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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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BRASIL,
ECUADOR Y VENEZUELA: ¿UN EJE POPULISTA
Y DEL MAL?
Con la posesión del ex coronel golpista
Lucio Gutiérrez como presidente de
Ecuador el 15 de enero, América Latina
comenzó este año una renovación de
sus gobiernos y, dentro de la
expectativa general, los analistas políticos
se preguntan si Brasil, Ecuador y
Venezuela van a formar un "eje
populista", cuyas consecuencias
pueden ser decisivas para el futuro de
sus pueblos.
Este ex militar, que contó con un
fuerte apoyo de la población indígena,
sustituye en la presidencia a Gustavo
Noboa, que era vicepresidente cuando
Gutiérrez presidió un exitoso golpe.
Gutiérrez, que el 21 de enero de 2000
comandó un golpe de estado contra
el presidente constitucional Jamil
Mahuad, ya dio muestras de poseer, a
juicio de analistas políticos y
periodistas, un "talante poco
conciliador", cuando hace una
semana amenazó con no posesionarse ante
el Congreso -como lo ordena la Carta
Magna- porque esta institución había
elegido primero al vicepresidente en vez
del presidente. Pero juró su cargo ante
el órgano Legislativo.
Su período presidencial, que se
extenderá hasta el 15 de enero de 2007,
podrá ser políticamente convulsionado
porque su Partido Sociedad Patriótica
21 de Enero (PSP) no cuenta con mayoría
en el Congreso y porque de no
hacer un "buen gobierno" puede
defraudar a los 2.726.476 votantes que
le permitieron superar ampliamente a su
rival Alvaro Noboa.
La acusación de ser un
"populista" como Hugo Chávez
y Luiz Inácio da Silva (Lula), que
asumió el poder el primero de enero con
el apoyo de 50 millones de brasileños-,
ha sido complementada por otros
analistas latinoamericanos que los
califican de conformar un "nuevo
eje del mal" en América Latina, y
de ser "demagogos y
peligrosos".
Al igual que Chávez lo hizo en
Venezuela, Gutiérrez y Lula se
"hartaron" durante sus campañas
electorales de ofrecer hasta el
"oro y el moro" a sus
compatriotas para captar sus votos. Y
todas esas ofertas, que para muchos
analistas serán difíciles de cumplir,
pueden volverse en su propia contra, por
las difíciles condiciones económicas
que afrontan sus países.
Así está sucediendo en Venezuela, que
soporta la más larga crisis política
de los últimos años en el
subcontinente, pues la huelga general
iniciada el 3 de diciembre tiene a ese
país en una peligrosa división, una
parálisis de su economía y los más
graves incidentes que han dejado ya un
saldo de decenas de muertos y centenares
de heridos.
"El fantasma del populismo campea
no sólo en Venezuela sino ahora también
en Brasil y Ecuador", dice los
expertos, aunque el lingüista
norteamericano y defensor de los
derechos humanos Noam Chomsky afirma que
"populista es una palabra usada
como arma retórica para situar al
enemigo político por fuera de un juego
en el que sólo participa la dirigencia
tradicional".
Pero, sin ninguna duda, este nuevo
"movimiento" surgido en tres
países importantes suramericanos, dos
de los cuales son abastecedores
mundiales, como productores en gran
escala, de petróleo, ha nacido por el
desgaste de los partidos políticos
tradicionales, que a su decadencia ideológica
han unido su incapacidad para combatir
la corrupción, uno de los flagelos que
más está golpeando a los países
latinoamericanos.
Precisamente la organización Human
Rigths Watch (HRW), en su informe anual
sobre el año 2002 que la
"debilidad de las democracias
latinoamericanas está abriendo el
camino a alternativas demagógicas o regímenes
populistas" por lo que sobre el
subcontinente se cierne una grave
amenaza que "pone en riesgo los
derechos humanos".
Otros analistas, sin embargo, señalan
que Chávez, Lula y Gutiérrez no son
"asimilables" a dos prototipos
de "políticos
populistas", ya fallecidos: el
general argentino Juan Domingo Perón y
y genetal brasileño Getulio Vargas.
Ambos, además de protagonizar golpes de
estado, posteriormente fueron elegidos
democráticamente.
Las
acusaciones contre ese trío
presidencial, de todas formas, están a
la "orden del día", y también
muchos expertos han señalado que detrás
de ellos está la "mano siniestra y
oculta" del líder cubano,
Fidel Castro, de quien todos son "amigos
personales", y el cual ha asistido
a sus respectivas tomas de posesión y
les ha señalado el camino para
"reafirmar posturas comunistas en
sus regímenes".
Otros indican que son "hombres de
izquierda que han hecho propuestas
viables y posibles" y que podrán
superar los "obstáculos que sin
duda encontrarán", siempre y
cuando -advierten- que no cometan los
"errores que han llevado a Chávez
a soportar una difícil situación",
que lo tienen al borde de ser desalojado
del poder por las "vías pacíficas
o violentas".
"Venezuela -dicen los analistas políticos-
podrá pagar esos errores con mucha
sangre, de lado y lado -seguidores y
opositores del presidente-, porque Chávez
no ha sabido manejar con tino y
capacidad la situación".
El hecho que Chávez y Gutiérrez sean
militares y, además, golpistas,
constituye un "hándicap"
para llevar a cabo sus programas
electorales y para que la gente
"les crea", a pesar de
haberlos apoyado en las urnas.
El profesor guatemalteco Christopher
Lingle señaló, al referirse a los
"peligros del populismo" que
"cuando los funcionarios sugieren
que la pobreza puede reducirse o se hará
justicia sacándole al rico o aprobando
leyes que aumenten los salarios, les da
a los pobres la sensación de que su
condición puede y debería ser
eliminada por ley", cuando no puede
dejarse de lado el hecho que "la
pobreza es resultado del bajo
crecimiento económico".
Los tres presidentes, sin embargo, no
comparten, esas opiniones negativas ni
tampoco se consideran
"populistas", aunque también
son considerados, por el economista y
político venezolano Gustavo Petro como
los mandatarios que harán las
"transiciones del neoliberalismo
hacia modelos económicos propios".
De todas formas, ese presunto "eje
del mal" conformado por tres
"presidentes nacionalistas"
estará de ahora en adelante en la
"mira" del mundo entero,
porque dentro de la actual globalización,
todo lo que hagan o dejen de hacer tendrá
resultados positivos o negativos más
allá de sus respectivas fronteras.
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