ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



OEA: INSULZA SERA ELEGIDO SECRETARIO GENERAL  

    El ex ministro chileno del Interior José Miguel Insulza será elegido, finalmente, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), durante la sesión que se celebrará en Washington el 2 de mayo de 2005, después que el otro gran aspirante, el ex ministro mexicano de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, retirase oficialmente su candidatura.  

    Derbez e Insulza mantuvieron una dura lucha electoral el pasado 11 de abril y ninguno de los dos pudo ser elegido para ese importante cargo porque tras cinco votaciones, el empate a 17 sufragios se mantuvo. Ninguno de los 34 miembros de la entidad varió su posición en esa fecha, pese a las intensas consultas que realizaron los ministros de Relaciones Exteriores con sus respectivos gobiernos.  

    De manera sorpresiva, durante la reunión que ambos candidatos mantuvieron el pasado 29 de abril en Santiago de Chile con la Secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, de visita oficial por cuatro países latinoamericanos, Derbez anunció el retiro oficial de su candidatura para que se alcance el necesario consenso y no vuelve a registrarse el “lamentable espectáculo”, como fue calificado por varios diplomáticos, registrado en la anterior larga sesión de votaciones nulas.  

    La ministra colombiana de Relaciones Exteriores, Carolina Barco, presente en la reunión de los dos candidatos con Rice, hizo posteriormente el anuncio del retiro de Derbez,  destacando “la generosidad y altura” del ex ministro mexicano y del presidente del país norteamericano, Vicente Fox.  

    “Esta generosa decisión cuenta con el reconocimiento de todos los países del hemisferio”, destacó Barco, para quien “el camino hacia la elección del ex ministro Insulza ha quedado plenamente despejado”.  

    Condoleezza Rice, tras su gira por Brasil y Colombia, llegó el 28 de abril a Santiago de Chile para mantener conversaciones con el gobierno que preside Ricardo Lagos y para participar en la III Conferencia de la Comunidad de las Democracias, que finalizó el 30 de abril y en la que estuvieron representados 106 países.  

    Antes que fuese conocida la renuncia de Derbez para seguir compitiendo por el cargo, el ex presidente peruano Valentín Paniagua, que llegó a “sonar” como otro candidato, había declarado al periódico colombiano “El Tiempo”, que la OEA  “más que candidatos, lo que necesitaba era consenso”.  

    Para Paniagua, que aceptó la decisión del presidente peruano, Alejandro Toledo, de no presentar ningún aspirante a la OEA por su país, el Secretario General debe reunir, según dijo a El Tiempo, “independencia de criterio y política respecto de cualquier tipo de potencia hegemónica del continente y una clara noción de la misión que corresponde a la OEA”.   

    Quien con toda seguridad será elegido Secretario General, José Miguel Insulza, expresó públicamente su agradecimiento a Derbez por “su gesto generoso” y dijo que era muy importante que personas de “la más alta calidad personal y moral estén dispuestas a un consenso tan necesario como el que estamos alcanzando”.  

    Estados Unidos, que estaba apoyando a Derbez, tuvo un papel decisivo, según dijeron diplomáticos de varios países, para evitar una nueva confrontación electoral y otorgó su confianza en Insulza para que “la OEA pueda empezar a cumplir sus importantes compromisos en el hemisferio”.  

    Al parecer, el aspirante mexicano no logró obtener, durante estas tres semanas de campaña, nuevos votos y prácticamente el dos de mayo se iba a repetir la misma escena del 11 de abril y los empates con Insulza se volverían a registrar, lo que causaría más desprestigio a la OEA y la convertiría, prácticamente, en un organismo inservible.  

    La organización empezó a vivir su “particular drama” desde el mismo momento en que eligió al ex presidente costarricense Miguel Angel Rodríguez, en junio de 2004 durante su asamblea general en Quito, para sustituir al ex presidente colombiano César Gaviria Trujillo, que permaneció en el cargo durante dos periodos consecutivos.  

    Los 34 miembros de la OEA no revisaron el historial de Rodríguez, quien cuando fue presidente de Costa Rica (1998-2002) cometió diversos delitos, entre ellos el de corrupción, al dejarse sobornar por las empresas Alcatel, de Francia, e Inabensa Abengoa, de España, y al ordenarse su detención, con menos de un mes en el cargo de Secretario General de la OEA tuvo que renunciar, el 15 de octubre del año pasado, y al regresar a su país fue detenido y continúa en arresto domiciliario mientras se celebra el correspondiente juicio.  

    La interinidad que ha vivido desde entonces la organización ha servido para debilitarla de manera importante a nivel internacional, por lo que al nuevo Secretario le corresponderá una ardua tarea para buscar que la OEA vuelva a recobrar su prestigio y su peso dentro del Continente.  

    Chile redondeó una “semana de gloria”, porque al triunfo de Insulza –pues nadie cree que ahora vaya a surgir otro candidato- se une el buen desarrollo de la III Conferencia de la Comunidad de las Democracias, en donde se aprobó la “Declaración de Santiago de Chile” que persigue fortalecer y defender los sistemas democráticos en el mundo.  

    El presidente Lagos, durante la inauguración consideró que el fortalecimiento de la democracia “debe estar asociado a la capacidad de tener más crecimiento económico y justicia social, con más libertad y diversidad”, por lo que pidió a los 106 países asistentes trabajar en este sentido y fijar criterios serios y consecuentes en la Declaración final.  

    Todos los delegados estuvieron de acuerdo, y así quedó patentizado en la Declaración, en “la necesidad de impulsar el desarrollo económico y las políticas democráticas para favorecer a los desposeídos y acabar con la pobreza y la marginalidad”, dos de los más graves problemas que afronta actualmente el mundo y que sirven de caldo de cultivo para acciones violentas y de terrorismo.  

    Con la elección de Secretario General, la OEA comenzará, ciertamente, una nueva etapa, que “debe ser vigorosa y muy efectiva”, según dijeron diplomáticos latinoamericanos. Las dudas que pudieron surgir en 17 países en torno a las capacidades del político chileno parece ser que han desaparecido, aunque todos señalan que para evitar nuevas sorpresas, “lo mejor es esperar hasta el final de la votación”.  

    Si en esta oportunidad no se puede elegir al Secretario General y, por consiguiente, se prolonga la situación de anarquía, la OEA cavará su propia tumba y su ya amplia historia será cosa del pasado. Tal cosa resultaría no solo contraproducente sino que equivaldría a la mayor negligencia de sus 34 países miembros, porque a pesar de sus fallos y de sus errores, esta entidad como ocurre con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es “un mal necesario”.

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