendió a ésta ni otras sugerencias que en similar sentido se le hicieron y afirmó que “seguiré desempeñando mi cargo con absoluta dedicación”, aunque designó como Primer Ministro a Carlos Ferrero, quien sigue en esa posición y, al igual que el mandatario, está también acusado de haber participado en la presunta falsificación de las firmas.  

    En febrero del año pasado, el porcentaje de peruanos que apoyaban a Toledo únicamente alcanzaba al 7,2 por ciento contra un 92,8 que estaban en su contra y le pedían dimitir. Ahora, al saltar esta nueva irregular situación, el mandatario apenas cuenta con  el respaldo del 10 por ciento de sus compatriotas.  

    Círculos de la presidencia peruana dijeron que Toledo “está muy sereno y seguro de no haber actuado ilícitamente” y que todo el escándalo se debe a que existen miembros de la oposición que “únicamente se han dedicado a perseguirlo durante su periodo presidencial”.  

    Villanueva, en cambio, declaró a la prensa que “la comisión ha actuado con total independencia y sin instrucciones de ningún grupo político de oposición”, destacando que las acusaciones contenidas en el informe “son ciertas”, por lo que el Congreso pleno “deberá juzgarlo y proceder en consecuencia”, ya que la corrupción en el actual gobierno “ha sido la norma general”.  

    El Jefe del Estado no ha tenido un mandato presidencial tranquilo y ya en otra ocasión fue acusado también por Alan García, aunque este ex mandatario no tiene la necesaria “autoridad moral”  porque durante su gobierno, según la opinión pública peruana, “imperó la corrupción”.  

    Lo más importante para la buena marcha política de Perú es que todo se aclare y que si Toledo, su hermana y demás acusados son encontrados culpables, sean inmediatamente destituidos de sus cargos, pero si todo se debe a una maniobra oposicionista deberán ser rehabilitados con el mismo bombo que se le ha dado al caso. De todas maneras, lo más importante es que la verdad salga adelante.

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