|
|
|
|
|
En una jugada que todavía no se sabe si es de carácter
político o simplemente para buscar “engañar completamente” a la
justicia, el ex presidente argentino Carlos Saúl Menem
regresó a su país el 22 de diciembre de 2004 tras 13 meses de ausencia
en Santiago de Chile, para responder por diversos cargos, entre ellos,
los de corrupción, administración fraudulenta y ocultamiento de
dinero.
Menem regresó desde la capital
chilena hasta La Rioja, de donde es oriundo, acompañado por su nueva
esposa Cecilia Bolocco y del pequeño hijo
de la pareja Máximo Saúl, y el 27 de diciembre se presentó en Buenos
Aires ante los jueces federales Jorge Urso y
Norberto Oyarbide, con quienes se
comprometió a “no evadir más a la justicia argentina”.
El ex mandatario volvió a su país luego que ambos magistrados
levantaron las órdenes internacionales de captura dictadas contra él y
de dejar en suspenso la “situación de rebeldía”, y ante ellos
firmó “las actas de compromiso” que le obligan a cumplir con las
disposiciones emanadas de sus respectivos juzgados, pues en caso
contrario, al violar su promesa le podrán revocar el “beneficio de
libertad”, del que ahora goza.
La justicia le comunicó que no podrá salir del país sin el
previo permiso de los jueces que le investigan “y si incumple este
requisito de inmediato se ejecutarán los bienes que amigos del ex
presidente pusieron como garantía de la fianza por tres millones de
pesos (un millón de dólares) fijada para eximirle de prisión”,
declaró Oyarbide a los periodistas. Se
supo, por otras fuentes, que su hermano Eduardo Menem,
ex presidente del Senado argentino, fue una de las personas que puso a
disposición de la justicia bienes raíces para completar la fianza
exigida.
Todas las personas que le sirvieron de fiadores y cubrieron la
fianza deberán también refrendar las “actas de compromiso”
firmadas por Menem ante los dos magistrados,
por lo que prácticamente la justicia se asegura que el ex presidente no
intentará una nueva fuga ni evitará responder por los numerosos
delitos que cometió durante su larga presidencia, en la que la
corrupción, los malos manejos, la compra de jueces y el enriquecimiento
ilícito suyo y de diversos colaboradores, fueron la nota predominante
durante los diez años de mandato.
Ambos jueces suspendieron la orden de captura internacional tras
el pago de esa millonaria fianza, para que Menem
pudiera regresar a Argentina y presentarse ante ellos con el objeto de
responder en varios juicios por los delitos de los que está acusado,
precisó también el juez Oyarbide.
Este magistrado le investiga
por haber ocultado dinero en bancos suizos y otros lugares, que
fue obtenido ilegalmente mediante la venta de armas a Ecuador y Croacia,
que estaban involucrados en sendas guerras; Ecuador contra Perú,
iniciada en 1980 por delimitaciones fronterizas, y Croacia contra
serbios y musulmanes por razones étnicas.
Las ventas a los dos países involucrados en los conflictos
bélicos ascendieron a 6.500 toneladas de armamento por valor de 43
millones de dólares, muchos de los cuales fueron ingresados en Suiza y
en “paraísos fiscales” cuya ruta también investiga la justicia
argentina.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1995 había
dictado dos resoluciones prohibiendo a todos sus países miembros la
venta de cualquier clase de armamento a esos dos países, pero Menem
y un grupo de sus colaboradores, por el afán de obtener dinero
ilícitamente, violaron el embargo y las prohibiciones del organismo
multinacional.
Por este delito, entre julio y septiembre de 2001, el ex
presidente permaneció bajo arresto domiciliario, pero el juez Julio Speroni,
para pagarle favores personales y políticos, le levantó la condena
provisional, aunque la Cámara en lo Penal Económico de Argentina
revocó la medida del “magistrado parcial” el 24 de octubre de 2004.
Urso, entre otros delitos, lo
investiga por su presunta responsabilidad en el pago de sobreprecios en
la construcción de dos cárceles durante su gobierno, lo que equivale
judicialmente, a los cargos de administración fraudulenta y mal
desempeño de funcionario público.
De momento no se conoce la fecha en que el ex mandatario, que
gobernó Argentina entre 1989-1999, tendrá que responder en uno o
varios juicios por sus delitos, aunque fuentes judiciales precisaron en
Buenos Aires que lo más probable es que ello ocurra entre los meses de
febrero o marzo de 2005.
El juez Oyarbide precisó que
en su investigación buscará determinar la existencia de cuentas
bancarias en el exterior “de personas o empresas que podrían ser
testaferros de Menem” y la “pertenencia
de un edificio en La Rioja”.
Recientemente desde Suiza se respondió a un requerimiento
judicial que no “hay constancia” de cuentas depositadas a nombre de Menem,
pero desde Buenos Aires aquel juez precisó que seguiría investigando
porque está seguro que el dinero ganado ilegalmente por la venta de
armas fue a parar a un establecimiento bancario de ese país europeo.
Además, la propia Cámara de Diputados señaló el 24 de abril pasado
que “se buscará encontrar la ruta del dinero del contrabando de armas
a Ecuador y Croacia”.
De acuerdo con las informaciones judiciales, en esta venta ilegal
de armas también se encuentran procesados el ex ministro de Economía
Domingo Cavallo y el ex viceministro de la
misma cartera Carlos Sánchez
En la investigación que Urso
adelanta por la construcción de dos cárceles, se ha comprobado que
fueron pagados “sobreprecios por más de 34 millones de dólares”,
de los cuales varios millones fueron a parar a las cuentas del ex
presidente, que desde Chile fracasó en su intento, a través del
abogado Luis Paglietti de recusar a los dos
magistrados.
Paglietti y
su colega Oscar Salvi son los abogados
defensores de Menem y también fracasaron en
su campaña por lograr que el gobierno chileno le otorgara el carácter
de asilado por persecución política, aunque evitaron que fuera
extraditado, tal como lo pidieron Oyarbide y
Urso.
La corrupción que predominó durante el régimen de Menem
llevó a la cárcel a partir del pasado 22 de mayo a la ex
Secretaria de Recursos Naturales y Medio Ambiente María Julia
Alzogaray, una aristócrata argentina que fue su “mano derecha”, a
la que se condenó a tres años de prisión por “enriquecimiento
ilícito”, y quien fue inhabilitada, además, durante seis años para
desempeñar cargos públicos.
Aunque al volver al país Menem
anunció su intención de “regresar a la política” para combatir a
su antiguo aliado, miembro
del Partido Justicialista (Peronista) y actual Presidente argentino,
Néstor Kirchner, no parece posible que
pueda evitar ser condenado por los varios delitos de los que está
acusado y que le inhabilitarán para desempeñar cargos públicos.
Además, ya sus compatriotas fueron testigos de su inmoralidad y de
haber encabezado uno de los gobiernos más corruptos en ese país, por
lo que parece imposible que pueda recibir su respaldo en las urnas.
De todas formas, lo importante es que ya está en su país y que
no podrá salir de él de forma voluntaria porque si lo hace dejará en
evidencia la veracidad de las acusaciones. Al menos, por una sola vez,
ha tenido el valor de presentarse ante la justicia que lo reclama por
diversos delitos. Tarde o temprano tenía que pagar por sus atropellos y
por la desaparición de muchos millones de dólares. Ojalá la justicia
argentina siga actuando independientemente y no le permita “salirse
con las suyas”, como ocurrió cuando tenía “a muchos jueces
comprados”. |