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El camino para la paz entre Palestina e Israel es
“inevitable” porque ello permitirá a ese pueblo vivir
pacíficamente, pero el Estado hebreo también deberá dar “pasos
significativos y creíbles” para reanudar las negociaciones dentro del
marco de la “Hoja de Ruta” que actualmente se encuentra paralizada y
sin haber comenzado la primera de las tres fases previstas por el
“Cuarteto” para acabar con el caos y el espíritu guerrero y
belicoso del que hacen galas unos y otros.
Mientras el máximo favorito para ganar las elecciones palestinas
del 9 de enero de 2005, el ex primer ministro Mahmud Abbas (alias Abú
Mazen) reafirmó en Jordania, el 20 de diciembre de 2004, que
“desmilitarizar la Intifada no significa la guerra civil”, para
responder a las acusaciones que le han lanzado los grupos terroristas
desde que señaló que esa operación violenta había sido
contraproducente y peligrosa para Palestina, el gobierno hebreo realiza
las negociaciones para alcanzar una coalición política entre los dos
grandes partidos mayoritarios, el Likud, en el gobierno, y el Laborista,
en la oposición.
El pasado 21 de diciembre se anunció en Jerusalén que el primer
ministro israelí, Ariel Sharon, y el jefe laborista, Simon Péres,
llegaron a un principio de acuerdo que, sin embargo, parece ser un
“acuerdo pegado con babas” ante la petición del dirigente
oposicionista de ser nombrado viceprimer ministro y primer ministro
interino.
Peres, que fue jefe del gobierno israelí hace varios años,
desea en el fondo sustituir a Sharon en caso que este tenga que
abandonar el cargo, fallezca o se encuentre impedido. Y eso es lo que el
derechista partido Likud no acepta, por considerar que mientras no haya
nuevas elecciones el cargo de Primer Ministro deberá pertenecer a uno
de los suyos.
Si bien el partido Laborista aprobó el 21 de diciembre sin
ambages y por amplia mayoría el acuerdo para formar la coalición, una
especie de Frente Nacional entre los dos principales partidos, el deseo
de Peres se constituye en el primer obstáculo porque esas funciones las
está ejerciendo el titular de la cartera de Industria y Comercio, Ehud
Olmert, quien ya anunció que
no renunciará a ellas para beneficiar al jefe laborista.
Sharon, que está dispuesto a ceder en muchos aspectos para
formar el gobierno de coalición y evitar nuevos comicios tras los
retiros y expulsiones de varios ministros pertenecientes a partidos
minoritarios pero que unidos tenían fuerza decisiva en el Parlamento y
en el régimen, pidió el día 20 a la Comisión Parlamentaria de Leyes
facilitar la enmienda fundamental que prevé que solo puede nombrarse un
viceprimer ministro.
El Parlamento (Knesset) adoptó en primera instancia la enmienda
por 56 votos a favor y 34 en contra y la enviará a la Comisión de
Leyes para que esta apruebe su redacción definitiva y un voto acelerado
lo apruebe en tres lecturas, según explicó el presidente de dicha
Comisión, Michael Eytan.
Entre tanto, Abbas durante una rueda de prensa ofrecida
conjuntamente en Amman con el ministro jordano de Asuntos Exteriores,
Hani al Mulki, ciudad en donde puso fin a una gira a diez países
árabes, insistió en que la Intifada debe “ser desarmada” y no
continuar el camino bélico que le trazó el fallecido presidente de la
Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, junto con el
terrorista detenido en Israel Maewan
Barghuti, que está condenado a cinco cadenas perpetuas.
El actual presidente provisional de la ANP descartó también que
exista la posibilidad de una guerra civil en caso que los intentos de
desarmar a los tres grupos radicales y terroristas –el Movimiento de
Resistencia Islámicas Hamás, la Yihad Islámica y las Brigadas Al Aqsa,
brazo armado del partido mayoritario Al Fatah-,
se lleven a efecto.
