ACTUALIDAD INTERNACIONAL Y LATINOAMERICANA                  Guillermo Tribín Piedrahita 



ORIENTE MEDIO: ABBAS ABOGA POR DESMILITARIZAR INTIFADA  

    El camino para la paz entre Palestina e Israel es “inevitable” porque ello permitirá a ese pueblo vivir pacíficamente, pero el Estado hebreo también deberá dar “pasos significativos y creíbles” para reanudar las negociaciones dentro del marco de la “Hoja de Ruta” que actualmente se encuentra paralizada y sin haber comenzado la primera de las tres fases previstas por el “Cuarteto” para acabar con el caos y el espíritu guerrero y belicoso del que hacen galas unos y otros.  

    Mientras el máximo favorito para ganar las elecciones palestinas del 9 de enero de 2005, el ex primer ministro Mahmud Abbas (alias Abú Mazen) reafirmó en Jordania, el 20 de diciembre de 2004, que “desmilitarizar la Intifada no significa la guerra civil”, para responder a las acusaciones que le han lanzado los grupos terroristas desde que señaló que esa operación violenta había sido contraproducente y peligrosa para Palestina, el gobierno hebreo realiza las negociaciones para alcanzar una coalición política entre los dos grandes partidos mayoritarios, el Likud, en el gobierno, y el Laborista, en la oposición.  

    El pasado 21 de diciembre se anunció en Jerusalén que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y el jefe laborista, Simon Péres, llegaron a un principio de acuerdo que, sin embargo, parece ser un “acuerdo pegado con babas” ante la petición del dirigente oposicionista de ser nombrado viceprimer ministro y primer ministro interino.  

    Peres, que fue jefe del gobierno israelí hace varios años, desea en el fondo sustituir a Sharon en caso que este tenga que abandonar el cargo, fallezca o se encuentre impedido. Y eso es lo que el derechista partido Likud no acepta, por considerar que mientras no haya nuevas elecciones el cargo de Primer Ministro deberá pertenecer a uno de los suyos.  

   Si bien el partido Laborista aprobó el 21 de diciembre sin ambages y por amplia mayoría el acuerdo para formar la coalición, una especie de Frente Nacional entre los dos principales partidos, el deseo de Peres se constituye en el primer obstáculo porque esas funciones las está ejerciendo el titular de la cartera de Industria y Comercio, Ehud Olmert, quien ya anunció  que no renunciará a ellas para beneficiar al jefe laborista.  

    Sharon, que está dispuesto a ceder en muchos aspectos para formar el gobierno de coalición y evitar nuevos comicios tras los retiros y expulsiones de varios ministros pertenecientes a partidos minoritarios pero que unidos tenían fuerza decisiva en el Parlamento y en el régimen, pidió el día 20 a la Comisión Parlamentaria de Leyes facilitar la enmienda fundamental que prevé que solo puede nombrarse un viceprimer ministro.  

    El Parlamento (Knesset) adoptó en primera instancia la enmienda por 56 votos a favor y 34 en contra y la enviará a la Comisión de Leyes para que esta apruebe su redacción definitiva y un voto acelerado lo apruebe en tres lecturas, según explicó el presidente de dicha Comisión, Michael Eytan.  

    Entre tanto, Abbas durante una rueda de prensa ofrecida conjuntamente en Amman con el ministro jordano de Asuntos Exteriores, Hani al Mulki, ciudad en donde puso fin a una gira a diez países árabes, insistió en que la Intifada debe “ser desarmada” y no continuar el camino bélico que le trazó el fallecido presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, junto con el terrorista detenido en Israel Maewan Barghuti, que está condenado a cinco cadenas perpetuas.  

    El actual presidente provisional de la ANP descartó también que exista la posibilidad de una guerra civil en caso que los intentos de desarmar a los tres grupos radicales y terroristas –el Movimiento de Resistencia Islámicas Hamás, la Yihad Islámica y las Brigadas Al Aqsa, brazo armado del partido mayoritario Al Fatah-, se lleven a efecto.  

