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ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA Guillermo Tribín Piedrahita |
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CLONACION HUMANA: LA CREACION DE MENTES PERVERSAS El unánime rechazo mundial a la "clonación humana" exterioriza, sin ninguna duda, que la idea de llevarla adelante es una "simple creación de mentes perversas y manipuladoras" que, además de carecer de un sentido ético y moral, se están aprovechando de la carencia de leyes estrictas sobre un tema tan importante y significativo para el devenir de la humanidad. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la Comunidad Europea (CE), científicos, dirigentes políticos, médicos y decenas de organismos, han elevado su voz ante el anuncio de la secta "Raeliana" de haber clonado a "Eva" una niña que, dicen, pesó 3.1 kilogramos al nacer y de los próximos nacimientos de otros bebés por el mismo sistema. Los autores de la "perversa clonación" ya no pueden decir que es sólo la Iglesia Católica la que se opone a ello por su doctrina. El clamor de protesta ha sido tan diverso, que aunque sea una "secta de fanáticos", debería tener en cuenta ese rechazo generalizado para dejar de lado ese "plan siniestro". La Unesco, a través de su director, Koichiro Matsuura, condenó cualquier clase de investigación e intentos de "clonación humana reproductiva" y pidió a todos los responsables políticos del mundo y a la comunidad científica, intelectual y jurídica su "total cooperación" a que se tomen "apropiadas" medidas legislativas nacionales e internacionales, para responder "cuánto antes a esos desafíos que amenazan al ser humano en su insustituible singularidad". El Papa Juan Pablo II ha calificado en distintas ocasiones la clonación humana como "moralmente inaceptable", y monseñor Elio Sgreccia, vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida, como "una bomba atómica biológica", de cuyos riesgos debe defenderse la humanidad. Brigitte Boiselier, directora de la empresa "Clonaid" y quien se hace llamar "obispo" de la secta que lidera el ex periodista francés Claude Vorilhon (Rael), anunció el pasado 27 de diciembre el nacimiento de "Eva" y dijo, entre otras muchas barbaridades, que los seres humanos "fueron clonados por extraterrestres hace 25.000 años". Vorilhon, entre tanto, dijo que la clonación de "Eva", como si fuera la ya famosa oveja "Dolly", "es sólo el primer paso hacia la inmortalidad" y que su última meta -según declaró a la cadena de televisión CNN- "es infundir vida eterna a la humanidad a través de la clonación". Para completar su falta de escrúpulos y de respetos morales, el creador de la secta atea, que en Francia, su país de nacimiento, está clasificada como "secta peligrosa", afirmó que "crear vida no me plantea problemas éticos", lo que lo retrata ante los ojos del mundo, según varios periódicos estadounidenses, como "un nuevo Adolfo Hitler, un poseso o un individuo fuera de sus cabales". Matsuura al referirse al anuncio de Boiselier dijo que "nos recuerda la urgencia de hacer todo lo posible para prohibir experimentos no sólo arriesgados en el plano científico sino también inaceptables en el plano ético, porque atentan de forma intolerable contra la dignidad humana". El secretario general del Consejo de Europa, Walter Schwimmer, instó a los países que no han ratificado el protocolo que prohibe la clonación humana a hacerlo con la mayor rapidez y pidió a los Estados observadores de ese organismo, entre ellos Estados Unidos, a unirse a "la alianza europea contra la clonación". Por su parte, el senador Bill Frist, nuevo jefe de la mayoría republicana del Senado estadounidense expresó que el anuncio de Clonaid "sirve de recordatorio aterrador de que hay individuos que siguen tratando de clonar seres humanos". La Dirección de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos investiga si Clonaid realizó, ilegalmente, esa clonación, ya que no existe una prueba verídica del nacimiento de "Eva" por manipulación genética y sólo está el testimonio de la "obispo", a quienes muchos califican de "perversa" y de "loca". Aunque en Estados Unidos no existen leyes que específicamente prohiban la clonación humana, el presidente norteamericano, George Bush, declaró estar "profundamente consternado" por el anunció, y pidió al Congreso "a aprobar urgentemente una legislación específica que prohiba este tipo de experimentos". La Unesco recalcó la necesidad para continuar la acción que "en 1997 permitió la adopción de la Declaración Universal sobre el genoma humano y los derechos humanos", a instancias de ese organismo de la Onu. "Es urgente -dijo Matsuura- llegar a un texto vinculante y de alcance universal que prohíba y reprima todo intento de clonación humana reproductiva". También calificó de "prácticas criminales", todos los ensayos en ese sentido. En marzo de 2001, por otra parte, entró en vigencia el protocolo del Consejo de Europa que prohibe "toda intervención destinada a crear un ser humano idéntico a otro, sea vivo o muerto". El documento excluye, al mismo tiempo, "toda excepción" a esta regla. No obstante, y por eso saltaron las alarmas en el Consejo de Europa, sólamente 12 Estados de los 44 miembros de la organización paneuropea, lo han ratificado hasta ahora. Una mínima parte que demuestra la falta de "capacidad política" que existe para impedir el crecimiento de un fenómeno tan "antinatura" y tan fuertemente reñido con la ética. El Consejo, dijo Schwimmer, se propone en 2003 reforzar los instrumentos jurídicos de "protección de los derechos humanos y de la dignidad del ser humano" en lo que se relaciona con la biología y la medicina. Pero, el anuncio de la secta originó un amplio excepticismo entre los científicos que no creen que sea verdadera esa clonación, y la presidenta de la Sociedad Médica Reproductiva estadounidense, Sandra Carson, no cree en ella porque "no se han presentado pruebas científicas que la fundamenten, ni el proceso ha estado sujeto al más mínimo seguimiento científico de medios independientes". El siglo XXI, que va a ser el de los "grandes retos" en todos los campos, y en especial en el científico, tendrá que luchar contra toda esa "clase de inmorales" que, como los raelianos o el médico italiano Severino Antinori, han demostrado su carencia de escrúpulos y están jugando no sólo con la vida humana sino con los sentimientos de más de seis mil millones de personas que no creen "ético" realizar la clonación reproductiva. En este campo, el dilema con el que tendrán que luchar gobiernos, científicos y personas de bien será el de la clonación terapéutica o clonación reproductiva. Con toda energía habrá que utilizar el "bisturí" y responder a los desafíos que, como dice el director de la Unesco, "amenazan al ser humano en su insustituible singularidad". |