“No comparto esa opinión en absoluto, porque rechazamos
cualquier tipo de conflicto armado entre palestinos”, dijo, a la vez
que aclaró que “el diálogo que mantenemos con las facciones tiene
como objetivo poner orden en el hogar palestino para acordar un solo
camino que seguimos todos: el de la paz”, expresó Abbas, quien ya el
pasado 16 de diciembre, en declaración al periódico panárabe
“Asharq al Awsat”, se había mostrado partidario de “desarmar la
Intifada”.
Convenido como dijo estar en que a la paz israelo-palestino se le
abren ahora nuevas posibilidades y caminos, el aspirante a la presidente
de la ANP pidió al gobierno de Sharon que responda “de forma
recíproca a una eventual detención de las acciones violentas
palestinas y poner fin a los asesinatos y a la destrucción de nuestros
territorios”.
Para Abbas, sus compatriotas van a recibir “con beneplácito
cualquier retirada israelí, sea de la Franja de Gaza o de cualquier
otra parte de nuestro territorio, siempre y cuando esta retirada forme
parte de la Hoja de Ruta”, plan que pide la terminación de la
ocupación israelí y solucionar al problema de los refugiados dentro
del marco de la resolución 194 de la Asamblea General de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU). Dicha resolución exige el
retorno de los refugiados a sus hogares y pagar una indemnización a
quienes no quieran regresar.
La OLP además del conflicto con Israel tiene otros en el Medio
Oriente, especialmente con Líbano y Siria, que se habían
separado de Arafat al considerar que tenía “una falta de
coordinación en el proceso de paz”, y con cuyos gobiernos mantuvo
entrevistas que consideró “como muy positivas”.
También existen amplias divergencias con Kuwait, que acusó a
los palestinos de haber apoyado la invasión iraquí en 1990 y que
produjo una primera guerra contra el gobierno presidido por el dictador
Sadam Hussein. Una coalición internacional de 36 países, encabezada
por Estados Unidos, durante una corta guerra que finalizó el 16 de
enero de 1991 expulsó a los invasores y desde entonces el tiránico
dirigente de Irak quedó en la mira de Estados Unidos y de muchas otras
naciones, hasta que se logró apartarlo del poder el 8 de abril de 2003.
Por otra parte, un informe del Departamento de Negociaciones de
la ANP, conocido el 18 de diciembre, denunció la escalada militar
israelí tras el fallecimiento de Arafat, ocurrido el 11 de noviembre en
París, señalando que desde esta fecha, los soldados judíos han matado
a 45 palestinos y en 602 ocasiones han realizado incursiones contra
localidades palestinas.
El mismo documento indica que el gobierno israelí ha continuado
la construcción del Muro de Separación, conocido también como el de
la “Vergüenza” en Cisjordania “sobre territorios palestinos y ha
impuesto el toque de queda durante una quincena de veces en localidades
palestinas”.
Al mismo tiempo, Israel denunció que los terroristas palestinos
han intensificado en la Franja de Gaza sus ataques contra objetivos
hebreos, en particular con el lanzamiento de proyectiles con los cuales
mataron hace una semana a una trabajadora de Tailandia. También en un
puesto de Gaza mataron a cinco soldados israelíes.
Saeb Erekat, ministro palestino
de Negociaciones, declaró a la radio “La Voz de Palestina” el
pasado día 18, que Israel se opone, “en principio, a cualquier
conferencia internacional para debatir el fin del conflicto
palestino-israelí”. El gobierno de Sharon se ha negado a participar
en una conferencia convocada por el gobierno británico del primer
ministro, Toni Blair, para febrero próximo.
Si como parece lo más lógico, el ganador de las elecciones
presidenciales palestinas es Mahmud Abbas, una eventual negociación de
paz es posible porque el dirigente palestino está interesado y,
además, teniendo en cuenta que los socialistas israelíes también lo
exigen, Sharon se verá, irremediablemente obligado a participar en
ella. El Medio Oriente está exigiendo amplias responsabilidades a los dirigentes políticos de ambas partes y no es posible que la posibilidad de acabar con la violencia y de aplicar la famosa y nefasta “ley del talión” supere a la inteligencia y al buen raciocinio. Todo el mundo espera la paz y para ello está la “Hoja de Ruta”, diseñada por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que fue entregada a ambas partes el 30 de abril de 2003.. |