    “No comparto esa opinión en absoluto, porque rechazamos cualquier tipo de conflicto armado entre palestinos”, dijo, a la vez que aclaró que “el diálogo que mantenemos con las facciones tiene como objetivo poner orden en el hogar palestino para acordar un solo camino que seguimos todos: el de la paz”, expresó Abbas, quien ya el pasado 16 de diciembre, en declaración al periódico panárabe “Asharq al Awsat”, se había mostrado partidario de “desarmar la Intifada”.  

    Convenido como dijo estar en que a la paz israelo-palestino se le abren ahora nuevas posibilidades y caminos, el aspirante a la presidente de la ANP pidió al gobierno de Sharon que responda “de forma recíproca a una eventual detención de las acciones violentas palestinas y poner fin a los asesinatos y a la destrucción de nuestros territorios”.  

    Para Abbas, sus compatriotas van a recibir “con beneplácito cualquier retirada israelí, sea de la Franja de Gaza o de cualquier otra parte de nuestro territorio, siempre y cuando esta retirada forme parte de la Hoja de Ruta”, plan que pide la terminación de la ocupación israelí y solucionar al problema de los refugiados dentro del marco de la resolución 194 de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Dicha resolución exige el retorno de los refugiados a sus hogares y pagar una indemnización a quienes no quieran regresar.  

    La OLP además del conflicto con Israel tiene otros en el Medio Oriente, especialmente con Líbano y Siria, que se habían separado de Arafat al considerar que tenía “una falta de coordinación en el proceso de paz”, y con cuyos gobiernos mantuvo entrevistas que consideró “como muy positivas”.  

    También existen amplias divergencias con Kuwait, que acusó a los palestinos de haber apoyado la invasión iraquí en 1990 y que produjo una primera guerra contra el gobierno presidido por el dictador Sadam Hussein. Una coalición internacional de 36 países, encabezada por Estados Unidos, durante una corta guerra que finalizó el 16 de enero de 1991 expulsó a los invasores y desde entonces el tiránico dirigente de Irak quedó en la mira de Estados Unidos y de muchas otras naciones, hasta que se logró apartarlo del poder el 8 de abril de 2003.  

    Por otra parte, un informe del Departamento de Negociaciones de la ANP, conocido el 18 de diciembre, denunció la escalada militar israelí tras el fallecimiento de Arafat, ocurrido el 11 de noviembre en París, señalando que desde esta fecha, los soldados judíos han matado a 45 palestinos y en 602 ocasiones han realizado incursiones contra localidades palestinas.  

    El mismo documento indica que el gobierno israelí ha continuado la construcción del Muro de Separación, conocido también como el de la “Vergüenza” en Cisjordania “sobre territorios palestinos y ha impuesto el toque de queda durante una quincena de veces en localidades palestinas”.  

    Al mismo tiempo, Israel denunció que los terroristas palestinos han intensificado en la Franja de Gaza sus ataques contra objetivos hebreos, en particular con el lanzamiento de proyectiles con los cuales mataron hace una semana a una trabajadora de Tailandia. También en un puesto de Gaza mataron a cinco soldados israelíes.  

    Saeb Erekat, ministro palestino de Negociaciones, declaró a la radio “La Voz de Palestina” el pasado día 18, que Israel se opone, “en principio, a cualquier conferencia internacional para debatir el fin del conflicto palestino-israelí”. El gobierno de Sharon se ha negado a participar en una conferencia convocada por el gobierno británico del primer ministro, Toni Blair, para febrero próximo.  

    Si como parece lo más lógico, el ganador de las elecciones presidenciales palestinas es Mahmud Abbas, una eventual negociación de paz es posible porque el dirigente palestino está interesado y, además, teniendo en cuenta que los socialistas israelíes también lo exigen, Sharon se verá, irremediablemente obligado a participar en ella.  

    El Medio Oriente está exigiendo amplias responsabilidades a los dirigentes políticos de ambas partes y no es posible que la posibilidad de acabar con la violencia y de aplicar la famosa y nefasta “ley del talión” supere a la inteligencia y al buen raciocinio. Todo el mundo espera la paz y para ello está la “Hoja de Ruta”, diseñada por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que fue entregada a ambas partes el 30 de abril de 2003..

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