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La intensificación del racismo y la
xenofobia en el “Viejo Continente”, que está originando diversos
problemas y en los que se han involucrado negativamente conocidos
personajes, espera ser combatida a través de la “Coalición Europea
de Ciudades”, creada el 10 de diciembre de 2004 en la ciudad alemana
de Nuremberg.
La Coalición Europea contra el Racismo y
la Xenofobia aprobó, durante esta primera reunión, una plataforma o
plan de acción de 10 puntos para poder combatir con “la mayor
eficacia” a las discriminaciones contra razas, sexos, credos y
religiones, que están originando graves actos violentos.
Durante la celebración de la IV
Conferencia Europea “Ciudades por los Derechos Humanos”, que contó
con la participación de delegados de 140 municipios, trece ciudades
continentales, de ellas tres españolas, firmaron una “declaración de
intenciones” para adherirse a la Coalición que luchará para
erradicar esas conductas indebidas e intransigentes.
La Conferencia Europea Ciudades por los
Derechos Humanos está conformada por una red de municipios creada en
octubre de 1998 en la ciudad española de Barcelona con motivo del 50
aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
En esa oportunidad un total de 41 ciudades
se adhirieron al “Compromiso de Barcelona” para crear la Red, pero
esa cifra asciende actualmente a 235 que pertenecen a 21 países
europeos.
Badalona, Barcelona y Madrid, por España;
Gap, Lyón y París, por Francia; Bolonia, Pescara y Santa María Capua
Vetera, por Italia, además de Estocolmo, Londres, Nuremberg y Sarajevo,
fueron las firmantes de la importante declaración en Alemania a la que
esperan unirse muy pronto otras ciudades.
La creación de esta Coalición Europea
constituye el primer paso en la construcción de la “Coalición
Internacional de Ciudades contra el Racismo”, que la Organización de
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO),
propuso en marzo de 2004.Para el próximo año está prevista la
creación de Coaliciones en América Latina y el Caribe, América del
Norte y África.
Para la UNESCO, las ciudades no sólo son
los focos principales de la mezcla étnica y cultural sino que, además,
“constituyen espacios excepcionales para llevar a cabo una lucha
concreta contra el racismo, la xenofobia y las discriminaciones
conexas”.
Por esta razón propuso la creación
de una “red de ciudades interesadas por los intercambios de
experiencias y competencias, a fin de mejorar sus políticas destinadas
a contrarrestar el racismo”.
Con el fin de llevar a feliz término la
idea aprobada en Nuremberg, que fue escenario del más famoso juicio
contra la discriminación y la xenofobia practicada por el sanguinario
nazismo que orientó hasta su muerte el racista y xenófobo Adolfo
Hitler, serán creadas Coaliciones en distintas regiones del mundo que
adoptarán su propio Plan de Acción y se agruparán en torno a una de
ellas encargada de desarrollar un “papel piloto de guía”.
Las ciudades que firmaron el plan asumirán
el compromiso de incorporarlo posteriormente en sus “estrategias y
políticas municipales”, así como a dedicar los recursos humanos,
presupuestarios y materiales para poderlo ejecutar adecuadamente.
Los diez compromisos que comprende el Plan
de Acción Europeo aprobado en Nuremberg, están diseñados para abarcar
diferentes esferas de competencia municipal -educación, vivienda,
empleo, actividades culturales y deportes- y, también, presenta
propuestas para que las autoridades locales “puedan completar y
desarrollar”.
El primer punto se refiere al reforzamiento
de la vigilancia contra el racismo por lo que propone crear un
dispositivo especial de consulta de los distintos protagonistas de la
vida social –jóvenes, artistas, organizaciones no gubernamentales
(ONG), representantes de asociaciones locales, funcionarios policiales y
judiciales, etc.- al igual que “la incorporación de la cuestión del
racismo y las discriminaciones en la temática tratada por los distintos
mecanismos consultivos ya existentes en el municipio.
Mientras el segundo punto se refiere a la
observación de las políticas municipales y la evaluación del racismo
y la discriminación para poder organizar y desarrollar el acopio de
datos sobre estos problemas, definir objetivos y crear indicadores
comunes, el tercero persigue el objetivo de apoyar a las víctimas del
racismo y la discriminación.
El cuarto prevé la información y
participación de los ciudadanos para mejorar la información de los
habitantes de la ciudad acerca de sus derechos, deberes, medios de
protección y posibilidades de interponer recursos legales, y en el
quinto se pide a las ciudades promover de forma activa las prácticas
equitativas en materia de empleo.
Se pide a los municipios, en el punto
sexto, y en su calidad de empleadores, que “garanticen la igualdad de
oportunidades y suministren servicios con equidad”, mientras en el
séptimo se solicita la adopción de una política resuelta que esté
encaminada a intensificar la lucha contra la discriminación en el
acceso a la vivienda.
El punto octavo hace referencia a la
educación y como ejemplo propone la atribución de “Escuelas de la
Igualdad” para distinguir a las que realizan labores en contra del
racismo o de la adopción de una especie de “pliego de condiciones”
en los centros docentes para luchar contra la discriminación en el
acceso a la educación y el racismo en los recintos escolares.
Los dos últimos puntos piden, el noveno,
la promoción de la diversidad cultural por diversos medios
(financiación de proyectos o de locales de reunión, atribución de
nombres de otras culturas a las calles), y la creación, el décimo, de
dispositivos para solucionar conflictos y prevenir los delitos de corte
racista.
A lo largo de 2004 se han registrado brotes
racistas y xenófobos en la gran mayoría de los países europeos –
con Alemania, Francia y España, a la cabeza- contra la raza negra y los
judíos, especialmente.
En España, el seleccionador nacional de
fútbol, Luis Aragonés, que ni siquiera ha sido castigado por su
inocultable racismo, insultó gravemente al jugador francés de raza
negra Thierry Henry, con el pretexto de “motivar” al español Reyes,
compañero suyo en el club inglés Arsenal.
Aragonés se escuda en que no es
“racista” porque “tiene muchos amigos negros”, pero los mayores
incidentes los ha protagonizado con jugadores de color, tales como el
brasileño Romario, cuando entrenaba al Club Valencia, o el camerunés
Samuel Eto`o a quien amenazó con golpear durante un partido que
jugaba el club Mallorca, del cual era su entrenador.
Racismo y Xenofobia, que
debían estar penalizados mediante severas leyes en el mundo,
constituyen el peor ultraje a los derechos humanos y al respeto que toda
persona se merece pero, infortunadamente, este año ha brotado con peligrosas
características y los gobiernos, especialmente europeos, han pasado de
largo y nadie cree en la sinceridad de sus débiles condenas. |