ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



LATINOAMERICA: DEBIL DEMOCRACIA ABRE CAMINO A POPULISTAS
 
    La debilidad de las democracias latinoamericanas está abriendo el camino a "alternativas demagógicas o regímenes populistas" y sobre el subcontinente se cierne una grave amenaza que "pone en riesgo los derechos humanos", afirmó en su informe anual la organización Human Rights Watch (HRW).
 
    Esa fragilidad que se advirtió durante el año 2002 ha servido también para que el electorado de la región, al parecer, haya perdido confianza "en la capacidad  de sus gobiernos para enfrentar los desafíos actuales".
 
    El director ejecutivo de HRW, Kennet Roth, dijo que "gran parte de América Latina está sometida a una crisis económica, la gente ha visto reducirse sus expectativas económicas, hay desempleo y graves problemas de desigualdad en la distribución de la riqueza".
 
    "Todo ello está contribuyendo a una menor confianza de los gobiernos elegidos", señaló Roth, quien también mostró la "profunda preocupación", no sólo porque se pudiera pensar "en el retorno de los militares sino porque hay una pérdida de confianza en los líderes elegidos".
 
    El organismo también señaló a la corrupción como uno de los fenómenos que está contribuyendo al deterioro de la situación política y social latinoamericana, y manifestó que la región tampoco "ha hecho progresos significativos" para luchar contra ella a pesar de ser "el mayor factor de erosión de la confianza pública en el gobierno".
 
   HRW indicó también en su informe que "el fallido golpe en Venezuela (el 11 y 12 de abril de 2002), polarizada políticamente, es la señal  más dramática de problemas que eran cada vez más aparentes a través de Latinoamérica y el Caribe: la fragilidad de la democracia electoral y la debilidad del Estado de Derecho".
 
    Esta situación ha servido para que, por ejemplo, Venezuela -desde hace cuatro años-, Brasil y Ecuador -desde el primer día de enero y del 15 del mismo mes, respectivamente- estén gobernados por presidentes "populistas" que han llegado a la Jefatura del Estado con infinidad de promesas, la gran mayoría difíciles de cumplir por su alto costo económico, lo que conlleva a registrarse situaciones políticas tan significativas como las que ocurren actualmente en la patria venezolana.
 
    No obstante, la defensa de los principios democráticos en Venezuela es un "acontecimiento positivo" en América Latina dentro del campo de los derechos humanos, aunque HRW criticó a Estados Unidos por demorarse en condenar el golpe contra el Jefe de Estado, Hugo Chávez.
 
    En Brasil, Colombia, Guatemala y Haití, entre otros países, los activistas de derechos humanos "han sufrido intimidación, asalto y, a veces, la muerte por su trabajo". Destacó también que Colombia, -con 16 activistas asesinados en 2002- sigue siendo el país "más peligroso para los defensores de los derechos humanos".
 
    La crisis política y económica que sufrió Argentina en diciembre de 2001 y que originó la dimisión del presidente Fernando De la Rúa y la asunción de otros tres mandatarios en diez días, es puesta como "mal ejemplo", al igual que la crisis política en Haití, que dura ya dos años.
 
    En México y Perú, se han confirmado progresos para "remediar la falta de transparencia gubernamental", pues los dos países aprobaron el año pasado "leyes de información que señalan que los datos en poder del Estado son, en principio, públicos".
 
    Igualmente, HRW mostró satisfacción porque en varios países se ha emprendido campañas para señalar a los responsables de la violación de derechos humanos en décadas pasadas y, mencionó, entre ellos a México por la investigación de la violencia política en las décadas de los 60 y 70, y a Argentina por la detención de varios ex militares, entre ellos el recién fallecido ex general Leopoldo Galtieri, que fueron responsables de la "guerra sucia" que se libró en ese país del Cono Sur.
 
   Barbados, Belice y Jamaica recibieron críticas de la organización por intentar reforzar la pena de muerte, indicando que Cuba y Guatemala "siguen siendo los únicos países del subcontinente en aplicar la pena de muerte por crímenes comunes", pero recordando que durante el 2002 en ninguno de estos dos "se ejecutaron prisioneros" y que el presidente guatemalteco, Alfonso Portillo, anunció una moratoria sobre la "pena capital".
 
    El informe reconoce que en la subregión centroamericana "los abusos de las décadas pasadas siguieron recibiendo atención y se exhumaron fosas comunes en varios países", lo que significa progresos frente a las actuaciones pasivas de anteriores gobiernos.
 
    Estados Unidos "ha hecho contribuciones significativas" a la investigación de abusos cometidos en el pasado, con la desclasificación de informaciones sobre violaciones de los derechos humanos durante "la dictadura argentina" y asistiendo a Guatemala a "exhumar las fosas clandestinas", en la "guerra sucia" que registró este país..
 
    Las condiciones carcelarias que se viven en la región fueron lamentadas por HRW, que citó los ejemplos registrados en el penal La Vega, de República Dominicana, donde murieron 29 presos en septiembre; en las cárcel de Porto Velho de Rondonia -Brasil- donde los muertos alcanzaron a 27, y el hacinamiento y aislamiento de la cárcel de Challapalca (Perú).
 
    La "tolerancia hacia las actividades paramilitares" registradas en Colombia, fue severamente criticada por la organización y dice que existen "numerosos informes creíbles que dan cuenta de operaciones militares-paramilitares conjuntas".
 
    Las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), de extrema derecha, que se crearon en la década de los 80 por hacendados y empresarios para combatir a las bandas terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y al Ejército de Liberación Nacional (Eln), ambas de extrema izquierda, aparentemente han tenido el respaldo, unas veces activo, otras pasivo, de las Fuerzas Militares.
 
    El panorama no es, desde luego alentador, y ahora falta por conocerse el desenlace de la crisis venezolana y la forma como responderán a las esperanzas y expectativas de sus electores los presidentes Luiz Inácio da Silva (Lula), en Brasil, y el ex general golpista Lucio Gutiérrez, en Ecuador. Si los defraudan, la situación en America Latina se erosionará mucho más y de nuevo podrá escucharse, posiblemente, el peligroso "ruido de sables".

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