ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



EEUU PONE EN MARCHA SISTEMA DE DEFENSA ANTIMISILES
 
     Estados Unidos, ante la "firme oposición" de Rusia y China, comenzó a preparar el despliegue del anunciado sistema de defensa antimisiles, cuyo objetivo es, según el presidente norteamericano, George Bush, "neutralizar amenazas" de Corea del Norte o de grupos terroristas o Estados hostiles.
 
    El sistema empezará a funcionar a partir de 2004, tras la decisión que tomó Bush, el 17 de diciembre, de  instalar en una base de Alaska, desde ahora, diez misiles de interceptación, a los que se unirá otra decena que se desplegará entre 2005 y 2006.
 
     La decisión es consecuencia de la denuncia que hizo Estados Unidos del tratado antibalístico ABM firmado en 1972 con la entonces Unión Soviética, que prohibía el despliegue de tal sistema, y que Bush había anunciado tras la celebración de una reunión que mantuvo con el presidente ruso, Vladimir Putin.
 
    "Cuando asumí el cargo -dijo Bush-, me comprometí a transformar la estrategia de seguridad de Estados Unidos y su capacidad de defensa para enfrentar las amenazas del siglo XXI".
 
    El mandatario está convencido que los estadounidenses desean "estructurar su programa de defensa de manera que puedan participar otros países", y mediante gestiones diplomáticas se está buscando la adhesión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) y de la Unión Europea, en general.
 
    Este programa no es nuevo, pues lo propuso hace varios años y se conoció como "guerra de las estrellas", el entonces presidente, Ronald Reagan. Ahora, otro mandatario republicano se hace eco y pone el proyecto en marcha, aunque existen "serias discrepancias" en el mundo sobre la utilidad del mismo.
 
    Los acontecimientos del 11 de septiembre, que demostraron la vulnerabilidad de Estados Unidos en "su propia casa", ha sido otro "estímulo" para que Bush decidiese ponerlo en práctica, señalando que "aunque modesto", este despliegue "reforzará la seguridad de Estados Unidos y servirá de punto de partida para mejorar y expandir la capacidad de defensa luego, cuando se progrese en la investigación y el diseño de tecnologías de defensa antimisiles a la luz de la evolución de la amenaza".
 
    El 11 de diciembre pasado un ensayo del programa de misiles terrestres de intercepción, de los cinco realizados desde 1999, registró un fracaso porque un misil no logró hacer blanco en uno de largo alcance, pero eso no sirvió para que Bush desistiera de seguir adelante con su plan.
 
    Según Bush, su país le teme a los "males catastróficos que podrían ser provocados por Estados hostiles o grupos terroristas dotados de armamento de destrucción masiva y de los medios de utilizarlos".
 
    El gobierno teme a ese eventual peligro y por ello realizó una "operación de alta cirugía diplomática"  hasta alcanzar el apoyo de la ONU para que misiones especiales de inspectores investiguen en Irak e Irán las instalaciones que poseen estos países para la fabricación de esa clase de armas.
 
    "Me complazco en anunciar que daremos otro importante paso para enfrentar esas amenazas, comenzando a desplegar elementos de defensa antimisiles para proteger a Estados Unidos así como a nuestros amigos y aliados", declaró Bush a través de un comunicado que leyó el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
 
    De conformidad con el plan, corresponde a los militares estadounidenses tratar de poner a punto un sistema que el gobierno califica de "extremadamente ambicioso", y  Rusia y China de "extremadamente peligroso", porque temen la reanudación, especialmente en Asia, de la carrera armamentista.
 
    Ese sistema consiste en "instalar misiles terrestres que intercepten a los misiles enemigos luego de su lanzamiento, a medio camino o en su fase descendente" e, igualmente, contar "con sistemas de intercepción de  misiles lanzados desde el mar o por láser disparados desde aviones o satélites, desde el espacio, todo coordenado por una completa estructura de radares".
 
    Estados Unidos, según confirmaron Gran Bretaña y Dinamarca, les envió sendas solicitudes para la utilización de bases en el marco del despliegue del "paraguas nuclear".
 
    La decisión del gobierno estadounidense que, sin duda, "agigantará la polémica" mundial, puede ser una "buena baza" contra el terrorismo, cada vez más reforzado por su capacidad destructora, su poderío económico y armamentístico, pero también servir para  una peligrosa escalada guerrera que, a priori,  "manejaría a su antojo", la única potencia que existe en el siglo XXI,
 
    Se convierte,  de todas maneras, en  una "arma de doble filo" que despierta más temores que simpatías. El mundo, está comprobado, no es un "adicto de la paz", porque con ella se quebraría la mayor industria destructiva de la tierra: la de fabricación y venta de todo tipo de armamento, incluyendo el peligroso nuclear, con el que la gran  mayoría de los países está  comprometido, bien por ser productor o, lamentablemente,  por ser  comprador.

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