ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



CUMBRE A CUATRO: MUCHAS PALABRAS, ABRAZOS, ¿Y?....  

    Un país, de los cuatro participantes, Colombia, estuvo en continua desventaja durante la “Cumbre a Cuatro” celebrada en la venezolana Ciudad Guayana o Puerto Ordaz, el 29 de marzo de 2005, porque los otros tres, Brasil, España y Venezuela, están unidos ideológica, emocional y románticamente, y todos sus esfuerzos se centraron en entregar armas al gobierno de Hugo Chávez, el ex coronel golpista, bajo el pretexto que lo hacen para que este “pueda defender sus fronteras”.  

    Es, desde luego, la excusa más baladí y absurda que se pueda escuchar de labios de uno de los participantes, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien por su afinidad con Chávez se ha convertido en uno de los primeros ministros más comprometidos con las maneras dictatoriales de las que hace gala el mandatario venezolano para manejar su país, al estilo y semejanza de su “gran maestro”, el totalitario presidente cubano, Fidel Castro.  

    Si bien es cierto que durante la reunión, los tres Jefes de Estado –Luiz Inácio Da Silva (alias “Lula”), Álvaro Uribe Vélez y Chávez Frías- y el presidente del gobierno español trataron temas relacionados con la paz, la seguridad, la lucha contra las drogas y su tráfico internacional, la pobreza y lo que denominaron “propósitos comunes” entre los cuatro países, en el ambiente quedó flotando la certeza que lo que realmente hubo fueron muchas palabras, infinidad de abrazos y apretones de mano, sonrisas al mejor estilo de Hollywood y, salvo el colombiano, unión como si fuese una pandilla, contra Estados Unidos.  

    Como bien lo describió uno de los periodistas encargados de la cobertura informativa de la reunión en el ambiente se impregnó, por parte de alias “Lula”, Rodríguez Zapatero y Chávez, un “sabor antigringo”, que hizo pasar “malos ratos” al presidente Uribe, uno de los más firmes aliados del gobierno estadounidense presidido por George Bush.  

    Uribe quiso alejarse, como lo indicaron periodistas colombianos, del ambiente hostil contra Estados Unidos preparado por Chávez y aceptado por  alias “Lula” y Zapatero (su apellido materno, el que más le gusta al presidente del gobierno español que se le llame) y propugnó por alcanzar un “propósito definido” de los otros tres países para apoyar al suyo en la amplia lucha que libra, generalmente con el único apoyo estadounidense, contra el narcotráfico y el terrorismo.  

    El mandatario colombiano culpó a “los terroristas que se financian con la droga” y recibió el apoyo para combatirlos en una declaración oficiosa que para nada compromete a Brasil, España y Venezuela, más allá de lo que lo han venido haciendo, en general con el empleo de la “palabra, más que con los hechos”.  

    Chávez se defendió de la acusación, por otra parte plenamente probada documentalmente por Colombia, que está apoyando a las bandas narcoterroristas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y Ejército de Liberación Nacional (Eln), de extrema izquierda, y fieles defensoras de la política arbitraria que ejecuta en perjuicio de la inmensa mayoría de los venezolanos, y lo negó indicando que durante su gobierno “no han recibido ninguna ayuda”.  

    Precisamente, el pasado 20 de enero de 2005, Uribe hizo llegar a Chávez las pruebas “sobre el santuario venezolano” que tienen los terroristas colombianos en Venezuela, y cuya lista encabezaban el número dos de las Farc, el sanguinario Luis Edgar Devia Silva (alias “Raúl Reyes”) y el jefe del Eln, Nicolás Rodríguez Bautista (alias “Gabino”), consumado secuestrador y asesino de inocentes, además de por el capturado “farcista” Rodrigo Granda, a quien Chávez le había otorgado la nacionalidad venezolana, a pesar de conocer exactamente los antecedentes criminales del terrorista colombiano.  

    El mandatario brasileño negó, por su parte, que, como se ha denunciado y existen pruebas contundentes sobre el hecho, que las Farc hayan contribuido con una elevada suma de dinero a la campaña electoral que lo llevó a la presidencia, y afirmó que “es falso que haya sido apoyado financieramente en el pasado por las Farc, como ha circulado en el correo de brujas”.  

   Otro tema espinoso de la Cumbre estuvo relacionado con la adquisición de armamento, aviones y embarcaciones, por parte de Venezuela, que las ha comprado a Brasil, España y Rusia, por una “enorme millonada” como lo han venido denunciando la oposición venezolana y española, así como sectores colombianos y que ha despertado los recelos de Estados Unidos, cuyo gobierno cree firmemente que la compra tiene el propósito de “desestabilizar la región”, conociendo los antecedentes de Chávez y sus formas dictatoriales para gobernar ese país.  

    Zapatero defendió la venta de ocho buques militares y tres civiles y 12 aviones militares por valor de 1.300 millones de euros, porque según él, se utilizarán en la “seguridad fronteriza y a la lucha contra el narcotráfico”.  

    Al respecto señaló que “a nadie puede provocar reticencias que España venda buques y aviones que tienen un objetivo de seguridad, en ningún caso de naturaleza ofensiva, para el control marítimo de fronteras y para luchar contra el narcotráfico y potenciar los medios de Venezuela de hacer frente a catástrofes naturales”.  

    En la declaración que los mandatarios aprobaron, se hace hincapié en que la pobreza “es la mayor causa de desestabilización, recordando que constituye “el arma más poderosa de destrucción masiva que existe en el mundo” y otorgando en ella un amplio apoyo al plan “Hambre Cero” que alias “Lula” está ejecutando en Brasil y que desea impulsar a nivel mundial.  

    Respecto al terrorismo y al narcotráfico, se expresó la “gran voluntad” para combatirlos con “estricto apego al Derecho Internacional y a las normas de protección de derechos humanos”, y para luchar contra las bandas terroristas, estos cuatro países se comprometieron a aplicar estrictamente “las disposiciones internacionales, especialmente las relacionadas con el control financiero, y la Resolución 1373 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)”.  

    La principal promesa que hizo Chávez está relacionada con su disposición para “cooperar contra el narcotráfico, la violencia y el terrorismo”, y en un intento por aparecer como un mandatario “amigo de Colombia” y recuperar plenamente la confianza de Uribe, afirmó que los “guerrilleros” colombianos –no los denominó como lo que verdaderamente son,  terroristas- “en cuanto crucen la frontera serán considerados enemigos”.  

    Los tres presidentes suramericanos expresaron a Rodríguez Zapatero el “pleno apoyo”  al “diálogo de civilizaciones” que éste ha venido propugnando, y el jefe del gobierno español se comprometió a favorecer los proyectos relacionados con la integración regional y al respeto a la “igualdad soberana de todos los Estados”.  

    En Venezuela, los medios de comunicación afines a Chávez, le batieron incienso de forma desmedida y lo convirtieron en el “gran triunfador” de la Cumbre, y en un medio radial se dijo que hasta “el propio Zapatero tuvo que inclinarse ante la avasalladora personalidad y capacidad de nuestro presidente” (sic).  

    Lo dicho con anterioridad: la Cumbre sirvió para reforzar la “triple alianza izquierdista” de Chávez, alias “Lula” y Zapatero, pero en el comunicado final no se mencionó la forma como los cuatro países van a enfrentar y a solucionar los problemas tan acuciantes como el hambre, el terrorismo y el narcotráfico.  

    Buenas palabras, estruendosos abrazos con golpes incluidos en las espaldas y solapados besos en medio de cómplices y pintorescas sonrisas. El tiempo se encargará de demostrar que lo único claro de la reunión fue la venta de 1.300 millones de euros en armamento y aviones por parte de España a Venezuela. ¡¡Qué viva el prometido desarme de hace pocos meses!!

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